El amor en todas sus definiciones…

El amor, para decirlo en palabras sencillas, es la voluntad de hacer el bien. Así como una persona tiene la voluntad dirigida a la búsqueda del semejante (sea éste quien sea) que pueda afirmar sin duda alguna que esta persona ama. Quien ama por lo tanto, hace feliz al otro, comparte lo suyo: da algo de sí, y si se trata de los esposos, su propia vida. El bien del otro es entonces el supremo objetivo del amor, lo cual excluye necesariamente la actitud de quienes llevados por su egoísmo procuran algún bien a costa de los demás.

Caer en el amor es fácil; permanecer en el, es algo que tienes que trabajar a diario. A lo largo de los años he visto pequeños signos que me ayudó a descifrar lo que el amor verdadero es realmente y lo que eso significa. Esto es lo que he aprendido.

  • El amor es ver a una persona todos los días y todavía te falta cuando están separados.
  • El amor es escuchar.
  • El amor es sonreír mientras duermen.
  • El amor es recoger su comida favorita de camino a casa para que se sorprenda cuando llegue.
  • El amor es respeto, pero no sumisión.
  • El amor  es un desafío de ambos para ser mejores personas.
  • El amor es pedir perdón.
  • El amor es perdonar.
  • El amor es dejar ser tu mejor persona y siempre ser tu “verdadero yo” con él o ella.
  • El amor es comprometerte  y demostrarlo.
  • El amor es resolver problemas y desafíos, no evitarlos.
  • El amor es sostener su mano cuando estén tristes y asustados o simplemente porque sí.
  • El amor es la ausencia de fallos.
  • El amor es un compromiso.
  • El amor es discutir, pero sin atacar.
  • El amor es ser honesto, incluso cuando duele.
  • El amor es hacerle saber que siempre estarás ahí para él o ella.
  • El amor es encontrar un equilibrio.
  • El amor es reconocer el valor de la otra persona y decirlo.
  • El amor es desinteresado.
  • El amor es apoyo y aliento.
  • El amor es paciencia cuando las cosas no salen según lo planeado.
  • El amor es reír de bromas privadas que nadie más jamás entenderá.
  • El amor es algo que los hace felices.
  • El amor es perder el sueño porque no ha llegado a casa todavía.
  • El amor es admitir que estás equivocada(o).
  • El amor es apoyar su pasión, incluso si no la compartes.
  • El amor es química.
  • El amor es amar a sus amigos y familiares (o al menos intentarlo).
  • El amor es ser pareja.
  • El amor es un beso en la frente.
  • El amor no es sólo hablar, sino actuar.
  • El amor es emocionante.
  • El amor es el hogar.

Consejos para una relación exitosa.

Toda mi vida, he estado rodeada de relaciones exitosas. Mis padres están tan enamorados como el día que se conocieron. Mis abuelos celebrarán su  aniversario número 50 de bodas este mes. Mi mejor amiga ha vivido con su novio en Suecia por años. Entonces, ¿qué tienen en común todas estas relaciones muy diferentes?

Para llegar al fondo de la misma, le pregunté a muchas parejas por qué creen que sus relaciones funcionan. Todo el mundo enumeró algunas razones diferentes, pero todos ellos declararon un hecho que era el mismo: hablan entre sí. Me refiero realmente a hablar entre sí y escuchar lo que sus parejas tienen que decir. Entonces, ¿qué hacen todas las parejas felices todos los días? Es muy sencillo: Las parejas felices se comunican entre sí.

Aquí hay tres cosas que necesitas hacer para comunicarte con éxito:

1. Expresa tus necesidades y sentimientos: No hay forma de que tu pareja sepa lo que quieres de tu relación si no lo dice. Asegúrate de expresar claramente cómo te sientes, ya sea que estés feliz o molesto, para que tú y tu pareja estén en la misma página. Tu pareja no es un lector de la mente, por lo que depende de ti. Pueden aprender algo nuevo sobre cada uno.

