Aprende a alejarte de quien un día te quiere y al otro te ignora

En la vida nos toparemos con diversas personas, muchas de ellas llegarán a ocupar lugares importantes en nuestras vidas, mientras que otras solo estarán de paso y nos afectará de manera especial la forma en la que lleguen a querernos aquellas a quienes les hemos dado algún papel relevante.

El saber amar no es una materia que todo el mundo domina, más bien, se pule con el paso del tiempo, con la experiencia, a través de las personas que alcanzan a tocar nuestras almas. Pero durante ese recorrido podemos encontrarnos a quienes van en pleno aprendizaje haciendo lo mejor que pueden con sus recursos, pero que de igual manera resultan insuficientes para no generar daños a quienes les han reservado un espacio en sus vidas.

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El amor no podría nunca medirse en cantidad, no hay medidas para hacerlo, no hay unidades y la relatividad reinaría en el intento, sin embargo, sí podría hablarse de parámetros comunes en el amor que hacen que éste sea bien dado y bien recibido.

Los amores que generan vacíos donde no los había, terminan por lastimar. Aquellas relaciones en donde una de las partes se siente malquerida, acaban por distanciarse en los casos donde prevalece el amor propio, pero en los que hay algunos quiebres al respecto o bien demasiada tolerancia en relación a los límites de lo que se espera recibir, se puede extender en el tiempo una relación que solo trae sufrimiento, desmotivación y resentimiento.

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Hablando específicamente de aquellas personas que aparentan querernos de vez en cuando y luego actúan como si no les importáramos, podemos decir que esto puede obedecer a inseguridad en sus sentimientos, complejos que le hacen dudar de nuestros sentimientos hacia ellos, miedo a resultar lastimados si se entregan por completo a una relación,  desinterés en establecer una relación de otro tipo, comodidad al obtener lo que busca sin los sacrificios que piensan que conlleva, miedo al compromiso o vincularse demás con alguien, encerrando en ello un miedo a la pérdida de la libertad desde la realidad que manejan… entre otras cosas… en cualquiera de los casos es una forma de malquerer.

Cada uno de nosotros sabe o al menos va aprendiendo en el camino a distinguir qué desea para su vida, si es una situación que no le satisface, lo más sano es soltar esa situación y esperar o buscar lo que mejor se ajuste. No tengamos miedo de perder lo que no nos pertenece, menos de no conseguir algo que se adapte a lo que deseamos en el amor… Miedo nos debe dar condenarnos a una relación intermitente, en la cual no podremos apostar nunca nada… Solo nosotros somos responsables de lo que permitimos en nuestras vidas. No nos conformemos con lo que no nos hace bien.

Las oportunidades en la vida

Siempre existe una razón para dejar pasar las oportunidades que nos concede la vida:

  1. Cuando conoces a una persona, te gusta pero no lo dices y piensas que ya llegará el momento de hablar con aquel ser…

Pero un día cualquiera te das cuenta que ya no está disponible, le has visto con otra persona y te enojas porque no eres tú quien pasea de su brazo, porque ella se ve feliz y tú no. Tuviste la oportunidad y la perdiste, no todas las cosas giran en torno a nosotras, todo tiene su tiempo. .

