Cómo estimular el nervio vago para aumentar la salud mental y corporal?

El nervio vago también es una parte clave del sistema nervioso parasimpático e influye en la respiración, la función digestiva y la frecuencia cardíaca, además de tener influencia sobre la salud mental. Por eso, la optimización de la función del nervio vago puede mejorar nuestra salud, fortaleciendo nuestras defensas frente al estrés.

El papel del nervio vago en la respuesta de relajación

El nervio vago tiene muchas funciones, pero algunas de las más importantes se deben a su papel como componente principal del sistema nervioso autónomo. Este sistema controla las funciones corporales involuntarias, como la frecuencia cardíaca, la digestión y la respiración.

El sistema nervioso autónomo se divide en dos ramas principales, el parasimpático y el sistema nervioso simpático. El sistema nervioso simpático prepara el cuerpo para lidiar con el peligro percibido al iniciar la respuesta de estrés de lucha o huida.

Por el contrario, el sistema nervioso parasimpático prepara el cuerpo para el descanso. Este estado relajado debería ser su estado predeterminado, pero en las personas con problemas con el estrés o la ansiedad es posible que no sea el caso.

Signos y síntomas de la disfunción del nervio vago

La salud y la función del nervio vago están muy relacionadas con el tono vagal. Cuando el nervio vago está funcionando como debería, se dice que se tiene un tono vagal alto. El tono vagal alto está relacionado con la buena salud física, el bienestar mental y la resistencia al estrés.

Cuando el nervio vago no está funcionando tan bien como debería, se tiene un tono vagal bajo. Las personas que se estresan fácilmente y tienen problemas para calmarse después de experimentar estrés es posible que tengan un tono vagal bajo.

Dado que una de las muchas funciones del nervio vago es actuar como un interruptor para la inflamación, el tono vagal bajo a menudo conduce a la inflamación crónica, un factor importante en muchas enfermedades del cuerpo y la mente, incluyendo TDAH, ansiedad, depresión, Alzheimer, enfermedad cardíaca, cáncer y diabetes. Además, el tono vagal bajo se ha relacionado con una larga lista de condiciones de salud física y mental que van de leves a graves.

Claves para estimular el nervio vago

Hay muchas maneras de estimular el nervio vago para mantener el tono vago alto y saludable. Los investigadores usan con mayor precisión el término modulación del nervio vago, que significa la capacidad de regular o equilibrar. Así, lo que estimula el nervio vago es en realidad aquello que lo tonifica y lo fortalece, al igual que el ejercicio tonifica y fortalece tus músculos.

Un nervio vago más sano es más receptivo, lo que le ayuda a recuperarse del estrés más rápidamente.

Tómate un tiempo para saber escuchar, más que palabras es una cuestión de presencia.

Cuántas veces cuando estamos frente a alguien que nos importaestamos ausentes, nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros amigos se acercan a compartir algo y nosotros clausuramos la posibilidad de una comunicación verdadera que vaya más allá de las palabras. Estamos perdidos en nuestra propia nebulosa de pensamientos, respondemos con frases hechas, con observaciones superficiales,sin prestar casi atención a lo que dicen ni a cómo lo dicen.

No tomamos conciencia de que esta actitud nos aleja de los demás.

Basta con percibir que el otro está enfrente, dejar de lado nuestras nubes de pensamiento y enfocarnos en que ahí, delante de nosotros hay una persona. Hay un mundo allá afuera que, en nuestra ansiedad por resolver o controlar, muchas veces no vemos.

Para amar se necesita tiempo y calma. Se necesita receptividad. Hacer un esfuerzo por comprender al otro y no imponerle nuestras normas ni nuestras interpretaciones. Convertirnos en personas a las que los demás pueden acudir.

 ¿Realmente no tenemos tiempo? ¿O elegimos usarlo en otras cosas?

