El niño callado y obediente no siempre es un niño feliz.

El niño callado que mira el mundo desde un rincón y que obedece a la primera no siempre es un niño feliz, por mucho que sea “cómodo” para las personas que le rodean. A menudo, cuando sentimos temor, desesperación o vergüenza tendemos a escondernos en una esquina recóndita de nosotros mismos. Por ello, lo ideal es enseñar respeto, no educar mediante una obediencia ciega que parte de esa misma angustia que roba identidades.

No nos equivocamos cuando decimos que el tema de la obediencia es un aspecto sobrevalorado, e incluso mal entendido, por muchas familias. Es más, en boca de muchos padres y madres se escucha con demasiada frecuencia la clásica frase de que “la garantía de la felicidad está en la obediencia”. No falta tampoco el progenitor que se enorgullece de sí mismo al ver cómo sus hijos cumplen a la primera con las órdenes que reciben.

La obediencia ciega no es lo mismo que la obediencia inteligente. No, sobre todo si esta se aplica a través del miedo. No si al niño se le inculca desde bien temprano la idea de que lo más importante es complacer al otro, dejando a un lado las propias necesidades intrínsecas, criterios y voluntades.

Tarde o temprano, llegará el día en que ese pequeño deje de considerarse valioso. Acontecerá posiblemente ese momento en que deje también de defenderse a sí mismo para permitir que otros lo manejen a su antojo.

“El propósito de la educación es mostrar a la gente cómo aprender por sí mismos. El otro concepto de la educación es adoctrinamiento”.
-Noam Chomsky-

El niño callado y el efecto de la educación autoritaria
Hay niños exploradores. De esos que todo lo tocan, que todo lo miran y preguntan. Pequeños coloridos que ocupan espacios con una curiosidad insaciable. Son pequeños felices. Por otro lado, también hay niños callados, algo más reservados, pero que no tienen dificultad alguna para conectar. Basta con encontrar un tema que sea de su interés para verlos brillar y demostrar esa riqueza sensacional que guardan en su interior. Son niños introvertidos y felices.

Ahora bien, a menudo también nos podemos encontrar con esos pequeños que rehúyen la mirada. Parecen buscar la esquina más diminuta de su interior para hacerse un ovillo, para simular que no están. Para sentirse a salvo de un mundo que no entienden, pero al que obedecen a raja tabla. Son esos niños que no protestan por nada, y en cuyo vocabulario no existen los “por qués”, ni las preguntas que exploran, ni los ojos que cuestionan…

Queda claro que nuestros hijos y alumnos necesitan límites y unas normas estables. Sin embargo, el niño callado que obedece siempre sin cuestionar es muy a menudo el producto de una educación autoritaria. Esa donde las reglas se imponen mediante la amenaza y no a través de la inteligencia.

La inteligencia de quien no hace uso del miedo, sino de la empatía. De quien prefiere trasmitir a sus hijos el sentido del respeto y la oportunidad de entender por qué hay que cumplir ciertas reglas, ciertas normas.

En este mismo contexto, no podemos dejar de lado un hecho casi esencial. Los niños deben comprender el fundamento de todo lo que se les pide. Si nos limitamos a imponer una obediencia incuestionable, criaremos personas inmaduras, perfiles que siempre necesitarán de alguien que les diga qué hacer y qué no hacer en cada momento.

En la vida de una persona llega un instante en que debe hacer caso de sus propios criterios internos. La rebeldía ocasional o el cuestionar las normas que nos imponen nuestros padres, da forma a esos primeros intentos por definir nuestra propia identidad. Algo que los padres también deben entender.

Criemos niños felices, no niños esposados por la obediencia ciega
Como padres, madres o educadores, hay algo que todos sabemos. Alzar la voz y decirle un niño aquello de “haz esto y hazlo ya porque yo te lo digo” es un recurso que nos ahorra tiempo. Lo hacemos desde la urgencia y nos da buenos resultados, todo hay que decirlo.