  1. Cuando te ofrecen un trabajo pero no te gusta, es muy poco para ti o está lejos de tu casa. No lo piensas y lo dejas pasar, pero te está costando encontrar un trabajo para ti y tus hijos, o simplemente para que puedas vivir tú sola e independientemente. Recorres días completos y nada, no encuentras trabajo; vuelves a lo que ya habías visto, pero la plaza laboral que antes te ofrecieron ya ha sido ocupada. ¿Por qué no lo tomaste? Desde ese trabajo podías haber ampliado tus horizontes y quizás con algo en las manos tendrías una mejor oportunidad para ver otras cosas, pero no, has dejado escapar la oportunidad. .
  2. Cuando estás molesta con algún familiar y te duele mucho que no te reconozcan en nada: Te sientes poco querida por la familia, y en tu orgullo dañado no te sientes capaz de ir y mostrar amor a quien te está tratando mal. No tienes fuerzas para pagar con bien el mal, ¿pero cómo vamos hacer eso? Sería denigrante. Cuando te decides ir a ver tu familia ya no puedes, ha pasado tanto tiempo que en vez de acercarse a ti, se han alejado mucho más porque nunca estabas presente en los eventos importantes de la familia (fallecimientos, cumpleaños, fiestas, etc.) Ya es tarde, nadie está dispuesto a dejarse atropellar por ti, pues estás tan alto que difícilmente ves lo que está por debajo de ti. Has vuelto a dejar pasar la oportunidad de estar con tu familia y ser feliz con ellos. .
  3. Pasas y ves hermosas flores, el campo te muestra una gran variedad de cosas hermosas que son una bendición para los ojos, pero estás tan sumida en tus pensamientos, tan deprimida, tan amargada, que no te das cuenta de las maravillas que Dios te muestra. La próxima vez que vuelvas al campo las flores ya no estarán, los coloridos campos verdes se vuelve monótono y apagado porque llega el invierno; sólo verás soledad y tristezas en el paisaje y recordaras que pasaste por allí y no te paraste a respirar tanta belleza que Dios ha puesto ante tus ojos, has vuelto a dejar pasar la oportunidad. .
  4. Cuando tienes hijos, le dedicas tanto tiempo a trabajar, a estar con amigas, a salir de fiestas y disfrutar la vida, que cuando llegas a casa ya todos duermen, casi no las ves. Cuando te das cuenta están tan grandes que ya no los puedes controlar. Te has perdido unos buenos años de crecimiento donde los principios morales y de buena conducta son tan importantes que se te escapó de las manos. Hoy tus hijos tienen vida propia y te critican todo el tiempo por no haber estado. Has vuelto a dejar escapar la oportunidad de ver a tus hijos moldeados a tu manera. No dejemos escapar los momentos que Dios nos regala en la vida, toma tu tiempo para todo, piensa lo que harás en la vida, no dejes escapar las cosas de tus manos. Las oportunidades muchas veces se presentan una sola vez en la vida, y si no tienes la sabiduría de verlo lo habrás perdido todo.

 Dios nos da muchas oportunidades, pero eso no quiere decir que todo lo que deseemos estará siempre disponible. Así es en la vida, se nos presentan oportunidades y las dejamos ir, y cuando queremos remediarlo ya es demasiado tarde.

Madurar es ver el amor de forma diferente, es enamorarse del alma de las personas

A medida que pasa el tiempo, muchas de nuestras creencias cambian, nuestra perspectiva cambia y el amor… la forma de amar, se vuelve más madura, más de esencia, más de alma.

Todo en la vida tiene etapas, lo que hoy nos enamora, ayer probablemente no nos llamaba la atención y probablemente mañana lo veamos como algo intrascendente… A medida que vamos madurando, entendemos el amor de otra manera, más profunda y algunas veces, más sencilla. Nos formamos conceptos más claros de lo que representa el amor para nosotros, qué es lo que realmente tiene importancia y qué es lo que se espera en una relación.

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El tiempo nos enseña a ver con los ojos del corazón, a apreciar lo auténtico, a vibrar desde lo más profundo, nos sentimos más libres de expresar nuestros sentimientos desde nuestro propio ser y somos más capaces de reconocer en el otro lo que va debajo de cualquier rol interpretado, es desnudarse sin quitarse la ropa, es ver a través de los ojos lo profundo del alma y entender que justo allí reside el amor.

La vida tiene una forma particular de transcurrir, puede ser que cuando ya hayamos aprendido, ya hayamos perdido lo que más hemos amado. Usualmente le damos importancia a cosas que luego el tiempo nos enseña, que no tenían el peso que en algún momento les dimos… La experiencia solo nos sirve para darnos cuenta de qué era o no trascendental… Que aquellas discusiones no tenían mucho sentido y que hubiese bastado con un simple gesto de amor o un bajar de las armas para que las cosas tomaran un rumbo más armonioso.

