Pensar positivo se trata de escoger cuidadosamente nuestros pensamientos.

Algunas personas descartan el poder del pensamiento positivo, simplemente porque no saben los grandes beneficios que éste trae, y porque creen que sólo se trata de tener optimismo ciego.

Pensar realmente positivo es:

Saber conscientemente cuál es tu situación actual y qué cosas podrías esperar del futuro. Conocer los peores y mejores escenarios posibles resultantes en determinada situación. Saber de qué manera tú, con tus habilidades, puedes influenciar dichos resultados. Convencerte a ti mismo de que puedes dar lo mejor de ti y que no importa realmente el resultado.  Realizar un autoanálisis completo para ir calibrando cada vez mejor tus expectativas positivas

Rodéate De Gente Con Actitud Mental Positiva.

Las influencias negativas siempre logran “pegarnos” su negativismo, ya sea poco o mucho, dependiendo de lo influenciables que seamos; pero siempre algo nos contagian. Si nosotros estamos rodeados de gente que nos apoya, nos motiva, nos inspira; en vez de estar con alguien que nos crítica y que duda de nosotros.

Realmente es mucho más fácil que en el momento en que tengamos una dificultad, podamos superarla más fácil y rápidamente. Y así como las personas, existen malas influencias de otros tipos; como por ejemplo los noticieros, los periódicos, algunos sitios de internet, e incluso las redes sociales.

 Sé Agradecido en  todo momento.

También puedes intentar sentirte agradecido en todo momento por las cosas que has logrado y por las cosas buenas que tienes en este momento. Hay personas que se sienten mal por tener un carro viejito, pero no  agradecen que ese carro viejo les brinda. La forma eficiente de llegar del punto A al punto B, protegerse de la lluvia y muchas otras cosas. Cuando nosotros nos sentimos agradecidos, nuestra mente no tiene cómo pensar negativo. No hay forma de pensar negativo y estar agradecido al mismo tiempo; por lo tanto esto es una ayuda increíble para la actitud mental positiva.

Las influencias negativas siempre logran “pegarnos” su negativismo,.

Ya sea poco o mucho, dependiendo de lo influenciables que seamos; pero siempre algo nos contagian. Si nosotros estamos rodeados de gente que nos apoya, nos motiva, nos inspira; en vez de estar con alguien que nos crítica y que duda de nosotros.  Realmente es mucho más fácil que en el momento en que tengamos una dificultad, podamos superarla más fácil y rápidamente.

Y así como las personas, existen malas influencias de otros tipos; como por ejemplo los noticieros, los periódicos, algunos sitios de internet, e incluso las redes sociales. Medios de información en donde se comparten cosas horribles y malas todo el tiempo. Nuestra mente termina pensando que todo es malo y que esas situaciones negativas son mayoría, cuando realmente no es así.

Las personas vanidosas creen tener siempre la razón.

Por ello que, con frecuencia, las personas soberbias y vanidosas tratan de argumentar y defender sus puntos de vista mediante falacias de autoridad… ¡Poniéndose a sí mismos como autoridad! Prestan atención a su imagen pública (aunque no lo hacen notar) La vanidad y la soberbia están directamente relacionadas con la opinión que los demás tienen, sin embargo, al mismo tiempo, tratan de aparentar indiferencia ante lo que opinan los demás, y esto lo hacen por dos razones:

La primera, que sabe que la naturalidad se valora positivamente; la segunda, que interés por lo que opinan los demás implicaría debilidad.

Se enfadan fácilmente.

Puesto que tratan de fingir una versión idealizada de ellos mismos, es difícil comunicarse con ellos sin que surjan fricciones. Cualquier pequeño detalle puede provocar un enfado monumental, por discutir algo que, para ellos, es fundamental en su disfraz.

Por ejemplo, si no se les presta la suficiente atención en un grupo, inconscientemente, el vanidoso buscará alguna razón para enfrentarse con alguna persona del grupo y, de esta forma, conseguir atención.

Se expresan de forma teatral.

La mayoría de personas soberbias y vanidosas se expresan de una forma completamente teatral. Es decir, cuando hablan, gesticulan de una forma que casi parece sacada del mundo de las artes escénicas. Esto lo hacen para captar la atención del otro, porque una persona vanidosa y soberbia, como ya has podido ver hasta ahora, es una persona que necesita constantemente de la atención y de la validación de los demás.

