La inseguridad se representa por un yo débil y sugestionable.

Cuando uno experimenta la inseguridad encuentran conflicto y malestar constantemente y en diversas situaciones y las consecuencias y efectos de este estado suelen ser incómodas. La persona insegura se siente presa de las siguientes adversidades: Es frecuente que presenten dependencia afectiva ya que necesitarán apoyo constante de su entorno más próximo.

Aunque no apariencia no lo muestre, La persona insegura tiene sentimientos de inferioridad y manifiesta una gran sensibilidad a los comentarios de acciones de otros con relación a él. Estos de afectan de un modo directo y agudo.

Ante ciertas actividades, el inseguro aplica conductas evitativas ya que el solo pensamiento de tener que hacerla le produce tensión y agitación interna.

También sienten una cierta inclinación a la culpabilidad  y padecen remordimientos cuyo origen suelen ser inciertos.

En la mayoría de los casos la inseguridad es la cara pública de unabaja autoestima.  Si se infravalora, tiende a realizar tareas de calidad inferior y al percibir los resultados como pobres la creencia que queda reafirmada por tanto continúa el círculo del fracaso.

Con el fin de revertir este sentimiento,  apelamos a la capacidad de cambio del individuo. No decimos que sea sencillo pero si afirmamos que puesto que se trata de una de un hábito emocional tendremos que modificar las tareas inherentes a ese hábito por otras que nutran nuestra autoestima y la asertividad.

Actividades relacionadas con practicar la sociabilidad,  buscar la independencia en los afectos,  valorar tus triunfos de tus logros y de tus virtudes, ser disciplinado no huir del esfuerzo y tener un marcado sentido del deber, ayudarán a que la inseguridad vaya dando paso a una seguridad que nos permita avanzar de un modo más libre.

 Lo ideal es encontrar el punto de equilibrio entre la prepotencia y la inseguridad. Conforme vayas poniéndolo en práctica, irás ajustando la balanza. Y, por supuesto, quererse mucho a uno mismo y dejar de ser tan duros con nosotros mismos en nuestro diálogo interior. No existe un mal comienzo.

Autor: Sisi Chu

Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista y programadora expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me dedico al deporte como instructora de aerobicos.

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