Sin embargo, ¿qué precio pagamos con ello? ¿Qué consecuencias tiene aplicar una obediencia inmediata que se sirve del grito? Los efectos son inmensos. Daremos forma a un niño callado o con comportamientos desafiantes. Con ese tipo de dinámicas autoritarias perdemos lo más esencial que podemos construir con nuestros pequeños: la confianza.

Ahora bien, la siguiente pregunta sería pero ¿cómo consigo que mi hijo me obedezca? Queda claro que no es fácil, no lo es cuando hasta el momento solo lo hemos conseguido mediante la amenaza y el castigo. Sin embargo, a veces la respuesta es mucho más sencilla de lo que parece. Si deseamos que un niño confíe en nosotros cuando le pedimos que haga o cumpla algo, aprendamos también nosotros en confiar en él, aprendamos a respetarlos.

Madre hablando con su hijo para no educar a un niño callado

El respeto se muestra escuchando. Respondiendo preguntas, razonando con ellos, fomentando la reciprocidad. El respeto se gana teniendo en cuenta sus necesidades, sus preferencias, sus curiosidades. Hay que dar paso por tanto a un tipo de obediencia inteligente donde el niño entienda el por qué de cada cosa, donde interiorice las reglas conociendo primero su utilidad.

Queremos niños felices, receptivos con su entorno, ansiosos por aprender. No niños callados por la sombra del miedo y el autoritarismo.

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Cómo vive un niño la separación de los padres.

Todos los niños, desde que nacen, crecen con la idea de que su familia será para siempre. Pero puede ocurrir que los padres, por distintas y variadas razones, decidan no continuar con su relación de pareja. El chico no está preparado para esto, él cree que sus papás estarán juntos para siempre. En este artículo vamos a ver cómo vive un niño la separación de los padres.

La decisión de unos padres de separarse es muy meditada, sobre todo si hay niños de por medio. Los padres no solo sufren por lo que supone la ruptura con su pareja, sino que tienen miedo de cómo puede afectar esta nueva situación a sus hijos.

A continuación vamos a ver cómo vive el niño la separación de sus padres. Sigue leyendo.

¿Qué hacer antes de la separación?

  • Ponerse de acuerdo en lo que se le va a decir al niño y hablar con él, no darle información diferente que le causaría confusión.
  • En esta conversación tienen que estar ambos padres.
  • Hay que dejarle claro que él no tiene la culpa de lo que ha pasado.
  • Hay que decirle todo lo que se le quiere, que eso no ha cambiado, pero que papá y mamá no se comprenden y se pelean mucho.
  • Es importante que ellos sepan que la separación es algo triste, y que pueden hablar de ello las veces que quieran. Es recomendable buscar momentos para hablar con ellos para que expresen sus emociones y pensamientos acerca de la situación.
  • De común acuerdo decidir ambos progenitores no utilizar a los hijos como una forma de presionar al otro bajo ninguna circunstancia y respetar siempre al otro en las conversaciones.
  • Determinar qué días estará con cada uno de los padres.

¿Cómo afecta al niño la separación de los padres?

Los niños suelen vivir esta nueva situación con tristeza, ansiedad o incluso en ocasiones, culpa

A veces pueden pensar que fue algo que ellos hicieron lo que provocó la separación de sus padres. También puede pasar que el niño se bloquee y no quiera expresar sus emociones, sobre todo al principio de esta nueva situación.

El cómo afecte al niño la separación de sus padres viene relacionado…

Con los problemas familiares antes y asociados a la separación, con la edad y maduración del niño, etc.

Crisis nerviosas o depresivas
Si la tensión en casa tras la ruptura de los padres llega a otros miembros de la familia, y se enfrenta a discusiones y enfrentamientos violentos.

Negación
Los niños suelen negarse a admitir que sus padres se han separado e insisten en que puede haber una reconciliación.

Problemas de sueño
Sobre todo al inicio de la separación, pueden tener problemas para dormir y pueden sentir miedo a que sus padres lo abandonen.

Más irritables
Se encuentran más irritables de lo normal.

