Si te vas a sentir sola, mejor estarlo de verdad

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Un matrimonio está compuesto por dos
Dos en lo bueno, y dos en lo no tan bueno; dos para apoyarse mutuamente, y dos para cuidar de la familia y hogar. Dos. Lamentablemente, suele pasar que el paso del tiempo y la rutina lleven a uno de los dos o ambos, al aburrimiento y a la falta de interés del uno por el otro. La relación se deteriora, la frustración, la sensación de abandono y soledad llegan… y se necesita con urgencia encontrar una solución.
Casada, pero sintiéndote sola
Ante esas circunstancias, uno de los dos puede sentir que la pareja es un obstáculo para salir adelante, y los problemas se hacen más profundos. Uno de los dos está más ausente, y por supuesto, los conflictos empiezan, episodios de maltrato, culpando a la pareja por sus infortunios y hasta de haberlo “empujado” a buscar a otra persona. La mujer casi siempre lucha por mantener la unión familiar, con todo su ser desea que las cosas se arreglen, se convierte en a protagonista de una historia de amor a la que se niega a verle el final. Nada contra la corriente y sigue en la lucha, no importa si en ese proceso infructuoso por salvar lo insalvable, es humillada, desvalorada y recibe más vejaciones… desprecios y hasta maltrato físico, para al final, llegar a la temida separación, el divorcio, el abandono y la desolación.
La soledad antes y después del matrimonio
Pasados los momentos convulsivos de la separación, te das cuenta que esa soledad, esa sensación de abandono que sentías cuando compartías casa con él, lo venias sufriendo desde antes que él se fuese. Cada día es un aprendizaje y aunque suene difícil y hasta imposible de lograr, el dolor y el sufrimiento nos hace crecer. No se debe luchar contra la corriente, porque si bien es cierto que lo ideal es mantener unida a la familia, es un ideal que debería ser compartido por ambas partes. Si sólo uno lucha por mantenerse a flote y el otro nos arrastra hacia lo profundo, irremediablemente la lucha se hace infructuosa y al final llega la separación.
Tras la separación, estás sola, pero mejor
Saquemos lo positivo de lo que ahora nos parece negativo, él te abandonó, pero también te devolvió lo que habías perdido: tu tranquilidad, la paz de un hogar que hacía mucho que ya no había… ahora ya no sufres en esas horas de noches eternas, pensando en dónde estará, con quien estará y lamentando tu soledad aun estando en compañía. Aprendes que el peor abandono es abandonarte a ti misma, y te levantas con más fuerza y valentía, porque la vida continua y tú con ella.

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