El niño callado y obediente no siempre es un niño feliz.

El niño callado que mira el mundo desde un rincón y que obedece a la primera no siempre es un niño feliz, por mucho que sea “cómodo” para las personas que le rodean. A menudo, cuando sentimos temor, desesperación o vergüenza tendemos a escondernos en una esquina recóndita de nosotros mismos. Por ello, lo ideal es enseñar respeto, no educar mediante una obediencia ciega que parte de esa misma angustia que roba identidades.

No nos equivocamos cuando decimos que el tema de la obediencia es un aspecto sobrevalorado, e incluso mal entendido, por muchas familias. Es más, en boca de muchos padres y madres se escucha con demasiada frecuencia la clásica frase de que “la garantía de la felicidad está en la obediencia”. No falta tampoco el progenitor que se enorgullece de sí mismo al ver cómo sus hijos cumplen a la primera con las órdenes que reciben.

La obediencia ciega no es lo mismo que la obediencia inteligente. No, sobre todo si esta se aplica a través del miedo. No si al niño se le inculca desde bien temprano la idea de que lo más importante es complacer al otro, dejando a un lado las propias necesidades intrínsecas, criterios y voluntades.

Tarde o temprano, llegará el día en que ese pequeño deje de considerarse valioso. Acontecerá posiblemente ese momento en que deje también de defenderse a sí mismo para permitir que otros lo manejen a su antojo.

“El propósito de la educación es mostrar a la gente cómo aprender por sí mismos. El otro concepto de la educación es adoctrinamiento”.
-Noam Chomsky-

El niño callado y el efecto de la educación autoritaria
Hay niños exploradores. De esos que todo lo tocan, que todo lo miran y preguntan. Pequeños coloridos que ocupan espacios con una curiosidad insaciable. Son pequeños felices. Por otro lado, también hay niños callados, algo más reservados, pero que no tienen dificultad alguna para conectar. Basta con encontrar un tema que sea de su interés para verlos brillar y demostrar esa riqueza sensacional que guardan en su interior. Son niños introvertidos y felices.

Ahora bien, a menudo también nos podemos encontrar con esos pequeños que rehúyen la mirada. Parecen buscar la esquina más diminuta de su interior para hacerse un ovillo, para simular que no están. Para sentirse a salvo de un mundo que no entienden, pero al que obedecen a raja tabla. Son esos niños que no protestan por nada, y en cuyo vocabulario no existen los “por qués”, ni las preguntas que exploran, ni los ojos que cuestionan…

Queda claro que nuestros hijos y alumnos necesitan límites y unas normas estables. Sin embargo, el niño callado que obedece siempre sin cuestionar es muy a menudo el producto de una educación autoritaria. Esa donde las reglas se imponen mediante la amenaza y no a través de la inteligencia.

La inteligencia de quien no hace uso del miedo, sino de la empatía. De quien prefiere trasmitir a sus hijos el sentido del respeto y la oportunidad de entender por qué hay que cumplir ciertas reglas, ciertas normas.

En este mismo contexto, no podemos dejar de lado un hecho casi esencial. Los niños deben comprender el fundamento de todo lo que se les pide. Si nos limitamos a imponer una obediencia incuestionable, criaremos personas inmaduras, perfiles que siempre necesitarán de alguien que les diga qué hacer y qué no hacer en cada momento.

En la vida de una persona llega un instante en que debe hacer caso de sus propios criterios internos. La rebeldía ocasional o el cuestionar las normas que nos imponen nuestros padres, da forma a esos primeros intentos por definir nuestra propia identidad. Algo que los padres también deben entender.

Criemos niños felices, no niños esposados por la obediencia ciega
Como padres, madres o educadores, hay algo que todos sabemos. Alzar la voz y decirle un niño aquello de “haz esto y hazlo ya porque yo te lo digo” es un recurso que nos ahorra tiempo. Lo hacemos desde la urgencia y nos da buenos resultados, todo hay que decirlo.

Sin embargo, ¿qué precio pagamos con ello? ¿Qué consecuencias tiene aplicar una obediencia inmediata que se sirve del grito? Los efectos son inmensos. Daremos forma a un niño callado o con comportamientos desafiantes. Con ese tipo de dinámicas autoritarias perdemos lo más esencial que podemos construir con nuestros pequeños: la confianza.

Ahora bien, la siguiente pregunta sería pero ¿cómo consigo que mi hijo me obedezca? Queda claro que no es fácil, no lo es cuando hasta el momento solo lo hemos conseguido mediante la amenaza y el castigo. Sin embargo, a veces la respuesta es mucho más sencilla de lo que parece. Si deseamos que un niño confíe en nosotros cuando le pedimos que haga o cumpla algo, aprendamos también nosotros en confiar en él, aprendamos a respetarlos.

