La esencia de la vida es ir hacia adelante, no se puede dar marcha atrás.

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Tenemos que seguir adelante, y lo haremos: valorando el ayer, pero pensando en lo bueno de hoy, sintiendo, amando, y sintiéndonos realizadas. Podemos, lo haremos. Con el paso del tiempo aprendemos los valores de la vida, inculcamos esos valores a nuestros hijos y llevamos en el pensamiento el temor de un día verlos partir de nuestro lado, el temor de no estar ahí para protegerlos, para cuidarlos para darle el cereal en las mañanas y la bendición en las noches… pero la vida se empeña en pasar y pasar, y no podemos evitar recordar y añorar ese momento en el cual nos quedamos tal y cual como la iniciamos. Y aunque ahora el amor persiste y las llamadas de todos los días no cesan, y aunque eso nos conforta un poco.

No podemos dar marcha atrás cuando la vida nos ha golpeado o nos ha quitado algo.

Aun con los ojos llenos de lágrimas, hay que seguir adelante!, ¡y si tenemos el corazón roto, también!, aún con el dolor a cuestas por lo que se ha perdido y se ha quedado en el camino, hay que seguir adelante… Pero sobre todo, no solamente seguimos adelante para amar, ni para saber que aún podemos albergar ese sentimiento… no. Lo que verdaderamente importa es demostrar día a día lo mucho que se ama, con detalles, con palabras, ¡y con hechos! Demostrar que el amor todo lo puede, el amor todo lo da. No midas el amor que des, no raciones, y no olvides que cerca o lejos existe una madre, un padre o un ser amado que piensa en ti, que te extraña y que siempre está con los brazos abiertos por si decides volver.

En el pasado siempre encontramos los mejores momentos, las mejores oportunidades (algunas que perdimos), mejores relaciones, hombres, amistades… ¡Ay, cómo deseamos poder volver atrás! Y ese pasado semi-imaginario, idealizado en nuestras mentes con el paso del tiempo, es el que añoramos, y más cuando no somos felices.

Si lo que añoras es un hombre que ya no está contigo…

Seguramente se amaron mucho, pero la relación no resultó, no salió bien. Te ha costado salir del agujero negro que la ruptura supuso, recuperarte de todo lo que supuso en su momento el motivo de que la relación no funcionase…  Piensa en eso: que no resultó. Cuando has querido tanto en la vida, cuesta desprenderse de las cosas pasadas, quizás nunca las olvides pero sí puedes dejar de idealizarlas y tratar de ver lo que tienes hoy frente a ti.

Nadie puede vivir añorando el ayer, mucho menos si ha sido un triste recuerdo.

Es comprensible que todo lo que hagas hoy te traiga recuerdos, es normal que hasta llores al recordar; pero ya pasó, esa persona ya tiene otra vida, tiene a quien dar amor y cariño; y si no eres tú, es otra. Trata de pensar de esa manera, el ayer no puede volver, lo que hicimos mal ya no se puede deshacer, hay que volver a intentar y hacer las cosas mejores en el día de hoy para que tengamos un buen equilibrio en la vida.

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