Nuestro cuerpo fue diseñado para acumular grasa, errores que no debes cometer.

De ahí que se nos haga más difícil perder grasa que a los hombres: los hombres fueron diseñados biológicamente para ser cazadores, proveedores. Las mujeres en cambio, evolutivamente, acumulamos grasa con el fin de mantener los bebés vivos en caso de recesión.

Claro está, existen algunas excepciones. Ahora, reconociendo que no nos debemos comparar con los hombres y no seguir tratamientos creados para ellos, no caigamos en los siguientes mitos y errores:

“Usar plásticos en el área del abdomen hace perder grasa”.

En realidad el plástico sólo eleva la temperatura corporal. Te hace sudar porque el sudor es el mecanismo corporal para eliminar el exceso de calor. Si sudas en el abdomen, no significa que estés perdiendo la grasa localizada allí, sólo te estas deshidratando por el abdomen.

“El sudor es grasa que se va”.

El sudor está compuesto por agua y algunos componentes esenciales de tu cuerpo. La grasa se elimina principalmente mediante la orina.

“Las fajas ayudan a adelgazar”.

No exactamente… Pueden ayudar en un proceso pos operatorio, a mantener tu postura a la hora de levantar pesos, a combatir la flacidez en el abdomen; pero lo único que logras usando fajas muy ajustadas es cambiar la posición de tus órganos internos y hasta quebrar tus costillas en casos extremos.

“Hacer ejercicios abdominales elimina la grasa acumulada”.

Construir músculo es diferente a perder grasa. Con los ejercicios abdominales fortaleces y tonificas tu abdomen. La grasa se pierde a través del ejercicio cardiovascular como el trote o la bicicleta.

“Se puede ‘elegir’ la grasa que pierdes de forma natural”.

Tu cuerpo elimina la grasa de forma equitativa, de ahí que entre menos grasa tengas, más difícil puede resultar perderla.

Con tiempo, esfuerzo, disciplina y paciencia -aunque a veces nos falte. El ejercicio regular y la dieta son las mejores alternativas. Sin embargo, lo más importante es que nos amemos a nosotras mismas, y que si vamos a trabajar en nuestro cuerpo, sea porque le amamos y no porque le odiamos.

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