Instrumentalizan a los demás.

La vanidad tiene cierta relación con el narcisismo, y el narcisismo tiene cierta relación con la psicopatía (puesto que se considera que el único importante es uno mismo y los demás están cosificados, como si fueran objetos para satisfacción propia).  Sin embargo, sí es posible que tenga algún rasgo psicopático y tienda a tratar a los demás para su propio beneficio, sin interesarse por ellos como personas.

 

A vivir se aprende viviendo, y tambien un propósito.

También se puede aprender mucho de las vivencias de los demás y de su forma de enfrentar los retos. Para inspirarnos y motivarnos a mejorar día a día, enseñarnos a confiar en nosotros mismos y en nuestras posibilidades, pero sobre todo, demostrarnos que no tenemos límites, a no ser que nosotros nos los pongamos.

La vida es como una ruleta rusa.

 A pesar de todo lo que nos pasa, a pesar de todo lo que vemos y oímos en las noticias, a pesar de todo lo que le pasa a la gente que nos rodea…seguimos viviendo como si fuéramos seres eternos…y seguramente los somos, pero en ésta vida que tenemos el privilegio de vivir, nuestro tiempo es limitado y nunca sabemos cuándo puede ser el último día.

He sido testigo de cómo la vida a veces termina sin previo aviso y solo deja remordimientos, preguntas sin respuesta y desconcierto solo queda la impotencia la de ver como se nos va la gente que queríamos y no hay vuelta atrás para nadie pero si al menos, eso nos hace reflexionar y cambiar nuestra forma de vivir, entonces  aún podremos abrazar a quienes sí que están, decirle te quiero a la gente que queremos, pasar más tiempo con nuestros hijos, familia, amigos, atrevernos a correr riesgos, hacer lo que nos gusta, amar, disfrutar pero no solo un día o dos hasta que se nos “olvide” más bien, hacer de ello una nueva forma de vida no dejes para mañana lo que puedas vivir hoy mañana puede ser tarde.

¿Cuál es el sentido de la vida? 

Pero y si la vida no se trata de encontrar tu propósito sino de que la misma tenga significado y que cumplas todo aquello que quieres conseguir. Imagina el terrible trauma que los pacientes con enfermedades terminales tienen que pasar al tomar la decisión entre sí continuar con su tratamiento o tomar la decisión de parar.

Aquellos que deciden continuar tienen que sobrellevar todo el dolor emocional y físico con la esperanza de que su condición mejore de alguna manera.

Porque creen que la vida es preciosa y quieren hacer todo lo posible para aferrarse a ella.

Vivir una vida con propósito no significa necesariamente que tengamos que cambiar el mundo. No necesitamos tener el mejor trabajo con el sueldo más alto, la casa más linda o los bienes más lujosos. Se trata de vivir una vida que tenga sentido. Se trata de vivir una vida que tenga algún significado, siempre y cuando tu vida se esté moviendo hacia adelante, tú estarás viviendo una vida con significado.

Sé quién quieras ser.

No vivas una vida sin tener ninguna consideración de las consecuencias. Pero no te sientas obligado a cambiar tu vida para atender a la felicidad de otra persona. Al ser fiel a ti mismo estarás viviendo una vida con propósito. ¿Qué sentido tendría nuestras vidas si nosotros pasáramos tomando decisiones en base a lo que los demás quieran?

¿Nuestra felicidad no sería verdad, sería la felicidad de los demás?

No se puede lograr las cosas que quieres en la vida, sin creer que tú puedes lograrlo. No tengas miedo de ponerte a prueba o a los retos, tú eres mucho más capaz de lo que tú crees. No te rindas cuando cometas errores.Los sueños son sólo imposibles cuando dejamos de tratar de alcanzarlos. Así que sigue creyendo en ti mismo y sigue adelante.

Rodéate siempre de gente positiva a veces podemos creer en nosotros mismos pero las personas que nos rodean no.

Elige rodearte solo de gente positiva, de aquellos que de verdad apoyan tus ambiciones, los que creen que puedes hacerlo. No se puede vivir una vida con propósito si tus esfuerzos están siendo constantemente frustrados y criticados por personas o pensamientos negativos.

