El amor puede perdurar, pero las fantasías se han de borrar.

En la mente de la mujer está el deseo de mantener las ilusiones del noviazgo por siempre, pero es conveniente que antes de pensar en el matrimonio se piense bien en lo que ello supondrá. No es lógico esperar que nuestra pareja cambie drásticamente después del día de la boda. Deben aceptarse el uno y el otro tal como son, como los han conocido durante el noviazgo. Si durante el noviazgo ambos aceptaban las condiciones de trabajo en las que se encontraban sus respectivas parejas, también harían bien en esperar más de lo mismo una vez casados.

Tengamos ilusiones, pero seamos realistas.

Cuando empezamos una nueva vida de casadas, o de convivencia en pareja, tenemos que ser conscientes de que no todo será igual que en la etapa de noviazgo. Pues ahora existen responsabilidades, como la manutención de la casa y los hijos. Es importante darse cuenta de ello, pues una mujer desilusionada podría tomar esto como una falta de atención de sus esposo, aun sin serlo.

Si aceptaste a tu esposo durante el noviazgo tal y como es, no trates de cambiarlo. Recuerda que te casaste con un hombre hecho y derecho, por lo que no te debes sorprender conocer nuevas cosas, hábitos o costumbres que no conocías. No esperes cambiar a tu pareja, él sigue siendo el mismo que conociste y del que te enamoraste.

No se puede cambiar a las personas, eso es luchar contracorriente. Mantén presente que después de la ilusión con la que se unieron viene la realidad de compromisos y obligaciones, muy diferentes durante el noviazgo.

Debemos admitir que la vida tiene altos y bajos.

Todos los días supone un constante aprender, aprender a amarse sin egoísmos, aprender a perdonar los defectos y amar las cualidades. Si luchamos por desprendernos de las ilusiones y fantasías, si comprendemos que el matrimonio no es un “lecho de rosas”, entonces podrán existir matrimonios duraderos, aceptando lo hermoso del amor y la tolerancia mutua. tiempos felices y tiempos de tribulación.

La familia es lo más importante, por eso requiere de luchar cada día por mantenerla unida y cómoda en un hogar de amor, después de todo, de la felicidad de los nuestros depende en gran parte nuestra propia felicidad.

Autor: Sisi Chu

Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista y programadora expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me dedico al deporte como instructora de aerobicos.

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