Me preocupo por todo, tengo un choque de emociones dentro de mí.

Casi como obligación, todos pensamos que la vida debe ser vivida con alegría, disfrutando de sus placeres, gozando de las delicias que nos encontramos por el camino.  Y así debería ser idílicamente. Afortunadamente, algunos lo consiguen, pero la mayoría no puede mantener este estado durante mucho tiempo.

Vamos a estudiar como el estrés genera una gran cantidad de problemas físicos algunos de los cuales son tan comunes como el infarto de miocardio que es la mayor causa de fallecimientos en la humanidad.

El dolor de cabeza es uno de los males más habituales y a la vez más molestos.

Muy pocas personas no saben lo que es un dolor de cabeza y muchas saben lo que es sufrirlo de forma asidua. Normalmente se recurre a la pastilla de turno para poder acabar.

Pensamientos asociados a la preocupación.

Para todos aquellos que se encuentren en esta situación ahora mismo, lo primero que deben saber es que la preocupación por definición es poco provechosa, más bien inútil. No suele servir para nada, ni siquiera para encontrar soluciones a nuestros problemas.

A veces, las personas  tampoco son conscientes de que están  constantemente con pensamientos de preocupación sin interrumpir este flujo de pensamiento negativo en ningún momento, con lo cual se crea un círculo vicioso que se retroalimenta sin cesar.

Cuando el estado de preocupación es constante y además automático, podemos afirmar que es la señal de que tienes que intervenir para cortar esa situación lo antes posible.

Antes de nada, es importante desconectar el concepto de preocupación del de ser una persona más responsable, seria o profesional. Más bien al contrario, te convertirás en un transmisor de inseguridad y de poca fortaleza. Asimismo, el preocuparte de exceso por algo, no te proporciona más control sobre esa situación sino que no te dejará ver con claridad la realidad que se pone ante tus ojos.

Para salir de esta espiral de preocupación, es necesario un trabajo interno profundo que elimine asociaciones, percepciones y conceptos con respecto a uno mismo erróneos y, al mismo tiempo, habrá que descubrir nuevos recursos personales que nos ayuden a fluir en dirección contraria, es decir, a aceptar situaciones, a asumirlas cuando sea necesario,  y en el mejor modo de buscar las mejores soluciones cuando sea posible.

Centrándonos en el ahora, en este momento, los problemas no dejan de existir pero nuestra cabeza y nuestro corazón mitigan su dolor.

Autor: Sisi Chu

Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista y programadora expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me dedico al deporte como instructora de aerobicos.

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