2. Sé totalmente honesto: El momento en que comienzas a mentir es el momento en que las cosas salen mal. Si no puedes ser honesto con la persona que amas, ¿con quién puedes ser honesto? Ir más allá de ser abierto sobre la dinámica de tu relación; hablar de un mal día en el trabajo o de un amigo que hiere tus sentimientos. Cuantas más experiencias compartas, más cercano te convertirás.

3. No hables simplemente, asegúrate de escuchar: Hay dos personas en una relación. Tu pareja debe comunicarse contigo también. Sé un buen oyente y asegúrate de entender todo lo que está  diciendo. No eres perfecto, así que si tienes que hacer algunos ajustes para tu trabajo de la relación, sé de mente abierta.

Siempre vuelves para ilusionarme y jugar conmigo

¿Y si dejo de pensar en mañana y me atrevo a vivir el momento? ¿Tan malo sería?

Pero tú no me ofreces más que eso, un momento:

Yo, sin embargo, tengo grandes sueños. Sueño con un “para siempre”, con una familia. Sueño con tu devoción, tu cariño, tus cuidados. Sueño con navidades y vacaciones, con álbumes de fotos abarrotados de recuerdos dulces. Sueño con envejecer a tu lado habiendo mantenido vivo este fuego que nos une.

¿Por qué no me permites soñar?

Si te hablo de mis sueños, te echas atrás. Te asustas. Piensas que estoy loca, que fantaseo. Dices que lo que yo anhelo no existe. ¡Que leo demasiados cuentos de hadas! ¡Lo que me ofreces es tan poca cosa! Y yo te amo tanto que no puedo darte nada.

¿Te identificas? En estas mismas palabras está la respuesta:

 No te dejes embaucar por la atracción del momento, por mucho que sean los ojos del hombre con el que sueñas desde hace años. No te dejes llevar por la pasión cuando la cabeza te dice que no funcionará. No sacrifiques tu futuro por disfrutar un rato de un presente que sabes que no durará mucho.

Sé una mujer decidida, sé fuerte, sé valiente. A veces hay que saber dar la espalda a la tentación, cortar con un amor y pasión de juventud que nunca acabará bien. Tenías sueños, desearías que fuese diferente, que él estuviese siempre contigo pero si sabes que no será así, respétate, por mucho que sea tu soñado amor… no mereces tan poco.

No te midas en conseguir avivar esa llama del amor que un día los unió.

El amor muere completamente, la relación se destruye y donde antes había amor ahora sólo hay malos recuerdos.

Pero otras veces, si hemos sabido luchar por lo que nos unía, el amor revive y se da otra oportunidad. El amor puede dejarse morir, pero si se cuida y trabaja, también puede volver con mayor firmeza y madurez.

Sentir que el amor muere es sufrido.

Sentimos que la vida se nos va, que los caminos que escogimos para vivir con nuestra pareja empiezan a alejarse y que no hay forma de detenerlos. Se nos desgastan las palabras de amor, la sensación de vacío se va apoderando de nuestro corazón, ya no nos sentimos identificadas con lo que hace nuestra pareja y las palabras de amor, esas que antes te regalaba cada noche, lentamente van muriendo.

Pero muchas veces es una sola parte la que trata de salvar nuestra relación y si eres tú, acabas muy cansada y llena de dudas de si vale la pena continuar con la lucha de lograr conservar ese amor.

El amor es cosa de dos.

Siempre queda la esperanza de que las cosas se arreglen, que el amor vuelva a renacer, que tu dedicación se vea recompensada con la devolución de ese amor marchito… Pero si no lo hace, no es culpa tuya, será algo que él no supo apreciar, que no supo valorar, y lo peor, dejó morir aquel amor tan bonito que le dabas.

Pese a todo, nunca sientas que el amor no vale la pena, porque no es así, el amor siempre traerá alegría a nuestras vidas. Y has demostrado que sabes amar, sólo hay que esperar que llegue la persona adecuada.

El amor siempre tiene un pasillo de espera… Llegará el día en que tus ojos vuelvan a mirar los ojos de un buen amor, alguien que te volverá a hacer sentir lo que pensante que habías perdido para siempre.

 

El amor no se atrapa, sólo se entrega libremente cuando es verdadero.