Madre hablando con su hijo para no educar a un niño callado

El respeto se muestra escuchando. Respondiendo preguntas, razonando con ellos, fomentando la reciprocidad. El respeto se gana teniendo en cuenta sus necesidades, sus preferencias, sus curiosidades. Hay que dar paso por tanto a un tipo de obediencia inteligente donde el niño entienda el por qué de cada cosa, donde interiorice las reglas conociendo primero su utilidad.

Queremos niños felices, receptivos con su entorno, ansiosos por aprender. No niños callados por la sombra del miedo y el autoritarismo.

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Carta a mi acompañante en la vida.

Significas para mí más de lo que las palabras pueden expresar. El amor, los brazos que me cuidan y los susurros que me alientan. Porque formamos un gran equipo y porque somos mucho más que eso

res el mejor colchón para mis caídas. Mi abrigo para el invierno. Un soplo de aire fresco en los momentos infernales. Mi sol y mis estrellas, las mismas que me llenan de vitalidad.

“Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes. Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas. Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles.

Te quiero como para ir contigo a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche. Te quiero como para no dejarte ir jamás.

Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás”.
Jaime Sabines. Poeta mexicano.

Puedes contar conmigo. No hasta dos ni hasta diez, sino contar conmigo. Con mi escudo, con mi espada y con toda mi caballería. Entre tú y yo hay un idioma diferente con palabras y frases especiales, construidas en exclusiva y con reserva especial.

Te echo de menos muchas veces y muy pocas de más. Eso te hace maravillosamente especial. Contigo pienso, hablo, lloro, río, sueño y bailo al son de cualquier melodía. Somos nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

“Solo tú y yo sabemos estar distantemente juntos.”

Juntos somos perfectamente imperfectos, pero no porque no tengamos problemas sino porque hemos sabido resolverlos. Y es que el amor tiene sus altas y sus bajas temporadas… Por eso hay que disfrutarlo al máximo, trabajando juntos en superar nuestras crisis y nuestros enfrentamientos.

Como es natural, no adoro todas tus caras. Ni siquiera adoro las mías, ¡menuda locura sería! Pero hay algo que no cambiaría por nada y es poder vivir a tu lado cualquier expresión de la vida.

Te enfadas, me enfado y, en ocasiones, nos fallamos el uno al otro. A veces no cumplimos nuestras promesas como deberíamos pero sabemos crecer juntos superando nuestras imperfecciones.

Amor, tú me sujetas y yo me agarro a ti

“Porque cuando te acaricié me di cuenta de que había vivido toda mi vida con las manos vacías.”
-Alejandro Jodorowsky-

Y mi voz y tu voz. Y la niñez de mi interior. Esa ternura que solo tengo para ti y para nuestros momentos. Los dos sabemos que si algo nos sostiene es la complicidad de los detalles diarios. En eso consiste el amor en pareja.

Si tu mundo se desmorona, ven al mío y lo reconstruimos. Si mi mundo se desmorona, voy al tuyo y lo reformamos. Así es como esto funciona.

Te amo hasta donde llegan tus defectos
Porque nuestra relación tiene ese punto que, en psicología, llaman aceptación. Eres irrepetible y eso te hace excepcional.Porque si perdiese mi tiempo en hacer juicios paralelos no podría disfrutar contigo del presente.

En ti no busco mis anhelos ni quiero que llenes mis vacíos. Ambos somos personas completas y plenas. Cambiar y madurar juntos es un placer infinito.

Y no, no te necesito, pero te prefiero y te elijo para disfrutar juntos del paisaje. Porque el amor es eso, querer sin depender y sentir amando. Amar sin cárceles emocionales y con los límites que nos impone la casualidad.

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¿Por qué las mujeres pensamos en ser infieles?

Cuando una mujer decide ser infiel a su esposo definitivamente su matrimonio carece de amor, respeto, comunicación y compromiso. La ciencia explica que los hombres se enamoran fácilmente por la vista y las mujeres se enamoran por el sentido del oído, por esa razón a quien comúnmente se le atribuye el concepto de infidelidad es a los hombres

Pero no siempre es así, las mujeres que piensan en ser infieles es porque existen muchas razones de peso para hacerlo. Sin embargo no existe una justificación para engañar a la pareja y mentir, es recomendable la comunicación en un matrimonio para expresar todo tipo de sentimientos y razones por las que creen que su relación se está destruyendo, antes de actuar sin pensar en las consecuencias.

Una mujer nunca engaña a su pareja por sentir algún tipo de atracción física hacia otra persona, debido que la mente de la mujer se enfoca en sentimientos y emociones. Sin embargo es mucho más doloroso en un matrimonio que la mujer sea infiel que el hombre.

Los motivos y razones son muchas pero las más comunes son:

  1. Es malo en la intimidad

La intimidad ha cambiado y se ha convertido en una rutina donde la mujer ya no siente atracción por su pareja. En muchas ocasiones los matrimonios se acostumbran a tener intimidad sexual siempre de la misma forma y eso carece de pasión.

Otra razón, es la poca actividad en la intimidad, donde se rechaza a la pareja constantemente sin alguna explicación lógica, dejando que la imaginación, las suposiciones y sobre todo la inseguridad invadan la mente de la mujer. Por tal motivo una mujer pensará en serle infiel a su pareja.

