Siempre vuelves para ilusionarme y jugar conmigo

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¿Y si dejo de pensar en mañana y me atrevo a vivir el momento? ¿Tan malo sería?

Pero tú no me ofreces más que eso, un momento:

Yo, sin embargo, tengo grandes sueños. Sueño con un “para siempre”, con una familia. Sueño con tu devoción, tu cariño, tus cuidados. Sueño con navidades y vacaciones, con álbumes de fotos abarrotados de recuerdos dulces. Sueño con envejecer a tu lado habiendo mantenido vivo este fuego que nos une.

¿Por qué no me permites soñar?

Si te hablo de mis sueños, te echas atrás. Te asustas. Piensas que estoy loca, que fantaseo. Dices que lo que yo anhelo no existe. ¡Que leo demasiados cuentos de hadas! ¡Lo que me ofreces es tan poca cosa! Y yo te amo tanto que no puedo darte nada.

¿Te identificas? En estas mismas palabras está la respuesta:

 No te dejes embaucar por la atracción del momento, por mucho que sean los ojos del hombre con el que sueñas desde hace años. No te dejes llevar por la pasión cuando la cabeza te dice que no funcionará. No sacrifiques tu futuro por disfrutar un rato de un presente que sabes que no durará mucho.

Sé una mujer decidida, sé fuerte, sé valiente. A veces hay que saber dar la espalda a la tentación, cortar con un amor y pasión de juventud que nunca acabará bien. Tenías sueños, desearías que fuese diferente, que él estuviese siempre contigo pero si sabes que no será así, respétate, por mucho que sea tu soñado amor… no mereces tan poco.

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