Siempre caigo en la misma situación… una y otra vez

Siempre caigo en la misma situación… una y otra vez
Todo por este amor desmesurado que siento por ti se vuelve en profunda tristeza y soledad, porque siempre vuelves a alejarte de mí, dejándome sola. Después regresas, devolviéndole a todo mi ser la ilusión y los sueños de que será para siempre, que nunca más te irás de mi lado. ¡Pero son utopías! Tan sólo utopías de esta mente loca que se empeña en seguir tu sendero, de seguir tus huellas y permanecer a tu lado, adherida a ti. Lo que debería hacer es construir mi mundo, construir mi camino para salir adelante y dejarte atrás junto a toda esta inseguridad que me hace sufrir. ¡Quiero emerger de esta insana rutina, debo hacerlo! No me importa cuánto tenga que luchar para dejar atrás lo que me lastima, si de verdad me amases y si tu amor realmente fuese sincero, no me harías llorar.
Dime, ¿por qué me haces llorar?
Este corazón fue tuyo y no supiste valorarlo. Sí, este amor fue sincero e incondicional, pero no supiste valorarlo, y mucho menos corresponderlo.
De hoy en adelante, ya no podrás darme nuevos motivos para llorar:
Hoy, en el transcurso de las horas pensaré en todas esas cosas que te di y que me hicieron amarte. Hoy, dejaré atrás los sinsabores y las melancolías, sólo conservaré en mi mente los momentos bellos compartidos. ¡Pero ya nunca más me olvidaré de todo lo que me ha hecho llorar! Ya no seré una ilusa, ni te seguiré creyendo cando vuelvas otra vez a mí.
He llorado, pero se acabó:
Después de haber desahogado mi sentir, mi dolor, y la pena que me embarga al tener que dejarte, levantaré la frente, me haré sentir como lo que soy: Una increíble y bella mujer que ha caído, pero que tiene una entereza y fuerza necesaria para saber el momento preciso en el que debe levantarse y caminar con la cabeza bien alta.
¡Porque soy mujer!
Porque nosotras somos esa clase casi extinta de personas que aun cuando el dolor nos llene el alma, dejamos asomar la sonrisa en aquel mismo rostro por el que antes hemos sentido rodar lágrimas cual cascada.
Porque sí, se nos puede herir, pero a través de nuestro dolor y llanto, tenemos la virtud de saber recuperar el sentimiento y sobresalir… y como el ave fénix resurgir de las cenizas que nos dejó el ayer.

Reconoce a las personas falsas en tu vida.

  1. RESPETO

Personas sinceras: Ellos respetan a todos.

Personas falsas: Ellos respetan solamente a personas con poder.

  1. CAMBIAR

Personas sinceras: Ellos no tratan de cambiar a las personas.

Personas falsas: Ellos tratan de que las personas sean como ellos.

  1. ATENCIÓN

Personas sinceras: Ellos no buscan atención.

Personas falsas: Ellos están desesperado por atención.

  1. LOGROS

Personas sinceras: Ellos no alardean sus logros.

Personas falsas: Ellos presumen constantemente.

  1. OPINIÓN

Personas sinceras: Ellos expresan sus opiniones abiertamente.

Personas falsas: Ellos crean muchos chismes.

  1. COMPROMISO

Personas sinceras: Ellos tratan de hacer todo lo posible para cumplir sus promesas.

Personas falsas: Ellos hacen promesas fácilmente, pero no las cumplen.

  1. ADMIRAR

Personas sinceras: Ellos admiran a otras personas y las elogian.

Personas falsas: Ellos critican a otros para que se vean mejor.

  1. AMABILIDAD

Personas sinceras: Ellos son amables con los demás y ayudan casi todo el tiempo.

Personas falsas: Ellos solo son amables cuando quieren algo.

 

El no hace nada por ti, entonces ¿por qué seguir con él?