Evita sufrir cualquier situación similar y platica con tu esposo. Recuerda que la intimidad es muy importante en un matrimonio.

  1. La vida es una rutina

Si la vida en un matrimonio se ve sumergida en dos cosas, trabajo-casa o casa-trabajo, la relación se vuelve monótona, rutinaria y sin diversión. Sé que las responsabilidades y obligaciones se deben cumplir para brindar a la familia una estabilidad en la vida, sin embargo por nada de mundo deben dejar entrar la rutina y el aburrimiento en su matrimonio.

Las mujeres necesitan de la inventiva de sus esposos, enfrentar nuevos retos, experimentar aventuras y explorar vivencias diferentes.

  1. Diferentes intereses

Ningún matrimonio puede ser feliz cuando ya no existen muestras de amor, cariño y romanticismo. La mujer que decide ser infiel por esa razón, siente un vacío en su corazón que solo será llenado por otra persona que la haga sentir atractiva, sexy y hermosa.

En la vida matrimonial es indispensable que ambas partes cuiden y satisfagan las necesidades de cada uno; conocer a la pareja y no perder el contacto físico es lo que une el lazo del amor.

  1. Mucho tiempo sola

La falta de atención del hombre hacia la mujer es motivo para pensar en una infidelidad. Si el esposo se la pasa la mayor parte del día en su trabajo o conectado a su celular o computadora, estará desarrollando en su esposa sentimientos que afectan su salud, como baja autoestima (al creer que no le importa a su marido) o depresión.

Cuando la relación ya no es pareja y solo se vive para uno mismo ignorando la compañía del otro, es razón suficiente para pensar en la infidelidad.

  1. “Ojo por ojo”

Desafortunadamente este punto es puro dolor en la relación, cuando la mujer decide perdonar la infidelidad de a su esposo, pero solo en palabras y no con el corazón, desata el sentimiento de la venganza y deseo de actuar de igual forma que su esposo lo hizo.

Mucho dolor y pensamientos negativos existen en este tipo de parejas, pues nunca se dejan el uno al otro por cualquier razón (hijos, dinero, sociedad) y siguen aparentando ser felices.

Cualquier tipo de infidelidad (física, de pensamiento o virtual) no es justificada tanto para hombres como para mujeres. Lo mejor es aceptar que la relación y el amor se terminó que seguir alimentando odios, venganzas, rencores en el corazón de la pareja. Sin embargo siempre que hay amor se puede llegar a perdonar una infidelidad.

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El estrés, la ansiedad y la depresión se manifiestan cuando vivimos para complacer a los demás.

Definitivamente tenemos muchas maneras de vivir la vida, una de ellas es entendiendo que tenemos una gran responsabilidad con nosotros mismo en lo que respecta a escribir la historia de nuestras vidas, siendo nosotros los protagonistas, considerando nuestros sueños, considerando que debemos cuidarnos, considerando que las personas que pertenezcan a nuestro núcleo, deben cada una tener el lugar que les corresponda, sin otorgarles en ningún momento control sobre nuestras decisiones, nuestras acciones o nuestra vida en general.

Vivir para complacer a otros puede llegar a ser el camino más frustrante que decidamos transitar, significa dejar nuestras ilusiones de lado y adoptar unas que no nos pertenecen. Si bien es cierto que podemos sentir mucha satisfacción cuando las personas importantes para nosotros se sienten orgullosas de nosotros, también es cierto que cuando generamos ese efecto tratando de adaptarnos a unos parámetros que no concuerdan con lo que queremos, tarde o temprano esa satisfacción se convertirá en frustración.

Todos merecen cariño y respeto por lo que son, sin tener que aparentar nada o encajar en un patrón determinado, no hay una única manera de hacer las cosas, y es muy arrogante pensar que dentro de un universo de posibilidades, la nuestra es la mejor manera. Todos estamos en un camino de evolución y cada uno necesita vivir sus propias experiencias para aprender y crecer, si vivimos esas experiencias tomando como referencia lo que a los demás les gustaría con respecto a nosotros, nos perderemos de lecciones valiosas a lo largo de nuestro camino.

Nuestras emociones están ligadas a nuestros pensamientos, y ambas cosas son los que terminan desencadenando un estado de estrés, ansiedad o depresión. Cuando no nos sentimos satisfechos con lo que hacemos, porque en definitiva es lo que otro desea, cuando nos presionamos demasiado tratando de encajar, cuando nos importa más qué pueda pensar la gente, en lugar a cómo nos sentimos realmente, generamos en nuestra mente una cantidad de pensamientos que se harán predominantes.

Al tener una tendencia negativa en nuestros pensamientos, nuestro cuerpo reaccionará con las emociones asociadas, y de esta manera nuestro cuerpo nos alertará de que hay algo que no estamos haciendo de la mejor manera o que estamos albergando y alimentando en nuestra mente contenido que nos hace daño.

