Por más que me muera por ti, ya no regresaría contigo.

Por más que  tu corazón no sea mío, yo aún sigo sintiendo cosas por ti. No dejo de pensar en ti a cada momento, quisiera poder decirte tantas cosas pero no me atrevo, sé que nuestra relación no fue la mejor pero aun así con todos los defectos que teníamos como pareja yo si supe valorarla, no sé en qué momento se acabó, no sé cómo se te fue el amor que decías tenerme si me prometiste que íbamos a estar juntos siempre.

Me muero de ganas por ir a buscarte y reclamarte tantas cosas pero aún tengo dignidad y por más que te extrañe y te amo sé que te tengo que dejarte ir.

No consigo poder olvidarte, cada que despierto por las mañanas eres lo primero que pienso y lo último por las noches antes de dormir por si acaso llegara a soñar contigo, decirte lo mucho que te he echado de menos, que a veces me hacen falta tus berrinches, tus enojos, tus risas, tus bromas, tus palabras… y si esto no es amor, entonces dime qué es y en qué me he equivocado.

A veces es necesario cortar por lo sano y no seguir con más humillaciones.

Sabía que su matrimonio ya no era el mismo que el del principio, pasó a ser una segunda parte en la vida de esa familia por quien entregó todo en su tiempo y a pesar de todo lo que sufría, seguía entregando y se dio cuenta que en la vida de su esposo ella era solamente una máquina de trabajo, quien mantenía en orden el hogar, quien tenía la ropa limpia, la comida lista a su hora en la mesa y en sus noches eran solitarias porque aun cuando le tenía a un lado éste parecía ignorarla,  siempre en la constante humillación, siempre siendo vejada, nunca había nada que hiciera, por más que se esforzaba, que estuviera bien.

Su vida hecha un fracaso, el amor se le terminó por completo.

Sabía con certeza que su esposo tenía sus aventuras las cuales no se tomaba la molestia de ocultar. Muy por el contrario, se vanagloriaba de sus aventuras, hiriendo su ego de mujer, humillándola hasta en las cosas más pequeñas, siempre estaba sola, para ellos era solamente una sombra en sus vidas y quien tenía la obligación de darles todo lo que pidieran, una mujer que debía ir recogiendo lo que tiraban, una mujer que debía tenerles la comida hecha a su hora y nada más.

Conoce de nuevo el amor en otro hombre.

Se enamora e inicia una relación bella, como ella siempre había deseado, ser amada, respetada y valorada de tal manera que la felicidad llega a ella y su vida toma un giro diferente haciéndola sentir mujer de nuevo. En la nueva relación todo es armonía y felicidad, todo es amor, pero ella oculta lo más importante de su vida, oculta que tiene hijos, que ya tuvo un esposo y sobre todo oculta el porqué está viviendo en ese lugar y no sabe qué hacer, siente temor de que su nueva pareja al saber su vida pasada la deje, que al saber que le ha mentido se aleje de su lado. No sabe qué hacer, pues para ella esa otra vida quedó atrás.

A veces, debemos iniciar una nueva vida, dejar atrás los sinsabores que se vivieron en el pasado, a veces los hijos no valoran el esfuerzo y dedicación de una madre, no la valoran como mujer entregada y buena, solamente se dedican a recibir y es peor cuando de igual manera humillan y lastiman a quien les dio la vida.

Pregúntate qué estás haciendo mal en tu vida, y encontrarás cómo mejorarla.

¿Cuántas veces te has preguntado si es correcta la manera en que estás manejando tu vida?

Es posible que muchas veces, tal vez demasiadas veces… Te preguntas si estás viviendo del modo que debieras sin realmente querer una respuesta, sin profundizar en tu duda, porque te da miedo saber la verdad, o porque piensas que la forma en que estás viviendo es sólo pasajera, que ya pasará pronto.

Piensa en cómo estás viviendo.

Es bueno y sano intentar pensar y afrontar en cómo estamos viviendo, aunque ello nos lleve a cambiar nuestro parecer, nos incomode, y nos ponga en un aprieto. Por mucho que intentemos no plantearnos si estamos viviendo de la forma que realmente queremos, la pregunta siempre está ahí en nuestra cabeza, y en algún momento de la vida nos diremos a nosotras mismas “te lo advertí”.