Cuando dejas todo por seguir ese maravilloso amor, todo es perfecto, hasta que te das cuenta que algo no está funcionando: te sientes morir, que lo has perdido todo, hasta tus años de juventud… Pero es mejor empezar de nuevo que seguir con alguien que no mueve un dedo para hacer que tu vida sea mejor, es mejor romper con él que seguir sintiéndote totalmente anulada por él. Si esta es tu situación, puede que ya sea hora de que comiences a tomar las riendas de tu propia vida.
Creo que “Lo hago todo por él”
Y pensar que al conocerlo sentiste que era el amor de tu vida, que la soledad se había alejado y te entregaste por entero a esa relación… a ese amor que hizo sacar de dentro de ti los más dulces sentimientos, te llevó a esmerarte día a día por darle esa calidad de amor que debe existir en cada relación, en cada pareja que se ama y se respeta… le complaciste los más grandes y pequeños detalles que le hicieron sentir que tenía a la mujer perfecta, la mujer que dejó a un lado sus metas personales, sus propios sueños e ilusiones por entregarse enteramente a él, a ese amor que ella pensó valía la pena y le daría felicidad.
Y conforme el tiempo va pasando y vas entregando por entero lo mejor de ti, vas sintiendo ese vacío: esa necesidad de sentir en tu vida un poco de afecto, un poco de detalles, ese “te quiero” que te de fuerza para continuar para seguir entregando todo ese caudal de emociones que llevas dentro de ti, pero… finalmente aceptas con tristeza que no todo es felicidad, porque finamente te das cuenta que no se trata de una relación de dos, pues que solo tú te entregas y alimentas ese sentir. Sólo tú has estado dándote por completo, pero sin recibir nada a cambio.
¡Ya te cansastes de dar y no recibir nada!
Y la monotonía del amar se vuelve una rutina, y se te va apagando poco a poco ese deseo de dar y amar… y es cuando llegas a ese punto en el que finalmente te das cuenta que no puedes seguir así, siendo sólo tú quien da todo por la relación.
“Si él no hace ningún esfuerzo por mi, entonces ¿por qué seguir con él?”
Si esa es la situación, si por mucho que se intente nada mejora y no hay reciprocidad… puede que ya lo veas, es hora de abandonar y empezar de cero. No es fácil, porque es esa persona de la que te enamoraste; pero al final el cansancio que provoca que todo lo tengas que colisionar tú termina por destruirte. Y la bonita historia de amor que una vez viviste junto a él, también se destruye día a día… y no, es mejor no seguir destruyendo lo que ya no tiene solución. Mejor quédate con todo lo bueno, pero hazte la idea de que es hora de hacer la maleta y alejarse. La cuestión es: o se hunden los dos en ese sueño imposible, o lo dejas y vuelves a tejer nuevos sueños que por lo menos traigan algo de paz a tu vida. Empezar de nuevo siempre será difícil, pero te diré algo: el tiempo todo se lo lleva, inclusive aquel amor cansino que estás viviendo.
Las relaciones llevan trabajo, día a día hay que alimentar ese sentimiento de amor que al principio los unió. Hay que seguir teniendo esos pequeños detalles que hacen que el amor florezca día a día, y todo ha de ser recíproco: dar, amar y sentir.

Mujer,¡creada para lograr tú felicidad !

