Amor de madre: 10 frases que ayudarán a tu hijo a desarrollarse en la vida.

El día a día con los niños puede llegar a ser muy estresante y, con demasiada frecuencia, nos olvidamos de lo afortunadas que somos de tenerlos. Por lo tanto, es importante pararnos de vez en cuando para decirles cuánto les queremos y darles algunos consejos sobre la vida.

1. Estoy siempre a tu disposición. ¡Siempre!

La cosa más importante que debes saber es que nunca estarás solo, porque yo siempre estaré a tu lado. En todo lo que te suceda en la vida, tanto los buenos como los momentos malos, yo estaré ahí por si necesitas consejo o ayuda, incluso cuando seas mayor y ya no vivas en casa. No te presionaré, simplemente estaré cerca por si me necesitas.

2. ¡Te quiero tal y como eres!

¿No eres el mejor de la clase ni el que más rápido corres? A mis ojos, eres perfecto tal y como eres.

3. Todo el mundo comete errores. ¡No pasa nada!

No pasa nada si no consigues tener siempre éxito en todo. Lo importante es que no te des por vencido ni pierdas el valor. Para mejorar hay que intentarlo, y yo siempre voy a ayudarte y a apoyarte.

4. Preocúpate por las personas que te rodean

Es importante que sepas lo que ocurre a tu alrededor. No te preocupes solo por ti mismo, sino también por las personas que te rodean. Porque todos vivimos juntos en este mundo y tenemos que mantenernos unidos.

5. ¡Cuida de ti mismo!

Preferiría ponerte entre algodones y no perderte de vista ni un momento. ¡Mi mayor temor es que te suceda algo! Por desgracia, no siempre puedo cuidar de ti, así que no te enfades si te llamo para decirte “¡Ten cuidado!” o “¡Ponte el casco de la bici!”. Disfruta y cuida tu vida, solo tienes una.

6. Eres muy especial

¡Eres único y muy especial! Eso no lo debes olvidar nunca, pero también te tienes que acordar de que cada persona en el mundo es única y valiosa. Por eso, debes apreciarte a ti mismo, ¡pero también apreciar a los demás!

7. ¡Haz felices a los demás!

¡Comparte toda tu felicidad con los demás! Deja que tu risa, tu alegría, tu energía y tu felicidad inunden a los demás. ¡Te lo devolverán con creces!

8. No te limites. ¡Prueba cosas nuevas!

Ahora que eres pequeño, la vida te parece muy larga, pero créeme, no lo es, así que, gasta tus días con prudencia y precaución y sin cerrarte puertas a nuevas experiencias o personas. ¡Sé valiente y prueba cosas nuevas! Aunque solo sea para que puedas mirar atrás cuando seas mayor y decir: “He aprovechado todas las oportunidades”.

9. ¡Persigue tus sueños!

¡Si tienes un gran sueño, debes convertirlo en tu meta! Si crees firmemente en ti mismo y trabajas duro para conseguirlo, ¡podrás logar cualquier cosa! E incluso si no funciona, ¡no te quedarás con las ganas de haberlo intentado!

10. Eres guapo, listo, talentoso y creativo

¡Nunca te podré decir suficientes veces lo fantástico que eres, pero es que no quiero que lo olvides! Eres inteligente, creativo, cariñoso e ingenioso, no lo olvides. ¡No me cansaré de decírtelo una y otra vez!

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Visto: 4 de abril

Cómo comprender la conducta violenta en los niños

La conducta violenta, también conocida como conducta agresiva, es una acción o acciones que lastiman a otras personas. Las conductas violentas en los niños pueden incluir una gran variedad de acciones, incluidas las rabietas con un temperamento explosivo, la agresión física, las peleas, la crueldad con los animales y la destrucción intencional de objetos. Si tu hijo ha estado mostrando una conducta agresiva, es importante tratar de comprender por qué ocurre la conducta para poder resolver el problema de una forma más adecuada.