Conductas regresivas y síntomas psicosomáticos
Pueden volver a hacerse pipí encima cuando ya no se hacían. Dolores de cabeza o de barriga. Esto es una manera de expresar su malestar ante la separación de sus padres.

Llanto frecuente
Suelen llorar con frecuencia, por eso es importante mostrarles nuestro apoyo, tranquilizarlos y acompañarlos para facilitar que expresen el dolor que sienten.

Chantaje emocional
Puede aparecer este tipo de chantaje en algunas situaciones en las que uno de los dos padres le riñe: es muy importante no caer en estos chantajes.

Problemas escolares
Puede bajar su rendimiento en el colegio debido a la situación que se está viviendo en casa.

¿Cómo podemos ayudar al niño frente la separación de los padres?

  • Debemos dejar a los niños manifestar sus sentimientos de frustración, rabia, tristeza, y darles nuestro cariño, no hemos de juzgarlos.
  • Si es necesario, buscar la ayuda de un profesional porque el niño se puede sentir más libre de hablar y expresar sus emociones y pensamientos a alguien ajeno a la familia, ajeno a lo que está pasando en su casa.
  • Los padres deben explicar y hablar con el niño para que la situación sea lo menos dolorosa posible.
  • No debe presenciar gritos, insultos ni discusiones violentas. Si las hubiera, el niño no debe estar delante.
  • Excluir al niño de la tensión que se genera por la separación.
  • No desprestigiar nunca al ex-cónyuge; puede destruir la imagen paterna o materna, que son muy importantes para el niño.
  • El niño debe disponer de un espacio propio tanto en la casa que viva como en la casa del padre que se haya marchado.
  • Los niños quieren ver felices a sus padres, aunque sea con una nueva pareja. La infelicidad de sus padres les provoca malestar.
  • Mantener los vínculos afectivos con abuelos, tíos, primos de ambas partes.
  • Hay que evitar el exceso de permisividad y llenarlo de regalos. Hay que actuar siempre de común acuerdo con el otro progenitor.
  • No debemos alterar las rutinas diarias del niño a pesar de la separación de los padres.
  • Es una situación complicada, pero haciéndolo bien ambos progenitores todo será menos doloroso y mejor para todos. Aquí hemos visto qué debemos hacer para que el daño sea el menos posible ante la separación de los padres.

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Para entender a los hijos hay que verlos desde lo que son, no desde lo que deseamos que sean…

Resulta natural que todos los padres y madres deseen lo mejor para sus hijos, que transiten caminos hermosos y siempre estén rodeados de bienestar, protegidos, seguros y triunfantes en la vida, de esta manera, desde temprana edad, comenzamos a sembrar en ellos, lo que para nosotros puede representar una vida exitosa, una familia, una profesión, un buen trabajo, las responsabilidades son buenas, pero no a temprana edad, siempre cubiertos en lo material y con la certeza de que merecen ser amados y muy bien tratados.

“Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha hecho no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer.”
Khalil Gibran

Sin embargo, no siempre damos en lo que en realidad es, generalmente ocurre que no logramos entender en lo que los hijos se van convirtiendo, y resulta que esto se relaciona directamente, con el hecho de que nunca nos permitimos entenderlos desde lo que en verdad son y no desde aquello en lo que deseamos se conviertan.

Para los padres siempre resulta difícil y complicado entender a los hijos desde sus propios deseos, especialmente cuando no compaginan lo que para cada padre significa estar dentro del deber ser, o de lo moral, o desde aquello que pensamos es correcto, sin embargo, debemos saber que si no procuramos acercarnos a nuestros hijos desde su propia realidad, sino desde la nuestra, jamás llegaremos a conocerlos realmente, de allí que tantos padres, sino en su mayoría, tarde o temprano se vean sorprendidos por acciones y actitudes de sus hijos, que jamás imaginaron.

Las personas solemos llenarnos de prejuicios, es bastante simple terminar siendo arreados por la sociedad y por aquello que parece correcto, más no debemos olvidar que cada persona es un ser y nuestros hijos, lejos de convertirse en una extensión nuestra o en lo opuesto a lo que somos, deben más bien buscar su propio rumbo, enfrentar sus temores, sus debilidades y sus deseos, aprender a manejar sus emociones y esto solo es posible cuando se dejan fluir.