Cualquier indicio de malestar emocional nos debe llevar a revisar nuestro estilo de vida, ver a qué le dedicamos tiempo y energía, ver si estamos otorgándonos tiempo para nosotros mismos, ara conocernos, para hacer lo que nos gusta, pero especialmente es una invitación a evaluar qué tan importante es en nuestra vida, la influencia de otras personas y qué lugar en la escala de prioridades le damos.

Esta vida es muy corta como para actuar de extras o para vivir los sueños de otros. Dedícate a vivir cada segundo de la manera más apasionada y persigue tus sueños siempre, en lugar de perseguir la aceptación de los demás.

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Cómo vive un niño la separación de los padres.

Todos los niños, desde que nacen, crecen con la idea de que su familia será para siempre. Pero puede ocurrir que los padres, por distintas y variadas razones, decidan no continuar con su relación de pareja. El chico no está preparado para esto, él cree que sus papás estarán juntos para siempre. En este artículo vamos a ver cómo vive un niño la separación de los padres.

La decisión de unos padres de separarse es muy meditada, sobre todo si hay niños de por medio. Los padres no solo sufren por lo que supone la ruptura con su pareja, sino que tienen miedo de cómo puede afectar esta nueva situación a sus hijos.

A continuación vamos a ver cómo vive el niño la separación de sus padres. Sigue leyendo.

¿Qué hacer antes de la separación?

  • Ponerse de acuerdo en lo que se le va a decir al niño y hablar con él, no darle información diferente que le causaría confusión.
  • En esta conversación tienen que estar ambos padres.
  • Hay que dejarle claro que él no tiene la culpa de lo que ha pasado.
  • Hay que decirle todo lo que se le quiere, que eso no ha cambiado, pero que papá y mamá no se comprenden y se pelean mucho.
  • Es importante que ellos sepan que la separación es algo triste, y que pueden hablar de ello las veces que quieran. Es recomendable buscar momentos para hablar con ellos para que expresen sus emociones y pensamientos acerca de la situación.
  • De común acuerdo decidir ambos progenitores no utilizar a los hijos como una forma de presionar al otro bajo ninguna circunstancia y respetar siempre al otro en las conversaciones.
  • Determinar qué días estará con cada uno de los padres.

¿Cómo afecta al niño la separación de los padres?

Los niños suelen vivir esta nueva situación con tristeza, ansiedad o incluso en ocasiones, culpa

A veces pueden pensar que fue algo que ellos hicieron lo que provocó la separación de sus padres. También puede pasar que el niño se bloquee y no quiera expresar sus emociones, sobre todo al principio de esta nueva situación.

El cómo afecte al niño la separación de sus padres viene relacionado…

Con los problemas familiares antes y asociados a la separación, con la edad y maduración del niño, etc.

Crisis nerviosas o depresivas
Si la tensión en casa tras la ruptura de los padres llega a otros miembros de la familia, y se enfrenta a discusiones y enfrentamientos violentos.

Negación
Los niños suelen negarse a admitir que sus padres se han separado e insisten en que puede haber una reconciliación.

Problemas de sueño
Sobre todo al inicio de la separación, pueden tener problemas para dormir y pueden sentir miedo a que sus padres lo abandonen.

Más irritables
Se encuentran más irritables de lo normal.

Conductas regresivas y síntomas psicosomáticos
Pueden volver a hacerse pipí encima cuando ya no se hacían. Dolores de cabeza o de barriga. Esto es una manera de expresar su malestar ante la separación de sus padres.

Llanto frecuente
Suelen llorar con frecuencia, por eso es importante mostrarles nuestro apoyo, tranquilizarlos y acompañarlos para facilitar que expresen el dolor que sienten.

Chantaje emocional
Puede aparecer este tipo de chantaje en algunas situaciones en las que uno de los dos padres le riñe: es muy importante no caer en estos chantajes.

Problemas escolares
Puede bajar su rendimiento en el colegio debido a la situación que se está viviendo en casa.

¿Cómo podemos ayudar al niño frente la separación de los padres?

  • Debemos dejar a los niños manifestar sus sentimientos de frustración, rabia, tristeza, y darles nuestro cariño, no hemos de juzgarlos.
  • Si es necesario, buscar la ayuda de un profesional porque el niño se puede sentir más libre de hablar y expresar sus emociones y pensamientos a alguien ajeno a la familia, ajeno a lo que está pasando en su casa.
  • Los padres deben explicar y hablar con el niño para que la situación sea lo menos dolorosa posible.
  • No debe presenciar gritos, insultos ni discusiones violentas. Si las hubiera, el niño no debe estar delante.
  • Excluir al niño de la tensión que se genera por la separación.
  • No desprestigiar nunca al ex-cónyuge; puede destruir la imagen paterna o materna, que son muy importantes para el niño.
  • El niño debe disponer de un espacio propio tanto en la casa que viva como en la casa del padre que se haya marchado.
  • Los niños quieren ver felices a sus padres, aunque sea con una nueva pareja. La infelicidad de sus padres les provoca malestar.
  • Mantener los vínculos afectivos con abuelos, tíos, primos de ambas partes.
  • Hay que evitar el exceso de permisividad y llenarlo de regalos. Hay que actuar siempre de común acuerdo con el otro progenitor.
  • No debemos alterar las rutinas diarias del niño a pesar de la separación de los padres.
  • Es una situación complicada, pero haciéndolo bien ambos progenitores todo será menos doloroso y mejor para todos. Aquí hemos visto qué debemos hacer para que el daño sea el menos posible ante la separación de los padres.

