El tiempo y el esfuerzo es el mismo, escoge a lo que te ayude a ser una mejor persona.

Parece que en todo grupo hay alguien que tiene la horrible manía de estar siempre hablando de los que ausentes, los que no están presentes. Todas las conversaciones son acerca de los demás, acerca de lo que hacen mal, criticando todo de ellos, mirando siempre el lado negativo… Si lo piensas bien, te darás cuenta de que supone el mismo esfuerzo hablar mal de una persona que hablar bien de ella. Así que definitivamente, en mi opinión, si no vas a decir nada constructivo, mejor guarda silencio.

Hablar mal de las personas supone un gran esfuerzo.

Para hablar siempre mal de los demás hay que fijarse siempre en lo negativo, buscar las cosas que hacen mal, tener el ojo atento a sus errores, y tenerlo siempre en la mente para que al estar con los amigos se pueda hablar de toda esa enorme lista de deficiencias que tanto te irritan.

Se gasta la misma saliva hablando bien que mal.

Hablar bien de los demás no debiera suponer un esfuerzo diferente, pero si te resulta más fácil encontrar defectos que virtudes en los demás, el problema no es de ellos, sino tuyo. No debiera ser más difícil hablar bien que mal, no tiene sentido, no al menos para una persona con buena salud emocional, cosa que todos pretendemos tener.

Siempre habrá quien hable mal de ti.

Desgraciadamente, por muy buena persona que seas, siempre habrá quien hable mal de ti. ¿Conoces a alguien libre de crítica alguna? Nadie se libra de eso en esta vida. No le des importancia, la importancia se la das tú al hacer caso de las críticas. No te desgastes en mirar a los que están al lado tuyo si no es para algo constructivo; no vale la pena el desgaste que supone tratar de caerles bien a todos.

 

No siempre confíes en el amor a primera vista

Ser soltero y luchar para encontrar el amor real y duradero es todavía una de las mayores luchas que muchas personas enfrentan hoy en día, no importa cuán exitosos puedan ser en otros aspectos de sus vidas. Aunque parezca que estás solo en tu lucha, ten en cuenta que el 44% de la población estadounidense adulto es soltero, 40 millones de los cuales están buscando activamente el amor a través de servicios de citas en línea.

No importa lo difícil que parezca, o lo que nuestras experiencias pasadas pueden ser, para la mayoría de las personas el amor vale la pena la búsqueda y la lucha. Eres uno de ellos desde que estás leyendo este artículo. Eres la persona con un objetivo claro en mente, quieres el amor que trae la felicidad, el amor que es verdadero, honesto y que es duradero.

Por lo menos de mi experiencia, y de las experiencias de la gente alrededor de mí, el amor no viene cuando lo buscamos, ni cuando lo presionamos en ser. Por el contrario, el verdadero amor que perdura viene cuando dejas de buscarlo fuera de ti mismo. En lugar de buscar el amor en la gente que nos encontramos, y culpar a los que no lo hacen, tenemos que cambiar el enfoque en nosotros mismos en su lugar.

Trabaja en ti mismo

Como dice el principio de atracción comúnmente conocido, atraemos lo que somos. Por lo tanto, si eres una persona que está buscando a otros para proporcionarles el amor que carecen por sí mismos, es probable que te vas a encontrar exactamente con ese tipo de personas, que también buscan a alguien para cumplir con esa brecha para ellos. Conoces el resto de esta historia.

Por otro lado, piensa en las personas que conoces, estoy seguro de que todos tenemos al menos uno o dos amigos, o parientes, que simplemente encuentran el amor cuando quieren. Las grandes posibilidades son que todas esas personas tienen un denominador común: se aman a sí mismos. Amarse significa aceptar a quien eres, no preocuparse de lo que otros piensen de ti; para hacer lo que más te gusta y para estar completamente contento contigo mismo.

No te apresures

No puedes apurar en el amor. Si estás cansado de esperar a la persona correcta, puede caer fácilmente en la trampa de apresurarte en una relación con la primera persona que parece agradable sin incluso tomar el tiempo de realmente llegar a conocer a la persona. Apresurando las cosas, es más probable que nos sacrificamos a nosotros mismos. Esto generalmente deja un sabor amargo en la boca después de obtener algún tiempo para pensar racionalmente sobre todo.