Afrontar la realidad te cambia.

Es necesario afrontar nuestra realidad, no ignorar las preguntas que nuestra conciencia misma nos hace. Es un mecanismo de defensa que tenemos, nuestra mente nos lleva a preguntarnos cosas que por difíciles que sean pueden cambiar nuestras vidas, a mejor. ¿Estás viviendo como quieres? ¿Te dejas llevar por la vida, o diriges tus propios pasos? ¿Eres feliz con tu forma de vivir? ¿Te sientes realizada así como estás viviendo? ¿O lo estás aplazando todo para un día, más allá, en el futuro? Afrontar la realidad te cambia, porque cuando encaras tu situación ya no te sientes cómoda viviendo de la misma manera si piensas que hay otra mejor. Pensar en lo que está mal en tu vida te debe llevar a realizar cambios, a ilusionarte pensando que puedes realizar pequeños cambios que mejoren tu día a día.

No te dejes llevar por la vida.

No es bueno dejarse llevar por todo lo que nos rodea, no sólo hay que sobrevivir en esta vida, también hay que vivir. No es bueno tener alta de interés en siquiera pensar en cambiar algo. Siempre hay algo que podemos hacer para estar mejor, por muy apretada y difícil que esté la vida siempre podremos hacer pequeños cambios que nos ayuden a vivir mejor. La vida no es fácil, y si aunado a esto te llenas de apatía y no te esfuerzas en realizar los cambios que podrían serte útiles, tu vida seguirá siendo así como es, sin cambios, sin poder mejorarlo por ti misma, viviendo momentos en los cuales no encontrarás la salida, callando y viviendo con cabeza baja por la falta de motivación.

Anímate, vive bien.

La vida es imperfecta, nunca saldrá todo como quieres, y tal vez tampoco serás completamente feliz pues siempre habrá algo que nos estropee la felicidad completa. Por eso es tan importante plantearnos nuestra vida y animarnos a realizar cambios; que al menos algo cambie a mejor gracias a que nos atrevimos a pensar en qué podría mejorar nuestras vidas.

Debemos despertar y no dejemos que ellos controlen nuestros pensamientos.

¿Alguna vez te has preguntado por qué te enamoras de quien no debieras?

Las mujeres que se sienten atraídas por hombres problemáticos, distantes e inaccesibles, suelen acabar junto a hombres que no les convienen y por ello sufrir mucho de amor. Es común encontrar mujeres que aman demasiado, que siguen enamoradas del hombre incorrecto pese a todo el sufrimiento que ello les supone. Es tan común que parecen creer que eso es “normal“.

Quien te ama de verdad no te hará sufrir.

En nuestro mundo de hoy hay un montón de historias de amores difíciles de no hay una receta exacta de cómo hacerlo, sólo tenemos que amarlos con todo, no guardarnos nada, y si con todo eso no logramos retenerlo debemos dejarlo ir, pues no nos conviene

Siempre nos estamos fijando en la persona equivocada.

Debemos ser más independientes, no colgarnos tanto a ellos porque el hombre siempre será el hombre y un convencido que somos nosotras las que debemos estar detrás de ellos, ¿no valemos lo suficiente como para que ellos nos busquen y nos amen?  ¿Pero qué pasa cuando una mañana al abrir los ojos y verlo a nuestro lado nos damos cuenta que ese amor se quedó arraigado, que la pasión se quedó en el pasado y nos sentimos vacías con la ansiedad prendida en la garganta, y que sólo deseamos salir corriendo de la habitación, o simplemente volcar el presente hacia el pasado y recomenzar desde el punto mismo de partida? Pasan los años, llegan los hijos, vives tan rápido esa vida que no te das cuenta cuando éstos han crecido trayendo con ello múltiples cosas, o problemas muchas veces.

Mujeres que anhelamos esa vida perfecta.

Debemos dar oportunidades, hablar, decir lo que pensamos y deseamos para así salir adelante y tratar de ser felices con lo que tenemos y somos, si no podemos cambiarlos, al menos tratemos de restarle importancia a muchas cosas y encauzar nuestra mirada en otras cosas que nos den satisfacciones para compensar las que nos hacen sufrir.

Vivimos en un constante remolino que muchas veces no sabemos qué rumbo tomar.

