Encontrar pareja cuando nos hacemos mayores

Hace apenas algunas décadas quien tenía cincuenta años básicamente estaba viviendo la última etapa de su vida. Encontrar pareja en la madurez parecía algo inalcanzable y la única compañía posible parecía ser, a veces, la soledad.

Con los cambios en los niveles de esperanza de vida la situación es muy diferente. Por eso se ha popularizado la idea de que “los cincuenta son los nuevos treinta”. Lo que antes era visto como un tiempo de decadencia, hoy se mira como una cumbre de la existencia.

También hoy en día es grande el número de personas que llegan a los cincuenta sin pareja. La alta tasa de divorcios hace que esto sea una realidad cada vez más palpable. De ahí que cada vez es menos raro ver a personas de esa edad buscando una nueva pareja.

¿Es posible encontrar pareja y enamorarse a esa edad?

Pareja madura felizHay quienes piensan que las “mariposas en el estómago” son un asunto solamente de jóvenes. Se equivocan. El amor “no tiene horario, ni fecha en el calendario”, como dice la canción. A cualquier edad de la vida es posible encontrar pareja y volver a enamorarse.

Claro que un amor a los cincuenta tiene unas características muy diferentes a las de un amor de juventud. La intensidad del afecto ya no se expresa como súbitas alteraciones en el estado de ánimo, ni como un impulso irrefrenable. Se manifiesta más bien a través de una fuerte voluntad de compromiso.

Los tiempos de las relaciones también cambian, así como las modalidades de encuentro y el trámite de las mismas. Una pareja de cincuenta y tantos años no va a conocerse en una disco, ni se va a la cama después de algunas copas en una noche loca.

Probablemente, tampoco pasarán por esa etapa de medida y tanteo, para protegerse y para impresionar al otro a la vez. A los cincuenta, el amor tiene mucho más que ver con la amistad, con la compatibilidad, que con la reafirmación de la identidad o la necesidad de control.

Las sorpresas de enamorarse a los cincuenta

Pareja de personas mayores en la camaVivir la experiencia de encontrar pareja y enamorarse a los cincuenta, o cincuenta y tantos, es una manera de descubrir otra vez la vida y hacer ajustes.

La simulación, tan frecuente en las relaciones entre jóvenes, ya no protagoniza muchos de los episodios de la pareja. Al contrario. Revelarse, mostrarse al otro, se convierte en uno de los grandes intereses en las parejas de esa edad. Estos caminos para la autoafirmación suelen incluir nuevos acuerdos en la forma de relacionarnos con otros y con el mundo.

La sexualidad, por supuesto, también es diferente. Hay menos complejos y mayor posibilidad para conversar del tema cuando sea necesario. También menos acción, pero esto se ve compensado por la calidad de los encuentros.

A edades relativamente avanzadas es más difícil encontrar la oportunidad para conocer a alguien y entablar una nueva relación. Pero te sorprendería saber que buena parte de estas parejas se conforman entre viejos conocidos, o viejos amores.

Adicionalmente, cada vez hay más programas y espacios de encuentro para personas de edad mayor. Así que si estás en esa edad, te sientes solo o sola y no quieres renunciar a una vida plena, es una gran idea abrir tu corazón a la posibilidad de un nuevo amor. Nunca es tarde para encontrar pareja.

El amor no muere… Muere el compromiso

El amor cuando es verdadero, no muere, pero sí puede transformarse, y dependerá siempre de cómo canalicemos los sentimientos y la energía. Cuando nos enfocamos en relaciones amorosas, podemos notar cómo cuando llegan a un final, generalmente es porque el compromiso ha muerto antes de que el amor llegase a transformarse.

Hacia donde dirijamos nuestras energías, hacia ese sitio irán nuestros sentimientos. Evidentemente si estamos en una relación amorosa, y decidimos pensar en una tercera persona, ocupar nuestra mente, idealizar, visualizar, invertir tiempo y recursos en alguien más, lo lógico es que nuestra pareja resulte desplazada y lo que sentíamos por ella, cambie.

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Lo que se ha roto es el compromiso, no se trata de algo forzado, sino ese que nace del corazón, el deseo, la voluntad de ocupar nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro corazón con alguien en particular.

Cuando nos sentimos comprometidos (no obligados), con una relación, con una persona, todo fluye de manera natural, todo funciona en congruencia entre los pensamientos, las palabras, las acciones, todo suma al fortalecimiento de una relación, todo agrega valor.

Inclusive al momento de afrontar un conflicto, es el compromiso que se tiene, el que nos hace aprender a dominar los impulsos, a pensar en un mañana, a hablar desde la construcción y evitar de esta manera palabras hirientes, acciones que no tengan vuelta a atrás o generar brechas entre ambas personas que no puedan nunca más rellenarse.