En ocasiones creemos que no tenemos el potencial o los recursos necesarios para alcanzar todo aquello que soñamos. Las circunstancias o las personas pueden hacernos pensar y creer que es así. Pero no, no es así. En toda situación, y frente a todo tipo de personas, podemos sacar lo mejor de nosotras. Si aprendemos a hacer uso correcto y positivo de cuanto nos sucede, incluso, la persona más hostil y desconsiderada hacia nosotras, puede ayudarnos a mejorar.
Eso es porque es en tu interior donde tienes las herramientas y el material que necesitas para mejorar como mujer y persona. No lo busques en el exterior; el ambiente, las circunstancias y las personas pueden cambiar y tarde o temprano lo harán. En la vida nada es estático, la vida representa constante movimiento, cambio y transformación. Cuando nos hacemos conscientes de esta realidad, podremos darnos cuenta de que el cambio es una parte esencial y necesaria en nuestras vidas.
El potencial está dentro de ti.
Hubo un momento en mi vida en el que me sentía completamente sola, ¿te has sentido alguna vez así? Me atrevería a decir que, al menos alguna vez, te has sentido sola. Aun cuando la vida marche como queremos y estemos rodeadas de seres queridos que nos amen, podemos sentirnos solas. Fue entonces cuando me hice consciente que todo comienza con una misma: Podrás perder el empleo, un ser querido o una oportunidad de negocios, pero lo único que no vas a perder jamás, será tu esencia humana, esencia de mujer, tu valor y tu grandeza. Si no tuvieras nada en la vida, ¿qué tendrías? Te tendrías a ti misma. ¡Eso es maravilloso y valioso! Eso no es nada, eso es mucho. Desde el momento que me di cuenta de ello, mi vida cambió al poder sentir y disfrutar de esta realidad tan mía.
Cuando descubres que en tu interior tienes todo lo que necesitas para sentirte y hacerte grandiosa, comienzas a:
  • Ser libre de muchas cosas, e incluso de lo que piensan las demás personas de ti.
  • Hacer las cosas que te gustan. Dar lo mejor.
  • Maximizar tu potencial y recursos.
  • Hacerte responsable de tus sentimientos, emociones y decisiones.
  • Ver el valor y la grandeza en los demás.
  • Tomar control de tu vida.
  • Compartir tus dones, talentos y habilidades con otros. ¡Vivir a plenitud!
Sería bueno y positivo volviéramos nuestra vista a lo que tenemos en nuestro interior, no nuestro exterior.
Mirar hacia el exterior nos hace buscar culpables de lo que vivimos, pero cuando miramos hacia dentro de nuestro ser, nos hacemos responsables de nuestra vida, y por consiguiente, somos proactivas.
Las circunstancias y las personas no determinan tu valor como ser humana o mujer.
Eres tú misma quien ha de ser la que primeramente, y principalmente, descubra la grandeza que hay en ti. Si no descubres tu valor y tu grandeza, vivirás a merced de lo que otros digan o hagan. Cuando descubres tu grandeza y tu potencial, también podrás ver y reconocer la grandeza que hay en otras personas. Hoy, te invito a descubrir el aquello que te hace una gran y valiosa mujer, el “material de grandeza” que hay en ti: Activa tu fe, pasión, paciencia, persistencia y constancia para descubrir los dones, talentos y cualidades que posees. Así mismo, cuando logres descubrirlos, decídete a desarrollarlos, pero sobre todo, a compartirlos.
Cuando en lugar de callártelo compartes lo que descubres y aprendes, sirves de inspiración a las personas que te rodean. Y eso, definitivamente, te hace más grande aún.

Soy mujer, por lo tanto nunca dejaré de brillar

Como mujer, venceré a la adversidad:
Sin duda pueden sucedernos cosas contrarias a nuestros deseos y sueños, pero con ayuda de Dios sabemos que cualquier adversidad que nos encontremos en la vida, la podremos superar. Somos mujeres, somos fuertes, y cuando nos lo proponemos no hay nada que nos pueda hacer fracasar, pues aunque nos caigamos una y mil veces, nos levantamos y seguimos luchando por lo que merecemos. Y claro que tenemos complicaciones, algunas que son muy duras de enfrentar… Pero no todo lo que sucede es tan malo como parece, pues depende de cómo lo mires, depende de tu estado de ánimo. A veces no alcanzamos a entender el porqué de las cosas que nos suceden. Pero si reflejas paz y armonía en tu caminar las cosas marcharán bien.
Soy mujer, seré luz para los demás:
Con tu buen proceder alejas las malas vibras mientras atraes a las positivas, esas que te hacen sentirte maravillosa. Camina con la frente en alto y no decaigas ante la adversidad. ¡Al contrario! Sé esa mujer fuerte e independiente a la que nada le hace bajar la cabeza excepto la oración en humildad y fe. ¡Sólo así baja la cabeza! Porque mientras tanto, en todo momento, has de ser fuerte: que los poros de tu piel derrochen seguridad, alegría y lozanía. ¡Y qué importan los años que tengas…!
Aquí de lo que se trata es de ser audaz y hermosa:
ser aquella mujer en la que todos confían y que deja estelas de amor y buen decir a su paso. Trabaja con ahínco y con ganas, entrega más del cien por ciento en todo cuanto hagas, añádele un poco de amor y verás qué todo funcionará hermosamente bien. ¡No andes quejándote por todo, que eso no habla bien de ti! Al contrario, sé amable y comprensiva con las personas que tienes a tu alrededor. Has de ser una mujer que brille por ser plena y feliz, y para ello has de sentirte así y saber influenciar positivamente a los demás. Así que decídete a ver la vida con buenos ojos, y a actuar de forma positiva, sonriendo con esa hermosa sonrisa que ilumina al mundo. Que vean lo hermoso que es ser mujer, que vean en ti una mujer plena, bella y admirable.
Cuando el sol se levanta en un nuevo amanecer, hay que sonreírle a la vida, abrir los ojos y dar gracias por la oportunidad de vivir un día más: un día más en el que aunque no sabemos qué nos deparará, sí sabemos que sea lo que sea, podremos enfrentarlo con optimismo, alegría y éxito.