No tienen que ser temas profundos. No vamos por la vida hablando con cualquiera de nuestros problemas, pero sí podemos ser profundos nosotros. Ser claros y estar presentes en cada interacción. i no comprendemos a las personas a las que les damos nuestro amor, finalmente las haremos sufrir. La comprensión nos permite entender los motivos, las carencias y el sufrimiento del otro y a darle aquello que necesita.

Si somos padres, por ejemplo, tenemos que profundizar nuestra relación con nuestros hijos, comprender las dificultades que pueden atravesar ah, y no importa la edad que tengan, entender su sufrimiento y amarlos realmente en lugar de intentar controlarlos. Lo mismo sucede con las parejas, con los amigos e, incluso, con los compañeros de trabajo.

Y para eso es fundamental estar centrados, en calma, asentados en nuestro interior. Irradiar esa paz que invita al otro a abrirse. Por eso, muchas veces, cuando dedicamos tiempo a nosotros para ir hacia adentro, para meditar, para conectarnos con nosotros, también le estamos dedicando tiempo a los demás. En definitiva, estamos aquí para los otros. Entonces, tratemos de estar realmente presentes.  Ya es tiempo de cambiar.

 

Vive tu realidad, ya deja el mundo de las fantasías.

La mayoría de la gente vive en un mundo de fantasías, no viven dentro de ellos mismos. La mayoría de la gente se induce en sueños despiertos, donde sueñan cosas que ellos no son. Se colocan a ellos mismos, en sus mentes,  en posiciones de las que son totalmente incapaces. Las personas que crean este mundo de fantasías a menudo comienzan con cosas insignificantes pero que con el tiempo se convierten en algo enorme que abarca la mayor parte de su vida.

Soy responsable de todo lo que soy.

La aceptación de uno misma requiere discriminación y la aceptación de uno mismo requiere responsabilidad, vivir plenamente no es vivir sin problemas, al contrario vivir de esta forma significa que vives con todo, con las angustias, con los dolores, con las alegrías y con todo lo que forme parte de tu vida. Algunos tienen un concepto erróneo de lo que significa vivir a máxima plenitud, no aceptan lo negativo de su vida y lo esconden.

Estas personas crean un mundo de fantasías, intentan aparentar lo que no son y es lo que tratan de reflejar hacia los demás pero lo cierto es que no engañan a nadie más que a ellos mismos. Se hunden poco a poco en un mundo de tinieblas, un mundo del cual muchas veces se hace muy difícil salir. Todos sabemos que las fantasías son imágenes que creas en tu mente, son sueños de lo que no eres pero quisieras ser. Tu subconsciente crea un aparente mundo que para tu entender es real aunque no sea así.

Es un completo error ya que se causan daño a sí mismas y sufren viviendo en una gran mentira.

Quien no haya tenido alguna fantasía en su vida no ha vivido plenamente pues sin fantasías no existirían los sueños y sin sueños no habría realidad. Pero tenemos que ver hasta qué punto llegan nuestras fantasías. Porque el día que tus fantasías acaben con tu realidad ese día estarás perdido.

Quizás no del todo pero tu vida se convertirá en fantasía y tu fantasía en realidad es decir, te será muy difícil volver a tu mundo a tu realidad, esto será la perdición en tu vida. Date cuenta hoy que no hay mejor camino que aceptar tu realidad por difícil que sea, el día que aceptes tu realidad tu vida será más simple y podrás vivir día a día sintiéndote orgullosa de ser quien eres.

Se tú misma con defectos y con virtudes.

No creas una fantasía sino que continúas una realidad que ya se acabó y la transformas en una mentira que para ti significa minimizar tu dolor por lo que ya termino. Un ejemplo de esto son las parejas muy enamoradas que vemos a nuestro alrededor, las vemos felices, viviendo su mejor momento y de repente todo cambio, comenzaron los problemas, las peleas pero estas personas no tienen el valor de aceptar su realidad y lo disfrazan para crear el mundo perfecto aunque en su interior se estén muriendo. Vive tu vida y crece diariamente como persona, recuerda en esta vida no hay experiencia más satisfactoria que vivir plenamente al final del camino veras que valió la pena.

