Y pensar que en algún momento creí que eras el amor de mi vida.

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mujer.guru

Hoy vuelvo mi mirada hacia atrás, a los momentos en donde me sentía totalmente plena a tu lado, donde no me hacía falta nada más, porque entre tú y yo simplemente había magia… una magia que llenaba nuestro compartir de luz, de pasión, de entrega… Y tú, aparte de todo eras mi mejor amigo, no tenía maneras de agradecer a la vida lo noble que era conmigo, dándome la posibilidad de tener a mi lado alguien que mereciera tanto mi amor como tú.

Sentía tus caricias más allá de la piel, sentía que mi alma vibraba solo con oír tu voz, eras mi motor y mi alimento. Me enamorabas con cada detalle, con cada gesto que me hablaba de la posición que ocupaba en tu lista de prioridades. Creí que si el amor para siempre existía, tendrías que ser tú quien me acompañara en esa aventura.

Nuestros planes se acoplaban con facilidad, nada parecía ser un obstáculo entre tú y yo, todo lo veíamos como escalones que nos posicionaban cada vez más cerca de donde queríamos estar… y siempre juntos, con dos caminos independientes que se entrelazaban sin pisarse, sin interponerse, sin entorpecerse el uno al otro.

Mi piel jamás reaccionó antes como lo hizo contigo, con esa sensación de conocerte desde siempre, de sentirme tuya, de desear que nunca más alguien distinto a ti tocase mi cuerpo. Tu boca parecía poseer un mapa secreto de mi cuerpo, conociendo cómo llegar a los lugares donde más placer sentía.

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