Aveces así uno quiera alejarse de un amor el destino te vuelve a juntar

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A lo largo de nuestra vida conocemos a muchas personas.

Unas nos enseñan muchas cosas útiles para el resto de la vida, otras no nos enseñan nada o al menos eso creemos. También conocemos a muchas personas que aún estando en nuestro momento más bajo, saben sacar nuestra esencia sin esforzarse, sin esmerarse. Quizás no tenga ese mismo efecto en otros, pero en ti sí.

Otras pasan por nuestra vida sin que haya una amistad y conocimiento mutuo, pero su labor y obra dejan mella en nuestra forma de entender el mundo.

Hay algunas cosas que después de transformarme el alma, me han dejado claro en la mente:

– El sentido del humor debe estar muy alejado de lo aceptable, debe ser tan irreverente como nuestra amistad o nuestro amor.

–El silencio es una cualidad divina, que solo se aprecia y se comparte cuando la comunicación es tan verdadera que no hace falta hablar demasiado. Las personas, a veces, a fuerza de hablar sin parar; nos separamos más.

– Mi intimidad es la que yo te entrego, no hace falta hablar de la que ni yo misma entiendo de mí, ni de la que nunca entendí con otros. Me gusta la intimidad que hemos creado juntos, no interesarme por la que ambos tenemos en separado.

–No me importa su pasado. Si no está fingiendo en el presente, alabo ese pasado de turbulencias porque a mí me ha hecho tocar tierra mirando al cielo.

-Me gusta seguir conservando mis hábitos y rarezas, y que la otra persona haga lo mismo. Lo maravilloso radica en compartir lo que a ambos nos apasiona.

–No basta con que me sepa que soy importante, hay que demostrarlo.

– No me interesa la moral. Me interesan los valores pero sólo si alivian el sufrimiento y quitan penas. No me interesa el dinero…la clase sí, que está en peligro de extinción.

Así que nunca lamentes ver a alguien partir de tu vida si es esta la sensación que te ha dejado. Sea como fuere, ya os habéis transformado para siempre.

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