Resulta contradictorio, como muchos padres terminan convirtiéndose en los principales enemigos de sus hijos, llegan a niveles tan profundos de incomprensión, que no logran descifrar lo que ven con sus propios ojos, y es que tu hijo clama a gritos que le aceptes, que le reconozcas, desde lo que es, sin querer cambiarlo, que puedas llegar a compartir parte de su esencia y a admirar sus detalles, que lo ames sin prejuicios y sin comparaciones, que le des la oportunidad de decidir en que se quiere convertir en su propia vida.

amor

“El hombre está dispuesto siempre a negar todo aquello que no comprende.
Blaise Pascal”

El camino que elijan los hijos, puede resultarnos doloroso, sin embargo, será aún más doloroso si jamás llegamos a entenderlos, si en nuestra lucha por idealizarlos, nos distanciamos, creamos una muralla entre ellos y nosotros y únicamente vemos lo que deseamos ver de cada uno de ellos.

Date la oportunidad de entender a tus hijos, pero especialmente, ten la bondad de darle la oportunidad de mostrarse frente a ti sin temor a ser juzgado, el deseo de que sea tal o cual persona, tarde o temprano será solo eso, un mero deseo, más vale entender a nuestros hijos siempre desde lo que son, desde su realidad, su verdad a la luz, que pasar una vida creando una careta para ellos que tarde o temprano caerá.

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Cómo afronta un niño la separación de sus padres.

Un problema cada vez más recurrente y normal al que se deben de enfrentar los más pequeños en las familias de hoy en día es el de la separación de sus padres. Una separación que puede ser más o menos amistosa pero que en todo caso va a afectar al niño de forma fuerte a no ser que como padres responsables sepamos separar el tema de la separación del de la educación del hijo que tenemos en común.

El momento de la niñez, los primeros años de vida son fundamentales.

Para que el niño tenga un desarrollo sano a nivel físico, psicológico y emocional debemos tener  en cuenta que cada uno de estos aspectos puede afectar a los otros dos hay momentos importantes que como padres debemos de tener en cuenta para saber cómo evitar problemas mayores en estos procesos.

Está claro que no siempre se da el clima más adecuado para evitar estos efectos colaterales en los más pequeños pero lo ideal es que esta separación se de  forma pacífica y que como padres juntos podáis explicar al niño o niña lo que está pasando para ayudarlo a comprender. Pero siempre dentro de un clima lo más pacífico posible.

Los padres a pesar de sus problemas debemos saber separar la separación o divorcio de la educación del hijo o hijos.

Para ello deben de llegar a acuerdos de mínima amistad por lo menos delante de los niños. Tengamos en cuenta que para un niño el que sus padres se separen es algo incomprensible y lo pueden llegar a tomar como un abandono o incluso se pueden llegar a sentir culpables de esa separación. Esto hay que evitarlo a toda costa y que los dos padres refuercen en todo siempre a sus hijos en los momentos de la separación.

Deben de sentirse queridos por su padre y por su madre durante la separación y llegar a comprender que lo que pasa no es algo anormal sino que está dentro de las posibilidades en cualquier padre o madre del mundo. Muy difícil sería el que uno de los dos culpase directamente a la llegada del niño del hecho de que se separen, que hubiera maltrato físico por parte de uno de los progenitores, que los familiares digan en presencia de los niños cosas negativas de sus padres, que los padres se peleen e insulten enfrente de sus hijos.

Algo que se puede evitar si los padres que se separan son consecuentes y ponen de un lado sus diferencias cuando se trata de los hijos que tienen en común llegando a acuerdos con los que no van a evitar la separación pero si muchos problemas en el desarrollo normal de sus hijos. Los dos deben de comunicar al niño que se van a separar con palabras suaves y de común acuerdo y porqué lo van a hacer.