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Hacer las cosas desde el amor, es lo único que nos permite crecer sin heridas, que nos permite solventar los problemas, sin arrasar al paso, que nos permite apostar por un futuro juntos y entender que cada quien está haciendo lo mejor que esté a su alcance, considerando una serie de factores que influyen en lo que define a cada quien, para que las cosas tengan los mejores resultados.

Entendamos que todos somos personas muy distintas, con metas, crianzas, creencias, influencias, etc, diferentes y el acoplarse a otra persona es todo un reto, cargado de momentos muy demandantes a nivel emocional, donde el crecimiento será inevitable y cada uno tendrá que llevar consigo la mayor disposición para que sea viable un engranaje que funcione y una proyección a futuro.

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Mantener un compromiso a pesar de tener una alto contenido emocional, puede corresponder a un proceso racional, lo cual permite tener un control un tanto mayor de lo que hacemos, buscando objetivamente lo mejor para nosotros… En paralelo debemos mantenernos siempre atentos a esa voz interior que nos hablará cuando lo necesitemos, especialmente en esos momentos en los cuales la duda se apodera de nosotros.

No le temamos al compromiso, él no corresponde a una cadena o a una cárcel, es un proceso voluntario, que comienza por preferir un estado, y desde allí las cosas más especiales suceden.

Señales que demuestran que eres una persona resiliente

Una persona resiliente es aquella que tiene la capacidad de enfrentar situaciones adversas con el mayor equilibrio emocional posible. Evidentemente solo quienes han estado sometidos a eventos que ameritan descubrir sus capacidades, de cara a situaciones altamente demandantes, son los que podrán realizar una evaluación de sus reacciones y sus características.

Las personas que presentan mayor dominio ante situaciones extremas, que se consideran un reto a nivel emocional, nos muestran señales que nos permiten manejar un perfil común que representa a las personas resilientes:

Confían en sus capacidades: Saben que poseen muchos recursos de los que pueden hacer uso, no tienen miedo de aprender algo nuevo y necesario.

Son pacientes: Pueden esperar con la mejor actitud y saben distinguir cuándo es necesario hacer una pausa o dedicarse a algo más mientras un resultado llega

Son optimistas: Miran con una sonrisa su proyección a futuro, siempre creen que lo mejor está por venir.

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Aprenden de sus errores: No se castigan por aquello que no hicieron de una manera particular, reconocen y aprenden de sus errores, encontrando en ellos una oportunidad para mejorar.

Son creativas: Son capaces de ver soluciones donde nadie más lo haría, de ver oportunidades en momentos de crisis, de cultivar talentos ocultos a los cuales pueden sacarle un gran provecho.

Buscan cambiar sus enfoques: Saben que lo primero que deben cambiar ante algo que no les agrade es su atención y su enfoque, de esta manera comienzan a manifestar cambios rápidamente.

Saben pedir apoyo en quienes les rodean: Son capaces de pedir ayuda, de mostrarse vulnerables de ser necesario y reciben sin orgullo la colaboración que otros puedan prestarles.

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Son flexibles: Se adaptan como el bambú, saben que la rigidez los coloca en riesgo de quiebre y que la flexibilidad los hace mucho más resistentes, especialmente en tiempos de tormentas.

Son personas con propósitos: Una persona con propósitos, con sueños, con objetivos claros, no se derrumba con facilidad, está enfocada en los pasos que la llevarán a donde quieren y cualquier cosa que se atraviese no resulta un obstáculo.

Como vemos una persona resiliente tiene muy buena capacidad de adaptación, sin embargo, esto no la convierte en una persona conformista, por el contrario, al confiar en sí misma, en los procesos de la vida, a entender que cada obstáculo es una oportunidad para superarse, tiene la capacidad de reinventarse en medio de una situación adversa y sacar el mayor provecho de ella.

Las personas resilientes asumen los momentos difíciles como lo que son, no manifiestan que tienen una vida dura, entienden la transitoriedad de todo y a través de su visión optimista del mundo aprovechan cada experiencia para conocerse y dar de ellas lo mejor que tienen.

La resiliencia se desarrolla a lo largo de la vida, todos en mayor o menor medida, vamos adquiriendo destrezas que nos facilitan el tránsito por trayectos complicados y mientras más confiemos en nosotros mismos y en que el universo está a nuestro favor, con mayor entusiasmo, fuerzas y fe avanzaremos en nuestro camino.

4 razones que te impiden decir adiós

La mayoría de los escenarios que nos generan sufrimiento o incomodidad, son aquellos en los cuales hemos decidido alargar una historia que debía ser concluida con anterioridad. Muchas veces nos cuesta cerrar ciclos, nos cuesta reconocer que un capítulo de nuestras ha llegado a su final y extendemos en tiempo experiencias que nos afectan de forma negativa o bien de aquellas donde ya hemos aprendido o vivido lo necesario.