Cuánto hace que no te animas a hacer algo al cien por ciento.

En muchas ocasiones vemos que hay eventos que son predecibles, según el ritmo que lleve nuestra vida. Pero esto parece ser que no siempre es así. Porque, ¿qué ocurre con esas experiencias que llegan a nuestra vida fruto del azar? Ahí no encaja eso de prever las experiencias debido al camino que llevábamos.

Vamos pasando a lo largo de nuestra vida por diversos acontecimientos. Muchos son favorables. Otros, pueden convertirse en los peores infiernos que una persona pueda experimentar. a vida está formada de multitud de situaciones donde nuestro estado emocional es sometido a diversos movimientos. Cuando sucede una experiencia que favorece, nos sentimos afortunados, pareciendo que la vida nos sonríe.

Todo acontecimiento deja en nosotros una huella emocional.

Dependiendo de la importancia, dicha huella será más o menos profunda. Para que algo así suceda, la situación ocurrida ha de tener un fuerte impacto emocional en la persona que lo experimenta. Tanto que ha de sentirse “marcada” por lo ocurrido. Creo que todos hemos pasado por situaciones así, sin dudarlo.

si nos paramos a analizar, podremos ver que muchas cosas que nos ocurren no son para nada fortuitas. Y que la suerte no tiene nada que ver. De hecho, el factor “suerte” no existe. No es más que una palabra inventada para darle algún tipo de significado a algo a lo que no le damos explicación.

Las cosas no ocurren porque sí, sino que siempre hay una causa para ellas.

Aunque muchos no lo crean, la casualidad no existe. Más bien la causalidad: debido a una causa, hay una consecuencia. Es por ello que cuando ciertas situaciones llegan a nuestra vida… hay que estar muy atentos a la hora de juzgarlas a la ligera. Porque, ¡quién sabe lo que realmente quieren decir!

Las posibilidades son muchas y variadas, y los casos no son siempre iguales. Lo que generalmente ocurre es que nos quedamos juzgando por las consecuencias inmediatas, como decía antes. Pero vuelvo a insistir en que hemos de ir más allá, y ver ese hilo que conecta los acontecimientos. Tratar de ver qué es lo que podemos aprender de esas situaciones que nos suceden.

El cambio es una constante en la vida. Lo experimentamos a cada momento que sucede. ¡Nosotros mismos somos un cambio constante! Cambia nuestro cuerpo con el paso de los años. También nuestra forma de ser al atravesar las experiencias que vivimos.

Resistirse al cambio es como resistirse a la muerte: algo inútil y desgastante. Es la forma de pensamiento que se expresa en el conocido refrán que dice “al mal tiempo, buena cara”. Y va más allá de ser positivo en todo momento. Pues de lo que se trata es de fluir con la vida, con el flujo de acontecimientos, aceptar el cambio cuando éste llega y tener la esperanza e ilusión de que cosas buenas e interesantes están por suceder. Vivamos con toda las ganas y mostremos al mundo que nada es imposible, solo tú tienes la llave para vivir al cien por ciento.

 

La depresión y la ansiedad son signos de lucha, no de debilidad

Los problemas emocionales no son una elección, y nadie desea atravesar una depresión ni pasar por momentos de ansiedad. Simplemente, pueden surgir tras un período de acumular situaciones y circunstancias complicadas

Existe la falsa creencia de que la ansiedad y la depresión son signos de debilidad y de incapacidad para la vida. Pero no, una persona con ansiedad, depresión o síntomas mixtos NO está loca ni es endeble, de carácter débil o inferior.

Resulta triste y agotador pelear con esto, pero es una realidad social que no podemos obviar. Así, a pesar de los avances de la ciencia, el inconsciente moderno que envuelve a nuestra sociedad aún piensa que los problemas emocionales y psicológicos son sinónimos de fragilidad y vulnerabilidad.

