Cómo estimular el nervio vago para aumentar la salud mental y corporal?

El nervio vago también es una parte clave del sistema nervioso parasimpático e influye en la respiración, la función digestiva y la frecuencia cardíaca, además de tener influencia sobre la salud mental. Por eso, la optimización de la función del nervio vago puede mejorar nuestra salud, fortaleciendo nuestras defensas frente al estrés.

El papel del nervio vago en la respuesta de relajación

El nervio vago tiene muchas funciones, pero algunas de las más importantes se deben a su papel como componente principal del sistema nervioso autónomo. Este sistema controla las funciones corporales involuntarias, como la frecuencia cardíaca, la digestión y la respiración.

El sistema nervioso autónomo se divide en dos ramas principales, el parasimpático y el sistema nervioso simpático. El sistema nervioso simpático prepara el cuerpo para lidiar con el peligro percibido al iniciar la respuesta de estrés de lucha o huida.

Por el contrario, el sistema nervioso parasimpático prepara el cuerpo para el descanso. Este estado relajado debería ser su estado predeterminado, pero en las personas con problemas con el estrés o la ansiedad es posible que no sea el caso.

Signos y síntomas de la disfunción del nervio vago

La salud y la función del nervio vago están muy relacionadas con el tono vagal. Cuando el nervio vago está funcionando como debería, se dice que se tiene un tono vagal alto. El tono vagal alto está relacionado con la buena salud física, el bienestar mental y la resistencia al estrés.

Cuando el nervio vago no está funcionando tan bien como debería, se tiene un tono vagal bajo. Las personas que se estresan fácilmente y tienen problemas para calmarse después de experimentar estrés es posible que tengan un tono vagal bajo.

Dado que una de las muchas funciones del nervio vago es actuar como un interruptor para la inflamación, el tono vagal bajo a menudo conduce a la inflamación crónica, un factor importante en muchas enfermedades del cuerpo y la mente, incluyendo TDAH, ansiedad, depresión, Alzheimer, enfermedad cardíaca, cáncer y diabetes. Además, el tono vagal bajo se ha relacionado con una larga lista de condiciones de salud física y mental que van de leves a graves.

Claves para estimular el nervio vago

Hay muchas maneras de estimular el nervio vago para mantener el tono vago alto y saludable. Los investigadores usan con mayor precisión el término modulación del nervio vago, que significa la capacidad de regular o equilibrar. Así, lo que estimula el nervio vago es en realidad aquello que lo tonifica y lo fortalece, al igual que el ejercicio tonifica y fortalece tus músculos.

Un nervio vago más sano es más receptivo, lo que le ayuda a recuperarse del estrés más rápidamente.

Tómate un tiempo para saber escuchar, más que palabras es una cuestión de presencia.

Cuántas veces cuando estamos frente a alguien que nos importaestamos ausentes, nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros amigos se acercan a compartir algo y nosotros clausuramos la posibilidad de una comunicación verdadera que vaya más allá de las palabras. Estamos perdidos en nuestra propia nebulosa de pensamientos, respondemos con frases hechas, con observaciones superficiales,sin prestar casi atención a lo que dicen ni a cómo lo dicen.

No tomamos conciencia de que esta actitud nos aleja de los demás.

Basta con percibir que el otro está enfrente, dejar de lado nuestras nubes de pensamiento y enfocarnos en que ahí, delante de nosotros hay una persona. Hay un mundo allá afuera que, en nuestra ansiedad por resolver o controlar, muchas veces no vemos.

Para amar se necesita tiempo y calma. Se necesita receptividad. Hacer un esfuerzo por comprender al otro y no imponerle nuestras normas ni nuestras interpretaciones. Convertirnos en personas a las que los demás pueden acudir.

 ¿Realmente no tenemos tiempo? ¿O elegimos usarlo en otras cosas?

No tienen que ser temas profundos. No vamos por la vida hablando con cualquiera de nuestros problemas, pero sí podemos ser profundos nosotros. Ser claros y estar presentes en cada interacción. i no comprendemos a las personas a las que les damos nuestro amor, finalmente las haremos sufrir. La comprensión nos permite entender los motivos, las carencias y el sufrimiento del otro y a darle aquello que necesita.

