No es lo mismo estar sola que vivir en soledad

A veces pensamos que la soledad es buena, porque nos encanta estar solas, porque cuando lo estamos nos sentimos felices de poder hacer lo que se nos venga en gana.
Tenemos amigos, conocidos, familia… lo pasamos bien cuando salimos, pero, ¿qué sucede cuando llegamos a casa? Tan pronto abrimos la puerta de nuestro hogar nos encontramos con el silencio, y cuando al entrar nadie nos recibe con una sonrisa ni con un cariño se inicia la soledad; porque no es lo mismo estar sola que vivir en soledad; y cuando por algún motivo estamos melancólicas y tristes, es cuando más nos pesa esa soledad.
No es que la soledad sea mala
Lo malo es que en ciertos momentos de la vida nos hace falta tener a nuestro lado a alguien especial que nos abrace cuando estemos tristes, que nos levante el ánimo con una sonrisa, y que simplemente nos enseñe cuánto nos ama… Por muy bien que estemos solas, hay veces en los que realmente desearíamos poder despertar a media noche y sentir esa calidez a nuestro lado: la de alguien a quien contarle nuestros sueños y pesadillas… y la de tener a quien que nos dé ese aliento que necesitamos para continuar. A veces la vida es difícil, ¡pero no difícil de vivirla!, y no sabemos cuánto tiempo estaremos aquí en este mundo.
A veces la vida es difícil, ¡pero no difícil de vivirla!
No sabemos cuánto tiempo estaremos aquí en este mundo. Así que, lo ideal sería no estar tanto tiempo viviendo en esa soledad, porque no es bueno, porque a la larga sentiremos esa necesidad de tener a ese alguien con nosotras. No dejes que eso te abrume: solo suéltate un poco ante la vida ¡y vive!, déjate guiar y envuélvete en esa mujer que llevas por dentro; saca a la luz tu sonrisa. Sé que te gusta estar sola, pero no siempre, porque no es sano, porque no es bueno. Mejor rodéate de gente positiva y plena, para que sólo llegue a ti esa personita que te hará compañía y te llenará más, que te hará sentirte con mucha más de felicidad.
Es reconfortante saber estar y vivir sola… pero si encuentras a una persona que te hace que soñar, piensa que también se siente bonito estar acompañada.

Jamás cuentes a nadie toda tu vida

Lo primero que haces es tratar de hablar con la verdad, le cuentas ciertas situaciones incómodas de tu vida, como por ejemplo, que tu ex o tus padres hicieron tal o cual cosa. Todo muy lindo, tratamos de tener una relación de amor basada en la madurez de cada uno de nosotros…
Pasa el tiempo, y como todas las cosas comienza lo cotidiano de la vida:
Así es… ¡y siempre has sido así! Un día cualquiera como cualquier pareja se discute, y las palabras llegan mas allá de los limites, y al ver que no se soluciona nada sale a relucir todo el dolor que te ha provocado ese pasado, hoy te lo restriega en la cara y no sabes qué hacer, te descoloca totalmente.
La persona que tanto amas, la que estaba dispuesta a estar contigo en lo bueno y en lo malo durante el resto de la vida te echa en cara esas confesiones que en amor y confianza una vez le contaste, y ahora las está utilizando contra ti.
¿Cómo te podías imaginar que eso se volvería un día en tu contra? Nunca.
En lo personal lo encuentro deplorable, lo último, más bajo no se puede caer que en actuar así… Pero tristemente sucede, y un día llegas a ese punto en el que ya no sabes qué hacer y quizás recuerdas lo que tu madre o abuela siempre decía “nunca le cuentes toda tu vida, guarda algo para ti”. Pero claro, cuando le conociste te pareció el ser más maravilloso de la tierra. Él era ese gran amor que todas soñamos. Pero resulta que esa persona tan especial ya no lo es tanto, es una persona inmadura que al no tener diálogos recurre a lo más bajo: a usar tus propias palabras en tu contra.
Son historias muy típicas hoy en día, y duele mucho cuando se dan, porque después ya no queda confianza en la relación. Confianza rota. Desde entonces tu corazón se cierra, te vuelves más reservada, caminas con miedo por la vida intentando no tropezar de nuevo… pero si es tu pareja ya es tarde, pues está a tu lado y si tú misma no cambias de actitud nadie más lo hará.
¿Qué hacer? Hablar bien claro y preciso, decirle que esas cosas que te arroja en tu cara perteneció a tu vida anterior y que hoy no es así, que es de muy mala educación y muy inmaduro de su parte utilizar tu pasado para salir ganando en sus discusiones.
Ponte firme y segura
Que si no te acepta con todas esas cosas pues están perdiendo el tiempo, ninguna pareja funciona de esa manera y es una tortura cruel vivir de esa manera.
Aprende de tus errores.
 Es mejor decirle al viento lo que pasó contigo o encontrar un ángel como amigo (que existen) antes que a una persona que va a compartir tu vida. Mucho cuidado con lo que cuentas, hablas, y a quien le das tu corazón.
Tú escoges a una persona, el amor que siempre has esperado, ese ser que vive en tu corazón y hoy es dueño de todos tus pensamientos y prácticamente de tu vida…