A medida que maduramos, nos damos cuenta que nuestra vida y nuestro tiempo son valiosos, que de la inversión de ellos dependerá nuestra felicidad y que podemos hacer frente a todo lo que trae consigo la vivencia de la despedida para preservar nuestro bienestar y asegurarnos de que estamos dando un buen uso de nuestros recursos con el fin de sentirnos bien.

Las despedidas son los actos que encierran decir adiós no solo a una persona, sino a un trabajo, a un sentimiento, a un pensamiento, a un lugar, etc… Aplica para absolutamente todo y así como es de amplia su aplicación, lo son las excusas que nos damos para no dar ese paso.

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Causas comunes que nos mantienen atados a una persona o situación

Miedo a lo desconocido:

Cuando nos encontramos en nuestra zona de confort, nos parece arriesgado y muchas veces paralizante dar un paso que nos mueva nuestra estabilidad, que nos empuje a lo desconocido, que nos obligue a conocer a alguien más, muchas veces quien es atacado por este miedo no suele despedirse antes de haber saludado a lo que será su nueva experiencia.

Costumbre:

Cuando convivimos o interactuamos con algo, solemos acostumbrarnos a una dinámica, a una rutina, a un patrón establecido que nos llena de alguna forma de seguridad, adicional a que nada en su totalidad es bueno o malo, y las cosas positivas a las que nos acostumbramos o la posibilidad de no poderlas tener en un futuro, nos hace generar un apego que se traduce en dificultad para soltar y despedirse.

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Dejarse afectar por la opinión de otros:

Cuantos “sabios” con sus mejores intenciones no se nos cruzan en nuestro camino para aconsejarnos u opinar en relación a lo que es mejor para nosotros. Siempre es bueno tener una palabra amiga que nos ayude a ver otra perspectiva, sin embargo no debemos permitir que nuestras decisiones se vean influenciadas en un alto porcentaje por la opinión de otros.

Poca confianza en nosotros mismos:

Cuando no tenemos la suficiente confianza en nosotros como para evaluar con claridad una situación, tomar una decisión que implique separación nos costará muchísimo. En el fondo siempre sabemos qué es lo mejor para nosotros, simplemente no podemos escucharlo por todos los miedos e inseguridades que ponemos en medio. Cuando el velo cae, podemos conectarnos a nosotros mismos y ser capaces de cerrar los ciclos necesarios de la mejor manera.

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Definitivamente aprendemos a despedirnos de corazón, sin orgullo de por medio, cuando maduramos, cuando crecemos, cuando valoramos… en especial nuestra existencia.

10 SIGNOS DE LA ANDROPAUSIA (LA MENOPAUSIA DE LOS HOMBRES)

¿Sabías que existe algo conocido como “la menopausia de los hombres? Pues si no lo sabía hoy aprenderás al respecto que hoy te diremos cuales son los 10 signos de la andropausia que todo hombre debe conocer.

Se trata de 10 señales que emite el cuerpo masculino y que demuestra que ellos también tienen cambios en su cuerpo debido a la edad. Aunque hay algunos síntomas parecido a la menopausia, hay muchos otros que ellos ni se imaginan. Si quiere saber de que trata la andropausia, entonces lee hasta el final.

La andropausia

O el “déficit androgénico ligado a la edad”, son un conjunto de síntomas fisiológicos relacionados con la baja producción de testosterona en los hombres, hecho que se genera desde los cuarenta y cinco años de edad. Este fenómeno biológico es afín a la menopausia en las mujeres. La andropausia interviene por fuera del contexto patológico que es lo que puede explicar la baja de la secreción androgénica.

La frecuencia, es bastante difícil de estimar, pero el peligro de andropausia se acrecienta con la edad. Por ende, podríamos resumir en que la andropausia se trata de un conjunto de manifestaciones orgánicas y mentales del hombre con relación a la baja de los niveles de testosterona.

Andropausia para los hombres, menopausia para las mujeres

Esta comparación entre andropausia y menopausia no es muy válida. La andropausia alcanza únicamente a un bajo porcentaje de los hombres y no afecta la fecundidad. Por otro lado, el declive hormonal en los hombres es parcial, progresivo y también inconstante de forma contraria a lo que ocurre con las mujeres

En los hombres, una ligera baja de la producción de testosterona se comienza desde los treinta o cuarenta años y conforme lo que los especialistas han observado, la concentración de testosterona en la sangre reduce en un 1 por ciento al año.

Este trastorno masculino se presenta con múltiples síntomas que vamos a especificar.

  • Disminución de las erecciones: Otro signo son los trastornos en las erecciones. Generalmente, la andropausia no tiene un impacto directo en la erección por el hecho de que no depende de forma directa del nivel de testosterona, si no guarda relación con la excitación del hombres.
  • Colores y sofocos: La disminución de las hormonas masculinas, en especial de la testosterona, es la que origina este síntoma.
  • Aumento del volumen de pecho: Esta condición puede asociarse a una feminización de determinadas partes del cuerpo de los hombres, por poner un ejemplo, los pechos.