 

Los vinculos entre los padres y el adolescente nunca debe romperse.

Las primeras identificaciones del adolescente son con sus padres.

Para vincularse con sus pares adoptarán la misma forma que tienen sus progenitores para  vincularse ellos con otros.

Si los vínculos que establecieron los padres con sus propios pares fueron débiles, pobres o nulos, para los hijos el tránsito por la experiencia de grupo será igual que incursionar sobre terreno desconocido; por lo que tenderá a adoptar el ejemplo de los ámbitos del entretenimiento y la diversión que son los que les ofrecen propuestas alternativas.

Como influye la tecnología.

La tecnología está reemplazando los espacios de participación personalizada que son los que permiten que un joven se sienta aceptado y valorado por ser quien es. El sentimiento de pertenencia a un grupo o a una institución hace que un adolescente fortalezca su identidad y lo ayude a alcanzar su madures.

La adolescencia es un proceso de cambio que necesita vivirse acompañado, estar presente para ser escuchado y aventurarse a crear alternativas propias. El adolescente con poca predisposición para el deporte, puede tener aptitudes para el teatro, el arte, la investigación, la ciencia, la solidaridad o la literatura. La cuestión es sentirse de algún modo protagonista, encontrar su lugar en el mundo.

Es importante saber que solamente las personas que tienen la oportunidad de practicar sus cualidades sociales son las que podrán desarrollar más y mejor su potencial humano. Los padres tienen que aprender a ser aliados de sus hijos porque tienen la experiencia necesaria de vida y pueden ayudarlos con eficacia a desarrollarse plenamente.

Pero esto no es fácil, porque la relación entre padres e hijos adolescentes suele ser tormentosa y los jóvenes viven el interés de sus padres como una intromisión a su libertad que les resulta inadmisible. Los adolescentes necesitan encontrar su propia forma de conducir sus vidas y por eso rechazan la ayuda que les brindan sus padres.

Frente a esta situación pueden ocurrir dos cosas, que los padres se alejen por completo de sus hijos o que traten de forzarlos a seguir sus consejos.

Los adolescentes no necesitan consejos porque todo lo que tenían que aprender de sus padres ya lo saben, lo que más necesitan es que ellos sean sus aliados para poder enfrentar los muchos desafíos que les esperan, para sentir que no están solos, para tener presente su confianza y sentirse más seguros, para así llegar a pensar, sentir y desear por sí mismos. Esta alianza entre padres e hijos es la que les permite tomar conciencia de cuál es la tarea que debe realizar cada uno.

El desvelo de una madre es directamente proporcional al amor por su hijo.

El desvelo de una madre es eterno, pues las mujeres abocadas a la maternidad nunca duermen. Desde el momento en que comienzan a sentir da en sus vientres hasta la edad adulta de sus hijos, las mamás pasan noches enteras en vela.

Sin lugar a dudas, cada hijo tiene su ángel de la guarda, pero no debe buscarse en un más allá, sino en un “más acá”. Más precisamente, a su lado. En esta nota, te invitamos a reconocer y valorar los esfuerzos de toda mamá, quienes invierten días, meses y años de desvelo y dedicación en sus niños.

El desvelo de una madre gestante
El desvelo de una madre se inicia ya en el embarazo y se hace presente en cada etapa del crecimiento de su hijo.
 Pues especialmente en una edad gestacional avanzada de su bebé comenzará a pasar noches sin lograr pegar un ojo.

¿Por qué las madres se espabilan estando encinta? Las madres comienzan a frecuentar la nocturnidad por los movimientos de los inquietos pequeños noctámbulos o por los típicos malestares experimentados.

El desvelo de una madre tras la llegada del recién nacido
¡Llegó el bebé! Sin embargo, y a pesar de la alegría y emoción que reinan en el hogar, tus noches parecen no poder cambiar.
 Frases como “No me dejan descansar” o “No puedo ni debo dormir” se repiten incesantemente entre las flamantes madres.