¿Qué hacer cuando él te engaña y estás embarazada?

El amor es una energía que corre por un camino, y el deseo es un camino que no siempre va de la mano del amor. Son ingredientes diferentes que pueden coincidir en una relación, pero también pueden excluirse. Puede haber amor sin deseo, como en la amistad, o en las relaciones de pareja que se han fraternizado, y puede haber deseo sin amor; como los encuentros ocasionales, o los amantes que sólo quieren perpetrarse en sus instintos más apasionados.
El engaño siempre duele:
De todos modos, sea por amor o por deseo, el engaño, la infidelidad, duele. Sea que el enamoramiento tocó la puerta de tu pareja o es sólo una calentura momentánea, qué más da: duele. Y las circunstancias en las que se da esa infidelidad también influyen; no es igual si sucede comenzando la relación, durante el matrimonio, o esperando a un hijo.

¿Cómo afrontar la infidelidad si estás embarazada?
1. Cuida tus emociones, pues afectan al bebé: Lo primero que debes saber y entender, es que todo lo que sucede en ti, ya sea en el plano consciente o inconsciente… también afecta al bebé que viene en camino. De nada sirve simular que no te duelen las cosas, y tragarte el veneno, porque se lo estás convidando a él también.
Todas las emociones vividas durante la gestación impactan en el futuro niño a través del líquido amniótico; éste se impregna de las hormonas (cortisol) que tus emociones segregan, lo mismo ocurre si es alegría, euforia, tristeza o enojo.
En situaciones delicadas como la de enterarnos que estamos embarazadas de un hombre infiel, es muy importante que logres sacar la emoción real que el evento ocasiona, es decir si es enojo, busca sacarlo de ti, para que no afecte al hijo.
2. Aunque sea un infiel, él siempre será el padre natural:
Pensa con la cabeza, el embarazo es un momento muy especial para afrontar, y es mejor si lo haces en compañía del padre de esa criatura. Separarte no afectará al embarazo en sí mismo en lo que se refiere al desarrollo embrionario; pero si afectará a tu autoestima; tu mirada propia; porque te sentirás sola, vacía y con una enorme incertidumbre por afrontar.
3. ¿Separarte o seguir con él? No lo decidas ahora:
Los psicólogos en estos casos aconsejan a esperar, a parir, y a partir de ahí decidir. Y esa elección ya será por supuesto tuya. Pero ya habrás pasado esos momentos tan íntimos en la vida de una mujer con ese compañero, que tal vez, no sea el de tu vida o sí, pero siempre será el padre de ese hijo que diste a luz.
4. Parir sola es traumático: En la hora del parto estar sola puede ser muy traumático, generalmente es recomendable hacerlo acompañada del padre del bebé, y sino que sea al menos alguien como tu mamá, los hermanos, o amigos. Si lo que viviste fue un choque emocional, y sientes que no hay remedio ni media posibilidad de hacer las paces aunque sea temporalmente, entonces, busca apoyo.
5. Su infidelidad fue por ti: Por último, desmitifica los cuernos; dicen que de la muerte y de los cuernos nadie se salva; entonces no te martirices, duele, no gustan, pero no te infravalores; no tiene que ver con lo que te sobra o te falta; no tiene que ver con tu valía; sino con el otro y su decisión de quebrantar su conducta de amor pero se fallo como hombre pero no como padre .