Alcanza a conocer gente nueva

Con el fin de romper todos los programas pasados ​​negativos o ineficaces, tenemos que salir al mundo de una manera diferente. Dado que las posibilidades de conocer el material de la relación en un bar son el 9% para las mujeres y el 2% para los hombres, ¿Por qué no intentar algunas otras actividades donde se puede conocer a algunas personas interesantes, y tal vez un futuro interés amoroso.

No siempre confíes en el amor a primera vista

Uno de los conceptos erróneos comunes sobre el amor que está destinado a durar es que tiene que haber una atracción instantánea entre dos personas. En realidad, la atracción física puede ser un factor importante, pero también podría ser completamente engañosa y de corta duración. Esta es la razón por la que las relaciones entre las personas que eran amigos primero, suelen ser fuertes, saludables y duraderas.

No te conformes con una buena relación

En última instancia, todos podemos sentir lo que constituye la relación correcta para nosotros, no importa cuántas decepciones tomamos para llegar allí. Por lo tanto, nos debemos a nosotros mismos no conformarnos con nada menos que eso. Aceptar una relación por miedo a estar solo nos roba nuestro precioso tiempo que podríamos gastar enfocándonos en nosotros mismos y conociendo a la persona que está bien para nosotros.

Esto no significa que el amor verdadero y duradero sea perfecto, no hay nadie con quien seamos absolutamente perfectos, pero se necesita menos esfuerzo para trabajar en una relación una vez que conocemos a alguien con quien compartimos los mismos objetivos.

Las desiciones tambien tienen fecha de caducación

Tomamos decisiones de forma natural, poseemos un mecanismo biológico que hace que al decidir levantarnos sepamos qué hacer, elegimos tal o cual rutina, la ropa con la que nos vestiremos y la forma en cómo nos alimentaremos. Pero este mecanismo pierde toda su fuerza cuando ya no nos ocupamos de cuestiones biológicas y coyunturales y nos enfrentamos a decisiones sociales y personales que nos afectan de forma directa. Caminamos por la vida y en ella encontramos múltiples y divergentes posibilidades; elegimos según nuestros intereses y procuramos encaminar nuestra mente hacia la mejor decisión. Empero, muchas veces encontramos calle ciegas que nos sumen en una encrucijada. Lo más difícil de tomar una decisión es superar el miedo a errar, nos dejamos dominar por los “Y si…”: ¿Y si sale mal? ¿Y si esto no es lo indicado? ¿Y si no funciona?

Una decisión tiene un ciclo de vida que posee varias etapas:

 La etapa del Riesgo: En esta etapa no sabes qué hacer, en tu cabeza hay un mar de dudas y no sabes que va a ocurrir. Te la pasas pensando en los pros y los contras de las diferentes opciones que tienes a tu alcance y apuestas por un futuro que aún desconoces.

La etapa del paracaídas: Tienes que tomar una decisión y debes hacerlo ya. Ya has recolectado datos y sabes qué es lo que vas a hacer. En esta etapa te arriesgas y saltas al vacío con tu paracaídas, es decir, con la decisión que tomaste esperando que ésta pueda llevarte con bienestar a tierra.

La etapa del reacomodamiento: Te empiezas a adaptar a las consecuencias que trajo la decisión que tomaste y direccionas tu vida en torno a ello. Aquí haces un balance de lo bueno y de lo malo que ha traído tu decisión.

 La etapa de la comodidad: Si la decisión que tomaste fue adecuada lo más natural es que mantengas tu decisión y estés satisfecha con ello. De lo contrario, intentarás cambiar algunas cosas y verás la forma de aprender del asunto.

 La etapa del abandono: La vida no se queda quieta y todo cambia. Cambian las circunstancias y los factores que hicieron que tomaras una decisión; es tiempo de que te lances a la aventura de tomar nuevas iniciativas y nuevos desafíos

Con el paso del tiempo, debemos ir ajustando las decisiones que tomamos a las fluctuaciones de nuestro camino. No podemos empeñarnos en seguir transitando por un viejo y deteriorado puente cuando el rio ha cambiado. Lo inteligente es no quedarse obsoletas y asumir los riesgos que la vida nos va exigiendo.