Si somos padres, por ejemplo, tenemos que profundizar nuestra relación con nuestros hijos, comprender las dificultades que pueden atravesar ah, y no importa la edad que tengan, entender su sufrimiento y amarlos realmente en lugar de intentar controlarlos. Lo mismo sucede con las parejas, con los amigos e, incluso, con los compañeros de trabajo.

Y para eso es fundamental estar centrados, en calma, asentados en nuestro interior. Irradiar esa paz que invita al otro a abrirse. Por eso, muchas veces, cuando dedicamos tiempo a nosotros para ir hacia adentro, para meditar, para conectarnos con nosotros, también le estamos dedicando tiempo a los demás. En definitiva, estamos aquí para los otros. Entonces, tratemos de estar realmente presentes.  Ya es tiempo de cambiar.

 

Vive tu realidad, ya deja el mundo de las fantasías.

La mayoría de la gente vive en un mundo de fantasías, no viven dentro de ellos mismos. La mayoría de la gente se induce en sueños despiertos, donde sueñan cosas que ellos no son. Se colocan a ellos mismos, en sus mentes,  en posiciones de las que son totalmente incapaces. Las personas que crean este mundo de fantasías a menudo comienzan con cosas insignificantes pero que con el tiempo se convierten en algo enorme que abarca la mayor parte de su vida.

Soy responsable de todo lo que soy.

La aceptación de uno misma requiere discriminación y la aceptación de uno mismo requiere responsabilidad, vivir plenamente no es vivir sin problemas, al contrario vivir de esta forma significa que vives con todo, con las angustias, con los dolores, con las alegrías y con todo lo que forme parte de tu vida. Algunos tienen un concepto erróneo de lo que significa vivir a máxima plenitud, no aceptan lo negativo de su vida y lo esconden.

Estas personas crean un mundo de fantasías, intentan aparentar lo que no son y es lo que tratan de reflejar hacia los demás pero lo cierto es que no engañan a nadie más que a ellos mismos. Se hunden poco a poco en un mundo de tinieblas, un mundo del cual muchas veces se hace muy difícil salir. Todos sabemos que las fantasías son imágenes que creas en tu mente, son sueños de lo que no eres pero quisieras ser. Tu subconsciente crea un aparente mundo que para tu entender es real aunque no sea así.

Es un completo error ya que se causan daño a sí mismas y sufren viviendo en una gran mentira.

Quien no haya tenido alguna fantasía en su vida no ha vivido plenamente pues sin fantasías no existirían los sueños y sin sueños no habría realidad. Pero tenemos que ver hasta qué punto llegan nuestras fantasías. Porque el día que tus fantasías acaben con tu realidad ese día estarás perdido.

Quizás no del todo pero tu vida se convertirá en fantasía y tu fantasía en realidad es decir, te será muy difícil volver a tu mundo a tu realidad, esto será la perdición en tu vida. Date cuenta hoy que no hay mejor camino que aceptar tu realidad por difícil que sea, el día que aceptes tu realidad tu vida será más simple y podrás vivir día a día sintiéndote orgullosa de ser quien eres.

Se tú misma con defectos y con virtudes.

No creas una fantasía sino que continúas una realidad que ya se acabó y la transformas en una mentira que para ti significa minimizar tu dolor por lo que ya termino. Un ejemplo de esto son las parejas muy enamoradas que vemos a nuestro alrededor, las vemos felices, viviendo su mejor momento y de repente todo cambio, comenzaron los problemas, las peleas pero estas personas no tienen el valor de aceptar su realidad y lo disfrazan para crear el mundo perfecto aunque en su interior se estén muriendo. Vive tu vida y crece diariamente como persona, recuerda en esta vida no hay experiencia más satisfactoria que vivir plenamente al final del camino veras que valió la pena.

Cuánto hace que no te animas a hacer algo al cien por ciento.

En muchas ocasiones vemos que hay eventos que son predecibles, según el ritmo que lleve nuestra vida. Pero esto parece ser que no siempre es así. Porque, ¿qué ocurre con esas experiencias que llegan a nuestra vida fruto del azar? Ahí no encaja eso de prever las experiencias debido al camino que llevábamos.

Vamos pasando a lo largo de nuestra vida por diversos acontecimientos. Muchos son favorables. Otros, pueden convertirse en los peores infiernos que una persona pueda experimentar. a vida está formada de multitud de situaciones donde nuestro estado emocional es sometido a diversos movimientos. Cuando sucede una experiencia que favorece, nos sentimos afortunados, pareciendo que la vida nos sonríe.