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No nos sirve de nada extrañar lo que vivimos en nuestro pasado, nos genera nostalgia, tristeza, perno nos sirve de mucho ver qué tanto aprendimos, qué somos ahora gracias a cada una de nuestras experiencias, cargadas todas con aciertos y desaciertos, nos sirve para notar la diferencia en lo que nos llama la atención… Y sí, también es probable que no maduremos nunca, que sigamos cometiendo los mismos errores, en la misma o en diferentes caras, pero lo normal es que cambiemos con la vida, que crezcamos con ella.

Y dentro de ese crecimiento podamos dar un valor más justo a cada una de las cosas que vivimos, que podamos apreciar la esencia del otro y aceptarlo con virtudes y defectos, que podamos a través del amor dar lecciones de vida, en vez de hacerlo a través del ego, buscando herir, ubicar o desencajar al otro. Siempre podemos ser mejores, cada vez que nos conozcamos y nos conectemos más a nosotros mismos, tendremos mayores probabilidades de enamorarnos de lo profundo, de lo que va más allá de lo que creemos desconocer.

Hermosas lecciones de vida que aprendemos después de la muerte de un ser querido.

Desafortunadamente, en el mundo en que vivimos, escuchamos sobre la muerte todos los días. Las personas mueren a causa de enfermedades incurables, asesinatos, tiroteos masivos y accidentes.

La muerte es inevitable para cada uno de nosotros, todos enfrentaremos la muerte algún día. Tan aterrador y horrible que suena, es la verdad. En los últimos meses, tuve que presenciar bastantes muertes, sin embargo, tener que experimentar la muerte de alguien tan cercano a mí ha sido una experiencia extremadamente devastadora.

En los últimos días, he estado pensando mucho sobre la vida y la muerte. Y me he dado cuenta de que hay cosas que aprendemos de nuestro dolor y que estas lecciones son parte de nuestra curación. También sé que, si decidimos abrir nuestros corazones para aceptar estas lecciones, nuestra vida a lo largo del tiempo irá lenta pero seguramente de una vida languideciente a una vida floreciente.

Estas son algunas cosas que la pérdida de un ser querido me ha enseñado:

Vivir la vida al máximo: Cuando perdemos a alguien que amamos, la vida nunca será la misma. Pero es importante recordar por qué todavía estás aquí, necesitas vivir tu vida al máximo. A menudo nos perdemos tanto en el lodo del desorden de la vida, y un día te despiertas y te das cuenta de que hubo muchos momentos que no atesoraste y muchas cosas que podrías haber hecho, pero es una lástima porque no hay vuelta atrás. Haz que cada momento cuente. No deberíamos vivir con miedo a la muerte. Pero, debemos usar su presencia como un recordatorio de que la vida es para vivir ahora, no en un futuro incierto.

Aprecia a tu familia y amigos: Después de la muerte de mi abuelo, me di cuenta de que necesitaba aclarar quién era importante en mi vida. Para mí, fue mi familia y mis amigos. Son más importantes que todo el dinero y las cosas materiales que podría tener. Veo tanta gente persiguiendo dinero y preocupándose por tener buenos autos y cosas buenas pero la muerte nos enseña que todas estas cosas materiales que reúnes, tu fortuna y tu poder son fáciles de conseguir y fáciles de perder. Si pierdes tu dinero, vas a hacer más, si no te gusta una casa, vas a comprar otra y ya está. Las personas en tu vida que te aman, una vez que los pierdes, no puedes recuperarlos. Ama y aprecia a toda tu familia y amigos, no esperes hasta una ocasión especial para mostrarles cuánto te importa, no esperes hasta que sea demasiado tarde.

Dejar ir: Cuando descubrí que mi abuelo falleció, estaba enojado y lloré por cosas que hubiera deseado haber dicho o hecho cuando mi abuelo todavía estaba vivo. Cuando alguien muere, siempre hay un asunto pendiente, un negocio que creemos que podríamos haber terminado si solo pudiéramos tener una semana más, un día más, una hora más. La verdad es, sin embargo, que nunca habrá suficiente tiempo porque nunca estamos listos para la muerte. He aprendido a dejar de lado mis remordimientos en la vida, hacer las paces con mi pasado, aceptarlo y seguir adelante. Es importante no desperdiciar tu energía en lo que no es importante. Necesitamos enfocarnos en lo que tenemos, no en lo que no tenemos o en lo que podríamos haber hecho.