A veces, ese deseo de retención va demasiado lejos y actuamos posesivamente, como si el amor implicase esclavitud. Cuando amamos deseamos que la persona a quien amamos siempre esté con nosotras, que no se marche de nuestro lado.

El amor es libertad, amar de verdad es atreverse.

amar de verdad es atreverse a pasar un tiempo sola confiando que quien se va, volverá a nuestro lado. No estropeemos el amor encadenándoles a nuestro ser, dejemos espacio para respirar, permitamos que puedan pensar por si mismos y llegar a extrañarnos, no asfixiemos a nuestra pareja: si es amor de verdad no necesita cadenas, ya es tuyo. Creer en la persona que está a tu lado conlleva madurez, y las mujeres hechas y derechas tienen madurez.

Se dice que si quieres a alguien, es mejor dejarle libre para que vuele, si vuelve es que fue tuyo, sino, nunca lo fue.

En ocasiones, cuando se ama desea tenerlo TODO de la persona amada, esperas que esté siempre pendiente y disponible para ti, llegas incluso a controlar con quien habla, con quien se junta, y por cuanto tiempo. Estos son los amores posesivos, que llegan a controlar cada faceta de la vida de la persona amada, hasta la hora de salir del trabajo y los minutos que debería llevar volver a casa. Este amor no es normal, no es bueno, no es verdadero.

Cuando el amor es verdadero, si por alguna razón esa persona no está cerca de ti, no tienes miedo, porque le crees, tienes la certeza que cuando dice “te amo” lo dice con el corazón. Nunca trates de esclavizar aquello que libremente se te da, porque así lo perderás. El amor tiene alas y vuela solo, así llegó a tu vida, debes cuidarlo y mimarlo, pero jamás permitir que el amor sea asfixiante.

El amor no es posesivo, es entregado.

No seas una persona posesiva, todos nacemos libres, y así debe ser siempre. Cuando pones una jaula y lo quieres todo para ti, terminas por arruinar la relación, y ese tipo de amor muchas veces lo tenemos muy cerca, pero lo perdemos por no pensar bien las cosas, por intentar retenerlo cuando era algo que se nos entregaba libremente. ¡Qué bonito se siente en el corazón cuando ves una pareja de ancianos tomada de la mano y caminando juntos por la vida! Piensa que son muchas décadas de años los que llevan juntos, y sin duda han pasado por días muy oscuros de gran dificultad en la relación, pero se AMABAN y contra eso nada puede separarlos.

Hay amores verdaderos, no amores de horas o fines de semana, hay amores que son para siempre. Los hay.

 

Haz que este año nuevo sea mejor que el anterior

No has recibido amor, sientes que estas quedando en el olvido de la persona que un día juro amarte y protegerte, sin embargo, al igual que en años anteriores, esperas que la persona a quien amas, cambie.

 ¿No te das cuenta que 365 días más se han escurrido entre tus manos?

 No se te han cumplido promesas que te fueron dadas y se quedaron suspendidas en el aire.

¿Crees que vale la pena empezar un año más, esperando un cambio de tu pareja?

Piensa que mientras un año se aleja y el otro se acerca, tienes todo el derecho de ser amada, apreciada y respetada.

Descarga tus alforjas emocionales del dolor y el sufrimiento, del abuso y el maltrato, de los desprecios y humillaciones, para que en el año que está por llegar las encuentre vacías y las empiece a llenar con esperanzas renovadas por un futuro mejor.

Lucha por ti, por tus hijos, Dios hizo de ti una mujer para ser victoriosa, deja que este año que está por empezar te encuentre despierta, para que puedas echa tus sueños a andar. No te permitas repetir otra vez esos mismos 365 días ya vividos.

 Puedes cambiar tu futuro, ¡sacúdete mujer, extiende tus alas y alza el vuelo! Es hora de que tomes la decisión de disfrutar del año con amor, paz, armonía, positivismo, y segura de tu fuerza y de tu gran corazón limpio y noble.

Debemos amar pero con los ojos bien abiertos a la realidad.