Al tener menos testosterona perdemos tonicidad muscular y ganamos grasa. Ahora esta grasa puede convertirse en estrógenos, que son las hormonas femeninas y estas actúan sobre los receptores de las glándulas mamarias haciéndolas crecer.

  • Trastornos en el sueño: El desequilibrio hormonal asimismo afecta el sueño. Los hombres tienden a dormirse rápido y a despertarse rápido. Esto te hará sentir cansado y soñoliento todo el día.
  • Abdomen abultado: Muchos hombres comienzan a ganar panza tras los cincuenta años. Este cambio es percibido como algo completamente “normal”, no obstante suele ser el signo del trastorno hormonal de la andropausia.

Cuando pierden las hormonas masculinas, también pierden músculos y a su vez gana grasa que se aloja a nivel abdominal.

  • Disminución de la libido: La baja de la secreción de hormonas masculinas, influye en el deseo de los hombres. Al haber menos hormonas, el deseo reduce. Además los hombres se sienten cansados, con menos dinamismo lo cual afecta el deseo.
  • Disminución de la vello: Esta es una característica propia de la andropausia, se puede apreciar una minoración de la pilosidad sobre todo en las axilas o el pubis.
  • Disminución del volumen de los testículos: Las hormonas masculinas son segregadas por los testículos, debido a la andropausia hay una baja de esta producción. Este trastorno puede resultar molesto para el hombre y asimismo para su pareja. Esto puede afectar a nivel psicológico y a su vez producir una minoración del hambre sexual, del deseo e inclusive del placer.
  • Pérdida de dinamismo: Al tener menos testosterona, los hombres se sienten cansados incluso cuando acaban de despertarse, además tienen menos energía, menos ganas y lo que es peor, estos síntomas no desaparecen.
  • Dolores articulares: Los dolores de espalda, de rodillas, de codos, de manos, de hombro. Aparecen con la disminución hormonal y se hace sentir rápidamente.

Pueden empezar de forma leve e incrementar.

Sin embargo los síntomas no son únicamente físicos, hay otros que son menos obvios:

  • Pérdida de confianza en sí.
  • Falta de razones para vivir.
  • Sentimientos de soledad, de falta de cariño y miedo a no ser amado.
  • Ausencia o bien complejidad de concentración.
  • Preocupación por los progenitores que avejentan.
  • Irritabilidad, irresolución, ansiedad y temores.
  • Depresión y también introversión.
  • Preocupaciones a nivel profesional.
  • Añoranza por “lo que no fue”.
  • Obsesión por la muerte.

¿De qué manera reducir los síntomas de la andropausia?

Alimentación saludable y ciertos cambios de hábito pueden influir de forma positiva sobre los síntomas de la andropausia. Estos son algunos consejos:

  1. Un buen descanso: Es esencial dormir bien. Si nota que tiene contrariedades para conciliar el sueño, busque opciones alternativas naturales o bien consulte con un profesional para solventar este inconveniente.
  2. Complementos alimenticios: Algunos son en forma de cápsulas a base de hierbas y sirven para elevar los niveles de testosterona.
  3. Aumenta el consumo de fibras: Están las fibras solubles y las insolubles. Ambas tienen efectos beneficiosos sobre la salud. Las fibras solubles reduce las tasas de colesterol aparte de estabilizar los niveles de azúcar en la sangre.

Fuentes de fibra insoluble: frutas frescas, leguminosas, vegetales, granos enteros, frutos secos.

Fuentes de fibra soluble: harina gruesa, avena, salvado de avena, pan de salvado de avena, quinua, pan de centeno, cebada, nabo, espárragos, brócoli, repollitos de Bruselas, chauchas (ejote), cebollas, batatas (papa dulce), damasco, mango, naranja, pomelo, durazno, pera y manzana.

  1. Alimentación: Mantén una nutrición equilibrada, sana y orgánica. Dale prioridad a los comestibles ricos en elementos nutritivos como el cinc, el Omega 3, la vitamina liposoluble de tipo D y el calcio.

Reduzca los dulces o las cosas muy saladas, la cafeína y el exceso de grasa ya que esto daña la producción de hormonas.

  1. Reduzca el alcohol y el cigarrillo: El alcohol reduce los niveles de testosterona en la sangre lo que va a tener efectos negativos en la libido y en la función eréctil. El tabaco es del mismo modo malo para la circulación de la sangre y para la testosterona libre.
  2. Evite el agobio y tome sol: El agobio libera cortisol, algo que reduce la producción de testosterona. Si acostumbra a agobiarse con sencillez, busque formas de relajarse a través de ejercicios de respiración o bien meditación.

Trata de pasar tiempo al aire libre y póngase al sol en horarios apropiados. Este es buen antídoto natural para acrecentar su testosterona.

  1. Realice actividad física: La práctica de una actividad física intensa de por lo menos 30 minutos al día libera testosterona. De tal modo se aconseja mantenerse activo y practicar algún deporte usando todos los músculos del cuerpo.

