Para sanar una herida de amor, hay que dejar de tocarla

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En estos tiempos que vivimos rodeadas de libros y revistas que nos ayudan a vivir mejor, parece que para nosotras todo pasara de largo; nos convencemos por los consejos que nos enseñan a seguir adelante, pero siempre acabamos recordando todo aquello que nos hizo daño.

Seguimos recordando y sufriendo:

Olvidar no es un cosa fácil, pues es un proceso que conlleva trabajo. Las tristezas del corazón son las más grandes, y las más difíciles de asumir. Muchas veces no somos capaces de salir de la agonía que el pasado nos provoca, así que necesitamos hablarlo con alguien y recurrir a pedir su ayuda. Has compartido una vida con una persona, y de pronto despiertas, y ya no sigue a tu lado… se ha ido, y ¿qué haces? Lo que hacemos todas: lloramos, le buscamos, y nos restregamos en la herida que tenemos.

¡Ya basta de restregarnos la herida!

Hay que salir de ese estado, no es bueno ni para tu propia salud ni para la de quienes te rodean. Tus penas las llevas grabadas en tu cara, y lo único que logras así es alejar a la gente buena que tienes a tu lado, porque en esos momentos sólo ves por ti, por lo que estás pasando, sin darte cuenta que quizás la solución esta más cerca de lo que piensas. Hay mucha gente que ayuda a otras mujeres como tú, hay profesionales que te ayudarán a salir adelante, pero debes querer esa ayuda, tener una buena actitud frente a los problemas, debes poner de tu parte y tratar de dejar de lado todo aquello que te está dejando sumida en el dolor.

¿No merecías sufrir tanto?

¿Piensas que la vida está siendo injusta contigo? Estamos de acuerdo, nadie se merece que le lastimen, pero ya lo hizo, ¿llorarás todos los días? No, no debes hacerlo, no te lo puedes permitir. ¡Deja de tocar esas heridas, sólo así podrán dejar de sangrar para que te puedas recuperar poco a poco!

No es sencillo y es muy triste que una persona en la cual confiaste te haya defraudado de esa manera, pero ya basta de auto compadecerte, debes salir de ese estado en que te encuentras.

Pon prioridades en tu vida:

Si no quiso seguir amándote, no eres tú quien pierde, es él. Tú te lo ahorras, él sale perdiendo, no seguirá recibiendo tu valioso amor. Al final del camino habrá una persona que sabrá amarte, como te lo mereces, que no te hará daño, y volverás a ser feliz.

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