Envueltas en sus diferentes problemas, íntimos quizás, pero que se notan en su mirada, en su hablar, en su sonreír cansado, se nota en la manera en que su cuerpo responde al contacto, se nota en esas manos que húmedas se encuentran al tomárselas en un cálido saludo. Estoy consciente que en no sabemos qué actitud tomar, cómo responder ante los sucesos diarios o el futuro mismo.

La mujer, supuestamente fuerte.

 Muchas veces sumisa o inmersa en el hogar, la mujer que se queda en casa, que tiene una y mil batallas que luchar en el cada día de su vida, mantener el orden, los hijos y un esposo que lucha por traer al hogar ese sustento que se necesita para vivir. ¿Se han preguntado qué piensa esta mujer? ¿Qué siente? ¿Alguien se preocupa por su sentir? Muchas veces no, ella solamente es el pilar de ese hogar. La que lava y plancha, lleva a los niños al colegio, nutre y sana con amor cada herida y termina en las noches cansada de tanto batallar.

Yo pienso, consciente y plenamente que la mujer necesita muchas veces mantener su vida no tan apegada al hogar, sí, ya sé, nacimos con el alma de madre, de esposa, de mujer encauzada a mantener el orden en el hogar, pero dentro de sí, cuando pasan los años, llega esa edad en que no es suficiente, se anhela sentir algo más que un abrazo y un beso, el pensamiento se desvía y se empieza a sufrir, en esas noches de insomnio se da cuenta que su vida está vacía como mujer, porque quiso un día alcanzar un ideal, porque se quedó encerrada en el hogar, porque no tiene un minuto para ella, porque no se realizó tal cual sus sueños de juventud.

Ese sufrir interno que nadie comprende.

¡No! Sientes que nadie nota en ti estas cualidades, pero ¿sabes por qué? Porque llevas en ti esa insatisfacción de no haberte realizado en alguna cosa. Pero mira, la grandeza de la mujer no está en una empresa, la belleza de la mujer no está en la silueta perfecta, ni en el vestido entallado que presume su dieta. La grandeza de la mujer radica en su corazón, en su alma, en sus sentimientos bellos, en esa taza de cereal que nutre a sus hijos, en ese abrazo tierno y en ese beso dulce que le dan… La grandeza de la mujer está en saberse realizar dentro y fuera del hogar.

Déjate llevar por tus sentidos, abraza la vida y piensa lo mucho que vales, lo hermosa que eres en tu interior, la mujer es sinónimo de fuerza y entereza, el pilar del hogar, madre, esposa y amiga de él, no te dejes vencer deja salir de ti la confianza en ti misma y la felicidad estará en ti.

Cuando hemos amado a un hombre, resulta difícil comenzar un nuevo capítulo en nuestra vida.

Es difícil, pero no imposible, sacar ese dolor de tu corazón y esos pensamientos de tu mente. Pero como mujer estás plenamente capacitada para superar el desamor. Estás sobradamente capacitada para enfrentar la ansiedad del sentir que necesitas retener contigo quien ya no está a tu lado y que jamás lo volverá a estar. Cuando hemos amado a un hombre sin condiciones y sin límites, nos resulta difícil decir adiós.

“Sí puedo, soy capaz y lo haré”

Pero como mujeres valiosas que somos debemos perdonar nuestros errores y fallas y comenzar de nuevo, levantarnos con la cabeza en alto y decir: “Sí puedo, soy capaz y lo haré. Superaré este dolor por mí, porque me quiero. Duele cuando un  amor nos deja, cuando aquella persona a quien entregamos nuestro corazón no nos supo valorar y amar como lo merecemos: con ternura, lealtad, respeto y sinceridad.  No es cuestión de olvidar una etapa de la vida que no ha dado el fruto esperado, una etapa de la vida que terminó con una gran tormenta… No es necesario olvidar, simplemente nos bastará con no recordar lo que ya no tiene importancia.

Pero debemos saber decir adiós, aceptar el final, y saber continuar pese al dolor de nuestro corazón. Los temas de adiós y despedidas son muy difíciles tanto escribir como leer, porque un adiós significa que un vacío ha quedado en tu corazón.

El olvido también es una forma de decirnos adiós.