Sólo hay un amor para siempre, y es el amor propio

Cuando estamos solas tendemos a un error común:
Pensar que cuando llegue el día en que encontremos amor, al fin podremos ser felices. Nada ni nadie podrá llenar el vacío de nuestro corazón si no somos capaces de llenarlo nosotras mismas. Ámate a ti misma, busca la felicidad en ti misma, no en los demás. Tú felicidad no depende de ningún príncipe, depende de ti misma.
Somos mujeres autónomas, inteligentes, simpáticas, hermosas y absolutamente valiosas, ¿por qué relegamos nuestra felicidad y nuestro desarrollo personal a un tercero? Ningún hombre puede llenar nuestros vacíos como seres humanos, nosotras somos las encargadas de construir nuestra felicidad, ¡Hagámoslo!
No somos princesas atrapadas en una torre.
Esta sociedad nos ha hecho gran daño al hacernos pensar que somos minusválidas físicas y mentales: Vivimos esperando que un intrépido caballero suba por la torre que nos encarcela, nos libere de nuestros propios fantasmas y además nos haga felices… Un hombre, por fantástico que sea, jamás llenará nuestras falencias, porque estas deben ser subsanadas por nosotras mismas. Así que sácate ésa idea de la cabeza: deja de esperar a aquel hombre que te abandonó un día, deja de rogarle a tu pareja que cambie, deja de esperar que aquel hombre se fije en ti, deja de pretender que quien no te valoró lo haga ahora… ¡Nada de eso te va a hacer una mejor mujer! ¡Nada de eso te hará feliz!
Tú eres la encargada de llenar tu vida.
No somos mujeres incompletas por no tener a un hombre a nuestro lado. Por el contrario, esta es la mejor manera de aprender a vivir a nuestra manera sin ningún tipo de restricciones. No limites tu existencia a sí tienes una pareja o no: esto es demasiado poco como para dejar de vivir en pro de ello y esperar lo que quizá no llegue.
Desde que nacimos hemos estado con nosotras mismas, nos hemos visto crecer, hemos sufrido nuestras propias tristezas, hemos sonreído con nuestros triunfos, hemos sido partícipes de cada escalón de nuestras vidas y sin embargo… ¡Seguimos creyendo que un hombre es el encargado de sanar nuestras heridas!
Eres una mujer infinitamente valiosa.
Recuerda que tienes responsabilidades contigo misma y una de ellas es eliminar las barreras que te has autoimpuesto: deja de pensar que tener pareja es el fin de tus problemas, porque el verdadero fin de tus tormentos es cuidar de ti misma y reconocer que tienes el total control de tu vida.
Ámate a ti misma, busca la felicidad en ti misma, no en los demás. Tú felicidad no depende de ningún príncipe, depende de ti.

“El día que tú naciste, dejé de ser la hija de mi madre para ser la madre de mi hija. Ese día comenzó la vida para ti… y también una nueva vida para mi”

Como madres debemos recordarles a nuestras hijas que las esperamos con mucha ilusión, pero que también tuvimos algunas dudas y temores de cómo sería afrontar esa responsabilidad tan grande que significó traerlas a este mundo. Sin embargo, esta frase de madre a hija les hará saber que solo nos bastó sentir su amor de hija para saber que convertirse en madre es el más puro acto interminable de fe, de amor, y de entrega.

“Quisiera estar siempre cerca de mi hija cuando me necesite, mantenerme a distancia cuando no le haga falta, y callar cuando no me pregunte”

Siempre será nuestra pequeña y desearíamos estar siempre a su lado, pero a pesar de que somos la persona que daríamos todo por ella, es necesario que solo seamos su guía y su mejor preparación para la vida. Solamente tu hija puede decidir qué es lo que desea emprender, será en los momentos de dificultad cuando sea nuestro deber estar a su lado.