En cada niño nace la humanidad.

La ayuda que necesita la humanidad solo puede llegar a través de los niños porque estos son y serán los que escriban el futuro. En cada niño nace la humanidad, por lo tanto no podemos tratar a los niños como personas de segunda escala, porque en el trato que les dispensamos se está forjando su personalidad.

Hay que cuidar a la infancia y a cada niño que pasa por ella sabiendo que en cada de uno ellos se está formando un pedacito de la humanidad. En cada niño nace la bondad, la alegría, la compasión, la empatía, pero también el odio, el rencor, la venganza por eso tenemos la obligación de saber qué potenciar para que llegue a la vida adulta.

La infancia debe y tiene que ser la edad sagrada. Es importante abordar la necesidad de cambiar la forma de educar a los niños, ya que los primeros años de vida tienen una gran influencia a la hora de formar el carácter de la persona.

“Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños”
-Gibran-

Infancia, la edad sagrada
Los adultos tendemos a educar sin entender al niño. Recurrimos al “son cosas de niños” para todo lo que hacen y no logramos comprender. En este sentido, tenemos que identificar y respetar los sentimientos y emociones del pequeño para comprender lo que le está ocurriendo.

Así, a veces no sabemos cómo capturar o mantener la atención de un niño y es que, por ejemplo, todavía no tiene desarrollado el córtex como para registrar una gran cantidad de órdenes en él y seguirlas. Le acusamos e incluso le podemos llegar a castigar por desobedecer, cuando en realidad el error es nuestro al ponerles demasiados límites o darles demasiadas ordenes seguidas.

La autorregulación emocional en los adultos es fundamental para educar a los niños. Piensa que en base a nuestra forma de reaccionar ante los hechos, los niños aprenden también cuál es la reacción apropiada frente a ellos. En este sentido, también es necesario educarnos a nosotros mismos. La autorregulación asegura un equilibrio entre la contención y la permisión. En el pasado teníamos un exceso de límites que no resultó bien y ahora, por el contrario, parece que contamos con un déficit que tampoco está dando buenos resultados.

Los límites, al menos la mayoría, no deberían ser sancionadores ni establecerse bajo la influencia de una emoción muy fuerte. Es muy importante para la educación del niño que seamos coherentes con nuestras palabras, por mucho que nuestro estado emocional en ocasiones nos pida otra cosa. Emociones, como el enfado o la rabia, no son buenas consejeras a la hora de implantar límites o administrar sanciones.

“Entre todas las alegrías, la absurda es la más alegre; es la alegría de los niños, de los labriegos y de los salvajes; es decir, de todos aquellos seres que están más cerca de la naturaleza que nosotros”
-Azorin-

Los primeros años de vida influyen mucho en la formación de la personalidad
La primera infancia, hasta los tres años, es como el fondo de reserva para la vida. En esos años se constituirse una base para la depresión, bipolaridad, y psicóticismo o por el contrario pueden adquirirse habilidades y fortalezas que nos protejan frente a ellas. Podríamos decir que la infancia, en este sentido, tiene una carácter sagrado. Además, será “más sagrado” cuanto menor sea la edad del pequeño.

Muchos padres no empiezan a prestar atención al desarrollo del niño hasta que llega la primera adolescencia.Hablábamos antes de los padres que dan muchas órdenes seguidas; pues bien, también existe el caso contrario, aquellos padres que no ponen ningún límite o no le dan ninguna responsabilidad al pequeño hasta que no empieza la adolescencia. Esto es paradójico porque difícil va a ser en este punto, si no hemos empezado antes, ya que es cuando suele comenzar su rebeldía.

No solo hay que educar a los niños a nivel normativo, cognitivo e intelectual. Su desarrollo emocional es muy importante, para poder acompañar el desarrollo de los niños de hoy: aquellos en los que reside la esperanza del mañana, nuestra esperanza.

Lo que se les dé a los niños, los niños devolverán a la sociedad.