La vida continúa: Es un hecho de la vida que puede ser difícil de aceptar cuando alguien que amamos deja este mundo tal como lo vemos. El tiempo nunca se detiene para nosotros, y deseamos que el mundo simplemente se detenga a veces, pero la vida nunca deja de moverse y evolucionar. Nuevamente te encontrarás moviéndote con él, pero debes hacerlo en tu propio tiempo, a tu manera. Con tiempo, apoyo y fe, se convertirá en una bendición dentro de las bendiciones.

Sé agradecido: Todos tenemos mucho que agradecer, sin importar lo que haya sucedido en nuestras vidas. Por lo tanto, no esperes una gran llamada de atención para decirte que deberías haber estado agradecido. Se agradecido ahora. Se agradecido por las personas en tu vida, el amor que sientes, las pequeñas cosas que te hacen sentir bien hasta el fondo. Agradece a las personas que has perdido y a las personas que aún viven contigo.

Prueba estos 8 consejos para mejorar tu vida.

1. Ámate como eres
Esto parece tan obvio pero es muy difícil para la mayoría de la gente. Muchas personas se odian a sí mismas y a sus vidas. Odian sus miradas, sus trabajos, su país y a veces la vida misma. Esta actitud afecta grandemente su visión de la vida y ven negatividad en todo.
Esto es simplemente porque no han aceptado sus realidades. Tienes que amarte a ti mismo como eres y aceptar lo que la vida te ha dado. Aceptarte te permite dejar de sentir lástima por ti mismo y asumir la responsabilidad. Antes de que puedas amar a los demás genuinamente, debes amarte a ti mismo, tus imperfecciones, tus puntos fuertes y tu vida.

Cuando hablas, debes expresar tu mente y cuando quieres hacer una elección, debe ser tu elección. Debes escuchar el consejo de los demás, pero asegúrate de que tu decisión final es algo que realmente quieres.

5. Siempre enfrenta tu miedo con coraje
Las personas mentalmente fuertes han formado el hábito de enfrentar sus peores temores y correr riesgos. El coraje de tomar un riesgo solo mejora la salud mental y te hace estar más alerta y consciente. Muchas veces, los temores que enfrentamos son ilusorios. Sólo existen en nuestras mentes.
Para desarrollar una buena salud mental, debes aprender a desafiarte a enfrentar tus temores. Tener miedo de intentarlo te mantiene en la misma situación y eso no ayuda a tu salud mental.

6. No trates de complacer a todos
Tienes que entender que tratar de complacer a todo el mundo es absolutamente imposible. La gente siempre tendrá diferentes ideas y opiniones y no hay manera de complacer a una persona y no ofender a la otra.
Por lo tanto, no debes tratar de complacer a todo el mundo porque eso te agotará de energía y te hará perder dirección. Más bien deberías aprender a escucharte a ti mismo y hacer lo que estás convencido de que es correcto.

7. Permanece presente, no vivas en el pasado o el futuro
Debes aprender a permanecer en el momento presente en lugar de permanecer en el pasado. Una causa importante de tristeza y depresión proviene de demasiada preocupación sobre el pasado o el futuro.
Aprende a olvidarte del pasado, pensar en él te retrasa y te hace perder oportunidades que inundan el presente. Lo mismo pasa con el futuro. Pierdes el tiempo preocupándote en vez de utilizar el momento presente para prepararse para él. Deja de preocuparte por el pasado o el futuro. ¡Déjalo ir! Sólo usa el presente para reescribir el pasado y crear el futuro.

8. No esperes nada de nadie
Sí, quiero que recuerdes esta última frase: “¡Nadie te debe nada!” Repito: “¡Nadie en el planeta te debe nada!” La mala salud mental es causada por demasiadas expectativas de la vida, la gente, etc.
No debes esperar nada de nadie, sino que debes asumir la responsabilidad en la línea de tu pasión y crear valor. Las personas con buena salud mental son creadores que ofrecen valor al mundo; la expectativa conduce a decepciones. Es preferible no esperar nada y ser sorprendido en vez de esperar y no conseguirlo.