 

Para una mala actitud el silencio y una sonrisa es el mejor consejero .

Las palabras son poderosísimas.

Pueden llegar a determinar el rumbo de nuestro pensamiento, nuestra actitud ante la vida, en el día a día puede suponer la diferencia entre el éxito y la derrota en cualquier ámbito. Si nos parece normal dedicar todos los días un tiempo a cuidar nuestro cuerpo, a asearnos, vigilar nuestra dieta o hacer algo de ejercicio, por qué no dedicar también a cuidar cada una de nuestras palabras.

Estamos lejos de plantearnos mejorar nuestro lenguaje: así somos, así hablamos.

El lenguaje refleja nuestra existencia, nuestra historia, nuestras esperanzas. El lenguaje es un espejo de cómo somos. Cuando somos conscientes de nuestras palabras nos damos cuenta de que no vemos el mundo tal y como es, sino tal y como hablamos. Por eso quizá cambiando el enfoque de ese espejo también podremos enfocarnos de otra manera, cambiar, ambicionar cosas más grandes, una vida mejor, con más bienestar, más alegría y más salud.

Deberíamos hacernos cargo de nuestros vocablos.

Nos referimos a esas que te ayudan a crecer, que son las que deberíamos compartir, las que nos ayudan a transformar nuestras vidas y a dar lo mejor que tenemos a las personas que nos rodean  y no aquellas que lanzan opiniones o palabras sin averiguar o investigar del tema realmente ignorancia total.

Es tan importante buscar ese lenguaje positivo.

Tomar conciencia de nuestro lenguaje es fundamental para escribir nuestro destino. Es más, las palabras influyen en nuestra posibilidad de supervivencia, ya que la expresión de emociones positivas hace que nos fijemos, que prestemos atención, a aquellos estímulos físicos y mentales que cada vez son más relevantes para llevar una vida duradera, plena y con el mayor grado de felicidad posible. Somos unos firmes convencidos de las funciones vitales del lenguaje positivo en nuestra mente ejercen una influencia creativa en las decisiones más profundas que tomamos.

El silencio es asesino, y se hereda de padres a hijos.

Es un pozo sin fondo porque cuando se intenta salir ya no hay marcha atrás, se trata de un camino sin retorno cierto. Pertenece a la familia de la ira, pero puede ser más dañino que ella. Es casi imposible mentir cuando se habla enfadado, lo decimos mal, pero decimos lo que pensamos. Por ese motivo enseñemos a nuestro cerebro a pensar antes de hablar ya que es imprudente hablar sin conciencia y no educado mover la boca y dejar de lado el cerebro (palabras de mi padre), siempre recuerdo un dicho que aprendí de una persona muy querida pues decía ” La ignorancia es atrevida” y tenía mucha razón.

Desarrolla tu propio sentido del respeto y serás felíz contigo misma.

Si realmente quieres respetarte, entonces tendrás que aceptarte y esforzarte por ser la persona que siempre soñaste ser. Toma medidas para ser feliz contigo misma y lograr que el mundo te trate como lo mereces.

Descubre cuáles son tus principios, tu personalidad y tu talento. 

Deja de consentir la aprobación de los demás y empieza a desarrollar tus propios estándares. Alguien podría respetar un título académico, pero tú podrías respetar la creatividad. ¿Qué opinión importa más en este caso? Podría tomarte un buen tiempo completar este proceso emocionante de autodescubrimiento, pero pronto verás que valdrá la pena.

Si quieres respetarte, entonces tendrás que ser capaz de perdonarte por todo aquello que hayas hecho en el pasado que te avergüence.

Reconoce que lo que hiciste estuvo mal y si es necesario pide disculpas, luego procura salir adelante para poder ser la persona que quieres ser. Si eres demasiado duro contigo misma por haber tomado las decisiones equivocadas o por haber dicho algo hiriente, entonces nunca podrás salir adelante. Recuerda que eres un ser humano y los seres humanos cometen errores.

Necesitarás estar cómodo con tu persona, aprender a amarte y aceptarte. 

Esto no quiere decir que tendrás que pensar que eres perfecta, sino que tendrás que aprender a aceptarte pese a todos tus defectos. Sé feliz con todo aquello que te encante de ti misma y acepta todo aquello que no sea tan perfecto qué digamos, en especial aquello que no puedas cambiar.

