La soledad es buena cuando uno no sufre por ella

¿Por qué́ la soledad tiene tan mala fama?

Creo que la soledad equivaldría, como decimos en francés, a que se nos deja de lado, se nos abandona, como si se nos apartara. Esta es su dimensión. Creo que la mala reputación de la soledad se debe a que tiene este significado: ser abandonado, rechazado, no ser parte del grupo, que es a lo que aspiran las personas.

Usted vincula la soledad al desencanto amoroso…

Sí, la vínculo con el desamor. Para mí, la soledad es no compartir la cama con nadie. De hecho, mi primera consciencia de la soledad vino después de una ruptura amorosa. Como explico en el libro, a raíz de ello se formó́ un borde de angustia que he tratado de domesticar toda mi vida. La angustia solo se apaciguaba con una presencia a mi lado.

Pero de niña, por la profesión de su padre, que era diplomático, usted ya experimentó muchos altibajos. ¿Cómo lo encajaba?

Cada cambio de casa, de país, significaba para mí que no había una vuelta atrás, un camino sin retorno. Era una pérdida tras otra; de mis amigos, de mi casa… Y cuando eres pequeña, eso te asusta. ¡Cuando volví́ a Francia a los catorce años no quise volverme a ir! A mí me gusta viajar, pero no irme a vivir a otro lado. Sufrí́ un tipo de soledad; pero, cuando la estaba viviendo, no me enteraba de que existía. Fue después cuando me di cuenta de que había crecido muy aislada.

Porque los niños son sociables por naturaleza, ¿no?

Sí, y como resultado de aquella infancia, en mi vida adulta nunca he soportado durante mucho tiempo seguido la vida en grupo. El hecho de ser psicoanalista es bueno porque una tiene una relación  individual con el paciente. No tengo jerarquías, ni jefes a quienes rendirles cuentas; estoy sola.

¿Se puede uno sentir solo estando en compañía?

Sí, claro, aunque cuesta más darse cuenta de que uno está solo cuando se está́ rodeado de gente. De todos modos, no es lo mismo sufrir la soledad que ser solitario: hay matices en esta palabra que no merecen la mala fama que tiene.

¿Para qué́ sirve la soledad cuando es positiva?

La soledad es buena a partir del momento en el que uno no sufre por ella. Además, hay gente que tiene más o menos necesidad de soledad, todo depende de cómo la definamos. Durante nuestro día, tener un rato para estar a solas es muy importante. Es indispensable, en todo caso, cuando uno crea o produce algo, como cuando uno escribe: la escritura es forzosamente solitaria y demanda mucho tiempo sin nadie. Lo mismo sucede con la lectura: durante mi jornada necesito, siempre, un tiempo conmigo misma.

Cuando la soledad no se percibe como algo positivo, ¿qué cosas nos ayudan a convivir con ella?

En mi caso, en los periodos en los que no he vivido con alguien, la amistad, sin duda, ha sido algo importantísimo. Y el trabajo, que te vincula a los demás, sobre todo en mi oficio, en el que estoy ligada a mis pacientes. De algún modo, no estoy nunca sola porque estoy siempre con visitas.

¿Quiénes lidian mejor con la soledad, los hombres o las mujeres?

Yo creo que las mujeres. En general, las mujeres la gestionan mejor.

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