No es para menos, pues los primeros meses de cualquier hijo son difíciles para cualquier mamá por cuanto comporta una serie de cambios y aprendizajes considerables. El recién nacido se despierta con frecuencia y llora desconsoladamente.

¿Tiene hambre? ¿Estará acalorado? ¿Será el pañal? Sin embargo, nada parece calmarlo más que tus brazos. Aun así, aquí se inaugura un período en el que ese eterno desvelo de una madre obedece pura y exclusivamente a la preocupación por el estado de su hijo.

Y a medida que el niño crece…
Tu pequeño comienza a crecer y seguramente muchas cosas van cambiando y otras tantas se van encauzando. Seguramente llegarás al estadío donde el niño corte sus primeros dientitos, comience a comer alimentos sólidos, empiece a gatear e incluso a dar sus primeros pasitos.

En esta etapa notarás y apreciarás un hecho glorioso: ¡el bebé comenzará a dormir plácidamente durante lapsos más largos! Incluso, si eres una madre afortunada, tu hijo llegará a descansar toda la noche de corrido. ¡Todo un logro, una hazaña!

Aquí es donde se hace presente un nuevo caso que habla del eterno desvelo de una madre: “¡No se quiere dormir!”. Pasan las horas y eres prisionera de un sueño infernal mientras tu hijo no da el brazo a torcer ante el cansancio de todo un día de juegos y diversión.

La rutina iniciada con un baño caliente seguida por canciones de cuna, cuentos, abrazos, besos y caricias no alcanza para cumplir el objetivo. Y aún cuando libres una intensa lucha contra el cansancio, ese soldado que no mata pero ataca, tu hijo estará más activo que nunca, intentando jugar, escapar y, por qué no, saltar en la cama.

Otros casos que generan el desvelo de una madre
Seguramente pensabas que nos habíamos olvidado de aquellas noches que pasas controlando la fiebre del niño, atenta a deposiciones, tos, sarpullidos y tantos otros síntomas
 que te llaman la atención y te preocupan, al punto de quitarte el sueño.

El desvelo de una madre se activa también frente a cualquier caso de enfermedad en cualquier momento de la vida de tu amado hijo. “No me puedo dormir”, el estado de hipervigilancia te mantiene desvelada y concentrada en cada signo y manifestación del pequeño.

Y sí, a medida que tu hijo crece, algunas cosas se tornarán inevitables, como sus primeras salidas. Seguramente, sea la primera fiesta o la décima, pasarás noches sin siquiera arrimarte a la cama. Pues no tiene sentido si asumes que intentar descansar será una verdadera misión imposible.

“Chao mami, me voy de fiesta, no me esperes despierta”. ¿El plan de esta noche? Dotaciones de café, alguna película y, por supuesto, cualquier reloj a mano para ir controlando el paso del tiempo. El lema se convierte aquí en “imposible dormir”.

Aun así, con tantos días desveladas, las mamás siguen apostándolo todo por la crianza de sus hijos. Por su amor incondicional, estos “ángeles de la guarda” velan noche y día por el bienestar del niño en cada período de su desarrollo. ¡Un aplauso cerrado para estos maravillosos seres!

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¿Sabías que la lactancia materna influye en el habla de tu bebé?.

La leche materna es el mejor alimento, tiene todo lo que ellos necesitan, eso lo sabemos, pero lo que poco se  ha dicho es que también influye en el desarrollo del habla, ya que gracias a los movimientos de succión que realiza el bebé se ejercitan los labios y los maxilares.

Estos movimientos tienen gran impacto en el desarrollo y crecimiento de la mandíbula, ya que al nacer ésta se encuentra detrás del maxilar superior y hasta el octavo mes de vida se coloca en la posición adecuada. La lengua también se beneficia con la succión pues va encontrando una ubicación más adecuada que se va dando con la musculatura oral.

Gracias a la succión, los bebés se preparan para la dentición y poder masticar, lo cual se logra mejor con la lactancia materna exclusiva. Diversos estudios comentan que cuando el bebé succiona, realiza entre dos y tres ml movimientos musculares faciales que estimulan a nivel motor y sensorial. También se logra un mejor crecimiento mandibula, se fortalece y desarrolla los músculos de la boca por eso a futuro y cuando sea el momento, tu peque tendrá más facilidad para decir sus primeras palabras.

