Convivir con el trastorno bipolar puede convertirse en una auténtica montaña rusa llena de emociones.

La euforia maníaca es una alegría excesiva que se estima injustificada. Se manifiesta por una vitalidad desbordante, y a veces con una capacidad intelectual excepcional. En este estado, la persona bipolar es capaz de resolver grandes problemas y, al mismo tiempo, de hundirse ante situaciones cotidianas de la vida doméstica. La agresividad, en forma de irritabilidad colérica, es otra de las formas de presentarse el episodio maníaco, junto con hipersexualidad, impulsividad, exaltación vital con expansividad, irritabilidad marcada y labilidad del humor.

La persona bipolar durante esta fase presenta un pensamiento acelerado, sin co­nexión, fragmentado, dando la sensación de que falta coheren­cia en el curso del propio pensamiento. Con frecuencia pueden surgir ideas delirantes de omnipotencia o grandeza.

La alteración de la persona bipolar debe ser lo suficientemente grave como para provocar un claro deterioro en las actividades socio laborales o para requerir hospitalización. La disminución de la necesidad de dormir es, la mayoría de las veces, el síntoma precoz de recaídas.

Cambios del estado de ánimo de la persona bipolar, sobre todo si no obedecen a ninguna razón en concreto.

Son demasiados intensos y prolongados con respecto a la causa que los ha provocado. El  tema se complica cuando aparece la fase eufórica, sobre todo la primera vez, pues la familia se queda sorprendida por la actuación del hijo, esposo o mujer bipolar, y puede pensar que se deba al consumo de tóxicos o a un cambio de conducta por la “mala cabeza” del sujeto. Nada más lejos de la realidad. La enfermedad bipolar tiene un componente genético, por lo que la persona bipolar no es responsable de ese comportamiento ‘extravagante’

Es muy importante para la persona con trastorno bipolar establecer unos buenos hábitos de descanso para lograr dormir lo necesario. Si por cualquier circunstancia esto se ve afectado, es imprescindible que la persona bipolar (o la familia en su defecto) lo ponga en conocimiento del profesional de la salud que esté llevando su caso, por si fuera necesario cambiar la medicación.

La persona bipolar, en la fase depresiva, debe ser tratado co­mo si padeciera una depresión.

Todas las personas pasamos por “altos y bajos” en nuestra vida cotidiana, pero en el caso de una persona bipolar “estos picos” pueden llegar ser muy extremos de manera que le afectan a sus relaciones personales, en su trabajo o estudios, e incluso, en la fase depresiva, inducirle al suicidio.

Autor: Sisi Chu

Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista y programadora expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me dedico al deporte como instructora de aerobicos.

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