El dolor se cura con el tiempo…

Eres hermosa.

¿Por qué olvidas tan fácilmente esto? ¿Por qué cuando fallas, cuando caes, cuando te sientes rota, piensas tan rápido que eres menos, eres indigna, eres débil, no eres tan maravillosa como lo fuiste alguna vez?

Permites que la negatividad se filtre en tu cerebro. Dejas que el dolor y la angustia llenen tu alma. Permaneces en silencio mientras que las palabras y las acciones dañinas de la gente interfieren en tu carácter. Tú das permiso al mundo para romperte hasta que sientas como si no tuvieras el coraje de resucitar.

Ojalá supiera por qué la vida nos da estas pruebas, estos días de falta de propósito y las noches pasan contando las grietas en nuestro techo. Ojalá pudiera dar sentido a la pérdida que sentimos, la derrota que regaña en nuestros huesos, la soledad tan profunda en nuestros pechos que se siente como si fuera una parte de nosotros. Ojalá supiera por qué tenemos que ver a la gente salir de esta tierra, por qué las relaciones a veces se desmoronan, por qué las cosas no pueden permanecer perfectas todo el tiempo.

Pero realmente creo que el dolor se cura con el tiempo. Realmente creo que nuestros momentos más bajos nos muestran quiénes podemos ser y que nuestras pérdidas más duras nos dan fuerzas para resurgir. Realmente creo que cada momento puede ser una oportunidad, y que no tienes que dejar que las heridas te mantenga débil y frágil para siempre.

Porque la verdad es que nunca te defines por tus heridas. E incluso en los momentos más bajos y dolorosos, eres hermosa, poderosa y fuerte.

Incluso en los días en que cometes errores, no crees que pueda encontrar la redención o las mañanas cuando te despiertes por las llamadas que deberías haber contestado. Incluso cuando tu corazón se siente pesado de una relación fallida y no puede dejar de repetir todas las pequeñas cosas que se pierde. Incluso cuando te sacudes de un ensueño y recuerdas al hermano, al familiar, al amigo que has perdido. Incluso cuando miras tu cara cansada en el espejo, sigues siendo hermosa y la vida continuará. TÚ continuarás.

Has llegado tan lejos. Te has levantado y has encontrado tu apoyo una vez más. Y lo harás una y otra vez, no importa cuán derrotada te sientas en este momento.

La vida es cíclica, llena de altibajos, vueltas y vueltas, caminos que no siempre pueden tener sentido. Pero lo bello de nuestra existencia es que nuestras circunstancias siempre cambiarán. No siempre estaremos en los basureros, anhelando algo, cualquier cosa que nos haga sentir felices otra vez. No siempre lucharemos con nuestra angustia, o despertaremos cada mañana, recordando lo que perdimos.

No siempre nos sentiremos impotentes, vacilantes, frágiles.

No siempre nos veremos cómo menos.

La verdad es que todo lo que atravesamos nos enseña quiénes somos. Cada bajo conduce a un eventual alto; cada pedazo roto puede un día volverse entero otra vez.

Sólo tenemos que recordar quiénes somos y por qué hemos luchado. Tenemos que tener fe y creer que los mejores días están llegando.

¿Y tú? Debes recordar que detrás de la máscara del dolor hay un alma maravillosa. Un alma que, sin importar qué tan rota, cansada o sin propósito, la sensación sigue siendo fuerte, todavía digna, todavía bella.

Y todavía te levantarás de nuevo.

El verdadero significado de una lágrima

Cuando conoces una persona y ésta se transforma en tu mundo, donde no hay cabida para nadie más… estás enamorada, estás ciega, él dice que te ama, te enamora, te llena de mimos, hace que tus días sean eternas primaveras; y sientes que no podría ser más perfecta la relación, pues cuando estás enamorada, todo te reluce, pareces más joven, te ríes de tonteras, todo es maravilloso y un sueño. Y me parece el estado más bonito de la vida.

¿Qué pasa en nuestras vidas cuando el amor perfecto se rompe? ¿Cómo recogemos los pedazos de corazón destrozado que nos ha dejado?

Porque lo amamos tanto que aún en esos trozos de corazón le seguimos amando, es un dolor tan grande que si no pones de tu parte puedes caer en una gran depresión.

 Y es algo que sucede más comúnmente de lo que te piensas, estoy segura de que todas o casi todas hemos pasado por semejante dolor.

¿Qué hacer después de amar tanto y quedarnos tan solas? ¿Qué hacer con todas esas tristezas que no nos dejan ver la luz?