Este suele ser un momento difícil para los hombre y son pocos los que se animan a charlar de lo que les preocupa. Si te resulto de utilidad esta información. Compártela con tu familia y tus amigos.

Cuando eres infiel, debes estar preparado para perder a quien te ama

Muchas veces, por no decir la mayoría de ellas, las personas que cometen algún tipo de acto de infidelidad, no miden las consecuencias de lo que están haciendo, tomando a la ligera que una de ellas es la pérdida de la pareja.

Son muchos los motivos que llevan a una persona a ser infiel, que van desde inmadurez, hasta venganza. Evidentemente las consecuencias serán aceptadas con mayor o menos comodidad, dependiendo del camino que tomen y los sentimientos que predominen en la relación.

No podemos generalizar y asegurar que todo el que es infiel no ame su pareja, pero sí podemos afirmar que ha tenido una manera de comportarse que no le hace bien a ninguna relación. Si hablamos de una relación de pareja convencional, perteneciente a la cultura occidental, entenderemos que la infidelidad es una manera inadecuada e irrespetuosa de comportarse no solo con la pareja, sino con nosotros mismos e inclusive con la tercera persona, tenga claro o no su rol en relación a una pareja preestablecida.

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No todos los infieles son iguales, aunque tienen un patrón en el cual encajan. Algunos han sido puntualmente infieles sin intención de repetirlo, otros no pierden oportunidad de reafirmarse ante el género opuesto y ante sí mismos, tocando cada puerta y atravesando cualquiera que no esté del todo cerrada, otros que tienen vidas paralelas, pero en cualquier caso su infidelidad siempre estará en riesgo de ser descubierta.

A veces juran que tienen todo bajo control y de ninguna manera se filtrará información que perjudique su relación, pero cuando hay al menos una persona más involucrada, hay mucha posibilidad de que los engaños salgan a la luz. Sin contar con la intuición, con la percepción o los errores que se pueden cometer.

En caso de mostrarse una infidelidad en el tapete, la confianza se hace trizas, las emociones y sentimientos que prevalecen son la tristeza, la rabia, la necesidad de venganza, la decepción, el vacío, el desamor… y evidentemente nunca sobra la necesidad de separación, importar que aun hayan sentimientos positivos en la relación, la persona que decide terminar se siente incapaz de perdonar o bien de seguir vinculada a quien le ha traicionado.

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Cuando se produce la ruptura, en la mayoría de los casos se evidencia la poca consciencia por parte de quien es infiel, en relación a perder a quien le ama y que en la mayoría de los casos asegura amar, argumentando inclusive que su intención nunca fue abandonar la relación, que se ha equivocado y que de tener la oportunidad de retomar o hacer las cosas de una manera diferente, la valorará de manera especial.

Los resultados son muy variables, pero evidentemente llama la atención cómo quien traiciona, engaña y hasta humilla a quien le ama, no considere que sus acciones serán motivos suficiente para apartarse… y sencillamente se justifica con el hecho de que nunca serán descubiertos, pero como dicen por allí, los engaños y las mentiras tienen piernas cortas.

El mito del ave Fénix o el maravilloso poder de la resiliencia

Carl Gustav Jung nos explicó en su libro “Símbolos de transformación” que el ser humano y el ave Fénix tienen muchas similitudes. Esa emblemática criatura de fuego capaz de elevarse majestuosamente desde las cenizas de su propia destrucción, simboliza también el poder de la resiliencia, esa capacidad inigualable donde renovarnos en seres mucho más fuertes, valientes y luminosos.

Si hay un mito que ha nutrido prácticamente todas las doctrinas, culturas y raíces legendarias de nuestros países es sin duda ese que hace referencia al ave Fénix. Se decía de él que sus lágrimas eran curativas, que tenía una gran resistencia física, control sobre el fuego y una sabiduría infinita. Era, en esencia, uno de los arquetipos más poderosos para Jung, porque en su fuego se contenía tanto la creación como la destrucción, la vida y la muerte…

Asimismo, es interesante saber que encontramos tempranas referencias a su mitología tanto en la poesía árabe, como en la cultura grecorromana e incluso en gran parte del legado histórico de oriente. En China, por ejemplo, el Fénix o el Feng Huang simboliza no solo la más alta virtud, el poder o la prosperidad, sino que además, también representa el yin y el yang, esa dualidad que conforma todo lo existente en el universo.

No obstante, y esto vale la pena recordarlo, es en el Antiguo Egipto donde aparecen los primeros testimonios culturales y religiosos alrededor de esta figura y donde a su vez, se da forma a esa imagen que tenemos en la actualidad sobre la resiliencia. Cada detalle, matiz y símbolo que perfila este mito nos ofrece sin duda un buen ejercicio sobre el que reflexionar.