 No podrás aceptarte si no eres feliz con tu persona o con tu aspecto físico.

Comienza a tener un lenguaje corporal positivo y una buena postura, sonríe más y ten al menos tres pensamientos buenos sobre ti cada hora. Si alguien te hace un cumplido, acéptalo diciéndole “Gracias”.

Una actitud positiva podría acercarte o alejarte del éxito en la vida, además de los pensamientos que tengas sobre ti.

Aunque las cosas no vayan como quisieras, ten la seguridad de que algo bueno sucederá al final, conténtate con tu vida diaria y todo lo que te brinda. Si eres excesivamente negativa con todo y solo imaginas el peor escenario de toda situación, entonces serás más propensa a que nunca te sientas bien con tu persona o a que nunca te des el respeto que mereces.

Si alguien te hace un comentario útil y constructivo, evalúa lo que te dice.

Es importante escuchar realmente la crítica constructiva para que puedas utilizarla para mejorar tu persona.

La persona que desatiende su salud no puede ver lo afortunada que es estar viva.

Cuando hagas el esfuerzo por mantener tu cuerpo en forma, no solo te sentirás mejor físicamente, sino que también sentirás una especie de orgullo propio. Respetar tu cuerpo también significa, evidentemente, no insultarlo por su aspecto. Procura ponerte en forma y cuidar tu salud.

Una persona que se respeta a sí misma no permite que otros la traten mal y prefiere no relacionarse con gente irrespetuosa.

Buscando siempre tu lado responsable y maduro.

Si te sientes atascada en la niñez perpetua, aprender a deshacerte de la rutina te ayudará llegar a la adultez rápidamente. Ser un adulta es más que tener cierta edad, es tener cierta actitud. Entre más aprendas sobre ti misma y a identificar tus propias tendencias, estarás más cerca de ser un adulta. Aprende a prepararte para el futuro, lánzate en tus últimos años de adolescente y acepta la adultez con gracia y dignidad.

¿Qué hace que seas tú misma?

Emplea tus últimos años de la adolescencia y los primeros años de tus 20 para empezar a ser cada vez más la versión adulta de tu persona. Tus aficiones, talentos y habilidades te darán una idea de qué te convertirás, así que será importante que aproveches tus años de adolescente para explorar esos talentos y soñar en grande.

Empieza a pensar en dónde estarás de acá a 10 años. Si bien no tendrás que planificar toda tu vida a los 16, será importante pensar sobre lo que quieres hacer el resto de tu vida.

Date la oportunidad de sociabilizar con la mayor cantidad de personas.

Tus años de adolescencia deberán estar llenos momentos divertidos, noches en vela y travesuras bienintencionadas. Así que no te dejes absorber mucho por los entrenamientos de fútbol, el club de matemáticas o tus tareas de modo que puedas desligarte y pasarla bien. Será uno de los pasos más importantes para madurar.

¿Para qué eres bueno? ¿Cuáles son tus habilidades? ¿En qué debes trabajar? ¿Qué te detiene a conseguir lo que quieres? 

A medida que envejezcas, te darás a conocer mejor. Si tienes a ser perezosa, a estresarte o a posponer las cosas, no deberías sorprenderte cuando llegues a los veinte años y tengas que prepararte para el trabajo. Un adolescente puede salirse con la suya haciendo caso omiso de estas cosas y llamarlo “juventud”. Pero una adulta tiene que ser realista y honesta acerca de las deficiencias, los retos y los lugares para el crecimiento. Crecer requiere trabajar.

Aprende a decir “no”.

Entre más enfatices tu metas a largo plazo tomando decisiones a corto plazo que te llevarán a la dirección correcta, serás más madura. Ser responsable a veces implica rechazar algunas cosas.

Empieza a pagar tus propias cuentas.

Cuando te vayas de la casa de tus padres, probablemente la transición sea difícil. Es muy difícil ser completamente independiente a nivel económico apenas uno termina la escuela o durante ella, pero podrás tomar pasos pequeños para alcanzar tu libertad y responsabilidad financieras. Tu meta deberá ser hacer presupuestos austeros y no depender de nadie para obtener ayudas económicas.