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El tipo de amor que quiero y merezco.

En este momento de mi vida, donde mi nivel de madurez me permite evaluar de manera más sensata las cosas que quiero para mi vida, hago un paréntesis para pensar qué es lo que quiero a nivel de relaciones amorosas. Miro atrás y definitivamente he aprendido de mis errores, miro atrás y sería mentira decir que no hay nada que no quisiera cambiar… Pero definitivamente todas mis vivencias me han hecho lo que hoy soy, todas mis experiencias me han dado la práctica necesaria para saber lo que quiero y lo que no quiero a mi lado.

Durante el proceso de definición de lo que quiero, tratando de no ser tan pragmática y objetiva como siempre, tratando de darle paso a lo que desea mi corazón y no lo que en medio de un análisis profundo da un resultado, me pregunto en primera instancia: Qué estoy dispuesta yo a ofrecer en una relación, qué quiero dar, hasta qué punto quiero compartir mi vida y mis espacios, hasta qué punto  soy capaz de ser paciente con alguien que no ha entrado en mi vida, como para darme la oportunidad de conocerlo, seguirlo conociendo, no decepcionarme o autosabotearme y seguir adelante?

Reflexiono y pienso… en principio me siento preparada para establecer una relación, me siento entusiasmada con el hecho de enamorar hasta los huesos a alguien y me parece hasta un reto lograr mantener ese amor a lo largo del tiempo… Estoy dispuesta a dar lo mejor de mí para sentirme feliz en una relación y para que la otra persona también sea feliz.

Pienso en lo que quiero y en lo que merezco y no es nada del otro mundo, sencillamente es algo que me haga sentir a mí en otro mundo, en un mundo donde todo es posible a través del amor, donde las ganas de construir son más fuertes que los egos, donde no hay caretas, donde me aman como soy y una caricia, un beso y un buenos días dan el inicio a mis días… Quisiera la sencillez de la rutina acompañada con la locura de la improvisación, quisiera que esa persona que decida estar conmigo tenga respeto por mis decisiones, por mis gustos, por mis colores, por mi amor a los animales y mis ganas locas de ayudar a quienes me necesiten.

Me encantaría una persona con proyectos, metas, norte, pero que viva en el presente, que disfrute cada momento, que valore las cosas bellas de la vida… Que se sienta afortunado de estar conmigo, que pueda ser él sin fachadas, sin aparentar más de lo que es… Que quiera crecer conmigo y me brinde la oportunidad de hacerlo yo también.

No quisiera una persona que me juzgue y me critique… Ya lo viví y eso es sinónimo de: “Muere amor, muere”, tampoco me gustan las comparaciones, soy única, todos los somos, no estamos para seguir un patrón o parecernos a alguien, evitaría una persona violenta o con poco sentido del humor, las malas caras terminan apagándote el espíritu… Y evitaría a toda costa a alguien que no sabe expresar lo que siente o tiene algún tipo de limitación comunicacional… Espero no haber agotado las opciones…

En resumen, quiero compartir mi vida con una persona especial… Una persona que adicional a ser mi pareja, mi novio, mi amante, mi esposo…  sea mi amigo, mi confidente, mi mano derecha, que confíe tanto en él como en mí misma… Quiero a mi lado a alguien que esté dispuesto a abrazarme fuerte durante la noche aunque la temperatura esté elevada, alguien que me impulse y no me ate, alguien que me haga sentir más bella, alguien comprometido y centrado, alguien que disfrute su vida sin mí, pero la ame aún más cuando yo forme parte de ella. Y sé que si realmente creo de corazón que merezco lo mejor, lo mejor llegará a mí.

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Para entender a los hijos hay que verlos desde lo que son, no desde lo que deseamos que sean…

Resulta natural que todos los padres y madres deseen lo mejor para sus hijos, que transiten caminos hermosos y siempre estén rodeados de bienestar, protegidos, seguros y triunfantes en la vida, de esta manera, desde temprana edad, comenzamos a sembrar en ellos, lo que para nosotros puede representar una vida exitosa, una familia, una profesión, un buen trabajo, las responsabilidades son buenas, pero no a temprana edad, siempre cubiertos en lo material y con la certeza de que merecen ser amados y muy bien tratados.

“Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha hecho no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer.”
Khalil Gibran

Sin embargo, no siempre damos en lo que en realidad es, generalmente ocurre que no logramos entender en lo que los hijos se van convirtiendo, y resulta que esto se relaciona directamente, con el hecho de que nunca nos permitimos entenderlos desde lo que en verdad son y no desde aquello en lo que deseamos se conviertan.

Para los padres siempre resulta difícil y complicado entender a los hijos desde sus propios deseos, especialmente cuando no compaginan lo que para cada padre significa estar dentro del deber ser, o de lo moral, o desde aquello que pensamos es correcto, sin embargo, debemos saber que si no procuramos acercarnos a nuestros hijos desde su propia realidad, sino desde la nuestra, jamás llegaremos a conocerlos realmente, de allí que tantos padres, sino en su mayoría, tarde o temprano se vean sorprendidos por acciones y actitudes de sus hijos, que jamás imaginaron.

Las personas solemos llenarnos de prejuicios, es bastante simple terminar siendo arreados por la sociedad y por aquello que parece correcto, más no debemos olvidar que cada persona es un ser y nuestros hijos, lejos de convertirse en una extensión nuestra o en lo opuesto a lo que somos, deben más bien buscar su propio rumbo, enfrentar sus temores, sus debilidades y sus deseos, aprender a manejar sus emociones y esto solo es posible cuando se dejan fluir.

Resulta contradictorio, como muchos padres terminan convirtiéndose en los principales enemigos de sus hijos, llegan a niveles tan profundos de incomprensión, que no logran descifrar lo que ven con sus propios ojos, y es que tu hijo clama a gritos que le aceptes, que le reconozcas, desde lo que es, sin querer cambiarlo, que puedas llegar a compartir parte de su esencia y a admirar sus detalles, que lo ames sin prejuicios y sin comparaciones, que le des la oportunidad de decidir en que se quiere convertir en su propia vida.

amor

“El hombre está dispuesto siempre a negar todo aquello que no comprende.
Blaise Pascal”

El camino que elijan los hijos, puede resultarnos doloroso, sin embargo, será aún más doloroso si jamás llegamos a entenderlos, si en nuestra lucha por idealizarlos, nos distanciamos, creamos una muralla entre ellos y nosotros y únicamente vemos lo que deseamos ver de cada uno de ellos.

Date la oportunidad de entender a tus hijos, pero especialmente, ten la bondad de darle la oportunidad de mostrarse frente a ti sin temor a ser juzgado, el deseo de que sea tal o cual persona, tarde o temprano será solo eso, un mero deseo, más vale entender a nuestros hijos siempre desde lo que son, desde su realidad, su verdad a la luz, que pasar una vida creando una careta para ellos que tarde o temprano caerá.

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5 aspectos que hacen irresistible a una mujer.

En la adolescencia las mujeres solemos sentirnos algo acomplejadas por la forma que va tomando nuestro cuerpo. Algunas niñas a veces notan cómo crecen (a veces un poco desproporcionadas) mientras otras chicas no crecen en lo absoluto y conservan su aspecto infantil hasta los 17 años y cuando al fin el cuerpo se pone de acuerdo con las hormonas, la transformación “de tierna oruguita a bella mariposa” sucede en un parpadear.

Lo anterior de manera indudable genera inseguridades y temores. Por eso, aunque la adolescencia es una época de la vida llena de pruebas y un torbellino de emociones, en una etapa que prepara a las mujeres ante la dura y ruda belleza de la vida.

Todas queremos ser apreciadas por amigos, familiares y demás personas. Pero llega un momento de la vida donde más que querer, anhelamos poder demostrarnos a nosotras mismas qué tan atractivas somos ante el sexo opuesto. Es algo natural. Difícil de lograrlo, pero natural. Muchas no sabemos la manera de alcanzarlo y en la búsqueda de ser atractivas, a veces cometemos errores contraproducentes y devastadores para nuestra autoestima. Por fortuna, no hay error que dure por mucho tiempo.

Por eso, a manera de orientación, quiero ofrecerte la ayuda que muchas buscamos en nuestro momento y nos fue complicado encontrar. Para ti que estás leyendo este artículo te presento los cinco detalles que te harán irresistible.

  1. Una apariencia fresca

Una mujer que se maquille mucho puede, en primer momento, ser objeto de muchas miradas y desde luego que no hay nada que objetar ante el uso del maquillaje. Sin embargo, muchos hombres prefieren salir con mujeres que si bien cuidan de su apariencia, ésta sea más natural. Como bien sabes, el maquillaje excesivo bien puede ocultar algunas imperfecciones, o incluso puede transformarte en alguien hermosa, pero que está a años luz de ser tú.

  1. Que tenga un carácter agradable

Algunos hombres en primer momento podrán ver cara y cuerpo -por qué no- y sentirse atraídos, desde luego. Pero no se quedan en eso. Los más maduros y estables, si buscan algo serio y duradero, mirarán más allá del estuche e irán en busca del tesoro oculto tras una linda cara. Si un hombre ya se siente atraído por tu físico, o incluso sin sentirse así, pero desea conocerte más y tú no solo eres amable sino que además gustas de reír, eres jovial, positiva y accesible, es probable que pronto empiece a sentir algo más profundo por ti.