Por eso, dado que la depresión y la ansiedad no se contemplan como heridas que necesitan atención, es habitual escuchar discursos circulares con argumentos del tipo: “relájate”, “no es para tanto”, “empieza a espabilar, la vida no es esto”, “no tienes razones para llorar”, “comienza a madurar”, etc.

Nos suenan, ¿verdad? De hecho, es probable que en algún momento hayamos sido verdugos o víctimas de este tipo de discursos. Por eso es clave realizar un ejercicio de concienciación y darle a dolor emocional la importancia que tiene.

Así, del mismo modo que no se nos ocurriría ignorar el dolor que producen fuerte punzadas en el estómago o una gran migraña, no deberíamos hacer de menos el dolor emocional.

No podemos dejar que estas heridas emocionales se curen sin más, sino que debemos trabajar sobre ellas y extraer el significado que entrañan sus síntomas.

O sea, debemos acudir a un psicólogo que nos ayude y nos proporcione estrategias para hacer frente a ese gran dolor emocional que generan la ansiedad y la depresión.

Siguiendo con nuestro ejemplo, al igual que dejamos de consumir lactosa si descubrimos que somos intolerantes, deberemos “dejar de consumir” aquellos pensamientos y circunstancias que infectan nuestra herida emocional.

No valen vendas o parches: debemos limpiarlas y sanearlas.

Por eso en este artículo pretendemos normalizar aquellas sensaciones de las personas que padecen problemas emocionales de este tipo. Veamos más sobre esto para comprenderla y concienciarnos…

La ansiedad, un viaje nefasto en una montaña rusa

Las sensaciones que padecemos con la ansiedad son muy similares a las que se generan en el viaje de una montaña rusa en el que comenzamos a encontrarnos mal.

Pongámonos en situación. Hemos ido a pasar el día a un parque de atracciones en el que se encuentra una apetecible montaña rusa en la que decidimos montarnos. Para hacerlo tenemos que esperar una gran fila hasta que llega nuestro turno.

El día es caluroso y el sol está pegando fuertemente en nuestra cabeza, lo que nos provoca un gran dolor y malestar físico. Nos sentimos cansados y no tenemos ganas de subir al vagón, pero lo hacemos, porque estamos ahí para disfrutar.

Una vez subidos nuestro corazón empieza a palpitar, todo da vueltas a nuestro alrededor, los vagones giran 360º varias veces, nos sumergimos en túneles oscuros y los globos parecen atacarnos.

Nuestra respiración se acelera y nuestro corazón no puede parar. Sentimos que de un momento a otro nos va a dar algo. Nuestras sensaciones están desordenadas, algo nos aprisiona el pecho, nos quedamos inmóviles y sin capacidad de reacción.

No podemos evitar pensar en negativo. Gritamos, lloramos y nos quejamos, pero nadie nos oye, ni siquiera nosotros. Pedimos desesperadamente que pare y sentimos morir en el intento.

Sin embargo, no conseguimos que nuestro vagón frene, pues este solo parará cuando pasen los minutos que estaban programados para el viaje.

En este sentido, un ataque de ansiedad es igual que un viaje desafortunado en una montaña rusa. De un momento a otro va a parar, pero no sabemos cuándo ni cómo, por lo que mantener el control ante esa incertidumbre es complicado.

La depresión, la oscuridad del alma

Quien padece depresión siente que todo se envuelve en tinieblas. Poco a poco va perdiendo las ilusión por lo que le rodea, no hay nada que le anime o que le motive, le cuesta estudiar o ir a trabajar y se encuentra inmensamente triste o irritable.

La depresión es la gota que colma el vaso, un vaso que está hasta arriba de situaciones y circunstancias complicadas que han hecho mella en nosotros y que nos descolocan.

Por eso es importante que, en cuanto nos demos cuenta de que algo va mal, acudamos a un profesional que nos apoye y dé coherencia emocional a lo que nos sucede.