Conservar la virginidad, siempre pensamos en la mujer

Por naturaleza el hombre es más inquieto, que un hombre sea virgen carece de importancia, tanto así que casi pareciese que es deshonroso para él (al contrario que la mujer) continuar virgen. Su primera experiencia sexual carece de la importancia que tiene para la mujer, porque el hombre cuantas más experiencias más varonil y hombre se sentirá. El hombre no se suele avergonzar por ello, sino todo lo contrario, suele enorgullecerse de sus numerosas experiencias sexuales, tanto que muchas veces tiene que inventarlas para impresionar más.
Durante la adolescencia, tanto hombres como mujeres forjamos una buena base de nuestra identidad. Nuestros impulsos sexuales nos ayudan a hacer conciencia de nuestro género, de cuan hombre o mujeres somos…
Los tiempos siempre cambian, pero los hombres muy poco.
La mayoría sigue pensando en las mujeres como tierras a conquistar. No toman en cuenta que la mujer, casi siempre se enamora de verdad. Cuando una mujer se entrega en cuerpo lo hace también en todo, entregando todo su ser al hombre que le arropa con sus brazos. El hombre, por el contrario, antes de enamorarse piensa en qué decir o qué ofrecer, y aunque no lo cumpla lo importante para él es llevar a su nueva conquista a la cama.
El hombre suele tomar el sexo como una manera de divertirse.
El hombre joven no reserva las relaciones sexuales para el matrimonio, así como el hombre maduro no reserva las relaciones sexuales para su compañera de vida o esposa. A la mujer le trata inadecuadamente, como un objeto sexual a la que explotar por placer, muchas veces tan libremente que ni piensa en lo que para ella está significando. Lamentablemente este tipo de relaciones es común, los jóvenes que se inician así siguen con este mismo patrón por el resto de sus vidas porque nunca aprendieron a pensar en las consecuencias de tener relaciones con diferentes mujeres mientras presumen de “Casanova” o de ser “un don Juan”.
Pero hablemos de las consecuencias, ¿son sólo para las mujeres?
Como en todo acto bueno o malo, hay consecuencias… y muchas veces tanto consecuencias positivas como negativas. Bien es sabido que el llanto, el sufrimiento y el arrepentimiento no está reservado sólo a la mujer, y que por muy “machos” o conquistadores que se consideren, al final sólo les queda un vacío, muchas veces incluso hijos con diferentes mujeres de los que nunca supieron ocuparse, o enfermedades transmitidas sexualmente de los que aún no se conoce cura alguna. A quienes hacen mal, tarde o temprano les llega el momento en el que sus acciones se vuelven en contra de ellos.

