La felicidad nos rodea pero algunos de nosotros estamos ciegos a su presencia.

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El dolor, la soledad, las dificultades y los problemas económicos pueden rodearnos como una niebla espesa. El sol puede disolver la niebla pero cuando estás dentro de una niebla de angustia emocional, el sol puede parecer oscuro y distante.

Las personas felices arden con una luz que les permite ver todas las alegrías del mundo y alejar los pensamientos y las emociones oscuras. Algunas personas encuentran difícil encontrar esa chispa y encender su fuego interior porque piensan que la felicidad es algo que les sucede a ellos y no algo que crean por sí mismos.

La felicidad no es un lugar al que se llegue.

Todos los días debes elegir caminar por el camino de la felicidad y no hacia la felicidad. Aprende a disfrutar del viaje o por lo menos disfruta de la vista. Busca la felicidad donde sea que la encuentres.

Debes mantener tu fuego interior encendido al alimentarlo todos los días.

Hacer cosas que sean amables, generosas o útiles puede brindar felicidad a los demás. La felicidad es contagiosa y cuando haces felices a los demás también te sentirás feliz. Se siente bien que la gente te aprecie y agradezca las cosas que haces por ellos.

Da felicidad a otras personas todos los días y ellos te traerán alegría a cambio.

Nos acostumbramos y queremos más. Dejamos de apreciar lo que tenemos en nuestras vidas y deseamos algo más nuevo y brillante. Es parte de nuestra naturaleza y parece estar integrado en nosotros. Pero podemos elegir ser agradecidos por las cosas y las personas que tenemos en nuestras vidas. Tenemos que recordarnos a nosotros mismos que somos afortunados de tener lo que tenemos y que mucha gente tiene mucho menos que nosotros.

La felicidad es un estado mental y no uno del cuerpo.

Un cuerpo sano con apetitos saludables sin duda puede ayudarnos a lograr nuestra felicidad, pero una indulgencia excesiva en la gratificación física en realidad puede obstaculizar nuestro estado de felicidad. Muy poco y mucho de algo pueden alimentar la infelicidad. Lo que hace feliz a tu pareja, a tus amigos o a tu familia puede ser diferente de la tuya.

Alimenta tu fuego con las cosas que te hacen feliz a la vez que alimentas los fuegos de quienes te rodean. Una vez que hayas encontrado tu chispa y alimentado tu fuego hasta el punto en que hayas disipado la niebla que te rodea entonces podrás acercarte a otros que todavía están perdidos en su propia niebla.

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