¿Qué hace que un hombre respete a una mujer?

Respétate

La mejor forma de que te respeten es respetándote a ti misma. Confucio dijo: “Respétate a ti mismo y los demás te respetarán”. Dostoevsky dijo: “Si quieres que te respeten, lo mejor que puedes hacer es respetarte a ti mismo. Solamente al respetarte, harás que los demás lo hagan”. Los hombres respetan a las mujeres que se aman y se respetan a sí mismas. Celebrarte a ti misma y a tu vida de gran forma es una forma importante de demostrar respeto por ti. Fija estándares altos y no tomes decisiones que sean una falta de respeto para tu vida y para quién quieres ser.

La mujer auténtica

Los hombres aman a las mujeres que son auténticas y femeninas según Mathew Boggs, autor de “Cracking the Man Code”. Les gusta ser el hombre y perseguir. Ser honesta contigo misma y no tratar de actuar de la forma que supones que el hombre quiere que te comportes, le permitirá al hombre respetarte por quien eres. Los hombres no necesitan mujeres que sean como ellos para respetarlas, necesitan mujeres para que sean mujeres. Esto no significa que no puedas ser igual de inteligente, trabajadora y abierta o incluso participar en deportes. Solo significa que debes permanecer en tu rol de mujer al lado de un hombre.

Di que no al sexo apresurado

Lo creas o no, por más sexo que los hombres quieran tener contigo, cuando te entregas demasiado rápido pierdes muchos puntos de respeto. Según el auto y ponente Mathew Boogs en “Cracking The Man Code”, los hombres necesitan tiempo para enamorarse de ti, o como él dice “sal de Miami y ve a Seattle”. Esto significa que los hombres piensan en fiestas, como si estuvieran en Miami cuando te conocen, y luego necesitan llevar sus mentes a un lugar donde puedan enamorarse. Esto lleva tiempo. Necesitan conocerte.

Di la verdad

La honestidad y la integridad son claves para ganarse el respeto de cualquiera. Nunca mientas. Un hombre no puede respetarte si no puede confiar en ti. También es clave no decir mentiras piadosas al describirte de una forma que termina dando una mala impresión. Si buscas una relación, di la verdad. Si él no busca una, no pierdas tu tiempo o el suyo al querer comprometerte.

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Cuando una mujer finge no darse cuenta de algo… ya ha visto suficiente

Todas las mujeres tenemos una capacidad innata de ver más allá de lo evidente, de percibir de manera intuitiva una situación que no encaje dentro de los parámetros normales. Algunas lo logran desarrollar más que otras, otras no aprovechan este don y se van por lo comprobable. Pero en términos generales, la mayoría de las mujeres sabe más de lo que manifiesta, aunque ni ella misma lo reconozca de manera consciente.

Es por ello que surge el dicho de que “cuando una mujer te pregunte algo, no le mientas, pues ella ya sabe la verdad”… Así somos, cuando presentimos una situación, generalmente ya sabemos la verdad y el no actuar, el no tomar medidas, tiene siempre una justificación, la cual puede ser tan práctica como que no nos conviene develar una realidad o tan romántica como que no queremos que nuestras sospechas nos conduzcan a una verdad dolorosa, que termine por alejarnos de quienes queremos.

El camino de la honestidad puede generar sufrimiento, pero por un trayecto corto, el camino de mentiras puede llevarnos por bellos y prolongados paisajes, pero que en el fondo sabemos que están sobrepuestos sobre otra realidad, no son más que escenarios prefabricados, que tarde o temprano terminarán por agotarse, generando mucho más dolor.

Si la verdad se ha asomado por las rendijas del escenario, evaluemos la conveniencia de guardarnos la información, de reservar para nosotros lo que ya sabemos, de fingir que no estamos al tanto de nada. Esto puede ser útil para comprobar sospechas, para ganar tiempo, para establecer estrategias, para procesar un duelo e inclusive en las más calculadoras para planear venganzas.

Sea cual fuese el caso, decantemos por la opción que mayor paz nos ofrezca, dejemos el ego a un lado y la necesidad de ganar, considerando que muchas veces una pérdida puede ser la mayor ganancia. Muchas veces no sirve de nada tener una verdad dolorosa en nuestras manos y no utilizarla, es como cuando tenemos una brasa ardiendo, si no la soltamos, nos haremos mucho daño.

Nada debe robarnos la tranquilidad, nuestro bienestar y nuestro derecho a sentirnos cómodas en cualquier lugar o situación. Si tenemos la capacidad de intuir, de descifrar enigmas, de detectar engaños, mentiras o cualquier acto que de alguna manera nos amenace, démosle buen uso y el mejor de ellos es preservarnos y protegernos.

