Cuando somos buenas con alguien, esperamos ser tratadas de la misma manera.

0
5

Cuando amamos a alguien, esperamos que esa persona también nos ame. Y es que, pese a lo mal que pudiera sonar, el amor con condiciones puede ser bueno. Se dice que el amor más auténtico y verdadero es el que se da libremente y sin condiciones… Pero pese a que suena muy bonito decirlo, es una utopía y algo que realmente no es tan bueno como suena.

¿Es sano amar y dar sin condiciones?

La vida es un una constante lucha por conseguir lo que deseamos, y muchas veces eso que deseamos se encuentra cada vez más lejos de nosotras porque hemos dado sin medida y sin condiciones. Cuando nos entregamos completamente sin esperar nada a cambio, en realidad, aunque no lo digamos, damos por sentado que todo cuanto hagamos y demos va a ser reconocido y valorado. Nuestra felicidad constantemente se ve empañada por eso mismo, por las expectativas que tenemos de los demás, de lo que recibiremos a cambio de nuestro amor y del sacrificio que realizamos. Cuando por ejemplo nuestra pareja no parece apreciar lo mucho que hacemos por él, nos volvemos descontentas, insatisfechas y lógicamente frustradas. Siempre esperamos algo, aunque sólo sea un poco de reconocimiento por el amor que estamos entregando. Si no recibimos nada, ni eso, nuestra vida puede volverse frustrante y amargada.

Pensamos muchas veces que si amamos incondicionalmente obtendremos la felicidad, o que amar así nos hará más valiosas para nuestra pareja. Así es como muchas veces caemos en los errores más grandes, porque damos sin esperar nada a cambio, nos entregamos sin pedir ni exigir igualdad de derechos y obligaciones.

¿Somos en verdad incondicionales?

Sin darnos cuenta utilizamos la frase “hago esto por ti, pero con una condición” estamos poniendo condiciones incluso a nosotras mismas, nos damos cuenta de ello cuando hablamos de nuestra autoestima, lo vemos también cuando estamos sufriendo por un amor fallido.

Consciente o inconscientemente creamos condiciones que ni siquiera nosotras mismas reconocemos, si vemos un poco dentro de nosotras mismas, nos daremos cuenta que nos gusta amar pero con el condicionante de ser amadas a cambio; buscamos razones para amar y que nos amen.

Debemos poner condiciones.

Es poner los límites entre los derechos y obligaciones. La confianza se gana con acciones, para conseguir lo que queremos o damos debemos poner en práctica buenas acciones. Pero es necesario hablar, pedir, establecer las reglas necesarias en el hogar y en el trabajo. Hay que poner límites y condiciones incluso con las mejores y más queridas amistades, porque a un buen amigo se le quiere y se le aprecia, pero cuando haces algo por ese amigo, íntimamente das por hecho que estará allí cuando tú lo necesites.

Es muy importante recordar que es más hermoso dar que recibir, pero también necesitamos recibir para sentirnos amadas, valoradas y apreciadas. Si sentimos que no nos dan lo que merecemos pidámoslo, siempre existe la forma de dar y recibir sin caer en el egoísmo ni la ambición.

 

Compartir
Artículo anterior“No eres tú, soy yo, la que no puede dar más amor.
Artículo siguienteEl amor hay que trabajarlo a diario, sólo así podrá ser eterno.
Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista , programadora, expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me he dedicado al deporte como instructora de aerobicos, ahora sigo rutinas de X-BOX, para mantener mi cuerpo y mente sana..

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here