Hay que estar tranquilas, pensar en lo que ha sucedido, saber que de ninguna manera nos convenía ese amor, porque como dice la reflexión, quien te ama de verdad nunca te hará llorar y si lloras será de alegría. Si hay amor y llegan problemas… los resolverán.

Quédate en silencio, de ese silencio que siempre les hablo, ese silencio que es capaz de dejar nuestra mente en blanco y sentirnos libres del dolor. Todos necesitamos ese tiempo de reflexión.

¿Qué vas a sufrir?

¡Claro que sí! Pero si lo miras desde el punto de vista positivo verás que ese no es el hombre que Dios te tiene destinado, es otra persona, es alguien muy especial que te amará, te respetará, y siempre mirará por ti antes que por si mismo. Cuando lo encuentres no lo sueltes, ése es la persona para ti.

¿Realmente se puede llegar a ser amigos después de una ruptura o del divorcio?

Las relaciones románticas siempre empiezan con una buena amistad, aprendemos a conocernos con alguien con quien desarrollamos una hermosa amistad y con quien al principio no pensamos que podría llegar a florecer en un gran amorCuando una pareja se separa o se divorcia, sin importar las razones por las que se llegó a dar ese paso tan trascendental, se presentan cambios de vida que a lo mejor no se habían contemplado antes; es un empezar de nuevo y aprender a vivir sin la pareja con la que se suponía que nos haríamos compañía mutua y el soporte del uno al otro sería por mucho tiempo o para toda la vida.

¿Se puede volver a ser sólo amigos con la misma persona?

Hacer cosas juntos y hasta sentir que respiran el mismo aire; olvidamos que se llevó tiempo para que la relación creciese en algo más que amistad y es exactamente lo mismo después de una ruptura, especialmente después de un matrimonio de muchos años e hijos. Mientras el divorcio es el doloroso final de una relación, paradójicamente es o puede ser también el inicio de un nuevo tipo de relación con la ex pareja.

Se puede dar una amistad después del matrimonio? ¿Podremos ser amigos después de agravios, infidelidades, y hasta maltrato?

Es algo que raramente se puede dar, o en todo caso no es algo que se pueda conseguir de la noche a la mañana, porque así como se llevó tiempo para desarrollar una relación amorosa, es necesario también tomar tiempo para desarrollar una amistad, y así como se escogió esposa/o .

El convertir una relación amorosa o de matrimonio en amistad se hace más difícil cuando una de las dos partes aún tiene la esperanza de retener el matrimonio, relación o noviazgo que la otra parte ya no quiere .

Esto no significa que quien se quedó a cargo de los hijos tenga que acceder a compartir como pareja en las actividades que el otro planee; aunque doloroso y difícil de aceptar, hemos dejado de pertenecer y de figurar en paseos, vacaciones, comidas, películas, más aun si ya existe otra pareja en la vida del ex.

Si has decidido mantener una amistad con tu ex pareja.

Debemos aceptar que no se puede mantener una amistad con alguien con quien se ofendieron y lastimaron mutuamente y con quien a lo mejor hasta se dijeron cosas horribles.

 

 

 

 

El amor no se compra ni se vende, se entrega libremente.

Puede parecer rudo, pero por lo general toda persona quiere asegurarse antes de comprometerse.

Podrán vivir cómodamente, o al menos, que no sufrirán por escasez de medios. Se dice muy comúnmente que el dinero no compra el amor ni la tranquilidad, sin embargo tenemos que aceptar que el dinero es importante y necesario en las relaciones de los adultos.

No tiene nada de malo que cuando se establece la relación las dos partes se aseguren de que tendrán las fuentes necesarias para vivir cómodamente y ofrecer una vida aceptable a sus futuros hijos y por supuesto para ellos mismos. A nadie le gustaría aventurarse en una relación o matrimonio, donde el futuro es incierto en cuanto a los ingresos futuros para la familia.

¿Qué pasa cuando la mujer sin estar enamorada se casa sólo por la posibilidad de una vida cómoda y sin sobresaltos?

La mujer que se enamora no de la pareja, pero sí del dinero, se expone a si misma a una vida vacía y lo que es peor, quien sabe por cuánto tiempo ¿o podrá vivir así por el resto de su vida. Estas y muchas más podrían ser las quejas de una persona que se casa por la comodidad y no por amor. Pudiera ser que extrañe el amor así como las satisfacciones que dan el ir de la mano de alguien a quien amas profundamente; por ejemplo, aunque íntimamente se lamente por la falta de amor, nunca lo va a aceptar abiertamente, porque de una u otra manera se siente bien en despreciar a quien no tiene las mismas comodidades aunque que se trate de una familiar cercana.