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Si haces una promesa a un niño, cúmplela.

Los niños tienen una memoria fascinante. Sin embargo -y esto lo vives con ellos a diario- su capacidad a la hora de retener información es curiosamente “selectiva”. Pueden, por ejemplo, olvidarse de ponerse los zapatos cuando van al cole, sin embargo, jamás se les olvidará la promesa que hiciste hace una semana de llevarles a tomar un helado.

¿Cómo puede ser? ¿Cómo pueden mostrar semejante retentiva solo para aquello que más les interesa? Bien, para entenderlo un poco mejor hay algo que valdría la pena tener presente en primer lugar: el cumplimiento de una promesa tiene mayor relevancia en la mente infantil que en la adulta.

“Si haces una promesa a un niño, cúmplela. Jamás prometas algo solo para animar el momento, para arrancarles una sonrisa momentánea. Porque si ilusionas pero no cumples, estarás hiriendo el vínculo que tienes con tu hijo.”

Los niños necesitan desarrollarse en un entorno de certezas y no de incertidumbres. Algo que se propone y no se cumple confunde, crea falsas expectativas y desilusiona.

Así, no solo estamos atentando directamente sobre su mundo emocional al apagar esas ilusiones que nosotros mismos hemos sembrado, sino que a ojos de nuestros hijos apareceremos como personas con baja credibilidad en quienes no pueden confiar.

¿Qué tipo de crianza y educación les podemos dar a nuestros pequeños si en un momento dado dejan de confiar en nosotros? Queda claro que eso es algo que nadie quiere, por ello, te proponemos conocer 4 aspectos claves sobre la importancia de cumplir las promesas que hacemos a los niños.

  1. Si cumples la promesa que haces a tus hijos “modelarás” su integridad personal
    Estamos seguros de que ya has oído hablar en más de una ocasión de la teoría del aprendizaje social de Bandura. Dentro de este marco encontramos lo que se conoce como “modelado”, es decir, gran parte del aprendizaje de un niño se basa en la imitación de la conducta ejecutada por un modelo, es decir, el de sus padres.
  • De este modo y mediante el modelado, los pequeños van asentando las bases de su sociabilidad e incluso de su modo de entender el mundo.
  • Si nuestros niños ven cómo su mamá y su papá cumplen cada cosa que dicen, desarrollan una mejor integridad personal. Entienden de forma temprana que el hecho de cumplir las promesas es satisfactorio para todos y por tanto, algo que vale la pena imitar.
  1. Les demuestras que ellos son importantes
    Amas a tus hijos con locura y devoción, sin embargo… ¿crees que se lo demuestras de forma adecuada? Los niños más pequeños no terminan de entender que si mamá o papá están parte del día fuera de casa es para ofrecerles a ellos lo mejor, para garantizar su bienestar, su alimentación su educación…

Ellos, solo perciben la ausencia. De ahí, que el mejor modo de que nuestros hijos se sientan amados es conseguir que se sientan “importantes” siempre que nos sea posible.

  • Promételes que te sentarás con ellos a ver su película favorita.
  • Promételes que al salir del cole iréis al parque un buen rato.
  • Prométele que en cuanto llegues a casa serás toda “suya”.
  • Prométele si llegas tarde del trabajo, nada evitará que le leas un cuento antes de dormir…
  • Prométele que hoy le harás su cena favorita…

Todos estos pequeños ejemplos se traducen en tiempo compartido, en valoración y en demostrarles que para ti ellos son lo primero, lo mejor y lo más importante.

  1. Les enseñas cómo se construyen las relaciones de calidad
    Las relaciones más felices y satisfactorias se basan en la confianza, en la autenticidad y en la seguridad.

Al modelar a tus hijos a través de las promesas cumplidas, les enseñas que pocas cosas pueden ser tan gratificantes como sentir que quienes nos quieren son personas en las que confiar, personas que no mienten y que además, son nuestros pilares en el día a día.

De este modo, también ellos construirán amistades más sólidas y relaciones afectivas más maduras el día de mañana. Como ves, lo que estás haciendo en realidad es “entrenarles para la vida”. ¿Puede haber algo más satisfactorio?