Todo acontecimiento deja en nosotros una huella emocional.

Dependiendo de la importancia, dicha huella será más o menos profunda. Para que algo así suceda, la situación ocurrida ha de tener un fuerte impacto emocional en la persona que lo experimenta. Tanto que ha de sentirse “marcada” por lo ocurrido. Creo que todos hemos pasado por situaciones así, sin dudarlo.

si nos paramos a analizar, podremos ver que muchas cosas que nos ocurren no son para nada fortuitas. Y que la suerte no tiene nada que ver. De hecho, el factor “suerte” no existe. No es más que una palabra inventada para darle algún tipo de significado a algo a lo que no le damos explicación.

Las cosas no ocurren porque sí, sino que siempre hay una causa para ellas.

Aunque muchos no lo crean, la casualidad no existe. Más bien la causalidad: debido a una causa, hay una consecuencia. Es por ello que cuando ciertas situaciones llegan a nuestra vida… hay que estar muy atentos a la hora de juzgarlas a la ligera. Porque, ¡quién sabe lo que realmente quieren decir!

Las posibilidades son muchas y variadas, y los casos no son siempre iguales. Lo que generalmente ocurre es que nos quedamos juzgando por las consecuencias inmediatas, como decía antes. Pero vuelvo a insistir en que hemos de ir más allá, y ver ese hilo que conecta los acontecimientos. Tratar de ver qué es lo que podemos aprender de esas situaciones que nos suceden.

El cambio es una constante en la vida. Lo experimentamos a cada momento que sucede. ¡Nosotros mismos somos un cambio constante! Cambia nuestro cuerpo con el paso de los años. También nuestra forma de ser al atravesar las experiencias que vivimos.

Resistirse al cambio es como resistirse a la muerte: algo inútil y desgastante. Es la forma de pensamiento que se expresa en el conocido refrán que dice “al mal tiempo, buena cara”. Y va más allá de ser positivo en todo momento. Pues de lo que se trata es de fluir con la vida, con el flujo de acontecimientos, aceptar el cambio cuando éste llega y tener la esperanza e ilusión de que cosas buenas e interesantes están por suceder. Vivamos con toda las ganas y mostremos al mundo que nada es imposible, solo tú tienes la llave para vivir al cien por ciento.

 

Recuerda que lo vivido es un camino, para no dar marcha atrás.

El trayecto que vamos atravesando hasta llegar a nuestra meta u objetivo. Y permíteme decirte que es lo más interesante del viaje. Lo que ocurre en el mismo, desde que lo inicias hasta que lo finalizas. Es por ello que hemos aprender dos cosas vitales si queremos disfrutar del camino y hacer que cualquier trayecto tenga una ganancia extra.

La paciencia, la observación.

Necesitamos aprender la valiosa paciencia para no estresarnos en querer alcanzar nuestros objetivos. Aquel que se encuentra ansioso por llegar, por obtener y lograr, tendrá más opciones para cometer errores.

Pues la impulsividad vive en la impaciencia y genera decisiones precipitadas que a veces son desastrosas. Y lo que en un principio creemos que es una acción de acercamiento a lo que queremos, se convierte en un paso hacia atrás.

Escucha lo que el camino te quiere contar.

Nuestra esencia, y lo que nuestra alma quiere. Si por ejemplo estás trabajando en algo que no te termina de gustar o convencer, pueden llegar a ti situaciones que si son bien observadas y vividas, te arrojarán información sobre algo que sí que quieres hacer. Pudiendo darse la situación de conocer a alguien que te ofrece una nueva oportunidad laboral. O tal vez asistiendo un día a una exposición de arte y ahí descubrir un gusto por alguna expresión artística a la cual no le habías prestado atención.

Las señales e indicaciones que la vida nos manda se encuentran en todas partes. Sólo hay que ser pacientes, caminar con tranquilidad, y estar atentos a lo que nos va sucediendo.

¿Por qué haces algo fuera de lo común, divertido, que te gusta, y pasa tan rápido?  

El tiempo es el mismo, no va a distinta velocidad. Lo que sucede es que estás viviendo el ahora, y por ello el transcurrir del tiempo tiene otra sensación para ti. Sí, puede ser que por alguna razón parezca que va más rápido. Pero lo que realmente sucede es que lo disfrutas tanto, que quieres más… Por eso llega la sensación, cuando están a punto de acabarse tus días de descanso, que el tiempo ha pasado volando. Por tal motivo disfruta cada instante de tu vida y apuesta por ella, no la desperdicies, la vida es una.

