La manipulación inculpatoria

Las tácticas de la manipulación inculpatoria:

En la vida de quien se siente culpable por todo, siempre hay alguien que implementó o implementa tácticas de manipulación inculpatoria. Suele ser una persona con ascendencia sobre su víctima. Alguien amado, admirado o con autoridad sobre esa persona. Su manera de actuar es sutil y, a la vez, violenta.

Las principales tácticas que se emplean en la manipulación inculpatoria son:

  • Gestos de rechazo, del tipo pasivo-agresivo. Actos como dejar de hablar al otro, mirarle de manera desafiante, burlarse o hacer gestos de desaprobación, sin llegar a decir qué es lo que le molesta de esa persona.
  • Impedir la referencia a ciertos temas. En este caso, cuando se tocan determinados temas, responden de manera agresiva y básicamente piden que el otro se calle. Jamás explican por qué, simplemente de eso no se habla y punto.
  • Destruir tu confianza. Emplean medios intelectuales o emocionales para hacer pensar que no eres suficientemente inteligente, capaz o valorable para decir, hacer o pensar determinada cosa. Sacan a relucir los fallos y vacíos del otro constantemente.
  • Negarse a aceptar y asumir un problema. Si se cuestiona o se busca un diálogo, el manipulador hará todo lo posible por evadirlo. Incluso atacará para intentar poner todo sobre la mesa. Dirán o insinuarán, que la intención de la otra persona es hacerles daño.

Afronta la manipulación

Lo que sigue es desactivar las tácticas de la manipulación inculpatoria. Se requiere que seas muy observador, pero también que mantengas la serenidad y que seas firme.

Algunas medidas adecuadas son las siguientes:

  • Evitar la rumiación sobre al asunto. No te sumerjas en interminables reflexiones sobre lo que ocurre, ni sobre sus causas, o implicaciones. Simplemente te están manipulando y debes ponerle un límite a la situación.
  • Pide que te aclaren las cosas. Pídele al otro que te aclare exactamente por qué le molesta que digas o hagas algo. Que te diga qué es exactamente lo negativo de esto. Intenta mostrarle que lo que haces no es malo y que su enojo no tiene razón de ser. Al comienzo no funcionará, pero con el tiempo tiene buenos efectos.
  • Reivindica tu derecho a expresarte. Recuérdale al otro que tienes derecho a expresarte y que tus ideas, creencias o puntos de vista no tienen por qué molestarle a nadie, a menos que intentaras imponerlos.

Autor: Sisi Chu

Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista y programadora expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me dedico al deporte como instructora de aerobicos.

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