ESTE ES EL POEMA DE FRIDA KAHLO QUE TODAS LAS MUJERES ESTÁN LEYENDO

Frida Kahlo es una de las artistas más seguidas en la actualidad, sobre todo por mujeres pues muy a parte de sus pinturas, sus escritos inspiran a muchas hoy en día.

La historia de vida de Kahlo siempre nos recuerdan que nosotras merecemos un amor a nuestra altura, que nos valore tal y como somos incluidos defectos y virtudes.
Resultado de imagen para donde no puedas amar no te demores frida kahlo Frida Kahlo tuvo una vida tormentosa, padeció de poliomielitis y sufrió un accidente que le afectó la columna, piernas, pie, infertilidad y la dejó postrada en cama por muchísimo tiempo. Sus escritos siempre han sido de inspiración para todos, pues ella escribía todo lo que sentía. Aquí te dejamos uno de sus poemas que te harán pensar.

Mereces un amor que te quiera despeinada,
incluso con las razones que te levantan de prisa
y con todo y los demonios que no te dejan dormir.

Mereces un amor que te haga sentir segura,
que pueda comerse al mundo si camina de tu mano,
que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.

Mereces un amor que quiera bailar contigo,
que visite el paraíso cada vez que ve tus ojos
y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.

Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos,
que respete que eres libre,
que te acompañe en tu vuelo,
que no le asuste caer.

Mereces un amor que se lleve las mentiras,
que te traiga la ilusión,
el café
y la poesía.

Frida Kahlo

El beso de las buenas noches, algo tan simple pero tan importante.

El amor no desaparece a través de los años de unión, el amor se hace más fuerte.

La mayoría de las veces, por las preocupaciones de la vida descuidamos esas pequeñas cosas que nos hacen sentir amadas/os, la mujer tiene hijos, limpia la casa, cuida la alimentación de la familia, que la ropa esté en orden, el mercado y además también trabaja fuera de la casa, mientras tanto el hombre, el proveedor, el de la obligación de los ingresos, trabaja largas horas, algunas veces ayuda en los quehaceres de la casa, y al final del día ambos se van al descanso en diferentes lados de la cama. Se les olvida que los dos necesitan confirmar que son amados, se les olvidó el romanticismo, se les olvidaron las pequeñas cosas que mantienen el amor, cosas tan simples, pero tan importantes como el beso de las buenas noches.

Hoy día los divorcios y las separaciones son casi tan comunes como las bodas. Puede que sean muchos los factores que influyen sobre estos hechos, pero hay algo que casi todos tienen en común: Los pequeños y románticos detalles del principio de la relación fueron olvidados al menos por una de las partes, asumiendo que el amor era obvio y ya no necesitaba expresarse tanto como antes.

Mi esposo ya no me pone atención., no le gusta hablar conmigo, y  siempre está cansado.  

Por instinto el hombre busca nuevas mujeres sin importar si tiene una pareja estable que le proporciona de sus necesidades humanas, compañía, amor y seguridad. Aun con todo ello siempre está buscando emociones nuevas con alguien más. Por el contrario, la mujer es más conservadora y tradicional, busca una pareja que le proporcione las mismas necesidades de amor, estabilidad y protección, pero el problema empieza cuando una de las dos partes no le proporciona a su pareja aquello que necesita y busca la forma de hallar a alguien que satisfaga sus necesidades. Pensamos que los hombres son “esclavos del sexo”, sin embargo muchas infidelidades nacen tanto de los deseos del hombre como de la mujer por la intimidad emocional, y no sólo de la atracción física.

Sueña y anhela tener a la mujer joven y llena de alegría que conoció, se le olvida que ya no es la novia que se ponía linda para esperarlo, ahora es una mujer con un vientre más pronunciado, con caderas más anchas, dio vida a sus hijos y se le comienzan a olvidar los detalles, las rosas rojas, las canciones que en otros tiempos le dedicaba, y piensa que ya no es amado, porque no recibe lo que él mismo no da. Y sin que el hombre se de cuenta, descuidó todos los pequeños detalles. Sin darse cuenta hace más profunda la brecha entre los dos, y sale a buscar lo que tiene en la casa, pero no lo ve, ninguno de los dos se dan una tregua, ninguno de los dos hacen nada por recapturar la magia que una vez los unió.