Que hago con los celos de mi pareja

Seguramente tanto los hombres como las mujeres podemos llegar a ponernos celosos sin razón, o más de lo que debiera considerarse sano. Pero, los hombres en especial, ¿por qué se ponen celosos? ¿Qué les provoca volverse tan pesadamente celosos con nosotras? ¿Por qué el hombre de tu vida siempre anda desconfiando de ti, siendo malpensado, y temiéndose lo peor? ¿Qué puedes hacer para remediarlo?
Infidelidades anteriores:
Si ha sufrido infidelidades con anterioridad, no es sorprendente que se vuelva celoso; las experiencias nos moldean. Puede que se esté preguntando por qué debe confiar en ti, si antes confió en otra persona que no le fue fiel.
Haber crecido viendo infidelidades:
No sólo las experiencias pueden afectar al hombre, si ha crecido viendo infidelidades entre sus padres, especialmente por parte de su madre, el hombre es más susceptible a ser receloso en creer que una mujer es fiel.
Baja autoestima:
Un hombre con baja autoestima siempre se preguntará por qué sigues con él, y hasta cuándo será. Se pone celoso porque teme que igual algún día quieras probar algo “mejor”.
Que la mujer tenga más éxito o mejor salario:
Esto es algo que casi siempre parece causarles problema de seguridad. El hombre para sentirse valioso y valorado suele necesitar sentirse como el proveedor principal, por lo que cuando es la mujer la que tiene éxito en cualquier área, especialmente en la económica, se le hace fácil sufrir celos.
Qué hacer ante los celos de tu pareja:
Reconoce que sus celos son un problema:
Muchas mujeres confunden el comportamiento posesivo de sus parejas con romanticismo, otras intentan ignorarlo o viven intentando evitar darle la más mínima razón para que salte otra vez con un ataque de celos. Estar con alguien tan inseguro es un serio problema, no es sano, si es alguien que siempre sufre de seguros, hay que reconocerlo para comenzar a solucionarlo.
Que él también lo reconozca:
Ambos deben reconocer que los excesos de celos están presentes y que son muy negativos. Tienes que hacérselo ver y entender; si te quiere querrá lo mejor para ti, y esa inseguridad de su parte no te hace ningún bien, ni a ti, ni a la relación.
Que él se comprometa a cambiar:
Una vez has logrado hacerle ver el problema, no lo dejes ahí: oblígale a cambiar por amor a ti, por el bien de la relación y porque es lo correcto.
No pierdas tu libertad:
Sigue siendo la misma, no te dejes manipular por sus celos; eso acaba en un ciclo vicioso en el que acabas siendo una sumisa oculta y sin vida. En cuanto hagas concesiones por temor a sus celos, encontrará otras cosas que le comenzarán a provocar celos. Ser fiel y buena con él debiera ser más que razón suficiente para querer seguir a tu lado. No le entregues tu libertad y la esencia de tu forma de ser.
Habla con él sobre los motivos de sus celos:
Para resolver sus problemas y diferencias, los adultos hablan de sus problemas. Tienes que hablar con él. Habla sobre porqué sufre esos ataques de celos; la raíz del problema, que de eso tú no tienes culpa. No dejes que te haga sentir culpable de sus celos, si eres fiel los celos son un problema suyo que te está afectando a ti. Para resolverlo, tienes que ayudarle a ver de dónde viene ese sentimiento de celos paranoicos. Hablen sobre cómo les afectan sus celos, cómo los expresa y cómo va a tratarlos en el futuro. Algo tiene que cambiar.
Sus celos de ataques no tienen razón de ser, nunca le digas ni a él ni a nadie que tenía razón para ponerse así de celoso, que hiciste algo que a él siempre le pone así, que fue tu culpa. Eso sólo le da razón a él, y aunque te parezca la forma más fácil de quitarte el problema por ahora, te va a provocar más y peores problemas en el futuro. Puedes apoyarle, compadecerte de él, pero nunca darle la razón. Nunca.

La mala autoestima nos afecta en nuestra toma de desiciones

A veces creemos que nuestros problemas personales son sólo nuestros, y que no afecta nada a los demás. Pero todo lo que nos afecta a nosotras, también afecta a quien nos rodea. Todo el mundo está interconectado, y nuestras pequeñas cosas acaban teniendo consecuencias sobre otras personas en modos que ni se nos ocurre pensar.

No podemos escapar de quienes somos al relacionarnos con otras personas, hagamos lo que hagamos, somos quienes somos. La historia no se borra, se suma. Por eso a la hora de observar nuestras dificultades con la autoestima es muy importante entender que de ella depende la forma en la que nos tratan las personas de nuestro alrededor, pues a través de la autoimagen, de la idea que tenemos acerca de nosotros mismos, les enseñamos a los demás cómo tratarnos.

Si tu autoestima está mal, los demás te verán mal:

Si tienes la autoestima desequilibrada puedes provocar dos versiones de ti misma, a escoger: la víctima minusválida o la sabelotodo rígida. Ambas versiones tienen el mismo problema de no saber valorarse, pero se refleja en polos diferentes y opuestos. Según cómo nos comportemos, así nos verán por no haber sabido tener la autoestima equilibrada.