“Recuerda, si rompes tu palabra estarás rompiendo en realidad algo que no se puede reparar”
-Aristóteles-

  1. Si cumples con tus promesas tus hijos te respetarán
    Pocas cosas pueden ser más problemáticas en una dinámica familiar que el tener a un cónyuge, una madre o un padre que practique ese arte, el de olvidar lo que se promete, el de apagar ilusiones, el de romper las palabras dadas…

Con ello, lo que se consigue es que el resto de miembros de esa unidad familiar le pierdan el respeto. Si un niño ve la falta de integridad en el papá o la mamá se sentirá decepcionado, molesto o incluso enfadado. Poco a poco el vínculo se erosionará.

Por tanto, nada es tan importante a lo largo de la infancia y adolescencia de un niño que tener una familia maravillosa que cumple cada promesa, grande o pequeña, que ofrece certezas, seguridades y esa confianza en la que verse arropado. El día de mañana se convertirá en un adulto más responsable y sin duda… más feliz.

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¿Qué es lo que realmente quieres para tú vida?

¿Qué quieres con toda la fuerza de tu corazón?

Nos conformamos con saber lo que no queremos, y pensamos que eso es suficiente; sin embargo, declarar lo que categóricamente no queremos para nuestra vida, no nos acerca en nada hacia lo que sí… SI QUEREMOS… Parece que esto de querer, anhelar, desear, pretender, es una condición que vamos perdiendo a medida que vamos creciendo, que nos vamos volviendo obsoletos en nuestras propias vidas. Quizás puedas decir ¿Qué quiero? Lo que quiere todo mundo. Salud, Amor, Trabajo… pero no eres todo mundo, eres parte del mundo… entonces ¿qué quieres? Realmente que es lo que ambicionas para tu vida.

Muchísima gente no sabe lo que realmente quiere, y  lo ignora.

Porque no está en contacto consigo misma, puede saber lo que quiere la pareja, los hijos, los amigos, el mundo entero, pero acerca de ella no sabe nada; está tan acostumbrada a mirar hacia fuera que el interior es un pueblo abandonado. Cuando ignoramos eso que queremos, podemos ir a cualquier puerto, pero nunca sentiremos la satisfacción de haber llegado.

Quererlo todo es la respuesta.

Yo quiero esto y aquello y lo otro también. Ahora te preguntaría ¿eso qué quieres eres capaz de dártelo a ti misma? Si quieres amor, ¿eres capaz de dar amor? Si quieres abundancia, ¿eres capaz de darle abundancia a tu vida en todas las acciones que haces y en tus pensamientos? Si quieres fidelidad, ¿eres capaz de ser fiel a tus principios, convicciones, sueños? Cuando la respuesta sea SI, entonces todo lo que pienses como un tesoro o regalo que deseas recibir del universo se manifestará, porque en tu pensamiento y acción habrá coherencia, y la coherencia se resuelve con el resultado que no puede ser otro que el deseado.

Y saber lo que queremos en la vida es la piedra fundamental para construir la felicidad personal, porque no indica el rumbo hacia dónde dirigir nuestros pasos. Cuando ignoramos eso que queremos, podemos ir a cualquier puerto, pero nunca sentiremos la satisfacción de haber llegado.

 

Comencemos a creer en nosotras mismas, sí que puedo.

Puedes lograr lo que te propongas, al menos mucho más de lo que hasta ahora has logrado. Muchas veces lo que falla no es nuestro entorno, sino nosotras mismas que no actuamos como personas que realmente creen en sus posibilidades, a veces los sueños tardan en manifestarse en nuestras vidas por lo que muy pronto nos damos por vencidas, convenciéndonos a nosotras mismas de que es porque no tenemos la capacidad suficiente necesaria para conseguir lograr aquello que pretendíamos. No rendidos a las circunstancias y nos creemos nuestras propias justificaciones; como por ejemplo, diciéndonos que “no era mi auténtico sueño”, “lo quería por las expectativas de los demás, no por mí misma”, “eso que pretendía no era para mí…” Y así, una y otra vez, acabamos desistiendo de nuestros sueños.

¿Nos rendimos por sentirnos incapaces?