Es bueno hacer una limpieza en nuestro interior, y sacar los malos recuerdos de nuestras mentes.

Los recuerdos son todas aquellas situaciones que vamos acumulando con los años, como les hablaba en el tema anterior, el recuerdo de los amores que nos dejaron grandes huellas en nuestro corazón, y que marcaron nuestra vida, y quizás nunca lo olvidemos.

También está el recuerdo de nuestros padres, del hogar que un día tuvimos, de nuestra madre cuando nos enseñaba como hacer un dulce, como cocer un botón, las enseñanzas de nuestros padre, la figura que siempre marcó la disciplina de nuestro hogar, los consejos, y muchos de nosotros quizás no recordemos como lo mejor aquellos padres, pero por lo general los padres son nuestras banderas para lo que nos toca vivir.

Vivamos nuestra vida sin miedos, sin tristezas, sin cadenas que nos atan al pasado.

Dentro de nuestra tristeza no podemos verlo, pero está allí amigas, somos nosotras que debemos buscar nuestra felicidad, nuestro bienestar, tratar de dejar en algún rincón los malos recuerdos o bien aprovechar eso y hacer que nos sirva de experiencias para no cometer más errores.

Quién no se equivoca? todas lo hacemos, ¿verdad? Y volveremos a cometer los mismos errores.

Pero un día respiraremos y sentiremos nuestros pulmones llenos de aire y nos daremos cuenta que estamos vivas y que tenemos la posibilidad de un mañana mejor. Muchas veces necesitamos limpiar nuestro almacén interior de cosas feas, de tristezas y dolores para encontrar la liviandad que nos haga fluidos y libres de ataduras, de pesadas cargas que no se pueden llevar tanto tiempo a cuestas. Son esas cosas que atesoramos en el almacén de la vida y de los recuerdos porque detrás de cada acto hay… un niño aprendiendo a vivir.

El amor de una madre es incomparable

El mayor tesoro del mundo es poseer una madre, su amor es una gran riqueza de valor incomparable.

Todos nuestros amores podrían llegar a ser “ex” pero nunca se podrá tener una “ex-madre”. La madre es ese ser que lo entrega todo por amor, por su hogar, por sus hijos y nietos. Cuando la madre aún está ahí contigo, es una suerte tenerla, pues la clase de amor que entrega es el más puro que podrás encontrar jamás.

Hay muchas madres, pero ninguna como la nuestra:

Es cierto que hay muchos tipos de madres, pero siempre la nuestra será la más maravillosa que la vida nos ofrezca. Ella será nuestra amiga, la que guarda todos nuestros secretos y lava nuestras penas cuando sufrimos mal de amores, la que nos cuida como una doctora cuando estamos enfermas.

Con el tiempo apreciamos más a nuestras madres:

Los años no pasan en vano para nadie y cada año parecieran pasar más lentamente, las hermosas arrugas en el rostro de la madre son el vivo reflejo de las experiencias que ha vivido. No hay otro ser más especial que la madre, no hay ni habrá un amor más sincero que el de una madre.

Cuando somos jóvenes muchas veces no sabemos apreciar el valor que realmente tiene la madre y la tenemos como “nuestra amiga”, pero al pasar el tiempo nos vamos dando cuenta de lo mucho que amamos a nuestras madres, mucho más de lo que creímos en nuestra juventud. No es algo de lo que nos demos cuenta de un momento para otro, pero siempre llega el día en el que nos percatamos que nuestra madre es lo más grande que hay después de Dios.

Siempre entreguemos amor a nuestras madres:

La madre es una mujer tan bendita que soporta tantas cosas por amor a sus hijos, mientras muchas veces somos ingratos con ellas dando por sentado que nuestras madres siempre estarán allí para nosotras. Hay que cuidar a la mujer que nos dio la vida o simplemente la que nos crió o dejó marcado nuestro camino.