Tener problemas emocionales no es una elección. Una persona con depresión no dice: “Quiero sentirme mal y me meto en un pozo de tristeza a ver si me ahogo con ella”. Esto no funciona así. De hecho, a todos nos puede pasar.

Nadie está libre de las garras de la depresión y la ansiedad

La depresión y la ansiedad no son signos de debilidad, sino de fortaleza. Estos problemas emocionales no aparecen de la noche a la mañana, sino que se cuecen en las fraguas del infierno de la vida, en las dificultades y en el agotamiento emocional.

Tampoco son consecuencia de una elección personal. No podemos decidir si queremos o no queremos que nos acompañen. Ambos problemas emocionales se derivan de la lucha contra las dificultades vitales que nos acompañan y, por lo tanto, de haber intentado permanecer fuertes demasiado tiempo.

No podemos olvidarnos de esto, pues nadie está libre de relacionarse con la ansiedad y la depresión en algún momento de su vida, sea de manera directa o indirecta.

Pongamos atención, comprendamos estos problemas y, sobre todo, no los juzguemos…

4 Razones por las que debes evitar contacto alguno con tu ex

Una ruptura o divorcio siempre es dolorosa y desorientadora. La adrenalina recorre el cuerpo y las razas mentales. La parte que sufre piensa: “Esto no puede estar sucediendo”. Y con ese pensamiento primordial, el individuo busca una acción correctiva: hablar con el ex, identificar la solución que salvará la relación o, de alguna manera, ganar tiempo a través del compromiso; Lo que sea necesario.

Y, sin embargo, la mejor manera de acelerar el proceso de curación después de una ruptura o divorcio es la siguiente: Detener el contacto con el ex.

Aquí hay cuatro razones más para detener el contacto con tu ex:

No puedes sanar

Terminar una relación es difícil, pero los sentimientos dolorosos no son permanentes. Te sentirás triste, te sentirás enojado, sentirás una sensación de shock que tu vida. Eventualmente, si lo permites, una clase de aceptación llegará a tu vida. Sin embargo, si persistes en contactar o intentar ponerte en contacto con tu ex, estás trabajando en contra del proceso de recuperación y en favor de una estrategia de auto-derrota de la negación.

No puedes dejar entrar nueva energía

Incluso aunque no estés consciente de ello, si todavía estás en contacto con tu ex, tu energía se está consumiendo poco a poco. Cada vez que hables con tu ex, trates de mantener contacto con él, o pienses acerca de cuándo estará en contacto contigo, le estás diciendo adiós a tu energía.

Vives de la fantasía

Si tu relación ha terminado, entonces se acabó: Lo que tenías con tu ex ya no existe. Nunca será lo mismo. Continuar la conexión significa que una parte de ti todavía está esperando que en algún universo alternativo haya una posibilidad que tú y tu ex pueden estar juntos y ser felices. Como resultado, vives momentos de cercanía. Esta montaña rusa se interpone en el camino de la vida real y tus oportunidades reales para la felicidad.

Revives tus errores

Parte de lo que es tan difícil sobre la gestión final de las relaciones es que la parte lesionada tiende a culparse a sí mismo. De alguna manera, un final de la relación debe ser una oportunidad para el crecimiento personal. Sin embargo, es un error permanecer o tratar de permanecer en contacto con un ex con la esperanza de lograr una oportunidad de hacer funcionar las cosas. Una vez que te dejas ir-completamente-ganas la libertad de vivir y te libras de arrepentimientos y heridas del pasado.

Recuerda que lo vivido es un camino, para no dar marcha atrás.

El trayecto que vamos atravesando hasta llegar a nuestra meta u objetivo. Y permíteme decirte que es lo más interesante del viaje. Lo que ocurre en el mismo, desde que lo inicias hasta que lo finalizas. Es por ello que hemos aprender dos cosas vitales si queremos disfrutar del camino y hacer que cualquier trayecto tenga una ganancia extra.