Cuando miramos en nuestro interior, reconocemos que eso que nos resulta tan imposible de conseguir y por lo que nos estamos rindiendo es algo que realmente deseamos, que no se trataba sólo de “una tontería que se nos metió en la cabeza”. ¿Por qué renunciar? ¿Sólo porque no hemos llegado en el tiempo que nos establecimos? ¿Sólo porque los demás opinan que estamos locas? ¿Sólo porque cuesta un esfuerzo más del pensado?

¡Sí puedo!

Es algo que se debe hacer cada día y en todo momento: mientras te duchas, caminas hacia el supermercado, paseas a tu mascota, vas en el auto rumbo al trabajo, o cualquier otra actividad. Es una técnica que te ayuda tanto si lo haces en voz baja para ti misma, como en voz alta. Lo importante es hacerlo a diario. Se trata de una meditación activa que estimula las hormonas de la felicidad, impacta en tu cerebro emocional y graba en el núcleo de tus células la información precisa a través de mensajeros químicos. Si lo practicas en forma sostenida en el tiempo verás los beneficios.

¡Sí puedo!” A veces no es el mundo lo que tiene que cambiar para que nuestros sueños se hagan realidad; somos nosotras mismas, con nuestro modo de pensar que hemos de cambiar: Comencemos a creer en nosotras mismas, convenzámonos de que podemos lograr lo que queramos: “¡Sí que puedo, que sí!” Cada día repítete a ti misma “sí puedo” y comienza a asumirlo como la realidad, tú sí que puedes:

 

La honestidad no tiene precio, pero su valor es incalculable.

De todas las personas que conoces a quienes consideras realmente honestas? con quiénes puedes hablar con sinceridad y te dirán lo que debes saber y no lo que quieres escuchar…encontramos muchas personas en el mundo, es fácil hacer amigos, conocer caras bonitas, personas simpáticas que puedan adaptarse a nuestro ritmo y a nuestra manera de ser, sin embargo, son contadas las personas que realmente pueden ser auténticas y honestas con nosotros, aquellas que nos dirán aquello que realmente necesitamos escuchar para poder transformar.

Ser honesto es tener el valor de decir la verdad, ser razonable, ser decente, ser íntegro, en sentidos muy simples la honestidad puede entenderse como respeto a la verdad en relación con el mundo exterior, con los hechos y con las otras personas, pero también implica un sentido en la relación con otras personas y con nosotros mismos.

Podemos entender entonces que quien es honesto actúa con honor y aquel que actúa con honor por ende actúa con sinceridad, pues tiene la valentía de decir la verdad, sin embargo, esta no es la regla, es un tanto flexible, pues muchos de nosotros conocemos personas que aún no actuando de la manera correcta o apegados a algún código de honor, quizás han sido las personas más honestas y sinceras que hemos conocido, pueden incluso llegar a ser crueles para nuestros oídos, pues siempre tienen la tendencia a decirnos la verdad de una manera muy dura, franca y directa.

 “Ningún legado es tan rico como la honestidad.”
William Shakespeare

Quizás es momento de que comencemos a valorar a estas personas en nuestra vida, no por que digan las cosas de una manera no muy grata quiere decir que no merezcan tal reconocimiento, la honestidad no tiene precio y hoy día son pocas las personas que asumen esta característica, esta virtud de ser honestos y de ser sinceros con los demás, vivimos ajustados a un mundo donde cada quien dice lo que cree que el otro desea escuchar, irrespetándose a sí mismo y actuando de una manera cobarde ante sus amigos, ante su pareja, ante sus hijos, ante los seres que amamos.

Debemos antes que nada ser honestos y esto debe estar acompañado de la sinceridad, tener el valor de decir a los demás la verdad, especialmente si deseamos recibir lo mismo, debemos cultivar este tipo de amistades y para esto debemos ser valerosos, principalmente con nosotros mismos.

“Llegará un día en que nuestros hijos, llenos de vergüenza, recordarán estos días extraños en los que la honestidad más simple era calificada de coraje.”
Yevgeny Yevtushenko

No rechaces a las personas honestas, recibe la sinceridad y haz espacio en tu vida para ellas, la honestidad no tiene precio y los seres que hoy día aún conservan esa virtud, deben tener un lugar especial en nuestra vida, y ser merecedores de nuestra atención y de nuestro respeto.