No sé que hacer, creo que toqué fondo.

Todos los seres humanos enfrentamos momentos difíciles, tanto en la vida sentimental como en los negocios, el trabajo o la educación, por citar algunos. En algún momento de nuestra vida tocamos fondo, y para muchos es difícil salir a flote y continuar con la cabeza fría y la actitud positiva, pero para otros no.

La primera señal para saber si se está tocando fondo es perder la pasión, la ilusión y el interés por lo que se está haciendo, y no lograr las metas que se propusieron en cualquier ámbito.

“Cuando se pierde la ilusión, el interés por las metas, cuando nos sentimos un poco desanimados y sin fuerzas es porque ya hemos tocado fondo”, realmente tocar fondo no es el problema, sino permanecer en él. Cuando una persona toca fondo y sabe que ya no va más hacia abajo, lo único que le queda es tomar la decisión de salir de ese fondo, paso a paso con metas pequeñas, haciendo lo que realmente considere que es lo mejor para sí misma y sus seres queridos.

No todas las personas tienen la misma capacidad de levantarse y salir adelante.

Todas las personas tienen las condiciones necesarias para empezar de cero y aprender de sí mismas, porque no hay que ser intelectual para salir de la crisis. Nadie está preparado para los golpes ni el sufrimiento ni el dolor y cuando esto se presenta es importante aprender a verlo, entender que eso es lo que desarrolla el carácter, entender que eso es lo que le da temple a la personalidad, para que sepamos quienes somos.

El fatalismo hacia los demás funcionará como profecía auto cumplido y llevará a la persona a una vida más carente aún de estímulos. Esta cadena relacionaría factores de conducta, de personalidad, emocionales, cognitivos y de habilidades sociales  en un círculo que se iría agrandando a medida que se repite.

Descendemos más y más en estado de ánimo.

Nos sentimos menos fuertes, con la energía baja. Presos de emociones negativas. Impotentes a encontrar una solución para aquello que nos ocurre. Nos influye las relaciones con los demás: familia, pareja, amigos y compañeros de trabajo. Nos afecta el querer conseguir algo y no lograrlo. Tenemos diferentes emociones cuando perdemos algo que queremos.

Todo, de una forma u otra, hace mella en nosotros, provocando que reaccionemos de una forma que depende de la personalidad de cada uno y del nivel de trabajo interior que tenga hecho.

Uno mismo decide si se queda atrapado en el rol de víctima sufriente.

Decidir salir no garantiza que nunca más se vaya a sentir dolor por lo ocurrido. Sin embargo, lo que se elige es no sufrir por gusto propio. Y aunque haya momentos donde, como decía antes, el dolor nos traspase y paralice (porque toca vivir esa situación y no somos inmunes a sus efectos), serán momentos temporales. Altos en el camino. Para luego continuar avanzando, pues ha sido la elección tomada.

Como tomar la decisión de alejarme de él, sin dañar su corazón.

Si hay algo que nos cuesta mucho a los seres humanos es tomar una decisión difícil. Éstas suelen generar muchos miedos y ansiedad y están asociadas a dejar algo atrás. Ya sea abandonar un trabajo, dejar una pareja o mudarse, las decisiones difíciles pueden llegar a ser muy necesarias.

Tomar una decisión sentimental.

Este tipo de caminos suelen ser de dos naturalezas bien distintas: o queremos dar el paso y declarar nuestro amor o bien queremos cortar una relación. Se debe de tener en cuenta que para tomar decisiones, en especial, cuando son importantes, no se debe hacer cuando estamos demasiado felices o demasiado enojadas.

¿Por qué?

Porque cuando nos dejamos llevar por emociones intensas que así como vienen se van, es más probable que las decisiones que tomemos no sean las correctas o no sean lo que realmente queremos y que nos convienen.

 Por lo que si en estos momentos te encuentras enojado(a) con tu pareja, es recomendable queesperes a encontrarte más tranquilo para que puedas pensar con mayor claridad y darte cuenta si es lo que realmente quieres.

En muchas ocasiones, uno de los aspectos más difíciles cuando se decide terminar una relación de pareja es precisamente hacerlo. Sobre todo cuando por una o varias razones personales, ya no se desea estar al lado de la pareja con la que probablemente se pensaba se podría llegar a estar toda la vida.