Comprende la conducta en relación con los factores generales

Considera la edad de tu hijo. Los niños más jóvenes, por lo general entre las edades de dos y cuatro años, pueden tener dificultades para expresar sus pensamientos y sentimientos debido a que sus habilidades comunicativas no están completamente desarrolladas. Esta incapacidad de comunicar puede generar una conducta violenta como un medio para expresarse.

  • Lo más probable es que esta conducta agresiva disminuya a medida de que tu hijo crezca y aprenda a expresarse sin recurrir a la violencia.

Ten cuenta que los chicos suelen ser más agresivos que las chicas, pero ellas también son muy capaces de mostrar una conducta violenta. Las chicas tienden a tener más control sobre su furia, mientras que los chicos suelen expresarse de forma física golpeando con sus puños o peleando. Sin embargo, la agresión verbal es más común en las chicas.

  • Esta agresión verbal puede expresarse poniendo apodos, burlándose o contando chismes, así como usando señales no verbales como ridiculizar con la mirada o ignorar a alguien.


Comprende los diferentes temperamentos.
 Cada niño tiene una forma diferente de lidiar con su temperamento, así como los resultados serán diferentes para el mismo estímulo. Los temperamentos de los niños suelen clasificarse como “fáciles” o “difíciles”.

  • Los niños con un temperamento “fácil” tienden a mostrar emociones positivas y suelen adaptarse a diferentes situaciones.
  • Los niños con un temperamento “difícil” tienden a mostrar emociones negativas y no se adaptan bien a las nuevas situaciones.

Ten en cuenta que las dinámicas familiares pueden jugar un papel en la agresión. Por lo general, la forma en la que un niño afronta una situación depende de la forma en la que notó que su familia resolvió un conflicto similar. Debido a ello, es importante tener en cuenta tu propia conducta cuando trates de comprender la conducta agresiva de tu hijo.

Ten en cuenta que la forma en la que disciplines a tu hijo puede afectar sus tendencias violentas. Las formas diferentes de disciplina pueden tener efectos diferentes en los niños, ya que los niños tienden a imitar a sus padres o cuidadores. Si los niños están expuestos a formas de disciplina moderadamente agresivas, pueden desarrollar estas conductas agresivas por sí mismos.

  • Trata de mantener una forma justa y consistente de disciplina que no implique ningún tipo de violencia.

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Los maridos estresan a las mujeres 10 veces más que los hijos.

Cada pareja es un mundo, cada familia también. En una familia ideal, los adultos deberían apoyarse mutuamente y contribuir a partes iguales en la crianza de los hijos. Sin embargo, sabemos que en muchos casos la realidad dista de la teoría y, desgraciadamente, en muchos hogares aún es la mujer quien tiene que asumir la carga más pesada del hogar y la educación de los hijos.

Por eso, no es tan extraño que una encuesta realizada en Estados Unidos a más de 7.000 madres arrojara que los esposos generan 10 veces más estrés que los niños. El 46% de las mujeres encuestadas afirmaron que sus parejas contribuyen más que sus hijos a aumentar su estrés.

Las expectativas incumplidas de las madres

Algunas de las mujeres encuestadas llegaron a afirmar que sus esposos les daban “más trabajo” que sus hijos. Otras señalaron que los niños no les provocaban tantos dolores de cabeza, pero que las actitudes infantiles de sus parejas las incomodaban mucho.

Por otra parte, algunas también se quejaron de que sus parejas no les ayudaban lo suficiente con las tareas del hogar, lo cual prácticamente no les dejaba tiempo libre. También hubo quienes puntualizaron que el matrimonio en sí resulta estresante, debido al esfuerzo que requiere cada día.

