Hay quien confunde el amor con dominación y posesión…

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No te merece quien te lastima, nadie que dice quererte y te causa dolor o lágrimas debe formar parte de tu vida. Esto es algo que todos nosotros sabemos, sin embargo, en ocasiones la vida nos pone en duras situaciones en las que no es tan fácil ver estos aspectos.

Hay momentos a lo largo de nuestro ciclo vital en que caemos en relaciones afectivas donde, a pesar de existir el amor, este se vuelve dañino y doloroso, sin necesidad de que exista maltrato físico. Porque quien te lastima también puede hacerlo mediante esas técnicas indirectas que tanto vulneran nuestro equilibrio emocional y nuestra autoestima.

Hoy en nuestro espacio te invitamos a reflexionar sobre ello, sobre la necesidad de poner límites y recordar siempre que amar es dar felicidad. Que el amor es alegría y no sufrimiento.

Quien te lastima tiene una idea equivocada de lo que es el amor

Hay muchas formas de amor y no todas ofrecen auténtica felicidad. Hay quien ama porque teme quedarse solo, otros se aman únicamente a sí mismos y hay quien confunde el amor con dominación y posesión. Los amores tóxicos abundan demasiado en el día a día y debemos tener cuidado porque, aunque no nos demos cuenta, también nosotros podemos hacer daño a nuestra pareja sin querer:

  • Hay personas que cuando se sienten molestas por un aspecto que hace, dice o da a entender la pareja, en lugar de hablarlo con asertividad, ejecuta ese mismo acto a modo de “empatía dañina”.
  • Un ejemplo sería provocar que nuestra pareja sienta celos porque nosotros nos sentimos molestos por su cercanía con otra persona.
  • Cuando nuestro compañero o compañera hace algo que no vemos bien es necesario poner un límite y hablarlo en voz alta con seguridad, calma y apertura. Si copiamos sus actos, lejos de solucionar el problema, lo agravamos.

Con ello queremos decir que también nosotros somos capaces de lastimar directa o indirectamente. No obstante, lo más complejo de estos casos es siempre saber detectar que hay algo que no está bien. La dificultad de no saber verlo o no saber reaccionar ante diversos tipos de maltrato se debe a que, en ocasiones, nos educan en la clásica idea de que para mantener una relación de pareja “hay que aguantar, hay que ceder y hay que tragar”. Esto no es cierto, y nunca debería ser así.

La comunicación y la reciprocidad son dos pilares esenciales en los que debe basarse toda relación saludable. Por ello, te invitamos a tener en cuenta todas esas situaciones en que se lleva a cabo el maltrato.

El uso de la ironía como forma de desprecio
La ironía es una arma de doble filo muy dolorosa. En ocasiones, muchas personas ejecutan un modo de comunicación donde su sentido del humor cae en la agresión, el desprecio y la humillación.

Muchos ejemplos de este comportamiento serían los siguientes: “Está claro que sin mí eres un desastre de persona”, “Mírate… Eres tan adorable como torpe, es que no tienes remedio”, “No te preocupes por arreglarte tanto, lo tuyo ya no tiene solución, pero aun así me gustas”.

Personas que cortan nuestros vínculos con los demás para controlarnos
Quien te lastima de esta forma, sin lugar a dudas, no merece estar en tu vida. Hay personas que ejecutan un hábil control en nuestro día a día, como la araña que cerca a su presa para que no se escape:

  • Son personas con una baja autoestima que temen ser abandonadas. Por ello ejecutan el control y la dominación.
  • Harán que vayamos perdiendo el contacto con amigos y familiares, que dejemos el trabajo, que olvidemos nuestras aficiones para no salir de esa zona de confort que es la pareja.

Decir adiós a quien te lastima: una necesidad vital

Hay relaciones que debemos dejar atrás por necesidad emocional y física. No obstante, no siempre es fácil dejar atrás esa unión, porque el nivel de dependencia suele ser muy elevado.

  • Lo más importante es darnos cuenta de que estás con alguien que te lastima. Y quien te ama de verdad jamás sería capaz de confundir el respeto y el cariño sincero con la agresión, el desprecio o la humillación.
  • Debes tener claro que tu felicidad está lejos de esa persona que te hace daño. Es necesario volver a la persona que eras antes, a tu tranquilidad emocional de antaño.
  • No dudes en pedir ayuda a familiares y amigos, e incluso a las instituciones sin percibieras algún tipo de riesgo.
  • Protege tu autoestima. Eres una persona fuerte que merece ser feliz, y para recuperar tu felicidad necesitas un acto final de valentía y coraje para romper ese vínculo tan dañino.

En ocasiones, es preferible una soledad tranquila que una compañía que vulnera nuestros valores como persona, nuestra integridad y nuestra autoestima. Quien te lastima no merece tus esfuerzos, tu tiempo ni un atisbo de tu cariño. Es algo que todos deberíamos recordar y defender para que otros no caigan tampoco en este tipo de relaciones.

 

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