Busca esos pocos minutos al día y valora lo que tienes.

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Cada día despertamos y nuestras vidas fluyen en una rutina más o menos organizada. En muchos casos, el día a día transcurre en una pura inercia, lleno de prisas, problemas y objetivos a muy corto plazo que cumplir. En definitiva, lejos de una valoración justa de lo que tenemos y una muestra sincera de gratitud.

El deseo de mejorar nuestras vidas y las de las personas que nos rodean siempre habita en nosotros, a cambio no solemos poner demasiados aumentos cuando nos centramos en lo que ya hemos conseguido.

No le dedicamos mucho de nuestro tiempo al muy saludable ejercicio de valorar lo que somos.

El agradecimiento es un término que se asocia muchas veces a la obligación, a veces incluso molesta, que se adquiere con alguien. Pero el agradecimiento es mucho más que eso. El agradecimiento es un estado mental que puede ejercitarse.

Agradecido a quienes nos han ayudado, incluso a los que nos complicaron la vida, porque generaron ese obstáculo que nos enseñó. Agradecido por los dones y por los defectos. Agradecidos por lo que tenemos y agradecidos también por lo que perdimos, y que nos dio la oportunidad de reconstruirnos en una mejor versión de nosotros mismos.

El hecho de desarrollar este estado de consciencia y de sentir gratitud con frecuencia cambia literalmente la estructura molecular del cerebro. Cuando nos sentimos agradecidos, activamos las zonas en el cerebro responsables de la cognición moral, los sentimientos y también el sistema de recompensa.

Ejercitar la gratitud es una práctica que nos ayuda a sentirnos más saludables y más felices.

Despierta cada día valorando lo que tienes. El reconocimiento es el punto de partida de la gratitud. Muchas veces, en una normalización de lo que tenemos, terminamos pensado que es un derecho. Esto sucede incluso cuando lo conseguido ha sido producto de nuestro esfuerzo.

En este sentido, lo que nos falta puede motivarnos, pero no sesgar la valoración que hacemos de nuestra vida. Hablamos de esa base, muy relacionada con el auto concepto desde la que nacen muchas de las emociones que experimentamos. Así, la gratitud es una de las madres más fértiles en cuanto a emociones positivas se refiere. De ahí la importancia de cuidarla.

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