El ave Fénix o el poder de renacer de nuestras cenizas

Viktor Frankl, neuropsiquiatra y fundador de la logoterapia, sobrevivió a la tortura de los campos de concentración. Tal y como él mismo explicó en muchos de sus libros, una experiencia traumática siempre es negativa, sin embargo, lo que suceda a partir de ella depende de cada persona. En nuestra mano está alzarnos de nuevo, cobrar vida una vez más a partir de nuestras cenizas en un triunfo sin igual o por el contrario, limitarnos a vegetar, a derrumbarnos…

Esta capacidad admirable por renovarnos, por recobrar el aliento, las ganas y las fortalezas a partir de nuestras miserias y cristales rotos pasa primero por una fase realmente oscura que muchos habrán vivido sin duda en piel propia: hablamos de la “muerte”. Cuando atravesamos un momento traumático todos “morimos un poco”, todos dejamos ir una parte de nosotros mismos que ya no volverá, que ya nunca será igual.

Así, y de entre todas los mitos alrededor de esta figura, es la Egipcia la que nos ofrece como decíamos esos puntos clave en los que debemos detenerlos para entender mejor la relación del Fénix con la resiliencia. Veámoslos a continuación.

Ave Fénix en el antiguo egipto

El ave Fénix en Egipto

Ovidio explicaba en sus textos que en Egipto, el ave Fénix moría y renacía una vez cada 500 años. Para los egipcios esta garza majestuosa era Bennu, un ave asociada a las crecidas del Nilo, al Sol y a la muerte, y que según explicaban, había nacido bajo el árbol del Bien y del Mal. Esta criatura fantástica entendía que era necesario renovarse cada cierto tiempo para adquirir mayor sabiduría y para ello, seguía un proceso muy meticuloso.

Volaba por todo Egipto para construirse un nido con los elementos más bellos: ramas de canela, ramas de roble, nardos y mirra. Después, acomodado en su nido, entonaba una de las melodías más bellas que los egipcios habían escuchado jamás para seguidamente, dejar que las llamas lo consumieran por completo. Tres días más tarde, el ave Fénix renacía lleno de fuerza y poder. A continuación, cogía su nido y lo dejaba en Heliópolis, en el templo del Sol para iniciar así un nuevo ciclo con el que ofrecer inspiración al pueblo de Egipto.

La resiliencia y nuestro “nido” de transformación

Tal y como vemos podido ver, el mito egipcio del ave Fénix es una historia bellísima. Sin embargo, analicemos ahora alguno de sus detalles. Detengámonos por ejemplo en cómo construye el Fénix su nido. Busca las materias más ricas de su tierra, esas que combinan a la vez delicadeza y fortaleza, y que le ayudarán en su transformación, en su ascensión.

Si lo pensamos bien, este proceso es muy similar al que conforma la dimensión psicológica de la resiliencia. Porque también nosotros buscamos esos elementos mágicos con los cuales construir un nido bien resistente donde aunar fortalezas.

Todos esos componentes le ayudarán en su ascenso pero no sin antes ser consciente de un aspecto: que habrá un final, que una parte de nosotros mismos se irá también, se convertirá en cenizas, en los restos de un pasado que nunca más volverá.

No obstante, esas cenizas no se las llevará el viento, al contrario. Formarán parte de nosotros mismos para dar forma a un ser que renace del fuego mucho más fuerte, más grande, más sabio… Alguien que tal vez sirva de inspiración a los demás pero que, ante todo, nos permitirá seguir adelante con el rostro bien alto y las alas bien abiertas.

Sólo para que sepas, tu depresión no es culpa tuya

Estás deprimido no porque seas ingrato, o porque no eliges ser feliz. Estás deprimido no porque eres una persona perezosa que mereces sentirte de esta manera sobre ti mismo y sobre tu vida.

El karma tampoco tiene nada que ver con tu sufrimiento. Nada de lo que has hecho, ningún error que hayas cometido, ningún plazo que hayas perdido son la razón de esta niebla espesa y nebulosa que ha impregnado cada rincón de tu vida.

No. La verdad es esta:

La depresión no tiene nada que ver contigo en absoluto.

Nada. Créeme. Estás deprimido porque tienes depresión. Tan simple como eso. Es una enfermedad mental que se basa en una variedad de factores químicos y situacionales. No discrimina. Realmente le puede suceder a cualquiera. Incluso aquellos que, en el papel, tienen “mejores” vidas, o son los “más afortunados”. Aquellos con trabajos sólidos y relaciones estables y buenas familias y hermosos talentos. No importa. La depresión también puede llegar a ellos.

Por supuesto, entiendo que tal vez no te sientas así. Sé lo que la depresión le dice, ¿Qué es lo que crees?. La depresión es mucho más fuerte que la voz de la razón.

Te ha convencido de que todo esto es culpa tuya.