Señales de una autoestima desequilibrada:

  • Negarse a reconocer los errores cometidos.
  • Decir sí cuando queremos decir no.
  • Prohibirnos placer o vivirlo con sentimiento de culpa; no nos compramos algo que queremos aun teniendo el dinero, o si lo hacemos sentimos culpa. Esto refleja que no nos vemos merecedoras.
  • Autocastigarnos, llamarnos de forma despectiva cuando no tenemos los resultados deseados… Criticamos quienes somos en lugar de lo que hicimos.

¿Qué hacer si ya nos hemos metido en el callejón sin salida de la autoestima desequilibrada?

Aceptarnos tal cuál somos, renunciar a la idea de lo que nos gustaría ser para aceptar lo que somos y como somos. Tal vez eso suponga llegar a amar las lonjas de 20 cm, la estatura que tenemos y comprender que muchas veces nos sometemos a los estándares de otros para apreciar el valor que tenemos.

Por supuesto, , aceptar tu cuerpo no implica que te quedes con una obesidad que ponga en riesgo tu vida; sólo significa que al poder aceptarlo tomes conciencia que esa grasa está ahí porque la has construido tú, y ahora sin enojo y sin rabia vas a amarla y hacer algo diferente por amor a ti misma, como por ejemplo adelgazar, pero desde una motivación de querer buscar estar saludable, por amor a ti misma, no como castigo.

Hombres asfixiantes en una relación

Los hombres más peligrosos para una relación 

Los hacker:

Estas hombres son aquellos que navegan por toda red existente para espiar, controlar e interpretar los pasos de su pareja. Por supuesto que los códigos están equivocados. la confianza en la otra persona es vital y este es un error. Además, espiar información puede dar lugar a malas interpretaciones, impresiones equivocadas, conclusiones erróneas y, desde luego una fatal falta de comunicación honesta. Ellos envenenarán toda acción con sus sospechas hasta asfixiar la relación.

Los dramáticos:

Estas hombres hacen un drama de telenovela de absolutamente todo. Son intensos y negativos. Todo es un problema y sumergen la relación en una dinámica pésima y devastadora.

Los novios obsesivos:

Ellos solo quieren escuchar campanas de boda, cuanto antes mejor. Detalles como la compatibilidad de la pareja, la atracción sexual o las personalidades y proyectos las tienen sin cuidado. Están  a la caza y no distinguen entre “alta costura”, “pret a porter” o “saldos”.

Los de los pantalones bien puestos:

A todos nos gusta que nuestra pareja tenga pensamientos y decisiones propias, pero estas hombres son absolutamente dominantes, tanto que relegan sus características más masculinas en pos de su masculinidad que entienden como elemento privilegiado para poder ejercer su dominación. o hombres extremadamente caricaturizados y no permiten que la sensibilidad o la comunicación y empatía florezcan entre sus virtudes. No quieren las cosas de a dos, las quieren a su manera.

Los activistas extremos:

Los eco-veganos-machistas en  extremo pueden volverse demasiado dogmáticos con sus creencias e intentar convencer a todo el mundo sin respetar demasiado las creencias de los demás. Son puro corazón vehemente, pero pueden ser muy intransigentes también.

Los hijos de mamá:

Muy apegados a su familia, con el cordón umbilical intacto y con tres vueltas de cordón. Los hijos de mamá le cuentan todo, TODO, a la suegra que, después, comenta y toma parte en todas las decisiones de la pareja. Insufrible.

Nuestros hombres peligrosos

Tenemos nuestro propio criterio para señalar a los hombres que pueden ser un peligro para una relación de pareja saludable. hombres tóxicos a largo plazo.

Los insatisfechos:

Hombres que no tienen una cota de satisfacción definida. Nunca es suficiente en ningún campo. Económico, emocional, social. Ellos siempre aspiran a más de forma obsesiva, como una compulsión. La necesidad de obtener más no permite que disfruten, ni dejen disfrutar a su esposa, de las mieles conseguidas en el presente. La pareja intenta satisfacer estas carencias invisibles y, muy frecuentemente, se siente frustrada.