Cómo perder barriga: 7 consejos para lucir una figura esbelta

Uno de los motivos más habituales por los que la gente decide apuntarse al gimnasio es el objetivo de lucir cuerpo y perder esos “kilitos” de más. El deporte es sano, mejora nuestro bienestar, produce muchos beneficios tanto físicos como psicológicosy también es ideal para obtener una figura esbelta.

Por desgracia, la desinformación y los falsos mitos pueden llevar a las personas a no beneficiarse del entrenamiento físico destinado a la reducción de tejido graso, haciendo que se desmotiven a las primeras de cambio. Cuando pasadas unas semanas se compruebe que la capa de grasa que cubre el cuerpo no ha decrecido, la desmotivación puede hacer que renunciemos a seguir apostando por los hábitos sanos.

Consejos para perder barriga

Perder barriga puede ser un proceso lento dependiendo del porcentaje de grasa corporal que un individuo posea, y en esta dinámica intervienen variables físicas, psicológicas y nutricionales que no siempre son tenidas en cuenta.

A continuación puedes encontrar distintas estrategias que pueden ayudarte a conseguir un cuerpo esbelto.

1. Ser realista

Las creencias irracionales y las expectativas poco realistas llevan a la frustración y a la desmotivación. Es posible encontrar muchos artículos en internet y algunas revistas dedicadas al fitness que aseguran que es posible lograr un cuerpo 10 en cuatro, seis u ochos semanas…¡Esto es totalmente falso!

El proceso de pérdida de grasa va a ser un proceso más o menos largo dependiendo del porcentaje de grasa corporal que poseemos y, por tanto, los supuestos entrenamientos “milagro” solo pueden funcionar con personas que llevan tiempo practicando ejercicio físico y su porcentaje de grasa corporal es bajo.

2. Cuidado con la dietas

También es frecuente que algunos individuos quieran realizar dietas especiales para adelgazar y acaben frustrados al no conseguir los resultados deseados en el tiempo que habían estimado. Las dietas para perder peso deben estar orientadas hacia una evolución constante y duradera, no abrupta, porque, de lo contrario, podría producirse un efecto rebote.

Es más oportuno adoptar unos hábitos alimenticios saludables en los que se consumen proteínas, productos lácteos bajos en grasa, fruta, verduras, productos integrales y alimentos que contengan grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas (como por ejemplo los frutos secos o el pescado).

3. La importancia de las calorías

Lo que comemos es importante, pero si nuestro objetivo es perder grasa para tener un vientre plano, entonces es necesario quemar más calorías de las que consumimos.

En otras palabras, el control de la alimentación es una variable fundamental para la reducción de tejido graso. Esto es lo que se conoce como desequilibrio energético, un término que hicieron popular Donnelly y Smith. Según ellos, y para que una persona pierda peso, es imprescindible que el gasto calórico sea superior a la ingesta alimentaria.

4. Haz cardio

¿Y cómo podemos aumentar el gasto calórico? El ejercicio físico habitual es una estrategia eficaz. Ahora bien, está muy bien que pises el gimnasio y hagas un poco de pesas, pero si quieres reducir el perímetro de tu cintura vas a tener que realizar cardio. Así que si quieres un vientre plano, sal a correr por la playa o coge la bicicleta y hazte unos kilómetros. Seguro que tu cuerpo lo va a notar.

5. Coge las mancuernas y haz pesas

El ejercicio cardiovascular es ideal para quemar calorías durante la práctica deportiva. Sin embargo, el entrenamiento de fuerza también puede ser una buena ayuda para perder esos kilos que te sobran y así lograr un vientre plano, tal y como afirman Frimel, Sinacore y Villarreal en un estudio publicado en 2008.

Puede que el entrenamiento de fuerza no produzca tanto gasto energético durante la sesión, pero incrementa el gasto calórico tras ésta, ya que aumenta la actividad del sistema simpático, y al aumentar la masa muscular, se produce un incremento del metabolismo basal en reposo, así como una reducción de la lipogénesis hepática, concluyen Strasser, Arvandi y Siebert en otra investigación llevada a cabo en 2012. Los circuitos de pesas son ideales para quemar grasa e incrementar la masa muscular.

6. El ejercicio mixto, la mejor alternativa

Ambas formas de ejercicio físico (cardio y fuerza) aportan muchos beneficios y son ideales para lograr una figura esbelta. No obstante, el entrenamiento combinado es más beneficioso que si solamente se emplea una de estas formas de ejercicio.

Respecto al impacto del entrenamiento físico en la masa corporal y la grasa, una investigación de L.H. Willis que se realizó 2012 comprobó los efectos del entrenamiento mixto aporta mayores beneficios que el entrenamiento de fuerza y resistencia aeróbica por separado.

7. Aumenta tu NEAT

Si queremos quemar calorías, el ejercicio físico es ideal para lograrlo; sin embargo, es importante destacar que la actividad física solamente representa un 15-30% del gasto calórico total, pues la termogénesis (la energía que se gasta al consumir alimentos) y el metabolismo basal, es decir, la energía necesaria para mantener en funcionamiento los órganos vitales, suponen entre un 10-15% y 50-70% del gasto calórico total respectivamente.