Significa que ya no estamos en la vida de quienes se alejaron de nosotras; perder así a la persona que se ama es algo fuerte, es como que caminásemos por cuartos oscuros y no encontrásemos luz que nos ayude a salir de la soledad. La persona que ama sólo se da cuenta de todo el dolor que conlleva esa pena cuando algo termina, sobre todo cuando es algo definitivo y terminante. En cada etapa de nuestra vida más de una vez debemos decir adiós a alguien que hemos amado rompemos con todo el pasado y volvemos a ser tan libres como podamos.

Debemos aprender a cerrar capítulos para volver abrir otros nuevos, pero con más experiencias y menos fallos.

Es bueno que siempre nos miremos al espejo y sepamos desear seguir con nuestra vida, progresar, madurar, luchar y disfrutar. Recuerda que todos los seres humanos estamos hechos para vivir acompañados, y por muchos malos momentos que hayamos tenido, lo más hermoso es poder volver a empezar, y saber que entre nosotras y nuestra pareja no habrá adioses porque con seguridad habremos encontrado la persona justa para nosotras.

 

Qué hacer cuando una persona te cae mal

Todos nos relacionamos en sociedad y es imposible tener el mismo grado de conexión con compañeros de trabajo, amigos, vecinos y familiares. Sin embargo, sí conviene puntualizar que en caso de que sean muchas las personas que te caen mal, en realidad, tienes que pensar que el conflicto está dentro de ti. En cambio, sí esta situación se produce de una forma puntual, puedes ver este hecho con total naturalidad.

Enfoca la situación en positivo

La energía que pierdes pensando en alguien con quien no te llevas bien, no la dedicas a relaciones más gratificantes y enriquecedoras. Tomar conciencia de ello puede ayudarte a parar la mente para no dejarte intoxicar a nivel emocional.

Por otra parte, aplica el sentido del humor puesto que si consigues reírte de ti mismo seguro que puedes sentirte más cómodo ante el conflicto.

Nunca es tarde para aprender y volver empezar.

Terminar una relación amorosa nunca ha sido ni será fácil, pero el corazón humano tiene la capacidad de sanar porque es necesario seguir adelante, más aun cuando de esa relación quedan hijos. De una u otra manera, todos hemos pasado por momentos difíciles de separaciones, durante una ruptura amorosa en esos momentos que nuestro mundo se derrumba, también enfrentamos emociones encontradas, afloran sentimientos, de cólera, negación y hasta sentimientos de venganza.

Inestabilidad emocional, una fase de adaptación.

En la misma forma que alguna vez tuvimos que pasar por diferentes altos y bajos para acostumbrarnos a vivir con un nuestra pareja que en cierto modo era un perfecto extraño, también tenemos que acostumbrarnos a vivir sin esa persona que pasó a formar parte importante de nuestra vida. Todos, hombres y mujeres reaccionamos de diferente forma, por lo que no se puede poner un tiempo límite o máximo para superar la ruptura. Se dice muy comúnmente que debemos tomar las cosas con madurez, ¿pero entiende el corazón de madurez en esos momentos? Es necesario eso sí, reconocer y aceptar que ambos cometieron errores, tratando de no culparse el uno al otro.

Cuando una relación se rompe por infidelidad, el infiel culpa a la otra parte como mecanismo de defensa.

Elige ignorar los aspectos positivos que hubo en el noviazgo o matrimonio, prefiere ignorar o finge haber olvidado las razones por las cuales se enamoró de su pareja y que ahora las ve en otra persona. Nos parece importante hablar con nuestra familia o amistades para recibir apoyo, pero nadie es tan fuerte que no necesite apoyo. Igualmente, nadie es tan débil que tenga que pasar la vida entera hablando de lo mucho que sufre y de lo doloroso que es o que fue su separación, porque aunque el dolor y el sufrimiento no tienen fecha de caducidad, algún día llegará el momento de darle vuelta a la página para empezar un nuevo capítulo. Cualesquiera que sean las razones por las que llegamos a la ruptura amorosa, siempre debemos tener presente que no existe ninguna forma de lograr que la relación vuelva a ser igual que al principio, pues aun si hubiese una reconciliación para retomar la relación, la necesidad de confiar va a estar presente, y no será sencillo.

Quisiera despertarme sin que tu recuerdo me duela.

