Actitudes que alejan el amor

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El amor, como tal, siempre será un ideal. Un tópico esencial de nuestra vida, que por darse en diferentes grados o niveles, nunca alcanzará su punto de perfección, como en las matemáticas o la física. No es una cifra; no son números. Es un sentir… Y los sentimientos no se miden: se expresan, se viven.

  • Ser celoso y celar: en el amor, el otro no es una propiedad

Las personas, por lo general, buscan demasiado el amor, pero a la vez hacen muchísimas cosas para alejarlo. Más que una contradicción o paradoja de la vida, es una contradicción contigo mismo, los celos casi siempre son un motivo de conflicto en las parejas. Usualmente revelan baja autoestima, un nivel elevado y negativo de intento de posesión sobre el otro y, en general, hablan de nuestros miedos…

Esta actitud nos aleja del amor, porque el amor no es una “compra” personal, sino un acuerdo mutuo: no una adquisición, sino un proceso que implica pérdidas y ganancias. Es algo, ante todo, recíproco. Y en cuya esencia, debería prevalecer la equidad.

Puede pensarse que los celos implican algo de interés en la otra persona (algo así como un “afecto irracional”), pero en realidad no constituyen una forma sana de abordar el amor. Estos “juegos” o “caprichos” nunca terminan bien, porque parten de una instrumentalización del otro. No en vano, hablamos de personas y no de productos ni trofeos.

  • La infidelidad: cuando el engaño se adueña de nuestro corazón

Sin niveles óptimos de sinceridad, materia prima de cualquier relación, no hay niveles óptimos de confianza ni de seguridad en la relación. Esto, desde luego, nos aleja del amor, ya que pocas personas le apuestan a la “nada”, por decirlo de alguna forma, y menos, por lo general, si esto conlleva la “nada” en el aspecto de la fidelidad.

La infidelidad es, por su parte, una manera de decir: “no llenas mi vida; necesito alguien más”… “diferente a ti”. Aunque también puede significar muchas cosas más, como una necesidad de llamar la atención, o una expresión de agresividad frente a la pareja, entre otras.

  • Discusión-agresión: cuando se “dialoga” a los gritos

El idioma del amor es el diálogo, no las discusiones y, muchísimo menos, la violencia o las agresiones de cualquier índole. Esta actitud nos aleja del amor, de manera significativa, porque cuando se pierde el respeto en una relación, se pierden muchísimas cosas más.

Expresar los sentimientos de una forma apropiada da origen a un vínculo sano de entendimiento. Y si dos personas hablan el mismo lenguaje, habrá mejores niveles de comprensión: se construye un idioma común o, al menos, un medio idóneo de comunicación.

El respeto, en todo sentido, a diferencia de la agresión, siempre será un arma muy fuerte en el amor. El respeto intelectual, el respeto sexual y el respeto por los sentimientos y la vida del otro. Porque no estamos con un robot ni con una mercancía u objeto, sino con un ser humano; con otra persona como nosotros.

  • La falsedad: cuando la mentira es la única verdad

La sinceridad es otro elemento fundamental en una relación, porque del mismo modo que no deseo ser engañado, no debería engañar a nadie. La mentira normalmente se paga muy caro. Y uno no engaña a quien verdaderamente ama. Esta actitud obviamente nos aleja del amor.

Sinceridad no es cinismo o imprudencia. No es enrostrar “verdades” incómodas para el otro. Aquí nos referimos a aquella sinceridad que te permite mostrarte tal y como eres, sin disfraces ni máscaras. Total, si tu pareja no se enamora de ti, realmente de ti, tal cual como eres, jamás existió amor.

  • No ser equitativo: cuando solo uno se hace responsable de la relación

La reciprocidad es primordial en una pareja, dado que se habla de dos y no de uno. En teoría, todo o casi todo, sobre la base de los deberes y las obligaciones, debería ser: “50 y 50” o “la mitad tú y la mitad yo”, por decirlo así, pero cuando se desequilibra esta balanza, los cimientos comienzan a agrietarse y la relación tiende a resquebrajarse. Comienza a predominar una persona sobre la otra, quizás en términos de poder, quizás en términos de decisión, y por ende, la relación puede deteriorarse.

“Entregas casi todo y no recibes prácticamente nada a cambio”, no es un buen fundamento para construir una relación. Esta nociva actitud, que nos aleja significativamente del amor, aplica tanto para el que no da, como para el que lo da todo, por decirlo de alguna forma.

No se trata de dar, esperando recibir algo a cambio. Pero tampoco se trata de solamente dar y no recibir. El equilibrio, a todo nivel, siempre será un buen aliado de cualquier relación.

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Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista , programadora, expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me he dedicado al deporte como instructora de aerobicos, ahora sigo rutinas de X-BOX, para mantener mi cuerpo y mente sana..

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