Las mujeres ¿son muy controladoras ?

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mujer.guru
Por lo general, se habla más de los hombres controladores que de las mujeres que también lo son. Pero lo cierto es que así como hay hombres que controlan cada paso de nuestras vidas, también hay mujeres que lo hacen con sus parejas.
En el comienzo de las relaciones, a veces durante los primeros años, cuando se comienza a sacrificar la independencia, la privacidad, el derecho a un espacio propio… la pareja puede percibirlo como un gesto romántico: se tiene una pareja protectora, guardián en el amor y la vida. Le importas tanto que quiere saberlo absolutamente todo de ti.
Pero con el tiempo, esos románticos gestos se vuelven en contra, privando de la privacidad, tiempo y espacio personal, provocando estrés por cosas que debieran ser sencillas y normales, como hablar con amigos o visitar a la familia. El hombre que se ve controlado, con quien va, cuánto va a tardar, cuánto va a gastar, en qué… al final, incluso para algo tan sencillo y lógico como visitar a su madre, tiene que encontrar el modo de hacerlo sin que su esposa se entere.
¿Quién de los dos sufre más, el controlado o la controladora?
Por una parte está el hombre que sufre de saber que sus pasos son controlados, de saber que su pareja hasta pretende “adivinar” sus pensamientos y motivaciones, que se inventa fantasmas y trata de descubrir lo que no existe… Sin embargo, el hombre sigue con ella por amor, por los hijos, por falta de valor, por miedo a la soledad y se calla aceptando todo sin quejarse por vergüenza o por temor a las discusiones. Por otra parte está la mujer, que ocupa gran parte de su tiempo en controlar cómo, dónde, porqué, con quién, cuándo, etcétera. Se ocupa tanto de controlar a su pareja, que se olvida hasta de sí misma, se descuida de su persona, porque toda su atención está puesta en lo que hace su pareja, en el color de camisa y hasta en lo que come. Controla el momento adecuado para revisar su teléfono, espera que no visite a su familia sin ella, y si lo hace a sus espaldas y se entera, los reclamos no se dejan esperar.
¿Cuáles pueden ser los resultados?
El motivo de tanto control, es principalmente, con el objetivo de proteger y no perder la valiosa relación que se tiene. Pero paradójicamente, acaba teniendo el resultado contrario.
Se controla para evitar perder lo que se tiene, para evitar la infidelidad, la separación, y quedar solas sin él. Pero el hombre, al igual que muchas mujeres controladas, un día despierta y busca su libertad; y no es que esté deseando ser libre para estar con otra, sino simplemente que necesitan sentirse libres de vivir bajo el control de quien no aprecia todo lo bueno que hacen por ellas, que sólo resalta lo malo, todo lo considera malo, o todo lo malinterpreta, que siempre desconfía… Es estresante, pueden ser meses o años, pero al final, por mucho que el hombre ame a su mujer, acabará rebelándose porque donde no hay confianza real y efectiva, no se vive en paz.
No es sano ni natural vivir dando cuentas por cada acción.
Ni lo es no disponer de momentos de privacidad, no poder pasear a solas, no poder cerrar la puerta del baño, no poder escribir nada en el móvil sin leérselo a su mujer, no poder tomar un café con un amigo si no está ella presente, no poder hacer nada sin ella… No es sano vivir así, incluso teniendo que justificarse por querer ver, visitar, o llamar a su familia. Tal vez estos sacrificios los hagan por amor a sus mujeres, con un “no me importa, querida”, “tenemos tanta confianza que no escondemos nada”… pero al final, tarde o temprano, lo lógico es que el hombre controlado acabe estallando y rebelándose, y todo será peor, mucho peor que de haber tomado el riesgo de respetar su privacidad e intimidad.
Ante un caso de control por parte de la mujer:
Si se está a tiempo, pueden liberarse para salvar la relación. Uno de los dos tiene que dar el primer paso para la liberación, lo que no necesariamente implica liberarse el uno del otro. Estando a tiempo, podremos darnos cuenta de nuestros errores y corregirlos. Una mujer segura ama y da libertad. Si el control ya lleva demasiados años y ha llegado a puntos demasiado extremos como para pretender, que bajo ningún pretexto, pueda haber un cambio, el hombre habrá de liberarse de la mujer. Y aquella que ha querido controlar y contar cada aliento de su hombre, tendrá que acabar aprendiendo a vivir sola, porque no es posible que ningún hombre viva así de forma indefinida.
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Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista , programadora, expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me he dedicado al deporte como instructora de aerobicos, ahora sigo rutinas de X-BOX, para mantener mi cuerpo y mente sana..

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