  1. Tiene objetivos claros

Una mujer que tiene sueños y metas claras y que además muestra que no tiene miedo y está dispuesta a luchar por ellos, es altamente irresistible a un hombre. Con ello le demuestra que no solo es un hermoso ser, sino que tiene fortaleza de carácter para luchar las más duras batallas que le presente la vida.

  1. Es activa

Que seas una mujer interesada en hacer deporte, leer, instruirte en diferentes áreas que permitan el crecimiento personal, hace que seas encantadora. Eso incentiva en el hombre interés en conocerte para saber más de ti. Además le dice que te gusta salir de la rutina y que gustas de reinventarte de manera constante.

  1. Tiene una cultura amplia

Es bien sabido que los años son el peor enemigo para la belleza física de una mujer. Por eso es importante que busques cultivarte en diversos temas que de verdad te gustan y no por el simple de buscar ser atractiva para el hombre que te gusta. Cuando logras dominar diversas temáticas y sabes hablar sobre ello con elocuencia, te harás más atractiva, por lo tanto el resultado será que quién está interesado en ti consiga sentirse bien a tu lado y el tiempo que pase en tu compañía será mucho más agradable

Por último debes saber que la atracción depende mucho de lo que un hombre esté buscando. Pese a eso, debes tener en cuenta una cosa: si alguien te quiere no solo por cómo luces, sino además por la persona que eres, entonces podrás entender que en verdad ese hombre que tanto te atrae, te merece. No te apresures en estar con alguien solo porque te dijo que eres hermosa. Busca un hombre que quiera estar contigo a pesar de lo que restan los años.

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Aprende a lidiar con personas con las que tengas que continuar relacionado.

Muchas veces quisiéramos estar totalmente alejado de alguien, que esa persona saliese de nuestro radar por completo, sin embargo situaciones particulares nos obligan a mantener algún tipo de vínculo y quizás cercanía con esa persona.

En lugar de desgastarnos y amargarnos la vida, aprendamos a tratar con esas personas que tornan nuestro ambiente pesado y que no podemos mandar a volar con todo y boleto al infinito y más allá.

Será conveniente no dejar que esa persona controle nuestras emociones, que no ocupe espacios en nuestra mente por mucho tiempo. Lo que ha pasado no lo podemos cambiar, pero sí podemos ubicar a las personas en el espacio que se merece y no hay mejor espacio para una persona que no nos conviene o desearíamos cerca, que fuera de nuestra mente.

A las personas inconvenientes con las que tenemos que estar relacionados, bien sea porque es un socio en algún negocio, porque es un familiar cercano, es el padre o la madre de nuestro hijo o cualquier otra situación que forcé un vínculo, será conveniente aprender a ignorarlas de forma inteligente. Y esto no quiere decir aplicarles la ley del hielo, ni hacer como que no le escuchamos, es simplemente hacerse inmune a su presencia y a todo aquello que normalmente nos afectaría.

Puede no resultar sencillo en un principio, pero para conservar la paz debemos tomar algunas medidas:

Si la situación lo permite, debemos acordar los términos de la relación, plantear en qué se basará y cuáles serán las condiciones del trato. Si esto no es posible, nosotros a través de nuestra actitud marcaremos la pauta: no habrá dimes y diretes, no habrá ironía en el ambiente, no habrá momentos juntos adicionales a lo necesario, no habrá emotividad en la interacción y tendremos como mantra el motivo por el cual tenemos que mantener una relación, para no desviarnos.

Puede ser que el vínculo sea con algún padre o con un hijo o un nexo trascendental en nuestras vidas, en dicho prestaremos especial atención a sumar, sin agobiar, es decir, buscaremos formas de armonizar en la medida de que la situación lo permita.

Tratemos de ser empáticos y comprensivos con el punto del otro, sin llegar a sentir lástima o culpa, entendamos que si hemos llegado al punto en el cual la relación no da para más, pero aún se debe mantener una interacción, será porque se hayan generado roces, malos entendidos e inclusive heridas que quizás solo el tiempo pueda sanar, pero que debemos colaborar para que ello ocurra y no lo contrario.

No saquemos a relucir aspectos del pasado que nos llevarán a ninguna parte, más que a remover dolores e incomodidades. Más cuando son cosas que ya se han tocado, inclusive en más de una oportunidad.

Si sientes que el ambiente compartido en un momento dado se torna más tenso de lo que podemos manejar, la mejor opción será retirarnos, alejarnos de la zona con la alta probabilidad de robarnos nuestra tranquilidad.

Evidentemente debemos hacer lo posible por sanar nuestras relaciones, pero no debemos cruzar fronteras y entender que ese proceso será de dos, mientras procuramos la sanación, sin desvivirnos por ello, solo aportando de a poco y evitando restar, conservamos nuestra paz y nuestro centro.