Como dicen por ahí, “no es madre la que pare, sino la que cría”, y es a ese ser quien debemos respetar, amar y cuidar en sus años dorados cuando vuelven a ser niños, cuando la vida va desapareciendo ante sus ojos. Cuando ese momento llega, debemos prestarles nuestra ayuda para que sigan caminando, porque el día que nos falte su presencia, seguro que no habrá dolor más grande.

No desaproveches la oportunidad:

Ahora que tu madre está contigo cuídala, mímala, sé su bastón y fortaleza. Cuídala como te ha cuidado a ti, no te enojes con ella por sus cambios de humor, los años la cansan, los problemas que tuvo que resolver han sido agotadores así como las veces que tuvo que ejercer todas las profesiones del mundo para darte a ti lo que eres ahora. Pero sobretodo respétala, porque verdaderamente jamás habrá nadie que te ame como ella te ama. Su amor por ti siempre prevalecerá, porque eres parte de sus ser, su sangre y ella siempre estará para ti esté donde esté.

Cuando los años empiecen a cobrar factura a su cuerpo es cuando más paciencia deberás tener con ella, te contará muchas veces los recuerdos que tiene, y deberás escucharla contarlos como si fuese la primera vez que te los cuenta. Ahora eres tú quien debe protegerla, amarla y valorarla, pues madre hay una sola.

El niño es la víctima más inmediata de los efectos del estrés del adulto.

Intentemos ser conscientes de como influimos en ellos, de qué piensan y porqué actúan como lo hacen. Dediquémosles tiempo, son nuestros hijos, lo merecen. No nos faltan motivos de estrés, si la vida de toda mujer ya de por sí está llena de preocupaciones, mucho más lo está la de una madre.

Apenas nos queda tiempo para ocuparnos de nosotras mismas porque como padres estamos siempre pensando en la familia, debemos cumplir con un horario, debemos cubrir las diferentes necesidades de toda una familia. Tal parece que la vida cada día nos exige más, mucho más de lo que muchas veces podemos dar. Sin embargo lo damos, se sacan fuerzas de flaqueza y lo damos porque son obligaciones que no podemos dejar de lado.

Tal parece que la vida cada día nos exige más, mucho más de lo que muchas veces podemos dar.  

Sin embargo lo damos, se sacan fuerzas de flaqueza y lo damos porque son obligaciones que no podemos dejar de lado. Diariamente nos encontramos cumpliendo obligaciones, el horario de trabajo, los niños, los gastos, la casa, el esposo/a, el cansancio el prepararnos para el día de mañana empezar de nuevo la rutina. Todo esto resulta en una gran acumulación de estrés al final de un día de trabajo, empezamos la otra parte del día, las obligaciones no terminan, nos abruman, nos exigimos demasiado, nos sumergimos el cumplimiento de los quehaceres de la casa y esto hace que muy difícilmente en los hogares se viva un ambiente de afecto. Se vive más bien un ambiente de estrés, mismo que sin darnos cuenta afecta también a nuestros hijos, con el exceso de estrés, aumenta también el grado de las exigencias, poca o ninguna atención le ponemos a las diferentes situaciones que nuestros hijos enfrentan diariamente, enfrentan presiones que muchas veces o casi siempre pasan desapercibidas por nosotros los padres.

Se dice muy comúnmente “dichosos los niños que no conocen de penas”.

Sin embargo algunos expertos en la crianza del niño han dicho que se empieza a sufrir de estrés desde los 2 años de edad y de allí, que se diga muy a menudo que los niños lo absorben todo, lo presienten todo, incluso desde que están en el vientre materno, porque viven sin que nos demos cuenta las angustias y penas de los padres.  

Intentemos ponernos en su lugar, tratemos de mirar las cosas desde su perspectiva, en lugar de programarles muchas actividades que los mantengan ocupados, dediquémonos un tiempo con ellos, para salir al aire libre, correr y brincar o por lo menos ver que lo hagan por lo menos un día a la semana no hacer nada, solo dedicarles tiempo, compartirlo con ellos, dejar que aprendan a relajarse, no regañar por todo, para que aprendan a superar sus limitaciones, a salir de sus frustraciones reconociendo sus propios errores. Es muy importante eso sí, establecer reglas que más tarde serán parte de sus hábitos.