La paciencia, la observación.

Necesitamos aprender la valiosa paciencia para no estresarnos en querer alcanzar nuestros objetivos. Aquel que se encuentra ansioso por llegar, por obtener y lograr, tendrá más opciones para cometer errores.

Pues la impulsividad vive en la impaciencia y genera decisiones precipitadas que a veces son desastrosas. Y lo que en un principio creemos que es una acción de acercamiento a lo que queremos, se convierte en un paso hacia atrás.

Escucha lo que el camino te quiere contar.

Nuestra esencia, y lo que nuestra alma quiere. Si por ejemplo estás trabajando en algo que no te termina de gustar o convencer, pueden llegar a ti situaciones que si son bien observadas y vividas, te arrojarán información sobre algo que sí que quieres hacer. Pudiendo darse la situación de conocer a alguien que te ofrece una nueva oportunidad laboral. O tal vez asistiendo un día a una exposición de arte y ahí descubrir un gusto por alguna expresión artística a la cual no le habías prestado atención.

Las señales e indicaciones que la vida nos manda se encuentran en todas partes. Sólo hay que ser pacientes, caminar con tranquilidad, y estar atentos a lo que nos va sucediendo.

¿Por qué haces algo fuera de lo común, divertido, que te gusta, y pasa tan rápido?  

El tiempo es el mismo, no va a distinta velocidad. Lo que sucede es que estás viviendo el ahora, y por ello el transcurrir del tiempo tiene otra sensación para ti. Sí, puede ser que por alguna razón parezca que va más rápido. Pero lo que realmente sucede es que lo disfrutas tanto, que quieres más… Por eso llega la sensación, cuando están a punto de acabarse tus días de descanso, que el tiempo ha pasado volando. Por tal motivo disfruta cada instante de tu vida y apuesta por ella, no la desperdicies, la vida es una.

No sé que hacer, creo que toqué fondo.

Todos los seres humanos enfrentamos momentos difíciles, tanto en la vida sentimental como en los negocios, el trabajo o la educación, por citar algunos. En algún momento de nuestra vida tocamos fondo, y para muchos es difícil salir a flote y continuar con la cabeza fría y la actitud positiva, pero para otros no.

La primera señal para saber si se está tocando fondo es perder la pasión, la ilusión y el interés por lo que se está haciendo, y no lograr las metas que se propusieron en cualquier ámbito.

“Cuando se pierde la ilusión, el interés por las metas, cuando nos sentimos un poco desanimados y sin fuerzas es porque ya hemos tocado fondo”, realmente tocar fondo no es el problema, sino permanecer en él. Cuando una persona toca fondo y sabe que ya no va más hacia abajo, lo único que le queda es tomar la decisión de salir de ese fondo, paso a paso con metas pequeñas, haciendo lo que realmente considere que es lo mejor para sí misma y sus seres queridos.

No todas las personas tienen la misma capacidad de levantarse y salir adelante.

Todas las personas tienen las condiciones necesarias para empezar de cero y aprender de sí mismas, porque no hay que ser intelectual para salir de la crisis. Nadie está preparado para los golpes ni el sufrimiento ni el dolor y cuando esto se presenta es importante aprender a verlo, entender que eso es lo que desarrolla el carácter, entender que eso es lo que le da temple a la personalidad, para que sepamos quienes somos.

El fatalismo hacia los demás funcionará como profecía auto cumplido y llevará a la persona a una vida más carente aún de estímulos. Esta cadena relacionaría factores de conducta, de personalidad, emocionales, cognitivos y de habilidades sociales  en un círculo que se iría agrandando a medida que se repite.

Descendemos más y más en estado de ánimo.

Nos sentimos menos fuertes, con la energía baja. Presos de emociones negativas. Impotentes a encontrar una solución para aquello que nos ocurre. Nos influye las relaciones con los demás: familia, pareja, amigos y compañeros de trabajo. Nos afecta el querer conseguir algo y no lograrlo. Tenemos diferentes emociones cuando perdemos algo que queremos.