Cuando nos rompen el corazón una y otra vez podemos acabar pensando que no vale la pena enamorarse, pues siempre se acaba sufriendo. Pero no es así, al menos no debiera ser así, y hay algo que puedes hacer al respecto.

El amor no tiene porqué llegar a ser un castigo cuando es amor del bueno.

Ese amor que te hace soñar, que te hace tener esperanzas, que provoca que la vida siempre te sea maravillosa. El amor nunca puede ser un castigo. – Sólo que a veces escogemos mal – Es normal equivocarse, queremos tener buenas relaciones llenas de respeto y buena comunicación, todas buscamos eso.

¿Por qué aun teniendo las cosas claras el amor de repente se nos vuelve una angustia?

Nadie tiene fórmulas mágicas para saber cómo llegar a conseguir un buen amor, hay muchos libros que te pueden ayudar, miles de consejos, como los que aquí mismo puedes leer, pero nadie puede vivir la vida por ti, tendrás que probar, quizás pasar por muchas malas experiencias hasta llegar a la persona adecuada. Pero veamos algunos consejos que pueden ayudarte a conseguir que el amor sea eso: amor y no angustias.

Muchas veces, pero muchísimas, nos enamoramos de personas equivocadas, ya sea porque está casado, separado, o porque buscamos siempre amores difíciles, amores que nos hacen llegar al cielo pero también nos hacen tocar el mismo infierno. Enamorase de quien no nos corresponde hace mucho daño, tanto para ti como para la otra persona. Así es que si nos detenemos a leer este artículo, no es que el amor sea un castigo, más bien somos nosotras con nuestros caprichos o porque en un determinado momento nos hemos sentido solas, acabamos relacionándonos mal, y a la larga esa mismas alegrías pasajeras se convirtieron en lágrimas.

Tratar de amar con los ojos abiertos y el corazón bien sano de otras relaciones pasadas es lo mejor.

Cuando tú misma sientas que estás preparada y cuando tu interno te dice que ya estás limpia de toda herida la vida te volverá a sonreír y llegará el amor como una bendición y no como castigo.

 

 

Ten en cuenta que antes de poner en juego tu matrimonio, sería mejor que lo pienses dos veces.

El ser humano tiene la tendencia de sentirse atraído por lo imposible o prohibido, desde que éramos niños nos decían qué hacer o no hacer y hemos vivido bajos reglamentos. Y cuando al fin somos adultos, damos riendas sueltas a liberarnos de todo aquello que está prohibido.

Querer al esposo de otra  que  tiene dueña y eso lo hace más atractivo aunque sabes que a la larga te hará mal, deseamos poseer esas cosas por lo que las conseguimos aunque en ello nos juguemos nuestro honor. No sabemos conformarnos con lo que tenemos.

Aventuras como salir de tu casa con tus amigas y en esas noches locas te vas con otro que no es tu esposo.

Hay muchas excepciones en lo que suele llamarse “prohibido”, pero esta etiqueta se la damos a aquellas personas que teniendo un compromiso, se empiezan a relacionar con otra persona que les lleva a vivir un amor muy intenso, y claro ilegal. Porque no es tu esposa o esposo.

Ese toque mágico que les hace vivir un mundo hermoso y lleno de sensaciones, pasiones, citas a escondidas y encuentros sexuales que hacen que la vida cobre más vida y alegrías. Nos hace vivir entre nubes y todo lo que conlleva una relación peligrosa, pero cuidado porque estas jugando con fuego.

Todo aquello que hoy te parece tan hermoso, es sólo un espejismo.

Toda relación pasa por etapas. Después de que veas que todos los fuegos los vas apagando, empiezan los sentimientos.

Ya no te vas a conformar con verlo algunas veces, vas a querer mucho más de aquella persona ¿cómo te lo dará? Si ya cuando se conocieron cada uno tenía una vida, una familia.

Tener una doble vida.

Recuerda que los amores prohibidos son peligrosos, porque no se puede controlar al corazón, te dejas llevar y cuando te das cuenta ya estás tan enamorada que tu vida familiar pasa a segundo plano. Estás viviendo una mentira y una relación falsa, algo que podemos llamar claramente “una relación peligrosa”. Puesto que tú tienes una vida y él otra vida, las consecuencias siempre recaen en el más débil: los hijos.