Sin duda, no todos tienen la suerte de tener a una pareja comprensiva que comparta las tareas del hogar y la educación de los niños. No obstante, es probable que en estos resultados también influyan mucho las expectativas. Por ejemplo, podemos esperar que un niño tenga una rabieta y nos preparamos para lidiar con ello, pero no esperamos que un adulto se comporte como un niño. Podemos esperar que un niño no entienda ciertas cosas, pero esperamos comprensión de nuestra pareja

Cuando la persona, que puede ser lo mismo el hombre que la mujer, no cumple con esas expectativas, no solo nos sentimos desilusionados sino también muy defraudados. Esas sensaciones negativas se suman al estrés cotidiano y pueden terminar siendo la gota que colme el vaso.

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La crianza es dura, sí, pero es el reflejo de nuestro amor.

Pasaste miedos que solo tú entiendes. El miedo a que no pudieras darle la suficiente leche. Miedo a que le doliera algo y tú no lo supieras. Miedo a hacerle daño si elegías hacer colecho con él. Temor a no ser una madre a la altura, cuando te habían hablado tanto sobre lo complicado de la maternidad y de criar a un hijo.

Sin embargo, ahora, después de infinitos días e infinitas noches en vela te has dado cuenta de que todos esos miedos han sido tus motivadores para superarte cada día. Han sido tantos los retos conseguidos que aquellas horas de lágrimas, de inquietudes, de biberones, pañales, de termómetros y canciones de cuna son sin duda de los mejores recuerdos de tu vida.

¿Cómo ha podido pasar el tiempo tan rápido si hubo instantes que se me hicieron eternos? Esa concepción, esa idea de que los años discurren demasiado raudos se debe básicamente a la felicidad. Cuando las cosas van bien y vemos felices y preciosos a nuestros pequeños la sensación de calma no nos permite tener una conciencia fija del tiempo. Todo pasa volando porque todo está en equilibrio.

Sin embargo, el auténtico problema acontece cuando algo no va bien. Muchas mamás y muchos papás que hayan pasado un momento complicado con sus hijos, habrán percibido sin duda que el tiempo, se detiene. Es como una chincheta clavada en un panel de corcho, como una puerta que no se puede cerrar, como una página del libro que no puede pasarse. El dolor, la inquietud o la tristeza son los que hacen que el tiempo no pase.

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Si eres MAMÁ, eres el ser más privilegiado del mundo.

No todo es perfecto, pero cuando una mujer se convierte en madre, cuando despierta a la realidad maternal, ese día piensa que será feliz para toda la vida. Una leve sonrisa de nuestro hijo, sus primeros pasos, un “te quiero mamá”, consiguen que nosotras mujeres y madres, alcancemos un éxtasis inigualable.

El día que te conviertes en madre naces de nuevo, convirtiéndote en una persona diferente, absoluta y completamente feliz.

La maternidad nos aporta la mejor y mayor felicidad del mundo, pero encontrar nuestro lugar, aunar lo que éramos antes y somos ahora es fundamental para completarnos y sentirnos realizadas.

¿Soy feliz?, sí. ¿Soy feliz porque soy madre? Soy feliz porque soy madre y porque la maternidad me ha mostrado un nuevo mundo, donde aprendo cada día. Mi hijo me ha mejorado como persona y como mujer, me ha ayudado a crecer.

Cuando me convertí en madre, me di cuenta de que muchas cosas que yo había considerado importantísimas hasta entonces, en realidad no lo eran tanto, así que las fui descartando para quedarme sólo con lo esencial. Y de pronto pude ver mi verdadero rostro en el espejo, y me encantó.

Desde que soy madre soy más yo que nunca. Es verdad que tengo menos tiempo que dedicar a mis pasiones, pero, paradójicamente, en vez de restarme, me he multiplicado: soy capaz de disfrutar mucho más de los escasos momentos que les dedico.

Ser mamá no solo es tener un hijo y seguir con la misma vida de antes. Ya que tenemos la oportunidad y el privilegio de concebir una nueva vida, aprovechémosla.

Madres felices, madres convencidas, madres completas, hagamos de nuestros hijos mejores personas. Madres felices criando hijos felices. 