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6 Alimentos que podrías comerlos de otra manera.

tenemos una forma cotidiana de comer los alimentos, siempre lo hacemos del mismo modo sin variar, sin imaginación… lo volvemos una rutina. como por ejemplo la de freír un huevo, comer fresas o hacer una ensalada de pepino en rodajas. todo eso lo podemos hacer de una forma divertida y sencilla y así ya no aburrirnos con lo mismo, acá te enseñamos como…

 pepinos en tajadas con jamón y queso en crema.

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Carne molida con huevo y queso.

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Gelatina en cascara de sandia.

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Pimiento con huevo.

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hotdog con huevo

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Fresa con crema blanca

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A veces es mejor no poner tantas condiciones y dejar que todo fluya…

Vivimos condicionados, acatamos órdenes, patrones, estructuras, paradigmas y una serie de cosas y condiciones que nos permiten aparentemente, ajustarnos mejor a nuestro entorno, y realmente así nos acostumbramos a vivir, así crecemos y así criamos a nuestros hijos, obviamente todos necesitamos normas, reglas y ciertas medidas justas para una sana convivencia, pero llenar nuestra vida de condiciones terminará por agotarnos.

Solemos condicionar todo, las relaciones, nuestras metas, logros, objetivos, incluso cuando alcanzamos el éxito seguimos sumando condiciones a nuestra vida, condicionamos a nuestros amigos, parejas e hijos, generalmente para todo tenemos miles de condiciones, aunque no siempre las manifestemos, ellas permanecen en nuestra mente, rondando constantemente.

Las condiciones nos guían y orientan de alguna manera, pero también es muy cierto que nos limitan de una manera casi sorprendente, todo lo que vivimos debe ajustarse a ciertas condiciones que además nos auto imponemos e imponemos a los demás, lo cual tristemente deriva generalmente en decepciones, pues cada quien ya tiene sus innumerables condiciones, para además tener que ajustarse a las del mundo entero, cada quien con su percepción y criterio de cómo deberían ser las cosas.

¿Qué pasaría si simplemente de cuando en cuando nos dejáramos llevar?..si dejamos que solo las cosas fluyan, la vida pase, todo se ajuste a su propia naturaleza, sin condición, sin prejuicio y sin mayores exigencias, quizás podamos llegar a sorprendernos con los resultados. Probablemente el nivel de decepciones bajaría considerablemente y las frustraciones serían mucho menores, las mentiras no serían tan terriblemente necesarias y la competencia perdería valor, pues ya no necesitamos llenar las expectativas de nadie y además nadie tiene que cumplir un patrón para formar parte de de nuestra vida.

Es natural que al pasar los años, las experiencias y las vivencias, nos hagan seres más exigentes, incluso más cuidadosos de nuestras decisiones y de con quien pasamos el tiempo, sin embargo, la experiencia suele enseñarnos una y mil veces, que lo que tiene que pasar, simplemente pasa, lo que debe terminar solo se va y lo que menos esperamos siempre llega, pero al parecer, esta enseñanza de la vida no se nos queda en la memoria, por el contrario, vamos elevando la muralla que nos rodea y continuamos sumando miles de condiciones que, según nosotros, nos preservan, nos dan seguridad, se ajustan a lo que merecemos…

Lo que todos merecemos es vida, es experimentar, es amar y ser amados, incondicionalmente, es ser aceptados, tolerados, sin discriminación ni comparación. En el mundo hay millones de personas, ¿por qué tomamos a una y la queremos cambiar?, ¿por qué evaluamos constantemente la conducta de otros?, ¿por qué necesitamos constantemente que cumplen nuestras expectativas?…

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5 Tips para aliviar el dolor de cabeza sin recurrir a pastillas

1.Aléjate de la causa

Hay veces que, sin darte cuenta, el dolor continúa porque no has alejado la causa. Si te duele la cabeza, de ninguna manera mires la televisión o la pantalla de la computadora; tampoco abras un libro, ya que enfocar tu mirada en las pequeñas letras hará que el dolor de cabeza se expanda. Ciertamente, cuando te duele la cabeza no debes hacer nada. Aléjate de todos los factores que puedan sostener tu dolor de cabeza, incluyendo el teléfono celular.