Lamentablemente las personas que de una u otra manera tienen una posición económica “adquirida”.

Se les olvida que han cambiado amor por bienestar. Se les olvida también que el dinero podría servir para hacer de un individuo una mejor persona, no por el estatus que posee, sino por su disposición a colaborar y ayudar a los más necesitados. Tristemente, muchas veces una vez se obtiene la comodidad económica no se ayuda a los familiares en sus momentos de crisis, y de hacerse se hace a regañadientes echando en cara que es un favor del que pueden agradecer tenerte disponible.

Pero prefieren ponerle más amor a cosas inanimadas que les ayude a mantener una apariencia ante los demás, y no a los humanos que podrían darle a cambio de un gesto de humildad un poco de afecto y hasta amor.

 

 

 

Consiguen lo que quieren, o mujeres manipuladoras.

Muchas veces no nos percatamos de que estamos siendo utilizadas.

En realidad, tanto hombres como mujeres son utilizados a diario, haciéndoles creer que son amados, para lograr un fin mayor, La atracción hacia el sexo opuesto suele empezar desde muy temprano en nuestra adolescencia; hombres y mujeres nos enfrentamos al desafío de conocer gente de diferentes formas de pensar y de actuar, entramos a una etapa de cortejo, de elegir quienes serán nuestros amigos y eventualmente elegir quien será la pareja que nos acompañará por el resto de nuestra vida.

La mayoría de veces son los hombres, los que son acusados de ser los que siempre manipulan a las mujeres, sin embargo sabemos que hay también mujeres manipuladoras a las que no les importa llegar a algunos extremos para conseguir lo que quieren de un hombre. Algunas mujeres no tienen problema en decir a otras “nunca voy a llegar a nada con mi novio, estoy con él, no porque me guste o porque lo ame, sino porque me compra lo que le pido”, sin embargo también aclaran, que es desgastante pretender estar enamorada de alguien sólo por el dinero.

Son muchas las formas en las que una persona puede utilizar a otra para su beneficio personal mientras pretende que es por amor.

Es fácil encontrar personas inocentes que creyéndose amadas llegan a ser víctimas del engaño, la burla y hasta la vergüenza. Lamentablemente el manipulador lo suele hacer tan sutilmente que la persona enamorada no se da cuenta si la persona la utilizó y se burló haciendo alarde de lo que ha logrado o de lo que le ha “sacado” al otro.

Sin suponernos demasiado esfuerzo podríamos aprender a reconocer si estamos siendo utilizadas para algo y para ello están jugando con nuestros sentimientos. Sigamos nuestros instintos y alejémonos de las relaciones que eventualmente sólo nos acabarán dejando el dolor, la rabia y hasta la vergüenza de haber sido utilizadas.

 

¿Abandonar o aguantar?

Gran parte de la vida se nos va tratando de no perder, de no dejar aquellos a quienes amamos, de no perder lo que consideramos nuestro patrimonio, de no abandonar proyectos emprendidos aunque sintamos que lo que estamos realizando no nos está dando los resultados deseados y no nos está llevando a ningún lado.

 En ocasiones nos preguntamos: “¿estoy haciendo lo correcto? ¿Estaré perdiendo mi tiempo? ¿Debería abandonar?”

Muchas veces, la respuesta está más que clara; se sabe lo que hay que cambiar o lo que hay que dejar, sin embargo, cuando pensamos en los cambios que debemos hacer, sentimos miedo, temor a arrepentirnos, miedo de haber gastado tiempo, dinero, sentimientos que se han invertido con la firme idea de que los pasos dados eran los correctos, miedo a lo que los demás puedan decir, miedo a la sensación de fracaso.

No tenemos la fórmula que nos indique sin errores cuando debemos abandonar y cuando merece la pena seguir luchando por algo o por alguien, para poder abandonar cualquier proyecto que no nos está dejando nada más que pérdidas, con dolor y sufrimiento. Nadie tiene la capacidad de decidir por nosotras, nadie puede indicarnos cuando abandonar, porque nadie nos conoce mejor que nosotras mismas; por lo tanto somos sólo y únicamente nosotras quienes podemos tomar la decisión.

Haber invertido tiempo, dinero y esfuerzo, no significa que merezca la pena seguir en la lucha por algo que no está funcionando, ni significa que seguir perseverando los resultados van a cambiar; como tampoco abandonar necesariamente significa fracasar, por el contrario abandonar podría verse como una manera infalible para no fracasar.

