Los años han pasado y dejastes de ser pequeña , pero nunca de ser mi bebé.

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Es un orgullo comprobar cómo se van convirtiendo en personitas maduras e independientes, y cómo van cumpliendo poco a poco importantes hitos en su desarrollo. Cada etapa que van atravesando nuestros hijos es, sin duda, maravillosa.

Te sostengo en mi regazo mientras y parece que fue ayer cuando llegaste a nuestras vidas. Porque aunque el calendario me diga que han pasado los años, aún tengo  el recuerdo del aroma a bebé que tenías.

Esas siestas sobre mi pecho con la respiración pausada y tu manita agarrando fuertemente la mía, como hacías cuando eras bebé y me atrapabas para que no me fuera.

Esa lengua de trapo, tus primeras caminadas con balanceo sin control, tus juguetes preferidos, sí aún también recuerdo tu primer diente, que con cuanto dolor llorabas en las madrugadas, y te sosteníamos tu padre y yo para turnarnos y calmar tu llanto, con una canción, a medio sueño, pero cómo eras mi bebé, mi cansancio era soportable.

Son tantas, tantas cosas las que sigues conservando y aún me recuerdan a tu etapa de bebé, que me parece hasta mentira lo rápido que ha pasado el tiempo.

Ser mamá, no es solamente abrirle paso a una nueva vida. Ser mamá es mucho más que eso.

Porque cuando te conviertes en madre, la mujer que eras antes, da lugar a una nueva, mejorada y más hermosa versión de ti misma.

Recuerdo que alguna vez, cuando mi hija tenía pocos meses de nacida, alguien me preguntó: ¿Y qué se siente ser mamá? Me pareció tan extraña la palabra, como algo que no iba aún del todo conmigo. Pero así era, ahora ya era “mamá” y fue ahí, cuando comencé a darme cuenta del peso que tiene esa dulce palabra.

Disfruta cada día, sí, incluso esos días donde las noches parecen eternas y tu bebé lo único que quiere es estar pegadito a tí, haciendo casi imposible que hagas muchas cosas. El tiempo vuela. Si te sientes agobiada, cansada o necesitas un descanso

Y aunque ellas estén grandes, con sus propias decisiones, siempre estaremos ahí para levantarlas cuando tropiecen, abrazarlas cuando se sientan desilusionadas, aconsejarlas ya que el mejor consejo es el de una madre, ya que ella jamás la guiará mal, por ese motivo los años han pasado y dejastes de ser pequeña , pero nunca  de ser mi bebé.

Dedicado a mis amadas hijas.

 

 

 

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