Te ha dicho una y otra vez que nunca haces lo suficiente, nunca eres suficiente, y nunca serás suficiente. Te reprende por permanecer en la cama, cuando el peso de tus coberturas parece ser suficiente para mantenerte en ella para siempre. La depresión te dice que tu incapacidad para concentrarte es simplemente porque no eres inteligente y careces de neuronas. La depresión le dice que eres un mal amigo, que eres malo en tu trabajo, que no tienes esperanza de un futuro mejor.

Pero esto no es verdad. Estos son los síntomas de la depresión. La forma en que la tos es un síntoma de bronquitis o fiebre puede significar la gripe, falta de energía y concentración, sentimientos persistentes de desesperación y desesperación son marcas registradas de la depresión. Estos no son defectos de carácter. Estos son los efectos secundarios de una mente que está enferma.

Ahora, entiendo lo difícil que es buscar ayuda cuando piensas que algo es culpa tuya. Es casi imposible admitir que te estás ahogando cuando crees que eres el que se metió en aguas demasiado profundas. Siento que es aterrador revelar las partes más oscuras de ti mismo cuando ya estás tan bajo.

Pero debes. Tú debes buscar ayuda.

No hay razón para pasar por esto solo. Hay líneas telefónicas y terapeutas y medicamentos y sitios web. Hay comunidad. Hay tratamiento.

¿Y lo más importante? Hay esperanza.

El síndrome del corazón roto: muy habitual en la mujer

Perder a un ser querido o sufrir un dura decepción puede, literalmente, rompernos el corazón. Hablamos de la cardiomiopatía de Takotsubo, un tipo de patología que más que fracturar este órgano, lo que hace es deformarlo. Una impronta dolorosa que tiene poco de poético pero sí un género favorito: la mujer.

En la actualidad, el síndrome del corazón roto aún no es muy conocido. Tampoco queda claro por qué casi el 95% de los casos diagnosticados pertenecen al género femenino. Sin embargo, la prevalencia está ahí y no podemos cerrar los ojos a una realidad evidente. El mundo emocional impacta en ocasiones como un latigazo directo al corazón. Sin piedad. Nos hace creer que vamos a perder la vida, aunque afortunadamente, no suele ser así.

Se estima que entre el 1 y el 2% de las mujeres diagnosticadas por un ataque cardíaco lo que sufren en realidad es el síndrome del corazón roto. Es una dolencia que puede visualizarse perfectamente en las pruebas de diagnóstico, porque el corazón queda temporalmente deformado en su lado izquierdo. Es la huella clara de ese instante en que el estrés se vuelve tóxico en nuestro organismo y moldea en nuestros órganos, como buen artesano, la marca del dolor.

Es importante conocer sus desencadenantes y ahondar un poco más en la cardiomiopatía de Takotsubo. Te invitamos a descubrirlo.

corazonEl síndrome del corazón roto, cuando lo metafórico se vuelve realidad

Si el sonido de los corazones rotos fuera audible, es probable que se convirtiera en esa banda sonora triste tan habitual en nuestro día a día. Ahora bien, a pesar de que la mayoría ha experimentado esta sensación alguna vez, lo que origina la cardiomiopatía de Takotsubo es algo más delicado, más profundo a la vez que complejo.

Cuando hablamos de problemas cardíacos los asociamos casi de modo automático a los hombres. Si esto es así es por una razón muy sencilla. La hormonas salvaguardan -en cierta medida- el corazón de las mujeres durante gran parte de su vida, haciéndolas más resistentes. Aunque no invulnerables. Sin embargo, a partir de la menopausia esta pequeña barrera defensiva cae y el corazón empieza a ser menos resistente al estrés, a la ansiedad…

Muchos de estos enemigos silenciosamente instalados en nuestra mente y nuestro cuerpo van debilitando el tejido emocional. Hasta que un día, solo hace falta una decepción o una mala noticia para que esa tela se rompa del todo. Se produce la liberación repentina de grandes dosis de catecolaminas, unas sustancias similares a la adrenalina. En el corazón dispara su frecuencia cardiaca hasta producir un pequeño daño en el músculo cardiaco. Una deformidad.

mujer corazón en el sueterNo se nos ha roto el corazón, pero casi. Lo metafórico se vuelve realidad y creemos morir. Los síntomas son similares a los de un infarto de miocardio, sin embargo, las pacientes suelen recibir el alta al cabo de 3 o 4 días. El corazón se encoge, grita en silencio, pero se recupera. El tratamiento con betabloqueantes siempre es efectivo y no hay secuelas. Aunque eso sí, nadie nos garantiza que no podamos volver a experimentar el síndrome del corazón roto…

Cuidar del corazón es también cuidar de las emociones

Tal y como señalábamos al inicio, el síndrome del corazón roto aún no dispone de mucha documentación científica. Fue descrito por primera vez en los años 90 en Japón. De ahí que su nombre haga referencia a un tipo de vasijas abombadas y de cuello estrecho llamadas “Tako-Tsubo” y que los nipones usaban para cazar pulpos. A su vez, se sabe también que suele sufrirse más en las épocas de verano o primavera en mujeres que ya han llegado a la menopausia.