Acepta que no eres perfecta. Eres humana y tus hijos te quieren porque eres su mamá no porque eres perfecta, lo mejor para ellos es que seas una MADRE FELIZ.

4 Signos de un matrimonio infeliz.

A pesar de que la mayoría de los matrimonios comienzan con felicidad y euforia de embarcarse en un juntos de por , los sentimientos de los cónyuges pueden desvanecerse con el tiempo. A medida que se centran en criar a sus y en ascenso, se olvidan de nutrir su amor. Como consecuencia, su matrimonio se vuelve aburrido y predecible. La comunicación y la intimidad disminuyen mientras que el tiempo por separado se vuelve más común, debilitando su lazo hasta que ya no hay amor.

1.Discusiones

Cuando o ambos cónyuges sienten que no son escuchados, o que sus opiniones y comentarios no son valorados, dejan de expresarse e interiorizan sus sentimientos. Esto resulta en un quiebre de comunicación dentro del matrimonio, lo cual se convierte en de frustraciones para los cónyuges. Cuando finalmente se comunican, suelen convertirse en discusiones, aumentando así la frustración que ambos miembros de la pareja sienten por el otro y por el matrimonio en sí.

2.Mucho tiempo separados

Una vez que las discusiones se convierten en el método principal de comunicación en una relación, los cónyuges se evitan entre sí para minimizar las chances de seguir discutiendo. Los amigos son una buena distracción, así como también escapes emocionales y confidentes, por lo cual pasan una gran cantidad de tiempo con ellos o en sus casas. Como resultado, los esposos se ven cada vez menos, contribuyendo a un quiebre agravado para la relación.

3.Menos intimidad

Además de la frustración por las discusiones constantes y el poco tiempo que pasan juntos, otro signo de un matrimonio sin amor se evidencia en la falta de intimidad. Los pequeños signos de afecto como tomarse de las y los besos cortos desaparecen. El deseo sexual entre ambos también desaparece, ya que se alimenta de la intimidad emocional, una de las primeras víctimas de una relación matrimonial arruinada. A veces, los cónyuges optan por dormir en camas separadas o en distintas salas del .

4.Comer separados

Es común que ambos cónyuges vivan ocupados, tanto en el lugar de trabajo como en su hogar. Durante la semana, el único momento que una pareja casada puede compartir es la hora de la comida, especialmente la cena. Cuando las cenas juntos podrían haber sido un ritual sagrado durante los tiempos felices del matrimonio, las parejas infelices inventan excusas para saltear estos momentos y minimizar el contacto cara a cara con su pareja.

PRUEBA ESTAS 4 FORMAS DE CALMAR A TU BEBE CUANDO LLORA SIN RAZÓN

Tápalo bien y acurrúcalo junto a ti.
Los bebes de 0 a 3 meses lloran porque necesitan del calor de la madre, se sienten protegidos cuando lo pegamos a nuestro cuerpo y sienten nuestro calor, así como cuando estaban en el vientre de la madre, ellos o ellas necesitan de nuestro calor para estar seguros y calientitos. Así podemos calmarlo siempre acariciándolo y cantándole una canción. Esto no quiere decir que lo malcriemos ya que ellos no lo hacen con mala intención.

Dale algo para chupar.
A veces nuestros bebes se muestran imperactivos y no saben qué hacer, aceleran su pulso y se desesperan se sienten estresados y comienza el lloriqueo. En estas ocasiones dale algo para que chupe puede ser un chupón o también un dedo o algún objeto suave pero siempre todo bien lavado y desinfectado. Esto lo ayuda a calmar su ritmo cardiaco también a controlar sus movimientos rápidos de manos y pies y relaja su estómago y su hígado, como son tan chiquitos no es bueno dejarlos llorar ni renegar ya que su hígado es muy pequeñito y se puede dañar.