2.Aplica frío

Una buena manera de disminuir el dolor de cabeza es la siguiente: llena una cubeta con agua fría y hielo. Toma un trapo limpio, humédecelo, escúrrelo mínimamente para que el agua no chorree, y luego ponte el trapo sobre la frente. El calor que se encuentra acumulado dentro de la cabeza se irá trasladando a la superficie para contrarrestar el frío del trapo, y eso hará que la temperatura interna disminuya. A medida que el trapo húmedo se caliente, vuelve a introducirlo en la cubeta y repita el proceso. Hazlo durante diez minutos y luego acuéstate en la cama apoyando la cabeza en una almohada.

3.Respiración profunda

Ya sea que estés sentado o acostado, tómate un momento contigo mismo. Cierra los ojos y comienza a relajarte. Hay dolor de cabeza y es molesto, pero si te sientes molesto, no harás más que agigantarlo. Mantén los ojos cerrados y comienza a realizar inhalaciones y exhalaciones profundas. Busca llenar todo tu abdomen y tu torso de aire, lenta y suavemente, y luego exhálalo durante varios segundos. Hacer este ejercicio de respiración durante diez o quince minutos, con los ojos cerrados y la mente tranquila, disminuirá tu dolor de cabeza notablemente.

4.Descansar

Si mantienes a tu cuerpo en constante movimiento, no sólo que el dolor de cabeza no disminuirá, sino que probablemente aumente. En esos momentos, es importante descansar libre de cualquier estímulo, en un ambiente tranquilo y con temperatura templada. Puedes acostarte y mantenerte descansando; si tienes paciencia, notarás que el dolor irá disminuyendo. No te impacientes, ningún dolor viene para quedarse.

5.Aceite de romero

El romero es un anti-inflamatorio muy eficaz. Es por eso que, si te pasas aceite de romero en la cabeza y te das masajes, lograrás combinar las propiedades del masaje con las del romero, y podrás tratar incluso un dolor de cabeza intenso. Una posibilidad es hacer la secuencia de masajes mencionada previamente, pero agregándole aceite de romero. Potenciarás los resultados y tu dolor menguará notablemente.

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Porque comer 5 veces al día es la mejor opción que puedes tomar en base a tu alimentación.

La mejor forma de cumplir con esta norma es empezar el día con un buen desayuno, seguir con un pequeño almuerzo a media mañana, la comida, la merienda y la cena. De este modo, no transcurrirá mucho tiempo entre cada una de las comidas y dispondremos de suficiente energía para todo el día.

Muchas personas tienen una idea equivoca sobre comer 5 veces al día, sin embargo, no se dan cuenta de los beneficios que puede traer este método ya que es la mejor forma de estar en tu peso y recibir los nutrientes necesarios.

alimentarnos 5 al día ayuda a nuestro cuerpo a estar en constante trabajo y ingerir la energía que necesitamos a lo largo del día en varias tomas sin sobrecargar al sistema digestivo.  Si hacemos solo dos o tres comidas, puede que nos centremos en los platos principales y al final, que es cuando solemos comer alimentos como la fruta, no tengamos ganas y la dejemos de lado. Una mayor frecuencia de comidas puede dar más pie a meter otro tipo de alimentos como frutas y verduras. No obstante, este es un tema de saber organizar la dieta, las recetas y los alimentos.

Cuando más hambre tenemos suele ser a media mañana y a la hora de la merienda, es ahí cuando debemos recurrir a alimentos y bebidas ricos en nutrientes, vitaminas y fibra.

  • Algunas ideas las fáciles de preparar y bajas en calorías son: a media mañana, una pieza de fruta o un jugo y para merendar, un pequeño bocadillo o una fruta, acompañados de jugos vegetales o de frutas.

 

 

Cualquiera habla y critica, pocos escuchan y entienden.

Hablar y criticar es fácil, solo es necesario abrir las compuertas y decir lo que pensamos. Escuchar y entender es mucho más difícil porque implica, ante todo, adoptar una actitud activa que nos permita ponernos en un segundo plano y ser empáticos con la persona que tenemos delante. Para evitar los problemas que esta actitud acarrea en nuestras relaciones interpersonales, basta tener presente la frase de Epicteto: “La naturaleza nos dio dos ojos, dos orejas y una boca para que pudiéramos observar y escuchar el doble de lo que hablamos” 🙂

La escucha activa es un don de pocos

Muchas personas se limitan a oír, que no es lo mismo que escuchar. Oyen lo que decimos pero no lo procesan, y luego se limitan a seguir un guión preestablecido en su mente que a veces ni siquiera tiene puntos en contacto con lo que hemos dicho. Estas personas no entienden la comunicación como un acto enriquecedor sino como una batalla a ganar, en la que uno debe tener la razón y el otro, equivocarse.