Es por ello que a la hora de decirle nuestra pareja que nos queremos separar, hay que tomar ciertas medidas para hacerlo de la manera más adecuada y aprender a transmitirle el mensaje de manera clara y sincera.

No esperes a que llegue el “momento perfecto”

Ten en cuenta que para decirle a tu pareja que te quieres separar, lo más seguro es que ningún momento sea el “perfecto”. Una vez que has tomado la decisión y reflexionado previamente acerca de ella, llegando a la conclusión de que para ti es lo mejor, tienes que ponerte en acción y hacérselo saber a la otra persona. El posponer solo empeorará las cosas, ya que se le seguirá haciendo creer al otro que la relación continúa sin problemas cuando no es verdad.

Cada uno de estos rumbos está encaminado a perseguir algún tipo de felicidad vital. Sin embargo, a vida de compromiso es aquella que nos aporta la clave para el bienestar emocional.

No te sientas culpable.

Si has decidido terminar con tu relación de pareja, no caigas en la trampa de sentirte culpable por hacerlo. Recuerda que los motivos que tienes son los suficientemente válidos, ya que se trata de tu bienestar y para estar bien con una persona primero se debe de estar bien con uno mismo. Por lo tanto, es mejor terminar con él y dejar de seguir engañándose a uno misma y a la otra persona.

Heridas emocionales del pasado que no te dejan avanzar

Dicen que el pasado siempre está sucediendo y eso es cierto. Cada día de nuestra vida es el fruto de lo que traemos a cuestas. Por más que eliminemos de nuestra conciencia los hechos que ya ocurrieron, todos ellos están presentes en lo que somos hoy y seremos mañana. Por eso es tan importante sanar las heridas emocionales del pasado.

Con las heridas emocionales del pasado ocurre algo similar a lo que sucede con las heridas físicas. Si sanan y cicatrizan, dejan una huella, pero ya nunca más vuelven a doler. En cambio, si no se tratan adecuadamente, una y otra vez causarán molestias. Puede que se abran de nuevo o incluso, empeoren.

Muchos piensan que basta con olvidar lo ocurrido, no pensar en ello, o no darle importancia. Sin embargo, esto no se logra con la simple decisión de hacerlo. En la práctica, todas las heridas emocionales del pasado se mantienen vigentes, a través de un proceso inconsciente. Veamos tres de esas huellas emocionales que pueden seguir gravitando sobre la vida y afectándola negativamente.

  1. Heridas emocionales del pasado relacionadas con la autoestima

A veces el amor propio se ve seriamente puesto en entredicho por experiencias del pasado. Las diferentes formas de rechazo generan sufrimiento, sin importar las condiciones en las que se produzcan. Es algo que a cualquier ser humano le duele.

Cuando ese rechazo es sistemático, se ha producido a edades tempranas o proviene de figuras muy amadas, se convierte en una herida emocional que es difícil de sanar. Las burlas, ridiculizaciones, desvalorizaciones, críticas constantes o culpabilizaciones infundadas, hacen mucho daño a quien es objeto de ellas.

  1. Heridas emocionales asociadas a la autonomía

Las heridas emocionales relacionadas con la autonomía tienen que ver con aquellas situaciones en las que se ejerció excesivo control sobre la persona. Lo usual es que alguna figura con poder sobre un individuo haya ejercido un dominio arbitrario, lesionando de este modo la autonomía personal.

Este tipo de heridas emocionales del pasado llevan a tener muchas dificultades para tomar la iniciativa o decidir sobre diferentes aspectos. Hacen que la persona se vuelva sumisa y pasiva, o extremadamente rebelde sin razón aparente.

  1. Heridas emocionales del afecto

Las heridas emocionales del pasado que más pesan son las del afecto. Tienen lugar cuando las personas han sido víctimas de abandono, distanciamiento emocional o aislamiento. Quienes dan lugar a ese tipo de heridas son fundamentalmente los padres durante la crianza. Ellos mismos pudieron haber sido víctimas de prácticas similares, y las repiten con sus hijos sin ser plenamente conscientes de ello.

La hipertensión es dañina para el corazón.

Tener una presión arterial baja no solo previene los problemas cardíacos sino que reduce el riesgo de deterioro mental que suele conducir al mal del Alzheimer.

