Ten en cuenta que antes de poner en juego tu matrimonio, sería mejor que lo pienses dos veces.

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El ser humano tiene la tendencia de sentirse atraído por lo imposible o prohibido, desde que éramos niños nos decían qué hacer o no hacer y hemos vivido bajos reglamentos. Y cuando al fin somos adultos, damos riendas sueltas a liberarnos de todo aquello que está prohibido.

Querer al esposo de otra  que  tiene dueña y eso lo hace más atractivo aunque sabes que a la larga te hará mal, deseamos poseer esas cosas por lo que las conseguimos aunque en ello nos juguemos nuestro honor. No sabemos conformarnos con lo que tenemos.

Aventuras como salir de tu casa con tus amigas y en esas noches locas te vas con otro que no es tu esposo.

Hay muchas excepciones en lo que suele llamarse “prohibido”, pero esta etiqueta se la damos a aquellas personas que teniendo un compromiso, se empiezan a relacionar con otra persona que les lleva a vivir un amor muy intenso, y claro ilegal. Porque no es tu esposa o esposo.

Ese toque mágico que les hace vivir un mundo hermoso y lleno de sensaciones, pasiones, citas a escondidas y encuentros sexuales que hacen que la vida cobre más vida y alegrías. Nos hace vivir entre nubes y todo lo que conlleva una relación peligrosa, pero cuidado porque estas jugando con fuego.

Todo aquello que hoy te parece tan hermoso, es sólo un espejismo.

Toda relación pasa por etapas. Después de que veas que todos los fuegos los vas apagando, empiezan los sentimientos.

Ya no te vas a conformar con verlo algunas veces, vas a querer mucho más de aquella persona ¿cómo te lo dará? Si ya cuando se conocieron cada uno tenía una vida, una familia.

Tener una doble vida.

Recuerda que los amores prohibidos son peligrosos, porque no se puede controlar al corazón, te dejas llevar y cuando te das cuenta ya estás tan enamorada que tu vida familiar pasa a segundo plano. Estás viviendo una mentira y una relación falsa, algo que podemos llamar claramente “una relación peligrosa”. Puesto que tú tienes una vida y él otra vida, las consecuencias siempre recaen en el más débil: los hijos.

Piensen bien si vale la pena sólo recibir las migajas de amor… que es todo lo que te puede ofrecer un amor prohibido.

 

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