La escucha activa es otra cosa, implica un esfuerzo mayor, tanto a nivel cognitivo como emocional. La escucha activa significa ir más allá de las palabras para comprender las emociones y los sentimientos que subyacen al discurso.

Implica una actitud activa en la que intentamos ponernos en el lugar del otro, por lo que no criticamos sino que nos ensimismamos en su forma de ser y la experiencia que ha vivido, para poder comprender realmente lo que nos está diciendo.

La escucha activa también significa estar disponibles emocionalmente, plenamente presentes, para poder conectar con nuestro interlocutor. De hecho, no significa simplemente escuchar sino también hacer preguntas que nos ayuden a comprender mejor el mensaje que nos intenta transmitir.

Una pista sutil de que la persona está conectando emocionalmente y mantiene una escucha activa es lo que se conoce como “mirroring”. Se trata de un reflejo automático en el cual, quien escucha repite sin darse cuenta algunos de los gestos y movimientos corporales de quien habla, sobre todo las expresiones del rostro que denotan emociones como el dolor, la alegría, el asco o el miedo.

Cuando criticamos perdemos la oportunidad de crecer

Todos criticamos. La crítica surge de nuestra tendencia a la comparación. Comparamos continuamente las cosas para saber si son mejores o peores, más grandes o más pequeñas, más o menos adecuadas…

Sin embargo, en las relaciones interpersonales es muy fácil pasar de la comparación a la crítica y asumir el papel de jueces. Todos esos comportamientos, actitudes y formas de pensar que no se ajustan a nuestros valores y expectativas terminan siendo criticados. Porque muchas veces criticamos lo que no comprendemos o nos asusta.

Sin embargo, cuando criticamos perdemos una valiosísima oportunidad de crecer. La crítica es una conclusión, un hecho que damos por cierto. Al contrario, cuando nos ponemos en la piel de los demás se puede producir un cambio sustancial porque salimos de nuestro pequeño “yo” y entramos en otra realidad, que puede ser mucho más rica o simplemente diferente, donde podemos aprender otras cosas.

Por eso, la crítica le hace más daño a quien critica que al que es criticado pues este último puede desembarazarse de las palabras que escuchó, pero quien critica habrá perdido para siempre esa oportunidad para crecer y conectar con otra persona.

Las 3 reglas de oro para criticar menos y ser más empáticos

  1. Si te quedas con las palabras, te quedas con la mitad del mensaje.Solo cuando vas más allá de las palabras logras conectar realmente con la persona. Intenta descubrir las emociones que sustentan su discurso y lograrás comprenderle mejor, desde la empatía.

    2. Ponte en el lugar del otro, o al menos inténtalo. Si por un momento dejamos de pensar en nosotros, abandonamos nuestras creencias preconcebidas e intentamos ponernos en el lugar del otro, será mucho más difícil que asumamos la actitud de jueces.

    3. Todos se equivocan, incluso tú. Trata a los demás como te gustaría que te trataran. Cuando asumimos que todos nos equivocamos en algún momento, podemos ser más comprensivos y adoptar una actitud más tolerante. Piensa en cómo te gustaría que te trataran. ¿Querrías que te juzgaran y criticaran o preferirías una actitud más empática y comprensiva? Recuerda que todo lo que das, lo recibes de vuelta de una u otra manera.

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Algún día extrañarás muchas de las cosas por las que hoy te lamentas.

La vida es un suspiro prolongado, a veces no nos damos cuenta de que cada experiencia es única, irrepetible y que, aunque nos genere incomodidad, desagrado, miedo, es nuestra vida acotada en instantes.

La ansiedad por un momento posterior siempre estará presente en nuestras vidas, desde pequeños anhelaremos que llegue un cumpleaños, navidad, que se nos caiga un diente, la salida del fin de semana, la llegada de un hermanito… y desde entonces, nos perderemos de disfrutar momentos por esperar otros, aun con la capacidad que tienen los más pequeños de vivir el presente.

Mientras estudiemos contaremos los exámenes, las materias, los años, para obtener algún grado, para luego extrañar la hora del recreo, los amigos de entonces, la profesora que contaba acerca de su hijo mayor en clase, nuestros primeros viajes sin la presencia de nuestros padres, nuestro primer beso y ese susto en el estómago ante la presencia de ese  primer amor…

Muchas veces sonará el despertador y no querremos levantarnos, desearemos dormir unos minutos más, quizás nos lamentemos y tengamos un día amargado por ese inicio de jornada. Pero luego de unos años, quizás ya no sea necesario colocar ese despertador, porque ya no tendremos ese trabajo que amamos.