Desde hace mucho tiempo sabemos que la hipertensión es dañina para el corazón. Ahora sabemos que es dañina para el cerebro, puede dañar los vasos sanguíneos y desde hace mucho tiempo se la vinculaba con un riesgo mayor de demencia. Pero no se sabía si bajar la presión reduciría ese riesgo o en qué medida.

Promover un cambio en el estilo de vida.

La modificación de los hábitos de vida a largo plazo es decisiva para disminuir el riesgo cardiovascular y más importante que las dietas con restricción de calorías o de sal como única medida, es una enfermedad silenciosa, asintomática y letaque sólo puede ser detectada mediante el control de la presión arterial.

Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión.

Los cambios en el estilo de vida relacionados con el descenso de peso y la incorporación de actividad física, frutas y vegetales y baja en grasas, permite un descenso de entre ocho y 14 mmHg (0.8 a 1,4 puntos), y bajar el consumo de sal a seis gramos diarios ayudaría a bajar la presión unos ocho mmHg (0,8 puntos), algo similar a la incorporación de 30 minutos diarios de actividad física aeróbica.

Debemos lograr una educación nutricional con criterio. Indagar sobre la actividad del paciente, de qué se ocupa, cuáles son sus horarios, para evaluar qué cambios beneficiosos puede implementar, No es lo mismo un paciente que trabaja todo el día y tiene sus cuatro comidas fuera de casa que quien puede prepararse su propia comida”.

Los especialistas coincidieron en que otras de las medidas que ayudan a reducir la presión arterial son moderar el consumo de alcohol y dejar de fumar. Lamentablemente, muchos pacientes se enteran de su condición luego de sufrir un infarto o un Accidente Cerebro Vascular (ACV).

Es que la forma de identificarlo con anterioridad es mediante la medición adecuada y regular de la presión, por tal motivo tenemos la conciencia de tomar las medidas correspondientes, y ser responsables de nuestro organismo, cuidémoslo somos importantes no se olviden.

Los entornos sociales influyen en nuestros estados de ánimo.

Está claro que no podemos modificar la forma de ser de las personas que nos rodean, pero sí tomar las riendas de nuestra propia experiencia ante esas personas y empezar a cambiar desde adentro, eligiendo nuestras respuestas a determinadas situaciones. Sin embargo, pelearnos con esa situación, enojarnos, tirar la toalla y creer que nada de eso va a cambiar no nos ayuda a encontrar la salida, que por otro lado seguramente existe.

Tomar las riendas de nuestra propia experiencia ante esas personas y empezar a cambiar desde adentro.

Esto nos permite tener protagonismo y  dejamos de estar a merced de los vientos externos y empezamos a hacernos cargo de la parte que nos toca, lo que nosotros sentimos y lo que podemos hacer al respecto. Dejamos de ver un problema externo y empezamos a ver un desafío interno.

Una vez que tomamos la responsabilidad de lo que nos pasa, las puertas se van abriendo solas. Como un efecto dominó, nuestra actitud interna empieza a tener efectos externos. Nuestra percepción cambia, pero también la de los otros.

Desde una profunda y paciente mirada interior tomemos las riendas de nosotros mismos.

A medida que vamos conectando con nuestro interior, crece nuestra capacidad de ver las cosas como realmente son, de desdramatizar y de conectarnos también con los demás de una manera más genuina. Dejamos de lado ese personaje social que se queja, que tiene orgullo, que es competitivo o se siente disminuido ante las críticas y damos paso a algo mucho más auténtico.

Por otro lado, cuando estamos bien, en paz, centrados, empezamos a cuidar todo lo que nos rodea. Además de protegernos a nosotros mismos, estamos más atentos a lo que les pasa a los otros, a lo que necesitan. Y empezamos a cambiar nuestras formas de reaccionar.

Ese estado de calma nos permite ver que los otros están fuera de su eje.

Empezamos a hacernos responsables ya no solo de nosotros, sino también de los demás de un modo natural. Esto significa no mentirnos, no escaparnos de lo que nos pasa, ser coherentes con lo que pensamos y lo que hacemos. Escuchar nuestro interior, darnos ese espacio diario para conectarnos con nosotros mismos y desde ese lugar hacer lo que creemos que es correcto hacer.

Ayudar cuando creemos que hay que ayudar y saber cuidarnos más, y debemos aprender a leer las situaciones, a ver desde dónde vienen las críticas o las actitudes que no nos gustan, discernir entre las que son válidas y las que no.