Una de las mejores maneras de aumentar el metabolismo basal es en NEAT (Non-Exercise Activity Thermogenesis). Éste es un término científico para describir las actividades cotidianas asociadas con las calorías quemadas, en otras palabras, es la actividad física realizada con cualquier movimiento hecho sin el propósito de hacer deporte. Por ejemplo, subir escaleras, las actividades domésticas, caminar al trabajo, etc. Esto debería hacerte reflexionar sobre la necesidad de tener un estilo de vida activo. La próxima vez que vayas a tu casa, no cojas el ascensor; y si vas al trabajo, no te subas al coche y utiliza la bicicleta.

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6 Beneficios de hacer abdominales que tal vez desconocías.

La realidad de entrenar los abdominales

Los abdominales son un grupo muscular que se encuentra en la zona media del cuerpo y que condiciona gran parte de nuestros movimientos. Trabajar esta zona afecta indirectamente al resto del cuerpo y mejora, por ejemplo, nuestra postura corporal. Trabajar los abdominales ayuda a prevenir lesiones, dolores y molestias.

Obsesionarse con los abdominales no es una buena opción, pues esto puede provocar que sobreentrenemos esa zona. Para aquellos que quieran trabajar su aspecto físico, si en realidad quieren marcar la zona del core, no sirve de nada pasarse horas y horas trabajando esa zona. Los mejores resultados aparecen cuando se realiza un entrenamiento mixto, es decir, de fuerza y aeróbico.

Beneficios de hacer abdominales

Pero lejos de impacto que puedan tener nuestros abdominales en nuestra imagen corporal, desarrollar esta parte del cuerpo puede ayudarnos en nuestro día a día y nuestra vida cotidiana.

Seguramente te preguntarás: ¿Cuáles son estos beneficios? ¿Qué es lo que me aporta el trabajo abdominal, además de un bonito cuerpo? A continuación puedes encontrar la respuesta a estas preguntas.

1. Reduce el dolor de espalda

Unos abdominales fuertes son beneficiosos para la espalda, especialmente la espalda media y baja. Cuando tenemos unos abdominales poco trabajados estamos forzando la espalda a trabajar más y soportar más peso. Es por eso que es esencial trabajar el core para cualquier actividad diaria. Por ejemplo al agacharnos para coger algo.

Si repartimos el peso hacia la zona abdominal, tendremos menos riesgo sentir dolencias en la espalda. El trabajo abdominal ayuda a que este músculo pueda levantar más peso y se fatigue menos.

2. Mejora la postura

Por tanto, uno de los beneficios más importantes del trabajar esta zona del cuerpo es fortalecer los músculos abdominales, lo que ayuda a mantener una buena posición y aliviar la tensión en la espalda. Los abdominales fuertes mejoran la buena postura, lo que disminuye el desgaste de la columna vertebral. Una mala postura es un problema porque puede conducir a complicaciones como la hernia discal. Además, una buena postura nos hace físicamente más atractivos.

3. Ayuda a prevenir lesiones

Como puedes ver, el trabajo abdominal no solo ayuda a reducir el dolor de espalda, sino que la postura correcta a la hora de hacer cualquier trabajo diario previene lesiones. Ya sea, como se comentaba en el punto anterior, para prevenir complicaciones como una hernia discal o para evitar el dolor de lumbares al realizar un mal gesto, los abdominales fuertes nos ayudan a impedir la aparición de problemas y dolencias físicas serias.

4. Mejora el equilibrio

Trabajar los abdominales mejora el control del equilibrio corporal, pues éstos son el soporte de nuestro tronco, y si no son estos músculos los que hacen ese trabajo lo va a hacer otra parte de nuestra anatomía, es decir la espalda. Los resultados de esto pueden ser nefastos para esta parte del cuerpo. Y es que casi en cada movimiento que hacemos entra en juego la zona lumbar y, en consecuencia, puede hacer que esta última se desarrolle mucho más que la zona abdominal.

Para encontrar el equilibrio y el balance, es necesario hacer un trabajo específico de abdominales, porque sino podrían aparecer problemas como la escoliosis o la lordosis. El equilibrio entra en juego todos los días: si caminas sobre una superficie irregular o cuando tomas un paso en falso en un bordillo.

5. Respirar mejor

El entrenamiento físico y el entrenamiento de la respiración van unidos. El desarrollo demúsculos respiratorios más fuertes, como el diafragma y los intercostales, se traduce en una mejor fuerza del core, según un estudio de Journal of Strength and Conditioning Research. Al mismo tiempo, un core más fuerte permite una respiración más fácil.

6. Mejorar el rendimiento deportivo

Todos los deportes utilizan la parte central del cuerpo para la estabilización y la acción. Ya sea para atrapar una pelota, lanzarla o girar el torso al nadar, la función de la zona abdominal es clave.

Todos estos movimientos emanan de los músculos abdominales fuertes y, además de evitar lesiones, esto ayuda a recuperación y la curación de éstas. El entrenamiento de la zona abdominal tiene un efecto indirecto en el rendimiento deportivo. Por ejemplo, nos ayuda a chutar más fuerte, a nadar más rápido o a saltar más alto.

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