La madurez no está relacionada con la edad. Todos envejecemos pero no todos maduramos. Abstente de depender de otros para definir tus metas. La vida es lo que tú haces de ella. Deja de quejarte y date cuenta de que la vida es, en realidad, lo que tú hagas de ella: viniste a este mundo sin nada, te irás de él sin nada y todo lo que haya en el camino dependerá de ti.

 

El niño callado y obediente no siempre es un niño feliz.

El niño callado que mira el mundo desde un rincón y que obedece a la primera no siempre es un niño feliz, por mucho que sea “cómodo” para las personas que le rodean. A menudo, cuando sentimos temor, desesperación o vergüenza tendemos a escondernos en una esquina recóndita de nosotros mismos. Por ello, lo ideal es enseñar respeto, no educar mediante una obediencia ciega que parte de esa misma angustia que roba identidades.

No nos equivocamos cuando decimos que el tema de la obediencia es un aspecto sobrevalorado, e incluso mal entendido, por muchas familias. Es más, en boca de muchos padres y madres se escucha con demasiada frecuencia la clásica frase de que “la garantía de la felicidad está en la obediencia”. No falta tampoco el progenitor que se enorgullece de sí mismo al ver cómo sus hijos cumplen a la primera con las órdenes que reciben.

La obediencia ciega no es lo mismo que la obediencia inteligente. No, sobre todo si esta se aplica a través del miedo. No si al niño se le inculca desde bien temprano la idea de que lo más importante es complacer al otro, dejando a un lado las propias necesidades intrínsecas, criterios y voluntades.

Tarde o temprano, llegará el día en que ese pequeño deje de considerarse valioso. Acontecerá posiblemente ese momento en que deje también de defenderse a sí mismo para permitir que otros lo manejen a su antojo.

“El propósito de la educación es mostrar a la gente cómo aprender por sí mismos. El otro concepto de la educación es adoctrinamiento”.
-Noam Chomsky-

El niño callado y el efecto de la educación autoritaria
Hay niños exploradores. De esos que todo lo tocan, que todo lo miran y preguntan. Pequeños coloridos que ocupan espacios con una curiosidad insaciable. Son pequeños felices. Por otro lado, también hay niños callados, algo más reservados, pero que no tienen dificultad alguna para conectar. Basta con encontrar un tema que sea de su interés para verlos brillar y demostrar esa riqueza sensacional que guardan en su interior. Son niños introvertidos y felices.

Ahora bien, a menudo también nos podemos encontrar con esos pequeños que rehúyen la mirada. Parecen buscar la esquina más diminuta de su interior para hacerse un ovillo, para simular que no están. Para sentirse a salvo de un mundo que no entienden, pero al que obedecen a raja tabla. Son esos niños que no protestan por nada, y en cuyo vocabulario no existen los “por qués”, ni las preguntas que exploran, ni los ojos que cuestionan…

Queda claro que nuestros hijos y alumnos necesitan límites y unas normas estables. Sin embargo, el niño callado que obedece siempre sin cuestionar es muy a menudo el producto de una educación autoritaria. Esa donde las reglas se imponen mediante la amenaza y no a través de la inteligencia.

La inteligencia de quien no hace uso del miedo, sino de la empatía. De quien prefiere trasmitir a sus hijos el sentido del respeto y la oportunidad de entender por qué hay que cumplir ciertas reglas, ciertas normas.

En este mismo contexto, no podemos dejar de lado un hecho casi esencial. Los niños deben comprender el fundamento de todo lo que se les pide. Si nos limitamos a imponer una obediencia incuestionable, criaremos personas inmaduras, perfiles que siempre necesitarán de alguien que les diga qué hacer y qué no hacer en cada momento.

En la vida de una persona llega un instante en que debe hacer caso de sus propios criterios internos. La rebeldía ocasional o el cuestionar las normas que nos imponen nuestros padres, da forma a esos primeros intentos por definir nuestra propia identidad. Algo que los padres también deben entender.

Criemos niños felices, no niños esposados por la obediencia ciega
Como padres, madres o educadores, hay algo que todos sabemos. Alzar la voz y decirle un niño aquello de “haz esto y hazlo ya porque yo te lo digo” es un recurso que nos ahorra tiempo. Lo hacemos desde la urgencia y nos da buenos resultados, todo hay que decirlo.