Todo, de una forma u otra, hace mella en nosotros, provocando que reaccionemos de una forma que depende de la personalidad de cada uno y del nivel de trabajo interior que tenga hecho.

Uno mismo decide si se queda atrapado en el rol de víctima sufriente.

Decidir salir no garantiza que nunca más se vaya a sentir dolor por lo ocurrido. Sin embargo, lo que se elige es no sufrir por gusto propio. Y aunque haya momentos donde, como decía antes, el dolor nos traspase y paralice (porque toca vivir esa situación y no somos inmunes a sus efectos), serán momentos temporales. Altos en el camino. Para luego continuar avanzando, pues ha sido la elección tomada.

Como tomar la decisión de alejarme de él, sin dañar su corazón.

Si hay algo que nos cuesta mucho a los seres humanos es tomar una decisión difícil. Éstas suelen generar muchos miedos y ansiedad y están asociadas a dejar algo atrás. Ya sea abandonar un trabajo, dejar una pareja o mudarse, las decisiones difíciles pueden llegar a ser muy necesarias.

Tomar una decisión sentimental.

Este tipo de caminos suelen ser de dos naturalezas bien distintas: o queremos dar el paso y declarar nuestro amor o bien queremos cortar una relación. Se debe de tener en cuenta que para tomar decisiones, en especial, cuando son importantes, no se debe hacer cuando estamos demasiado felices o demasiado enojadas.

¿Por qué?

Porque cuando nos dejamos llevar por emociones intensas que así como vienen se van, es más probable que las decisiones que tomemos no sean las correctas o no sean lo que realmente queremos y que nos convienen.

 Por lo que si en estos momentos te encuentras enojado(a) con tu pareja, es recomendable queesperes a encontrarte más tranquilo para que puedas pensar con mayor claridad y darte cuenta si es lo que realmente quieres.

En muchas ocasiones, uno de los aspectos más difíciles cuando se decide terminar una relación de pareja es precisamente hacerlo. Sobre todo cuando por una o varias razones personales, ya no se desea estar al lado de la pareja con la que probablemente se pensaba se podría llegar a estar toda la vida.

Es por ello que a la hora de decirle nuestra pareja que nos queremos separar, hay que tomar ciertas medidas para hacerlo de la manera más adecuada y aprender a transmitirle el mensaje de manera clara y sincera.

No esperes a que llegue el “momento perfecto”

Ten en cuenta que para decirle a tu pareja que te quieres separar, lo más seguro es que ningún momento sea el “perfecto”. Una vez que has tomado la decisión y reflexionado previamente acerca de ella, llegando a la conclusión de que para ti es lo mejor, tienes que ponerte en acción y hacérselo saber a la otra persona. El posponer solo empeorará las cosas, ya que se le seguirá haciendo creer al otro que la relación continúa sin problemas cuando no es verdad.

Cada uno de estos rumbos está encaminado a perseguir algún tipo de felicidad vital. Sin embargo, a vida de compromiso es aquella que nos aporta la clave para el bienestar emocional.

No te sientas culpable.

Si has decidido terminar con tu relación de pareja, no caigas en la trampa de sentirte culpable por hacerlo. Recuerda que los motivos que tienes son los suficientemente válidos, ya que se trata de tu bienestar y para estar bien con una persona primero se debe de estar bien con uno mismo. Por lo tanto, es mejor terminar con él y dejar de seguir engañándose a uno misma y a la otra persona.

Lee esto cuando te sientas cansado de todo

Este artículo presenta una perspectiva inusual para tratar el cansancio. Te recomendamos que respires profundamente, que lo leas y que siga sus consejos.

-Sé lo que es sentirse cansado … y no sólo en el sentido físico.