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7 Cosas que tu hijo siempre debe escuchar de ti.

Acá te mostraremos los infaltables de una relación que fomente en tu hijo seguridad, autoestima, respeto hacia sí mismo y hacia los demás, solidaridad y responsabilidad.

Te amo: Esta sencilla frase te conectará de forma automática con el niño, él se sentirá importante en tu vida y seguro de que ocupa un lugar especial en tu corazón, dícelo cada vez que tengas oportunidad, cada vez que lo veas a los ojos, cada vez que te busque y agarre con su pequeña mano la tuya.

Perdóname: Mostrar humildad y reconocer nuestros errores ante el niño cuando los cometemos nos acerca más a ellos, no actuamos como los dueños de la verdad, sino que intentamos solventar nuestro acto, además servirá de ejemplo para cuando ellos se equivoquen.

Te perdono: Aceptar las disculpas de nuestros hijos hace más sencillo que reconozcan sus errores, que adopten la costumbre de disculparse sinceramente y corrijan algún error cometido, la intolerancia no debe ser nunca parte de la crianza de nuestros hijos.

Lo estás haciendo muy bien: Independientemente de los resultados, reforzar conductas positivas en el niño cuando intenta hacer algo con sus propios recursos es de suma importancia y le dará el suficiente estímulo para intentarlo muchas veces más.

Te entiendo: Esto le dará al niño la suficiente confianza para expresarse, sabrá que le prestas la atención debida y que no debe hacer un gran esfuerzo para lograr hacerse entender.

Confío en ti: Esto le dará al niño la certeza de que cuenta con nuestra confianza en lo que dice y hace, bajo ninguna circunstancia esto se debe romper con frases como: ya no confío en ti, ésta fue la última vez que te di un voto de confianza etc. Siempre se debe poner su palabra o sus actos con todo el peso sobre la balanza y a partir de este punto de ser necesario obtener más detalles dependiendo de la circunstancia.

Vamos a jugar: Esto capaz sea lo que tu hijo te diga con mayor frecuencia, pero será una de sus frases preferidas de escuchar de tu boca, el juego es una de las actividades primordiales de nuestros hijos en tempranas edades, a través de él enseñamos, inculcamos valores, compartimos y conocemos un poco más a nuestros hijos, esto puede ir desde actividades muy activas hasta leer un cuento con ellos, estos espacios de tiempo son unos de los más valiosos.

Estoy orgullos@ de ti: Reconocer el esfuerzo de nuestros hijos, hacerles saber nuestro pensar, nuestra admiración, los hará sentirse más seguros, con el impulso necesario para intentar alcanzar sus objetivos propuestos grandes o pequeños.

Todos nuestros pequeños son diferentes, pero tienen muchas cosas en común. Podemos tener mil cosas en la cabeza, podemos tener muchas responsabilidades, pero nunca olvidemos el espacio especial que ocupan nuestros hijos en nuestras vidas y lo más importante fortalezcamos esos lazos con palabras y hechos que los hagan sentir amados y respetados.

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Principales afecciones de las mamas no cancerosas.

Las mamas atraviesan cambios en las diferentes etapas de la vida de la mujer y cumplen la función de alimentar a los hijos, estableciendo así una conexión inigualable. Pero también exigen cuidados y se enfrentan a riesgos. Hoy te presentamos las principales afecciones de las mamas no cancerosas, te enseñamos cómo detectarlas y sus posibles tratamientos.

Desde el principio, es importante remarcar que la mayoría de las afecciones de las mamas son benignas, es decir, no cancerosas. Sin embargo, no por eso debemos bajar la guardia en cuanto a la realización de los controles pertinentes para detectar cualquier anomalía relacionada con el cáncer de mama.

Afecciones de las mamas benignas más frecuentes

Según la Sociedad Estadounidense Contra el Cáncer, estas son las afecciones benignas más comunes:

1.- Mastitis
La mastitis es una inflamación del seno generalmente causada por una infección. Se da tanto en mujeres lactantes (la mayoría de las veces) como no lactantes. Por lo general, se trata con antiobióticos.

