El amor no suplica, el amor no ruega, sólo se da sin condición y de forma saludable.

0
7351

Despedirse de un amor que no nos ama y que no nos muestra atención o cariño requiere que respetemos nuestro tiempo de duelo. Un duelo que requiere en sí mismo un espacio para la comprensión de lo que nos ha sucedido.

El amor que se mendiga no es amor, es falta de dignidadde respeto hacia uno mismo. Porque cuando realmente amas a alguien, le cuidas y le evitas dolor si así lo puedes hacer, pero no lo provocas ni lo creas.

Falsos amores”, si no te evitas dolor, no te estás amando.

Pues la angustia de darnos cuenta de que alguien no nos ama nos hace sentir que algo nos devora por dentro. Sentimos que ese no amor” ha traicionado nuestros sentimientos y se ha reído de nuestra capacidad de amar.

Hay que permitirse tiempo para enfadarse, para negar la realidad, para fantasear. También para horrorizarse, para venirse abajo, para desconocer y conocer las partes que se nos han roto y las que siguen intactas, para recomponer los sentimientos encontrados, etc.

Cuando se deja un “no amor” atrás comienza un proceso de libertad emocional.

Todo esto es indispensable para amarnos, para sentirnos importantes y valorarnos, el amor se debe demostrar, no mendigar. Hacerlo es someter a nuestra capacidad de amar al peor de los verdugos: la indiferencia. La indiferencia vive del desequilibrio en una relación y se sostiene gracias a la debilidad de los cimientos.

Nadie puede hacerte infeliz sin tu consentimiento. Para construir una relación de pareja feliz hay que importarse, quererse y valorarse. Es decir, debemos demostrarnos que nos queremos cada día. El amor verdadero e indispensable es el amor por uno mismo y será a partir de este sentimiento que podamos separar y hacer valer lo que merecemos y lo que no merecemos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here