Muchas veces nos basamos en los errores del pasado, nos estancamos por miedo a cometer los mismos errores, pero no significa que por haber cometido errores en el pasado nuestras decisiones no pueden ser acertadas, nos dejamos llevar por las expectativas de otras personas y estas interfieren muchas veces en nuestro camino, en la toma de decisiones, interfieren en nuestra decisión de abandonar cuando debemos hacerlo, porque hay circunstancias que necesitan una decisión y un actuar inmediato, porque el tiempo no se detiene, y nos sorprende después de unos años en la duda de si deberíamos o no abandonar o hacer los cambios necesarios en nuestra vida, sin embargo también hay personas que tienen una influencia positiva en nuestra vida.

Dejar o cambiar las tácticas que hemos empleado, no significa abandonar por siempre nuestros propósitos de desarrollo o de adelanto, pero quedarnos y aguantar una situación que no nos satisface, puede hacernos sentirnos desgraciadas, frustradas y amargadas; ¿no sería mejor sentirnos libres de buscar otras formas para triunfar o simplemente para poner la mente en claro y explorar otros ámbitos?

 Abandonar no es fácil, nunca lo ha sido, ¿pero acaso muchas veces no somos abandonadas física o emocionalmente? ¿Acaso no es nuestra decisión de bajar el telón de una vez por todas? Esto no significa abandonar algo que tiene un buen potencial buenos resultados que veremos a largo plazo, y no podemos ni debemos abandonar por cansancio, aburrimiento o por estrés. Pero debemos saber aceptar cuando la lucha es infructuosa, reconocer cuando estamos nadando contra la corriente.

También debemos reconocer nuestras capacidades y posibilidades para hacer a que algo funcione, es necesario eso sí, mantener en mente que la lucha y la perseverancia por conseguir lo que queremos, no implica tratar de hacer cambiar a una persona para que una relación funcione. Cada cual tiene su propia personalidad y tratar de cambiar a alguien, sería tanto como una lucha infructuosa que no nos llevaría a ningún lado.

Es hora de luchar por tu libertad, por una salida…

Vengo de una cultura que pone a la familia en primer lugar; sobre todo la lógica, sobre todo las necesidades y deseos personales, prácticamente por encima de todos los aspectos prácticos, porque es así como es y cómo siempre ha sido.

Son mayores. Ellos lo saben mejor. Te trajeron a este mundo, pagan por tu educación y un techo sobre tu cabeza. Ellos te poseen. No eres nada sin ellos.

Vengo de una cultura que también da más derecho a los hombres que a las mujeres y da más respeto a los hermanos “mayores” que a los hermanos menores, por supuesto.

Mi papá siempre ha sido un hombre muy tradicional y controlador, muy orgulloso del hecho de que es un “hombre” y ama imponer reglas ridículas a la familia sólo porque puede, sólo porque sabe que nadie puede decirle que no. Siempre nos recordaba todos los favores y todas las cosas que está haciendo por nosotros, como si no fuera normal que un padre cuide de su propia familia.

Mi hermano definitivamente tenía más libertad cuando era un niño porque era un “niño” y podía escapar con más cosas. Como salir, como hablar, como viajar con amigos, como fumar, como pedir espacio cuando lo necesita, todas estas reglas nunca se aplican a mí porque soy una chica y soy joven y no se me permite salir, probar cosas nuevas o pedir mi espacio.

Crecí testigo de tantos comportamientos conflictivos que nunca tuvieron sentido para mí y me di cuenta de que estaba siendo manipulada, obligada a vivir una vida que no me gusta, ser alguien que no soy, obligada a ser perfecta en una casa llena de gente imperfecta.

Pero aquí está cómo las cosas comenzaron a cambiar, llega un momento en tu vida cuando te das cuenta que no tienes que ser como tu familia. No tienes que escucharlos y no tienes que creerles.

Llega un momento en tu vida cuando te das cuenta de que no lo saben mejor, no son más sabios y no saben qué es lo mejor para ti.

Llega un momento en tu vida cuando tienes que estar bien con ser asociado con tu familia pero no necesariamente conectarte a ellos.

La familia es importante pero tú también.

Tu voz. Tus necesidades. Tu libertad. Tus sueños. Tus deseos. Tu futuro. Tu vida. Son tuyos y sólo tuyos.

Ellos no pueden tomarte de esa manera. No pueden forzarte a ser como ellos. No pueden convertirte en alguien que no eres.