Sin embargo, ¿qué precio pagamos con ello? ¿Qué consecuencias tiene aplicar una obediencia inmediata que se sirve del grito? Los efectos son inmensos. Daremos forma a un niño callado o con comportamientos desafiantes. Con ese tipo de dinámicas autoritarias perdemos lo más esencial que podemos construir con nuestros pequeños: la confianza.

Ahora bien, la siguiente pregunta sería pero ¿cómo consigo que mi hijo me obedezca? Queda claro que no es fácil, no lo es cuando hasta el momento solo lo hemos conseguido mediante la amenaza y el castigo. Sin embargo, a veces la respuesta es mucho más sencilla de lo que parece. Si deseamos que un niño confíe en nosotros cuando le pedimos que haga o cumpla algo, aprendamos también nosotros en confiar en él, aprendamos a respetarlos.

Madre hablando con su hijo para no educar a un niño callado

El respeto se muestra escuchando. Respondiendo preguntas, razonando con ellos, fomentando la reciprocidad. El respeto se gana teniendo en cuenta sus necesidades, sus preferencias, sus curiosidades. Hay que dar paso por tanto a un tipo de obediencia inteligente donde el niño entienda el por qué de cada cosa, donde interiorice las reglas conociendo primero su utilidad.

Queremos niños felices, receptivos con su entorno, ansiosos por aprender. No niños callados por la sombra del miedo y el autoritarismo.

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El estrés, la ansiedad y la depresión se manifiestan cuando vivimos para complacer a los demás.

Definitivamente tenemos muchas maneras de vivir la vida, una de ellas es entendiendo que tenemos una gran responsabilidad con nosotros mismo en lo que respecta a escribir la historia de nuestras vidas, siendo nosotros los protagonistas, considerando nuestros sueños, considerando que debemos cuidarnos, considerando que las personas que pertenezcan a nuestro núcleo, deben cada una tener el lugar que les corresponda, sin otorgarles en ningún momento control sobre nuestras decisiones, nuestras acciones o nuestra vida en general.

Vivir para complacer a otros puede llegar a ser el camino más frustrante que decidamos transitar, significa dejar nuestras ilusiones de lado y adoptar unas que no nos pertenecen. Si bien es cierto que podemos sentir mucha satisfacción cuando las personas importantes para nosotros se sienten orgullosas de nosotros, también es cierto que cuando generamos ese efecto tratando de adaptarnos a unos parámetros que no concuerdan con lo que queremos, tarde o temprano esa satisfacción se convertirá en frustración.

Todos merecen cariño y respeto por lo que son, sin tener que aparentar nada o encajar en un patrón determinado, no hay una única manera de hacer las cosas, y es muy arrogante pensar que dentro de un universo de posibilidades, la nuestra es la mejor manera. Todos estamos en un camino de evolución y cada uno necesita vivir sus propias experiencias para aprender y crecer, si vivimos esas experiencias tomando como referencia lo que a los demás les gustaría con respecto a nosotros, nos perderemos de lecciones valiosas a lo largo de nuestro camino.

Nuestras emociones están ligadas a nuestros pensamientos, y ambas cosas son los que terminan desencadenando un estado de estrés, ansiedad o depresión. Cuando no nos sentimos satisfechos con lo que hacemos, porque en definitiva es lo que otro desea, cuando nos presionamos demasiado tratando de encajar, cuando nos importa más qué pueda pensar la gente, en lugar a cómo nos sentimos realmente, generamos en nuestra mente una cantidad de pensamientos que se harán predominantes.

Al tener una tendencia negativa en nuestros pensamientos, nuestro cuerpo reaccionará con las emociones asociadas, y de esta manera nuestro cuerpo nos alertará de que hay algo que no estamos haciendo de la mejor manera o que estamos albergando y alimentando en nuestra mente contenido que nos hace daño.

Cualquier indicio de malestar emocional nos debe llevar a revisar nuestro estilo de vida, ver a qué le dedicamos tiempo y energía, ver si estamos otorgándonos tiempo para nosotros mismos, ara conocernos, para hacer lo que nos gusta, pero especialmente es una invitación a evaluar qué tan importante es en nuestra vida, la influencia de otras personas y qué lugar en la escala de prioridades le damos.