Cada vez que pienso en ello me duele, cada vez que escucho una de nuestras canciones siento que mi corazón se parte en mil pedazos… y es que ahora comprendo que el amor es lo más maravilloso, pero también el más doloroso de los sentimientos. Me aflijo al despertar cada día con el pensamiento de que ya no estás, que ya no existes, que nunca más te veré. Es imposible no llorar, y no me importa que me digan que podré salir adelante, porque sé que pasará mucho tiempo antes de volver a caminar por la vida, pues para ello deberé aprender que ya nunca te encontraré, que por más que camine nuestros caminos nunca volverán a unirse.

No puedo obligarte a quedarte y tampoco quiero que me tengas lástima.

No quiero mendigar tu amor, ni quiero que estés junto a mí por pena, déjame seguir mi camino y tú sigue el tuyo. Nadie debería estar con otra persona por obligación, sino por amor sincero y verdadero. No quiero que me busques porque te doy pena, no quiero eso, pues eso sería algo aún más humillante para mí. Me has dejado de querer, y debo aceptarlo. El corazón es un pajarito libre que va donde quiere y siempre va por el lado equivocado.  No quiero buscarte, quiero olvidarte, y espero lograrlo porque si para ti fue fácil olvidarme, es que entonces el ser humano tiene la capacidad de amar y dejar de amar con igual facilidad.

Donde vayas y estés con quien estés, seas muy feliz.

Un día llegará a mi vida un amor que sabrá valorarme y amarme, y no por esta sufrida experiencia quiero evitar ese momento, pues no quiero tener miedo al amor, ni cerrar parte de mi corazón para que nadie más pueda entrar… Todos tenemos el derecho de amar y ser amados, y sí algo aprendí contigo es que nada es para siempre, pero mientras dure lo disfrutaré, y así poco a poco tu silueta la iré olvidando hasta que seas sólo humo. Sé feliz, y gracias por enseñarme a distinguir las mentiras más usadas por las personas “Siempre te amaré”, “siempre podrás contar conmigo”,” nunca me iré de tu lado”. Gracias por dejarme, confío que es lo mejor para mí, y que Él me dará las fuerzas de seguir adelante

Cuando alguien nos traiciona nos sentimos devaluadas en la confianza y lealtad.

¿Cuantas veces en la vida hemos pasado por una traición?

Se habla de la traición e inmediatamente nos transportamos a la traición de pareja, se nos olvida que la traición nos llega de diferentes ángulos de la vida, de diferentes formas, ¿pero qué pasa cuando la traición nos llega en la forma “de nuestra mejor amiga o amigo? y lo que es peor, nos viene de esa persona en la que hemos puesto toda nuestra confianza, amor, nuestra juventud y toda nuestra vida, para compartirla juntos, o de la hermana, aun cuando nos unen los lazos de sangre,

La traición de una amistad o de un amor que se pensó sería para toda la vida.

La traición puede producir reacciones negativas en el traicionado, hasta incluso pensar en “como desquitarse” del ofensor o lo que puede ser peor, crear traumas, especialmente cuando viene de la persona que más amamos, llámese amigo/a, pareja y/o de un familiar cercano. De alguna manera muchas veces aprendemos por ejemplos de nuestros padres, a ser valientes, a soportar las diferentes dificultades de la vida, otras cosas las aprendemos por experiencias, por lógica o por sentido común, aprendemos a perdonar, a dar y recibir.

¿Cómo aprendimos a fallar y a que nos fallen?

Como humanos no podríamos o no deberíamos “tirar la primera piedra” porque como estamos expuestas a fallar, muchas veces sin notarlo siquiera, podemos asesinar el corazón, el alma y hasta los más nobles sentimientos de quienes amamos, porque algunas veces traicionamos nuestros propios principios y creencias. Como humanos siempre necesitamos de amor, ¿por qué entonces cuando se tiene ese amor, se cae en la traición?

Es difícil entender por qué hombres y mujeres podemos en un momento fallar, porque como humanos somos falibles y muchas veces egoístas y desconsiderados, se pierde el sentido de la fidelidad, de la tranquilidad, y siempre esperamos mucho de la persona amada; la lealtad y la confianza no tienen precio, aun así, se falla con consecuencias muchas veces devastadoras de humillación e impotencia, rabia y deseos de venganza.