Es hora de luchar por tu libertad, por una salida, por una vida en la que puedas redefinir todo lo que han manipulado, todo lo que te llevaron y todo lo que te dijeron que te hizo creer que no eres lo suficientemente bueno.

Eso no significa que los dejes de querer, tu familia siempre será tu familia, pero es hora de que seas tú mismo.

Debemos amarnos considerando que exactamente así como somos, somos perfectos…

La vida no se trata de ir posicionándonos o demostrando lo que somos o lo que valemos, no se trata de exigir un número en una lista de prioridades, ni de hacer un podio en cada sitio o en cada relación.

Sin embargo, muchas veces podemos olvidar lo que valemos y esto puede resultar sumamente perjudicial para nosotros, porque en todo momento la vida está haciendo resonancia con nosotros, utilizando las diferentes frecuencias que podemos manejar. Por lo que si desconocemos nuestro valor, comenzaremos a vivir experiencias que nos hagan reforzar esa conducta.

El amor propio, bajo ningún concepto es negociable, todos somos diferentes, hay una gran variedad de características físicas y cualidades diferentes, algunos somos gorditos, flaquitos, altos, bajitos, algunos nos destacamos por nuestra capacidad de liderazgo, otros por ser amantes de lectura, podemos ser flojos, románticos… en fin… millones de millones de características que nos diferencian y ninguna de ellas debe generar en nosotros un complejo y tampoco generar ínfulas de grandeza… Porque a fin de cuentas, en esencia, todos somos lo mismo.

Debemos amarnos considerando que exactamente así como somos, somos perfectos, aunque tengamos problemas, discapacidades, limitaciones (generadas por nuestra mente), aunque no tengamos recursos económicos o no nos consideremos tan agraciados, debemos amarnos profundamente, respetando nuestro ser, agradeciendo esta oportunidad de estar, de ser, de evolucionar…

Sentirnos bien con lo que somos, entendernos, ser compasivos, dejar a un lado las culpas limitantes, los miedos, la desconfianza en nosotros, en nuestro entorno, en la vida…. Nos permite alinearnos con la armonía de la vida y en este caso ella gustosamente nos llenará de experiencias donde podamos reforzar ese amor propio, nos rodeará de personas que sepan valorarnos o sencillamente tendremos el suficiente discernimiento para apartarnos de aquello que no nos hace bien.

No esperemos que alguien diferente a nosotros nos dé el valor y el lugar que creemos tener, si nosotros mismos no somos coherentes con ello, si nos menospreciamos, nos conformamos o no nos creemos merecedores de algo. Si pensamos que algo es demasiado para nosotros, así será… Pero la verdad es que nada es tan grande, nada es inalcanzable, nuestras limitaciones son productos de nuestras creencias, pero potencialmente somos capaces de lograrlo todo, de tener todo aquello que de corazón sentimos que formará parte de nuestras vidas.

Amarnos, comprometernos con nosotros mismos, sentir la seguridad y la plenitud que solo ofrece la satisfacción de sentirnos a gusto con lo que somos y con lo que hacemos, nos ubicará siempre en la posición correcta, en aquella que corresponde a lo que de manera consciente o inconsciente le indicamos al universo. Es solo nuestra responsabilidad darnos el valor que tenemos.

Puede que haya perdido algo de tiempo, pero he aprendido…

Es un hecho de la vida que vayas a cometer errores. Si no los tienes, no estás creciendo como persona. He cometido muchos errores y he pagado por ellos, pero también estoy agradecido por ellos.

Mis errores me han obligado a crecer. Me han obligado a mirar a la persona que soy, y a quienes me rodean. Te hacen aprender. Aprendes el tipo de persona que eres, lo que quieres, con lo que te conformarás y lo que aceptarás. Y lo que no.

He estado con gente que no era buena para mí. Que no mejoraron mi vida. Fue sólo después de que se fueron, que me di cuenta de los tóxicos que eran para mí. Puede que haya perdido algo de tiempo, pero he aprendido.

He dejado ir a amigos que me hicieron sentir mal sobre mí. Quién nunca llamó para comprobar si estaba bien. Que nunca se molestó en invitarme a salir. Quién me dejó preguntándome incluso por qué eramos amigos. Los dejé ir, y aprendí.

Me he distanciado de la negatividad y soy una persona más feliz por eso. A veces las personas que te rodean no están haciendo nada por ti, y necesitas evolucionar. No te sientas mal por cortar lazos, es parte de crecer. Vive y aprende.