Ponle música, sonidos o melodías relajante
Ya que nuestro bebe estuvo 9 meses en nuestro vientre están acostumbrados a los sonidos como el latido de nuestro corazón o la sangre que corría por nuestras venas o incluso cundo comíamos algo y lo digeríamos ellos nos escuchaban desde la pancita. Cuando lloran sin razón o porque están aburridos o tienen sueño, puedes probar con canciones relajantes de cunas, también con melodías como la de MOZART. Otra cosa que ayuda es el ruido de un ventilador o secadora a lo lejos, siempre cuidando que no les del aire, puedes acostarlo en tu pecho y sienta tu corazón cantándole una canción y solito se calmara.

Sácalo al aire fresco
Hay veces que los bebes se sienten encerrados y se aburren o no tienen mucho aire fresco, o quizás sienten mucho calor y se sientes abrumados. Prueba abriendo tus ventanas o sácalo a la puerta de tu casa eso calma su llanto inmediatamente, ya que se detienen a mirar el cielo, la luna o si es de día los árboles o la luz.

Que factores implican la insatisfacción de pareja y el divorcio.

¿Qué influye en las relaciones afectivas y en la insatisfacción conyugal?

El aspecto definitorio y común a todas las relaciones íntimas (familiares, amistosas, amorosas, etc.) es la interdependencia. La interdependencia se entiende como la capacidad que tiene un elemento para influir en el otro de forma recíproca y consistente en los pensamientos, emociones y conductas respectivas.

En referencia a las relaciones maritales, el adulto que ha desarrollado un vínculo seguro en los primeros años de vida, posteriormente busca la intimidad, se siente cómodo dentro de su relación de pareja y no está constantemente preocupado por perderla. Este tipo de personas son capaces de establecer relaciones largas, comprometidas y satisfactorias.

Los vínculos afectivos

Bartholomew y Horowitz han establecido un modelo de clasificación del vínculo afectivo en el adulto que contempla dos dimensiones: autoevaluación positiva vs. negativa y heteroevaluación positiva vs. negativa (Bartholomew y Worowitz, 1991).

Una persona con autoimagen positiva asume que los otros reaccionarán generalmente ante una interacción de forma positiva, será estimado por el otro y tratado correctamente, así que estará cómodo en las relaciones íntimas. Una autoevaluación negativa se relaciona con rechazo por parte de los otros, con lo cual las relaciones íntimas que establezca le generarán ansiedad, inadecuación y dependencia. Estos hechos pueden precipitar que el individuo evite un tipo de relación más próxima y profunda.

Compromisos versus libertad

En un estudio de Baron y Byrne de 2004, los autores hallaron que la mayor parte de los problemas conyugales venían derivados de la pérdida de libertad de cada uno de los miembros puesto que, al no poder actuar de forma unilateral, debían consensuar las decisiones con el otro miembro.

Según se desprende del citado estudio, el deseo de independencia entra en conflicto con la necesidad de intimidad de forma inevitable en la mayoría de casos estudiados.

El fin de la idealización, ¿el inicio del divorcio?

Por otra parte, la visión idealizada del otro que posee cada miembro al inicio de la relación va desapareciendo gradualmente, y con el tiempo pueden tomar más relevancia los aspectos negativos de la pareja que pasaban desapercibidos anteriormente. Los estudios muestran que los cónyuges tienden a sobreestimar su nivel de acuerdo en general y especialmente en el estilo de afrontamiento de los problemas o dificultades.

Es decir, las parejas presentan mayor disparidad de opiniones de lo que ellos mismos consideran realmente. Además, la naturaleza de las verbalizaciones que expresa cada miembro durante una discusión deviene también un factor relevante en la percepción de satisfacción de la relación marital.

El ámbito de lo sexual

Finalmente, otros aspectos que pueden influir negativamente en el sentimiento de insatisfacción conyugal son: la percepción que tiene cada uno respecto del tipo y calidad de las relaciones sexuales que mantienen entre sí (Henderson-King y Veroff, 1994) o las emociones negativas ligadas al desempeño profesional que se extienden a la parcela personal y que acaban desbordando la relación marital.