Piensen bien si vale la pena sólo recibir las migajas de amor… que es todo lo que te puede ofrecer un amor prohibido.

 

El amor que no pudo ser, o mi amor prohibido.

¿Realmente sentir amor por algo o por alguien que no está en nuestras manos alcanzar en la vida, será que podemos catalogarlo como prohibido?

El amor es un sentimiento que puede fácilmente confundirse con pasión, deseo, ideal o capricho, y más cuando hemos de convertirlo por fuerza mayor, en un sentimiento platónico.

Un amor que deja, (lo queramos o no), un enorme vacío inexplorado en los bosques del alma, amores hay que se quedaron profundamente dormidos en los sueños de mujer profundamente enamorada del amor, y se fueron como llegaron, sin pedir permiso y sin decir adiós. ¿Se fueron realmente? ¿o los dejamos ir? ¿o están allí aún impregnados en las paredes del alma, esperando a ser despertados con el roce de los pétalos de una nueva ilusión?

¿Será que también ese amor le era prohibido? ¿será que sólo seleccionó mal a su pareja?

Porque indiscutiblemente el amor sigue vivo allí, latiendo fuertemente, reclamando atención en su corazón, pero se siente desplazada, incompleta, anulada, estéril del alma, sola, vacía, incomprendida, devaluada, utilizada, manipulada como una hoja al viento, o una veleta a la deriva de las circunstancias.

¿Hasta dónde puede considerarse al amor como un sentimiento prohibido?

Pero cuándo encontramos a una persona que es libre, no está enlazada, no está prometida o comprometida, y que no hay problemas con la cultura, los principios religiosos, ni los lazos de la sangre y que de todas formas no podemos alcanzar.

Cierto es que el amor se viste con muchos ropajes o disfraces. El amor es un sentimiento que puede fácilmente confundirse con pasión, deseo, ideal o capricho, y más cuando hemos de convertirlo por fuerza mayor, en un sentimiento platónico. Amores que quedaron inconclusos, amores de niñez, amores de adolescencia, amores de juventud, o amores de madurez que hemos sentido, pero nunca realizado como un anhelo imperante, necesario y vital en la vida.

 

El corazón no escucha cuando existe mucho ruido afuera.

Es posible sentir cuando se está haciendo las cosas bien y correctamente.

No importa cuánto se ha sufrido o llorado, la vida siempre nos brindará nuevas oportunidades, hay que saber aprovecharlas a tiempo y escuchar lo que nos dice el corazón porque él no se equivoca, nos ha alertado de que una acción que estamos a punto de tomar no es bueno que la hagamos, pero hicimos oídos sordos a lo que nuestro corazón nos decía y terminamos  lastimando a personas que nos quieren.

Hay que pensar con la cabeza pero escuchando al corazón.

Las decisiones que se toman de esa manera no pueden estar equivocadas y si después cambiamos de parecer y decimos que no fue la mejor decisión te puedo asegurar que si pudieras volver atrás, lo volverías a hacer porque en ese preciso instante esa era la mejor opción.

Hay que aprender a escuchar y no solo oír.

Escucha como tu corazón quiere seguir vivo sin importar cuanto lo han herido porque todas hemos pasado por momentos difíciles. Puede que duela tener que volver a levantarse y confiar, pero a pesar de todo eso tu corazón sigue latiendo, quiere volver a amar, amarte a ti, tu familia, tus amigos y sobre todo a la vida.

No hay que dejar que el dolor de un mal amor cambie nuestra vida o decisiones, levántate con la cabeza muy en alto, sal dignamente de esa relación y dile adiós;  date tu tiempo, y sigue adelante.

Cuando conoces a alguien tu corazón te está diciendo algo, tal vez lanzando una advertencia, aunque sea incómodo y prefieras ignorarlo, escúchalo y tómalo bajo consideración. Necesitamos sentarnos un momento, respirar profundo y observar todo lo que nos rodea,  la naturaleza y lo grandioso que es la vida.