Podemos cometer errores, pero al final, lo que importa es si aprendes algo de ello.

Un error es una lección aprendida. Y si la lección es verdaderamente aprendida, nunca volverás a cometer el mismo error. Sé que no lo harás.

El dolor de compartir nuestra vida con alguien que nos perjudica es largo y muy profundo…

Las ausencias duelen pero es un dolor que se mitiga y desaparece con el paso del tiempo, sin embargo el dolor de compartir nuestra vida con alguien que nos perjudica es largo y muy profundo. Un amigo, un familiar, una pareja, pueden amargarnos la vida, pero está en nuestras manos alejarnos y vivir una vida plena.

Si una persona te menosprecia, no te quiere; si te critica para herirte, no te quiere; si te insulta o te maltrata no te quiere: si te ignora o simplemente no te tiene en cuenta, no te quiere. ¿No es mejor que una persona así no esté en tu vida? Eso sí es un verdadero triunfo.

Personas cuyas ausencias son un éxito
Con determinados tipo de personas hay que crear una distancia sana y curativa, una distancia que nos haga sentir que somos nosotros mismos y podemos vivir en un clima de bienestar y seguridad. A continuación, te presentamos algunos tipos de personas cuya ausencia es un verdadero éxito.

El pesimista: Puede aparecer en muchos aspectos de nuestra vida, entre nuestros amigos, en una relación de pareja, en el trabajo. Lo primero que hay que hacer es identificarlo. Es esa persona que no para de quejarse, para la que todo es malo, todo está en su contra, su pasión es el reproche a los demás, sin ningún fundamento.

En realidad se trata de personas con baja autoestima, a las que les gusta transmitir su preocupación. Preocuparse es humano, pero se trata de tener una preocupación que busque soluciones y que nos ayude, que sea sana y positiva y no paralizante. Se trata de buscar la oportunidad de cada situación para crecer y no para estancarse.

El manipulador: Un manipulador te hará creer que lo mejor para ti es casualmente lo que es mejor para él, de forma que te encontrarás haciendo cosas que no quieres hacer. Son personas que saben manejar emociones y utilizan esa habilidad. Un manipulador es un especialista en identificar tus debilidades para que hagas lo que él quiera.

Por ese motivo, es importante detectarlo cuanto antes, pero hay que considerar que un manipulador puede tener muchas facetas: una persona que es siempre una víctima y te hace sentir culpable de sus desgracias, una persona que es agresiva y a la que prefieres complacer que enfrentarte, una persona que utiliza tus palabras para transformarlas en cosas que no has dicho.

El posesivo: Un posesivo impedirá que te relaciones con otras personas, te aislará y te hará creer que así estás mejor. Es una persona para la que eres un objeto más al que poseer en exclusiva. Te dice frases como: “Tu eres mía/mío”. Ese tipo de personas es mejor que se conviertan en ausencias, porque nadie te debe poseer, eres una persona no una cosa, tienes emociones y sentimientos, vives y respiras, te relaciones con otros, eres humano.

El agresivo: A una persona agresiva le encanta discutir, le gusta agredir verbalmente, se siente poderosa de esa forma. La agresividad es su razón de ser, no tiene ningún fundamento sino su propia inseguridad y falta de autoestima. Huye cuanto antes de una persona así. Ámate y cree en ti, no dejes que nadie te menosprecie y te haga sentir inferior, eres una persona y como tal, distinta a los demás, ni mejor ni peor, eres única.

Deja que la soledad te acaricie
Tenemos la creencia profundamente arraigada de que para ser felices necesitamos a otros en nuestras vidas, necesitamos tener pareja, necesitamos tener amigos. Pero la felicidad es algo internoalgo que nos atañe a cada uno de nosotros como personas individuales, algo que no depende de otras personas sino de nosotros mismos.

Hay personas con millones de amigos o con pareja, que son profundamente infelices, porque hacen depender su bienestar de otros. Piensa en algo que te haga feliz, montar en bici, escribir, leer, todas esas cosas te seguirán haciendo feliz independientemente de otras personas, porque la satisfacción que surge al hacerlas está en ti mismo.

Por eso deja que la soledad te acaricie, te arrope, te permita conocerte y aceptarte. Deja que te rodee e invada tu vida de vez en cuando. Benefíciate del silencio, de tu propio espacio a solas, de salir a caminar y observar a los demás mientras disfrutas de tus pensamientos. Siente cómo las ausencias de personas que te hacen sentir mal es un éxito.