2.- Fibrosis y quistes
Muchas protuberancias en los senos son causadas por cambios en el tejido mamario, sobre todo en la edad fértil. Se detectan por inflamaciones o hipersensibilidad. Usualmente desaparecen con el tiempo, aunque se puede extraer el líquido con una aguja o mediante cirugía si este reaparece o si causa síntomas dolorosos.

3.- Adenosis del seno
Es la presencia de más glándulas productoras de leche (lobulillos) de lo normal y de mayor tamaño. Suele causar dolor y desaparecer tras un tiempo. No obstante, es recomendable un seguimiento profesional.

Existen diversas afecciones de las mamas.

4.- Necrosis grasa y quistes oleosos
Ocurre cuando se daña el tejido adiposo. Puede darse tras una cirugía o tratamiento con radiación en el seno. El quiste oleoso es una bolsa de líquido graso que se forma en lugar de cicatrizar una herida. Puede haber protuberancia y enrojecimiento, pero no causan dolor. Por lo general no se tratan, pero se podría necesitar una biopsia para cerciorar que no contengan células cancerosas.

5.- Fibroadenomas del seno
Son tumores no cancerosos compuestos de tejido glandular y de tejido conectivo. Son comunes entre los 20 y los 40 años de edad y se sienten como si se tuviera una canica dentro del seno. Algunos son palpables y otros se detectan a través de una mamografía o ecografía. Si no crecen y los doctores están seguros de que no son producto de otra afección, se dejan hasta que desaparecen. De lo contrario o a modo preventivo, se extraen.

6.- Hiperplasia del seno
Es un crecimiento excesivo de las células que revisten los conductos o las glándulas mamarias. No genera protuberancias y se detecta a través de mamografías o biopsias. A diferencia de las anteriores, la hiperplasia atípica (uno de los tipos en el que las células están más distorsionadas) aumenta la posibilidad de sufrir cáncer de mama. En caso de que haya riesgo, se debe extirpar el tejido circundante.

7.- Carcinoma lobulillar in situ
También llamado neoplasia lobulillar. Es el crecimiento de células cancerosas en las glándulas productoras de leche, aunque sin atravesar los lobulillos. No causa inflamación ni dolor, por lo que se detecta mediante una biopsia hecha por algún otro problema en el seno. Esta afección también aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama.

8.- Papilomas intraductales
Son tumores benignos similares a berrugas que crecen en los conductos lácteos. Pueden ser solitarios (causan secreción de líquido) o múltiples. Se detecta con mamografías o ecografías. Si son grandes, también se hace una biopsia. Por sí solos, no aumentan el riesgo de cáncer, pero sí lo hacen si son seguidos por otra afección, como la hiperplasia atípica.

¿Cómo reducir los riesgos de afecciones de las mamas?
Para reducir las posibilidad de sufrir alguna de estas afecciones de las mamas, la AECC recomienda seguir los siguientes consejos:

  1. Mantener una dieta y un peso saludable. Está comprobado que ambos factores inciden en las probabilidades de contraer cáncer durante la adultez.
  2. Mantenerse físicamente activo. Esto se puede hacer a través de actividades físicas moderadas o intensas.
  3. Limitar o evitar el consumo de alcohol.
  4. Amamantar. La Asociación Española Contra el Cáncer afirma que la lactancia materna es una elección capaz de prevenir esta afección.
  5. Medicamentos recetados, en el caso de las mujeres con riesgo mayor de sufrir cáncer de senos.
  6. Cirugía preventiva, cuando se haya detectado un peligro importante de padecer esta enfermedad.

A modo de recomendación final, sugerimos que no tengas miedo de hacerte los exámenes cuando sea necesario. Además de ser indoloros, son la clave para un tratamiento adecuado de cualquier afección que se pudiera encontrar.

“La única cosa que tenemos que temer, es al miedo mismo. Por lo que la única cosa que deberías de tener miedo es de no ir a hacerte tus mamografías”
– Cynthia Nixon–

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