Quédate con quien te acompañe a volar, no con quien te detenga…

Hoy no pienso en ti ni me pregunto cómo te va. Voy a usar ese tiempo para pensar en lo que tengo que hacer, lo que necesito lograr y qué necesito ser. No voy a perder más tiempo mirando mi teléfono, esperando una llamada o un mensaje. No voy a perder más tiempo esperando por ti.

Hoy, voy a dejar ir todos los pensamientos en mi cabeza y la pesadez en mi corazón. Hoy, voy a sanar. Voy a dar un paseo por el parque y no desearía que estuvieras allí conmigo. Voy a llamar a mi mejor amiga sin desear que fuera con quien estaba hablando. Voy a usar ese vestido que sólo quería usar para ti. Hoy, estoy haciendo todo por mí. Hoy, no vas a influir en ninguna de mis decisiones.

Porque todo comienza con un día, comienza con una decisión simple, empieza con mi decisión de que te he dado suficientes oportunidades y suficientes excusas para darse cuenta de que las cosas deben llegar a su fin. Todo comienza con una decisión de sanar. Todo comienza con una elección simple, pero es la más importante; todo comienza con mi elección.

Es fácil componer escenarios y escribir historias de amor basadas en lo que sientes y es fácil perder tus días tratando de ser parte del día de otra persona y de la vida de otra persona, pero también te drena cuando eres el único que piensa, eres el único que está intentando y tú eres el único que vive una fantasía.

Se vuelve más difícil despertar cuando no escuchas de ellos, se hace más difícil concentrarse en el trabajo cuando te estás preguntando lo que hiciste o lo que dijiste que los empujó, se hace más difícil amar a ti mismo cuando el que quieres no te está amando y en última instancia, se vuelve imposible ponerse en primer lugar cuando deliberadamente no estás eligiéndote.

Así que hoy, estoy eligiéndome. Hoy, me estoy poniendo primero. Hoy puede ser sólo un día, pero es más que eso para mí. Es el comienzo de una decisión que probablemente durará para siempre. Es el comienzo de una nueva vida en la que no estás. Es el comienzo de que no te elija. Es el comienzo de que te olvide.

Hoy en día, estoy eligiéndome de la misma forma en que te elegiste cada día.

Quédate con quien te acompañe a volar, no con quien te detenga…

Cuando hablamos de amor, debería estar tácito que entre las dos personas existe un sentimiento que trabajará en pro del beneficio del otro, con la intención plena de dar impulso o servir de motor de ser necesario para ayudar al otro a alcanzar sus sueños y en caso de que crea no tenerlos, ayudar a encontrarlos y si en definitiva no los tiene, procurar que se apasiones de tal forma con la vida que le sea inevitable soñar.

Muchas veces nos encontramos en el amor a personas que no solo no nos ayudan a volar, sino que por el contrario quieren cortarnos las alas, quieren que olvidemos que podemos volar o sencillamente quieren atarnos para que no podamos emprender nuestro vuelo.

Por lo general este tipo de amor no es más que una cubierta o un disfraz de las inseguridades, del miedo… Temen que si volamos alto los dejemos, temen que nos alejemos, se sienten más seguros con nosotros atados, más tranquilos, sienten incluso que si no podemos volar por nuestros medios, iremos de copilotos en sus vidas, ayudándolos a alcanzar lo que quieren, a llegar a donde siempre han querido estar.

Limitar a quienes amamos por sentirnos nosotros mejor es una de las actitudes más egoístas que podemos tener… amar a alguien es justamente impulsarlo, que si esa persona vuela más alto no sea un motivo de frustración, de miedo a lo que pasará luego y mucho menos de envidia.

Muchas veces solo por la necesidad de controlar, de sentir que solo ellos tienen el poder para emprender sus vuelos, se limitan y se sabotean las oportunidades del otro.

Inclusive con frecuencia ocurre que ante la falta de intención ante la vida, quieren sencillamente aniquilar los deseos de volar del otro, solo para mantenerse en el mismo círculo de confort.

La capacidad de sabotear la vida de alguien que desea de cualquier manera superarse puede tomar magnitudes asombrosas, puede pasar por hacer sentir a la persona que no cuenta con las capacidades necesarias, que está muy joven o muy viejo para algo, que ya la oportunidad pasó, que las cosas cambiarán para mal, que sacrificará algo de valor por lo que desea conseguir… En fin, pueden usar millones de argumentos que desmotiven a quien asoma sus alas así sea para hacerse consciente de que las tiene.

