La soledad muchas veces puede hacer que te confundas.

Porque, a veces una mujer puede confundir la soledad con las ganas de tener citas nuevamente.

Todavía piensas en tu ex.

Eso demuestra que aún no puedes dar vuelta a la página y no es nada sano involucrar a alguien que no tiene nada que ver.

 No estás segura de tus sentimientos.

No quieres regresar con esa persona que tanto daño te hizo, pero la verdad es que todavía lo amas.

 Te sientes sola.

Como la mayoría de tus amigas tiene pareja, no pueden estar todo el día contigo así que cada vez te sientes más aburrida y crees que la única manera de calmar eso es saliendo con alguien.

Crees que un clavo saca a otro clavo.

En realidad, lo único que tal vez consigas es dañar a la otra persona, por lo que evita hacer eso a toda costa. La soledad es producto de uno mismo, es producto de idealizar personas que no están en la vida como se desearía que estuvieran, porque no existe soledad si uno no la crea, se engaña con esa falsa idea para no estar consigo mismo, para no vivir la vida.

Siempre hay alguien ahí, es decir, esta uno mismo y más personas alrededor, pero cuando uno crea esa soledad, el pretexto no son las personas que están, sino las que no están, las que no están de la forma que uno espera o quisiera, por eso se inventa la soledad, se da forma a ese deseo frustrado de que no pasen las cosas como desearían que pasaran.

Basado en ese deseo frustrado, la soledad contamina de tristeza, inyecta melancolía a las venas, embarga toda fuerza de seguir la vida material, perdiéndose en un laberinto eterno de amargura y oscuridad, perdiendo así  el  sentido de la vida.

Se huye de esa soledad que uno mismo creó.

Al mismo tiempo inventando miles de formas para taparla con un dedo, de no enfrentar esa realidad fría, dura, real que tanto agobia, creando un mundo de fantasía épica con personas de batalla  de esas que siempre está ahí y que no son lo que uno espera, pero sirven  Sobre llevando la vida en una superestructura fantástica sin pensar en el presente del que uno es protagonista, sin pensar en las demás personas, sin pensar en uno mismo.

No se puede aferrar a ello, porque es aferrarse a un futuro imaginario que en ningún universo paralelo pasará, uno se termina lastimando y cayendo en un hoyo infinitamente hondo de suposiciones, distrayéndose por completo de la vida misma, de lo que pasa alrededor y olvidándose de vivir su vida, su presente, su ahora  es decir, se olvida de que existe la vida real.

 

Autor: Sisi Chu

Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista y programadora expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me dedico al deporte como instructora de aerobicos.

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