Esta vida es muy corta como para actuar de extras o para vivir los sueños de otros. Dedícate a vivir cada segundo de la manera más apasionada y persigue tus sueños siempre, en lugar de perseguir la aceptación de los demás.

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Cómo vive un niño la separación de los padres.

Todos los niños, desde que nacen, crecen con la idea de que su familia será para siempre. Pero puede ocurrir que los padres, por distintas y variadas razones, decidan no continuar con su relación de pareja. El chico no está preparado para esto, él cree que sus papás estarán juntos para siempre. En este artículo vamos a ver cómo vive un niño la separación de los padres.

La decisión de unos padres de separarse es muy meditada, sobre todo si hay niños de por medio. Los padres no solo sufren por lo que supone la ruptura con su pareja, sino que tienen miedo de cómo puede afectar esta nueva situación a sus hijos.

A continuación vamos a ver cómo vive el niño la separación de sus padres. Sigue leyendo.

¿Qué hacer antes de la separación?

  • Ponerse de acuerdo en lo que se le va a decir al niño y hablar con él, no darle información diferente que le causaría confusión.
  • En esta conversación tienen que estar ambos padres.
  • Hay que dejarle claro que él no tiene la culpa de lo que ha pasado.
  • Hay que decirle todo lo que se le quiere, que eso no ha cambiado, pero que papá y mamá no se comprenden y se pelean mucho.
  • Es importante que ellos sepan que la separación es algo triste, y que pueden hablar de ello las veces que quieran. Es recomendable buscar momentos para hablar con ellos para que expresen sus emociones y pensamientos acerca de la situación.
  • De común acuerdo decidir ambos progenitores no utilizar a los hijos como una forma de presionar al otro bajo ninguna circunstancia y respetar siempre al otro en las conversaciones.
  • Determinar qué días estará con cada uno de los padres.

¿Cómo afecta al niño la separación de los padres?

Los niños suelen vivir esta nueva situación con tristeza, ansiedad o incluso en ocasiones, culpa

A veces pueden pensar que fue algo que ellos hicieron lo que provocó la separación de sus padres. También puede pasar que el niño se bloquee y no quiera expresar sus emociones, sobre todo al principio de esta nueva situación.

El cómo afecte al niño la separación de sus padres viene relacionado…

Con los problemas familiares antes y asociados a la separación, con la edad y maduración del niño, etc.

Crisis nerviosas o depresivas
Si la tensión en casa tras la ruptura de los padres llega a otros miembros de la familia, y se enfrenta a discusiones y enfrentamientos violentos.

Negación
Los niños suelen negarse a admitir que sus padres se han separado e insisten en que puede haber una reconciliación.

Problemas de sueño
Sobre todo al inicio de la separación, pueden tener problemas para dormir y pueden sentir miedo a que sus padres lo abandonen.

Más irritables
Se encuentran más irritables de lo normal.

Conductas regresivas y síntomas psicosomáticos
Pueden volver a hacerse pipí encima cuando ya no se hacían. Dolores de cabeza o de barriga. Esto es una manera de expresar su malestar ante la separación de sus padres.

Llanto frecuente
Suelen llorar con frecuencia, por eso es importante mostrarles nuestro apoyo, tranquilizarlos y acompañarlos para facilitar que expresen el dolor que sienten.

Chantaje emocional
Puede aparecer este tipo de chantaje en algunas situaciones en las que uno de los dos padres le riñe: es muy importante no caer en estos chantajes.

Problemas escolares
Puede bajar su rendimiento en el colegio debido a la situación que se está viviendo en casa.

¿Cómo podemos ayudar al niño frente la separación de los padres?

