La presencia del padre, o de una figura masculina, es esencial en el desarrollo del ser humano.

Pareciera que la figura materna es mucho más importante para el desarrollo de los hijos, que la del padre. Y todo se debe a los estereotipos y los mitos sociales.

Los padres contribuyen al mejor desarrollo del lenguaje en los niños.

Se ha comprobado que en los juegos durante la primera infancia, los hijos aprenden más rápidamente palabras dichas por sus padres.

Los hijos de padres que juegan con ellos, les leen, salen al parque tienen menos problemas de comportamiento en los primeros años de colegio y muchísimos menos problemas de conducta durante la adolescencia.

Una hija de un padre presente emocionalmente tiene menos riesgos de tener relaciones desastrosas con los hombres.

Se ha comprobado que tienen una vida sexual más consciente e, incluso, matrimonios más duraderos.

Incluso, la presencia de un padre que contribuye en las tareas del hogar y se involucra con sus hijos, influye en que la hija tenga muchas más aspiraciones profesionales y exija mayor pago en sus salarios.

Enfoca las alabanzas en sus esfuerzos, no en sus logros. Esto le enseña a tu hijo a ser mas consciente, a vivir en el presente y no en las nubes o fuera de la realidad. El resultado: mayor satisfacción en la vida. Enséñale a mirar la vida desde diferentes ópticas y no solo desde la suya. Así aprende a tener compasión y empatía.

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