Síntomas del síndrome del corazón roto

Los síntomas del síndrome del corazón roto son:

  • La cardiomiopatía de Takotsubo no da síntomas previos. Aparece como un infarto, con la misma intensidad y con el mismo dolor.
  • Surgirá siempre en un contexto de estrés intenso, al recibir una mala noticia o cuando la persona se sienta, literalmente, desbordada.
  • Notaremos arritmias, insuficiencia cardíaca, mareos y una presión severa y devastadora en el pecho.

Gestionar las emociones para cuidar del corazón

La mente femenina, por lo general, suele tener un pequeño defecto. Priorizar muchas veces las emociones ajenas a las propias. En su afán de protección y atención siempre focalizará sus energías en la familia, en sus hijos, en su pareja… Poco a poco sus preocupaciones y ese delicado mundo emocional se convierte en un agujero negro que, tarde o temprano, implosiona.

Por ello, es necesario que reflexionemos en los siguientes aspectos:

  • No dejes para mañana lo que te preocupa hoy. Drena emociones, día a día. Pocos ejercicios son tan liberadores como liberar lo que oprime, como desahogar lo que nos quema por dentro.
  • No podemos ni debemos dar solución a todo lo que nos envuelve. Mantener a todo el mundo complacido es un foco de estrés muy destructivo.
  • El síndrome de corazón roto surge muchas veces tras un duro impacto emocional. Queda claro que nadie puede estar preparado para afrontar una pérdida, una separación, una dura decepción.
  • Sin embargo, lo que sí podemos hacer es instaurar en nuestro interior unos buenos “cimientos” para que ese impacto “no nos rompa”. Se trataría de asumirlo con la flexibilidad de esos materiales que primero reciben el impacto y luego, son capaces de recuperar su forma original.

Regálate tiempo, haz ejercicio moderado, practica yoga y priorízate como lo que eres: la persona más importante del teatro de tu vida. Haz de tu corazón tu mejor arma en estos tiempos complejos. En estos entornos donde solo cabe una cosa: aunar fortalezas para conquistar nuestra felicidad, nuestra calma interior.

Aprende a alejarte de quien un día te quiere y al otro te ignora

En la vida nos toparemos con diversas personas, muchas de ellas llegarán a ocupar lugares importantes en nuestras vidas, mientras que otras solo estarán de paso y nos afectará de manera especial la forma en la que lleguen a querernos aquellas a quienes les hemos dado algún papel relevante.

El saber amar no es una materia que todo el mundo domina, más bien, se pule con el paso del tiempo, con la experiencia, a través de las personas que alcanzan a tocar nuestras almas. Pero durante ese recorrido podemos encontrarnos a quienes van en pleno aprendizaje haciendo lo mejor que pueden con sus recursos, pero que de igual manera resultan insuficientes para no generar daños a quienes les han reservado un espacio en sus vidas.

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El amor no podría nunca medirse en cantidad, no hay medidas para hacerlo, no hay unidades y la relatividad reinaría en el intento, sin embargo, sí podría hablarse de parámetros comunes en el amor que hacen que éste sea bien dado y bien recibido.

Los amores que generan vacíos donde no los había, terminan por lastimar. Aquellas relaciones en donde una de las partes se siente malquerida, acaban por distanciarse en los casos donde prevalece el amor propio, pero en los que hay algunos quiebres al respecto o bien demasiada tolerancia en relación a los límites de lo que se espera recibir, se puede extender en el tiempo una relación que solo trae sufrimiento, desmotivación y resentimiento.

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Hablando específicamente de aquellas personas que aparentan querernos de vez en cuando y luego actúan como si no les importáramos, podemos decir que esto puede obedecer a inseguridad en sus sentimientos, complejos que le hacen dudar de nuestros sentimientos hacia ellos, miedo a resultar lastimados si se entregan por completo a una relación,  desinterés en establecer una relación de otro tipo, comodidad al obtener lo que busca sin los sacrificios que piensan que conlleva, miedo al compromiso o vincularse demás con alguien, encerrando en ello un miedo a la pérdida de la libertad desde la realidad que manejan… entre otras cosas… en cualquiera de los casos es una forma de malquerer.

Cada uno de nosotros sabe o al menos va aprendiendo en el camino a distinguir qué desea para su vida, si es una situación que no le satisface, lo más sano es soltar esa situación y esperar o buscar lo que mejor se ajuste. No tengamos miedo de perder lo que no nos pertenece, menos de no conseguir algo que se adapte a lo que deseamos en el amor… Miedo nos debe dar condenarnos a una relación intermitente, en la cual no podremos apostar nunca nada… Solo nosotros somos responsables de lo que permitimos en nuestras vidas. No nos conformemos con lo que no nos hace bien.