  • Debemos dejar a los niños manifestar sus sentimientos de frustración, rabia, tristeza, y darles nuestro cariño, no hemos de juzgarlos.
  • Si es necesario, buscar la ayuda de un profesional porque el niño se puede sentir más libre de hablar y expresar sus emociones y pensamientos a alguien ajeno a la familia, ajeno a lo que está pasando en su casa.
  • Los padres deben explicar y hablar con el niño para que la situación sea lo menos dolorosa posible.
  • No debe presenciar gritos, insultos ni discusiones violentas. Si las hubiera, el niño no debe estar delante.
  • Excluir al niño de la tensión que se genera por la separación.
  • No desprestigiar nunca al ex-cónyuge; puede destruir la imagen paterna o materna, que son muy importantes para el niño.
  • El niño debe disponer de un espacio propio tanto en la casa que viva como en la casa del padre que se haya marchado.
  • Los niños quieren ver felices a sus padres, aunque sea con una nueva pareja. La infelicidad de sus padres les provoca malestar.
  • Mantener los vínculos afectivos con abuelos, tíos, primos de ambas partes.
  • Hay que evitar el exceso de permisividad y llenarlo de regalos. Hay que actuar siempre de común acuerdo con el otro progenitor.
  • No debemos alterar las rutinas diarias del niño a pesar de la separación de los padres.
  • Es una situación complicada, pero haciéndolo bien ambos progenitores todo será menos doloroso y mejor para todos. Aquí hemos visto qué debemos hacer para que el daño sea el menos posible ante la separación de los padres.

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Para entender a los hijos hay que verlos desde lo que son, no desde lo que deseamos que sean…

Resulta natural que todos los padres y madres deseen lo mejor para sus hijos, que transiten caminos hermosos y siempre estén rodeados de bienestar, protegidos, seguros y triunfantes en la vida, de esta manera, desde temprana edad, comenzamos a sembrar en ellos, lo que para nosotros puede representar una vida exitosa, una familia, una profesión, un buen trabajo, las responsabilidades son buenas, pero no a temprana edad, siempre cubiertos en lo material y con la certeza de que merecen ser amados y muy bien tratados.

“Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha hecho no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer.”
Khalil Gibran

Sin embargo, no siempre damos en lo que en realidad es, generalmente ocurre que no logramos entender en lo que los hijos se van convirtiendo, y resulta que esto se relaciona directamente, con el hecho de que nunca nos permitimos entenderlos desde lo que en verdad son y no desde aquello en lo que deseamos se conviertan.

Para los padres siempre resulta difícil y complicado entender a los hijos desde sus propios deseos, especialmente cuando no compaginan lo que para cada padre significa estar dentro del deber ser, o de lo moral, o desde aquello que pensamos es correcto, sin embargo, debemos saber que si no procuramos acercarnos a nuestros hijos desde su propia realidad, sino desde la nuestra, jamás llegaremos a conocerlos realmente, de allí que tantos padres, sino en su mayoría, tarde o temprano se vean sorprendidos por acciones y actitudes de sus hijos, que jamás imaginaron.

Las personas solemos llenarnos de prejuicios, es bastante simple terminar siendo arreados por la sociedad y por aquello que parece correcto, más no debemos olvidar que cada persona es un ser y nuestros hijos, lejos de convertirse en una extensión nuestra o en lo opuesto a lo que somos, deben más bien buscar su propio rumbo, enfrentar sus temores, sus debilidades y sus deseos, aprender a manejar sus emociones y esto solo es posible cuando se dejan fluir.

Resulta contradictorio, como muchos padres terminan convirtiéndose en los principales enemigos de sus hijos, llegan a niveles tan profundos de incomprensión, que no logran descifrar lo que ven con sus propios ojos, y es que tu hijo clama a gritos que le aceptes, que le reconozcas, desde lo que es, sin querer cambiarlo, que puedas llegar a compartir parte de su esencia y a admirar sus detalles, que lo ames sin prejuicios y sin comparaciones, que le des la oportunidad de decidir en que se quiere convertir en su propia vida.

amor

“El hombre está dispuesto siempre a negar todo aquello que no comprende.
Blaise Pascal”

El camino que elijan los hijos, puede resultarnos doloroso, sin embargo, será aún más doloroso si jamás llegamos a entenderlos, si en nuestra lucha por idealizarlos, nos distanciamos, creamos una muralla entre ellos y nosotros y únicamente vemos lo que deseamos ver de cada uno de ellos.

Date la oportunidad de entender a tus hijos, pero especialmente, ten la bondad de darle la oportunidad de mostrarse frente a ti sin temor a ser juzgado, el deseo de que sea tal o cual persona, tarde o temprano será solo eso, un mero deseo, más vale entender a nuestros hijos siempre desde lo que son, desde su realidad, su verdad a la luz, que pasar una vida creando una careta para ellos que tarde o temprano caerá.

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