Recordemos que ninguna relación es equivocada, cada persona llega a nosotros para hacernos ver algo, para ayudarnos a evolucionar, para proyectarnos a través de ella. Honremos cada vínculo, incluso cuando no es evidente para qué está, por qué está o más importante por qué no lo podemos romper.

Cada vez que alguien me enoja, es porque mi corazón aun reclama algo que aún no ha aprendido.

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El desvelo de una madre es directamente proporcional al amor por su hijo.

El desvelo de una madre es eterno, pues las mujeres abocadas a la maternidad nunca duermen. Desde el momento en que comienzan a sentir da en sus vientres hasta la edad adulta de sus hijos, las mamás pasan noches enteras en vela.

Sin lugar a dudas, cada hijo tiene su ángel de la guarda, pero no debe buscarse en un más allá, sino en un “más acá”. Más precisamente, a su lado. En esta nota, te invitamos a reconocer y valorar los esfuerzos de toda mamá, quienes invierten días, meses y años de desvelo y dedicación en sus niños.

El desvelo de una madre gestante
El desvelo de una madre se inicia ya en el embarazo y se hace presente en cada etapa del crecimiento de su hijo.
 Pues especialmente en una edad gestacional avanzada de su bebé comenzará a pasar noches sin lograr pegar un ojo.

¿Por qué las madres se espabilan estando encinta? Las madres comienzan a frecuentar la nocturnidad por los movimientos de los inquietos pequeños noctámbulos o por los típicos malestares experimentados.

El desvelo de una madre tras la llegada del recién nacido
¡Llegó el bebé! Sin embargo, y a pesar de la alegría y emoción que reinan en el hogar, tus noches parecen no poder cambiar.
 Frases como “No me dejan descansar” o “No puedo ni debo dormir” se repiten incesantemente entre las flamantes madres.

No es para menos, pues los primeros meses de cualquier hijo son difíciles para cualquier mamá por cuanto comporta una serie de cambios y aprendizajes considerables. El recién nacido se despierta con frecuencia y llora desconsoladamente.

¿Tiene hambre? ¿Estará acalorado? ¿Será el pañal? Sin embargo, nada parece calmarlo más que tus brazos. Aun así, aquí se inaugura un período en el que ese eterno desvelo de una madre obedece pura y exclusivamente a la preocupación por el estado de su hijo.

Y a medida que el niño crece…
Tu pequeño comienza a crecer y seguramente muchas cosas van cambiando y otras tantas se van encauzando. Seguramente llegarás al estadío donde el niño corte sus primeros dientitos, comience a comer alimentos sólidos, empiece a gatear e incluso a dar sus primeros pasitos.

En esta etapa notarás y apreciarás un hecho glorioso: ¡el bebé comenzará a dormir plácidamente durante lapsos más largos! Incluso, si eres una madre afortunada, tu hijo llegará a descansar toda la noche de corrido. ¡Todo un logro, una hazaña!

Aquí es donde se hace presente un nuevo caso que habla del eterno desvelo de una madre: “¡No se quiere dormir!”. Pasan las horas y eres prisionera de un sueño infernal mientras tu hijo no da el brazo a torcer ante el cansancio de todo un día de juegos y diversión.

La rutina iniciada con un baño caliente seguida por canciones de cuna, cuentos, abrazos, besos y caricias no alcanza para cumplir el objetivo. Y aún cuando libres una intensa lucha contra el cansancio, ese soldado que no mata pero ataca, tu hijo estará más activo que nunca, intentando jugar, escapar y, por qué no, saltar en la cama.

Otros casos que generan el desvelo de una madre
Seguramente pensabas que nos habíamos olvidado de aquellas noches que pasas controlando la fiebre del niño, atenta a deposiciones, tos, sarpullidos y tantos otros síntomas
 que te llaman la atención y te preocupan, al punto de quitarte el sueño.

El desvelo de una madre se activa también frente a cualquier caso de enfermedad en cualquier momento de la vida de tu amado hijo. “No me puedo dormir”, el estado de hipervigilancia te mantiene desvelada y concentrada en cada signo y manifestación del pequeño.

Y sí, a medida que tu hijo crece, algunas cosas se tornarán inevitables, como sus primeras salidas. Seguramente, sea la primera fiesta o la décima, pasarás noches sin siquiera arrimarte a la cama. Pues no tiene sentido si asumes que intentar descansar será una verdadera misión imposible.

“Chao mami, me voy de fiesta, no me esperes despierta”. ¿El plan de esta noche? Dotaciones de café, alguna película y, por supuesto, cualquier reloj a mano para ir controlando el paso del tiempo. El lema se convierte aquí en “imposible dormir”.

Aun así, con tantos días desveladas, las mamás siguen apostándolo todo por la crianza de sus hijos. Por su amor incondicional, estos “ángeles de la guarda” velan noche y día por el bienestar del niño en cada período de su desarrollo. ¡Un aplauso cerrado para estos maravillosos seres!

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