Los niños gritarán por la casa mientras los regañamos y pedimos el milagro de estar a solas por un momento, pero en nada la misma casa testigo de gritos y travesuras se verá muy ordenada, será muy silenciosa y nos daremos cuenta de cuánto extrañamos esos momentos donde la paz era inalcanzable.

Anhelaremos un retiro tranquilo, con dinero para costear nuestros gastos, procurando no ser una carga para aquellos que cuando pequeños nos pedían mil veces jugar con ellos, mientras teníamos tantas cosas por hacer que pocas veces podíamos complacerlos. Luego queremos que nos tengan presentes, que nos llamen y nos visiten, esperando ahora que tienen sus propios hijos, nos entiendan y si es preciso nos perdonen.

Ya pasado el tiempo, extrañaremos muchas cosas de las cuales nos quejamos, nos daremos cuenta de que en esas cosas, en esos detalles, transcurría lo realmente importante y no podemos echar el tiempo atrás para abrazar esos momentos, para disfrutar de ellos, para valorarlos, para vivirlos realmente sin estar esperando que algo ocurriese luego.

Nuestra mente intentará evitarnos dolor colocando recuerdos, donde haya espacios en blanco, tratándonos de decir que sí vivimos, que fuimos felices, que no desperdiciamos el tiempo, ni las oportunidades y nosotros si podemos ser amables con nosotros mismos, asentiremos.

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Algunas personas gritan en silencio por la ayuda que nunca piden.

Muchas veces confundimos la dignidad con el orgullo, incluso con la soberbia, y esto ocasiona que muchas personas se sientan incapaces de pedir ayuda, aunque interiormente a gritos clamen por alguien que les oriente, les apoye o les brinde un espacio de solidaridad.

Pedir ayuda cuando se necesita, no es un acto de cobardía, por el contrario, se requiere mucha valentía para reconocer, aceptar y expresar cuando se requiere el apoyo de un tercero, no basta con necesitar la ayuda, además hay que tener la humildad de saber aceptarla.

Muchas veces vemos personas que aparentemente son muy duras, incluso consigo mismas, no reconocen debilidades y muchos menos se permiten tenerlas, estas personas generalmente viven en una coraza y pueden tener miles de dificultades y jamás pedir ayuda, ¿orgullo? ¿valores?. Puede ser cualquier motivo, el caso es que el hecho de que una persona no pida ayuda no quiere decir que no la necesite, suelen ser quiénes más requieren apoyo.

Quizás debamos aprender a ser un poco más sensibles ante estos escenarios, quizás debamos abrir nuestros sentidos y ser capaces de ver más allá, de percibir cuando nos necesitan o simplemente cuando podemos tender la mano de manera desinteresada, sin juzgar, incluso sin pretender que nos expliquen motivos o aclaren razones, simplemente ser solidarios.

Podemos pensar que la ayuda principal en la vida, casi siempre es de naturaleza económica, pues no es así, en muchos casos basta una palabra, compañía, solidaridad y silencio, solo tenemos que ahorrarnos nuestro criterio, dejar las suposiciones o el juicio, pues esta una de las razones más comunes por las cuales no brindamos ayuda, aún y cuando podemos hacerlo, porque juzgamos el proceder de las personas, pensamos que nosotros hubiéramos actuado de manera distinta y la simple y sutil supremacía de pensar que se está en mejor posición que los demás, empañamos la oportunidad de ser una mano amiga.

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Cómo lucir unas pestañas hermosas y saludables con un solo producto en 5 pasos.

Ponte una pequeña cantidad de vaselina entre tus dos dedos. Frota la vaselina entre tu dedo pulgar y tu dedo índice para que esté lista para frotarla en tus párpados y pestañas.

Usa la vaselina restante que está en tu dedo. Aplícatela en tus pestañas superiores e inferiores. Aplícatela como lo harías con el rímel.

Ve a dormir. ¡Dulces sueños para tus pestañas!

Despiértate. Si hay algún exceso de vaselina, quítatela con una toallita húmeda y tibia.

¡Listo! ¡Disfruta tus pestañas nuevas y hermosas!

Consejos

  • Cuando te vayas a aplicar la vaselina o jalea de petróleo natural, masajea suavemente el área de tus ojos para despertarlos.
  • ¡Cualquier petróleo natural funcionaría bien, no solo la vaselina!
  • Es posible que tengas que hacerlo más de una vez para ver la diferencia.

Advertencias

  • No jales tus pestañas cuando te estés aplicando la vaselina.
  • Es posible no todas las personas consigan pestañas más largas con este método, ¡pero definitivamente las volverá más saludables y las mantendrá a ellas y al área entera de tus ojos humectados!