El mundo en que vivimos es un lugar agotador. Es extraño. Es ingrato. Es intentar sin fin y apenas gratificante. Estás cansado simplemente porque vives en él. Estás cansado de amar demasiado, de cuidar demasiado, de dar demasiado a un mundo que nunca devuelve nada. Estás cansado de invertir en resultados indefinidos. Estás cansado de las incertidumbres. Cansado del gris.

Sé que no siempre has estado tan desgastado – que hubo un tiempo en que tuviste esperanza y pureza. Cuando tu optimismo superaba tu cinismo y tenías una cantidad infinita en ti para dar. Sé que has sido astillado y desgastado pieza por pieza – un corazón roto aquí y una promesa no mantenida allí. Sé que el mundo no siempre ha sido bueno a lo largo de los juegos que has jugado y que has perdido más veces de las que has ganado. Sé que te sientes poco inspirado para intentarlo de nuevo. Lo sé.

Porque la verdad es que todos estamos cansados. Cada uno de nosotros. Por una cierta edad, no somos nada más que un ejército de corazones rotos y almas doloridas, buscando desesperadamente la realización. Queremos más, pero estamos demasiado cansados ​​para pedirlo. Estamos hartos de donde estamos, pero estamos demasiado asustados para empezar de nuevo. Tenemos que asumir riesgos, pero tenemos miedo de ver que todo se derrumba a nuestro alrededor. Después de todo, no estamos seguros de cuántas veces podremos empezar de nuevo.

Sé lo imposible que puede parecer ir e intentar cuando tu alma está agotada. Sé que los ideales alegres que una vez fueron prometidos ahora parecen cansados ​​y desesperanzados. Pero esto es lo que pido si estás tan cerca de renunciar: darle un intento más, con sentimiento. Sé que estás cansado de tus intentos. Sé que estás al final de tu ingenio. Pero la verdad sobre ese segundo viento de pasión es que nunca vas a darte cuenta de lo tienes si no sigues corriendo más allá del primero.

Todos somos más resistentes de lo que pensamos, y eso es una verdad indiscutible. Siempre hay más amor que somos capaces de dar, más esperanza que somos capaces de tener, más pasión que somos capaces de desencadenar e inundar en el mundo.

Simplemente no caminamos lo suficientemente lejos en nuestras propias carreteras para llegar al punto en el que estamos viendo esas acciones florecer. Queremos resultados inmediatos y cuando no vemos ninguno, nos damos por vencidos. Dejamos que el agotamiento nos detenga. Crecemos frustrados con la falta de retroalimentación y suponemos que significa que tenemos que tirar todo el intento al tacho.

Porque esto es algo que todos detestan admitir – ninguno de nosotros está inspirado cada día. Todos nos cansamos. Todos nos desanimamos. Y se nos permite trabajar con esos sentimientos. El hecho de que estés derrotado y agotado y enfermo de la vida que estás viviendo no significa que no estés haciendo un cambio. Cada persona que has admirado ha tenido momentos en los que se sintieron derrotados en la búsqueda de sus sueños. Pero eso no les impidió alcanzarlos. Se te permite tropezar lentamente hacia tus mayores transformaciones. No siempre tiene que ser un asunto candente y flagrante.

Algunas partes de la vida suceden en silencio. Ocurren lentamente. Suceden por las pequeñas y cuidadosas elecciones que hacemos todos los días, que nos convierten en mejores versiones de nosotros mismos. Tenemos que permitirnos el tiempo para que esas alteraciones sucedan. Para verlas evolucionar. Para no crecer desesperadamente frustrados en el medio.

Cuando estés cansado, ve despacio. Ve en silencio. Ve tímidamente. Pero no te detengas. Estás cansado por todas las razones correctas. Estás cansado porque se supone que lo debes estar. Estás cansado porque estás haciendo un cambio. Estás agotado por todas las razones correctas y es sólo una indicación para continuar. Estás cansado porque estás creciendo. Y algún día ese crecimiento dará paso al rejuvenecimiento exacto que necesitas.