Rodéate de personas que te apoyen, que te impulsen y motiven… Asegúrate de que quien te ame respete tus ganas de volar y de brillar por tu propia luz.

No es bueno dar todo en una relación

Cuántas veces has sufrido por amor pensando equivocadamente que es normal sufrir por la persona que se ama… y por ello actúas de tal manera que todo gira alrededor suyo: es como si tu mundo fuera él, dejando de lado tus propios sentimientos, persona y deseos. Para ti todo eso pasa a segundo término, porque piensas que no importas.

Estás amando demasiado, y sigues ese camino errado en donde sus intereses los haces tuyos, amas su música, sus palabras, sus ideales, hasta sus enojos los haces tuyos y luchas porque no sufra, luchas porque nada le haga daño aunque él te lo esté haciendo a ti, y es así como dejas de vivir tu propia vida para vivir la de la otra persona.

¿Acaso no tienes intereses propios?

Si vives sólo para complacer a otro… es ahí donde radica tu sufrimiento; no porque no te amen sino porque sufres por verlo infeliz o triste. Es bonito amar y querer la felicidad de la pareja, pero sólo debes pretender ayudar, no suplir todas sus carencias. Que él esté complacido o no depende más de sí mismo que de ti. Si siempre estás intentando complacerle, al final eso te hace una adicta a suplir sus necesidades, manías y caprichos.

El amor entregado con medidas te hace más racional.

El amor debe ser grande para quien se lo merece, pero no al extremo de que pierdas tu propia identidad y seguridad en ti misma. No vivas a través de nadie, ni dependas tanto de otras personas para que un día no te haga falta volver a sufrir los sinsabores de la vida.

Amar no es sufrir:

Para amar tienes que empezar por amarte a ti misma, por valorarte, por consentirte… por ser una mujer fuerte y segura de ti misma, una que sabe que el hombre que la quiera debe también aprender a comprenderla y consentirla.

Nunca permitas que te utilicen, no seas la tonta de nadie, no dejes que las emociones o el amor obsesivo te dañen; intenta cambiar, intenta amarte y verás el resultado final.

Hay que amar; sí, eso está muy bien… pero si esa persona a la que se ama no es feliz por si mismo y vive deprimido o triste, sólo te causará tanto desgaste que tarde o temprano la relación terminará.

Ve con cuidado por la vida, el amor es algo de a dos y sólo serás feliz cuando sientas que no tienes que llevarlo a tu espalda, nadie debe ser carga de nadie.

Cuando amas de verdad y lo sientes dentro de tu corazón, entrégate a ese amor que tienes y cuídale hasta que lleguen juntos al final del camino.

Encuentra a una persona que te respete siempre.

8 criterios para evitar amar a la persona equivocada

Elige a aquella persona que es feliz con tu felicidad y está triste por tu tristeza.

Elige a aquella persona que te adora realmente.

Elige a aquella persona que te respeta SIEMPRE.

Elige a aquella persona que no hace que te preocupes por su lealtad.

Elige a aquella persona que actúa consistentemente y no te hace adivinar.

Elige a aquella persona que no drena emocionalmente tu energía sino que la aumenta.

Elige a aquella persona que no necesitas impresionar.

Elige a aquella persona que acepta tus defectos y te elige todos los días.

La rutina se lo llevó todo

Las relaciones de pareja no siempre están llenas de pasión, ilusión y demostración de amor. A veces la rutina parece que se lo llevó todo, que ya nada es especial… ¿qué hacer?

Cuando llega la rutina a la pareja:

Cuántas mujeres existen en este mundo que ante los ojos del mundo viven en completa armonía con su pareja: los miras y piensas que son una pareja feliz y estupenda, siempre sonrientes, siempre amables… pero qué pasa dentro de ese hogar cuando nadie les mira, cada cual vive por su lado, callados, porque parece que ya no tienen nada que decirse, porque parece que se les agotaron las palabras y los temas de conversación… ¡Esto sucede a menudo!.

Ya no se buscan, ya no se toman de la mano, ya no se sonríen entre sí con la complicidad de los años pasados. ¡Hasta parece que se les agotó el amor!, pero no es así, es sólo que sin darse cuenta, se les fueron apagando los sentimientos, se les durmió el amor. Conviven en apacible calma, producto de los años, y ya sólo amables el uno con el otro. Se toman un día a la semana o al mes para darse ese momento de amor, que más que amor parece ser sólo necesidad de alimentar el deseo carnal, pero sin deseo, sin ganas, sin motivación suficiente. Nada como en el ayer en el que explotaban al contacto de la piel. ¡Aquellos días de antaño se quedaron en el pasado!.

¿Qué hacer cuando llega la rutina a la pareja?

Es entonces, cuando deben explorar sus sentimientos, ¡abrazarse!, hablar del porqué de las cosas, analizar en qué está fallando cada uno y buscar alternativas de vida, alternativas de felicidad.

¡No dejes que el amor se muera!, ¡no dejes que la piel se apague!, tienes que disfrutar todos y cada uno de los momentos que vives con la persona amada, y no es que el amor se termine, es sólo que se queda en pausa por la rutina diaria y la vida estresante que tenemos.

Si notas que estás viviendo una vida de dos en compañía, es que la rutina está apagando esa unión entre los dos. Busca ayuda, busca la manera de volver a disfrutar del ser amado, del hogar y no olvides que siempre en medio del hogar está Dios abrazando sus vidas. Si no quieren que el amor muera, podrán evitarlo haciendo un esfuerzo y luchando por lo que desean.

Abraza la vida, abraza la esperanza y vuelve a recordar ese amor que un día los unió.

 

Sentir que el amor muere es sufrido

Nuestro amor muere y eso duele…
Sentimos que la vida se nos va, que los caminos que escogimos para vivir con nuestra pareja empiezan a alejarse y que no hay forma de detenerlos. Se nos desgastan las palabras de amor, la sensación de vacío se va apoderando de nuestro corazón, ya no nos sentimos identificadas con lo que hace nuestra pareja y las palabras de amor, esas que antes te regalaba cada noche, lentamente van muriendo. Mientras esto sucede, tu rostro se va apagando, ya no tienes ilusiones y la soledad se apodera de ti. Eso pasa porque todo lo que haces es en base de otra persona, de tu pareja. Con ello descubrimos que ciertamente el amor, aunque muchas veces intentemos evitarlo, produce dependencia.
¿Y ahora, qué? Debes volver a retomar tu vida
Si piensas que tu pareja vale la pena no te midas en conseguir avivar esa llama de amor que un día los ha unido. El amor es un arduo trabajo, hay que dejar muchas cosas de lado para que no muera. Pero muchas veces es una sola parte la que trata de salvar nuestra relación y si eres tú, acabas muy cansada y llena de dudas de si vale la pena continuar con la lucha de lograr conservar ese amor…
El amor siempre merece la pena:
¡Claro que sí! Hay que tratar de vivir en armonía y no perder aquella sonrisa que un día te enamoró. Vale la pena, siempre habrá piedras en el camino, nadie dijo que la vida es perfecta, ni que el amor no nos hará llorar, pues sí que nos hará sufrir, porque estar en pareja no es fácil, hay que asumir muchos roles en los que seguro que no habías pensando antes.
No dejes que el amor se muera:
Sigue adelante tratando de conseguir que esos ojos vuelvan a mirarte con el amor de antes, que tus noches vuelvan a estar llenas de amor y alegrías, que puedas seguir soñando que algunas relaciones valen la pena, que no todo es tan triste o tan malo.
El amor es cosa de dos personas…
Si a pesar de tus esfuerzos, no ves solución, no te sientas mal, al tratar de recuperar lo perdido demuestras ser una persona muy valiosa y valiente. Siempre queda la esperanza de que las cosas se arreglen, que el amor vuelva a renacer, que tu dedicación se vea recompensada con la devolución de ese amor marchito… Pero si no lo hace, no es culpa tuya, será algo que él no supo apreciar, que no supo valorar, y lo peor, dejó morir aquel amor tan bonito que le dabas.
Si todo falló: Cuesta volver a empezar
De hecho no lo intentes, concédete un tiempo para asimilar las cosas, estar sola un tiempo no es malo y muy por el contrario podría ayudarte a encontrar el tiempo que se necesita para canalizar la pérdida del amor que has tenido.
Llegará el día en que tus ojos vuelvan a mirar los ojos de un buen amor, alguien que te volverá a hacer sentir lo que pensante que habías perdido para siempre… Un amor muere, pero a la vuelta de tu calle hay otro amor que espera.