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Los niños también pueden sufrir de ansiedad, conoce las causas.

El trastorno de ansiedad  es un trastorno mental en el que a menudo el niño está preocupado o ansioso por muchas cosas y siente que tiene dificultades para controlar la ansiedad.

Causas.

Los genes pueden tener participación. Los niños con familiares que tienen un trastorno de ansiedad también pueden ser más propensos a sufrirlo.

Los eventos en la vida del niño que le pueden causar estrés y ansiedad incluyen:

  • Una pérdida, como la muerte de un ser querido o el divorcio de los padres
  • Cambios importantes en la vida, como mudarse a una nueva ciudad
  • Antecedentes de abuso
  • Vivir en una familia cuyos miembros son temerosos, ansiosos o violentos.

Síntomas.

El principal síntoma es la tensión o preocupación frecuente durante por lo menos 6 meses, aun sin una causa clara. Las preocupaciones parecen pasar de un problema a otro. Los niños con ansiedad focalizan sus preocupaciones en:

  • Tener un buen rendimiento escolar y deportivo.

Los niños pueden creer que deben desempeñarse a la perfección, de otro modo sienten que no lo están haciendo bien.

  • Su seguridad y la de sus familias.

Sienten un miedo intenso a los desastres naturales tales como terremotos, tornados o robos en la casa.

  • Enfermarse o que un miembro de la familia lo haga.

Pueden preocuparse excesivamente por enfermedades menores o tener miedo a desarrollar nuevas enfermedades.

Los síntomas de la ansiedad pueden afectar la vida diaria de un niño. Pueden impedirle que duerma, coma y que tenga un buen rendimiento en la escuela.

Tratamiento.

El objetivo del tratamiento es ayudar a su hijo a sentirse mejor y llevar una vida diaria normal. En casos poco graves, la psicoterapia o solo el uso de medicamentos pueden ser útiles. En casos más graves, la combinación de estos tratamientos puede ser lo mejor y ayudará a tu niño a tener una vida sana y normal.

Nuestra autoestima se fue formando desde nuestra infancia.

Si desde niños oímos valoraciones negativas en cuanto a nuestra persona, es posible que se acople esta valoración a nuestra propia voz, a nuestra autovaloración.

Cuando emitimos juicios sobre nosotros mismos –que por lo general son arbitrarios e injustificados– tenemos que tener la misma energía para rebatirlos como si alguien nos estuviera haciendo esa crítica. A veces nos vemos como perdedores sobre algún tema en particular de manera universal y permanente y no somos capaces de refutar esa afirmación y eso nos genera pesimismo.

Si vemos que no, entonces se debe a que estamos siendo derrotistas y sumamente pesimistas; estamos juzgando todo de la peor manera y eso está un poco alejado de la realidad. Lo que sucede al juzgar las cosas de la mejor manera es que también nos alejamos de la realidad, pero es más saludable.

Por eso deberíamos rebatir y observar que hay miles de causas que conforman un problema y que la mayoría son salvables. Casi siempre nos centramos en las cosas más perjudiciales y nos convencemos de que no se pueden cambiar.

La automotivación proviene de una decisión propia.

Los problemas y la sensación de frustración, estarán presentes durante toda nuestra vida, sólo nos diferencia la manera en que los enfrentemos. Si el problema tiene solución no hay que hacerse problema y si no la tiene ¿para qué te vas a hacer problema? Un problema es porque tiene solución, sino tiene solución no es problema, es un hecho. El estímulo continuo es decirnos todos los días “que podemos”. Haz el siguiente ejercicio: durante cinco minutos diarios repítete que lo lograrás. Solo eso, con la máxima concentración, no dejes que otro pensamiento invada tu mente durante esos cinco minutos, respira profundo y hazlo.

El amor de una madre es incomparable

El mayor tesoro del mundo es poseer una madre, su amor es una gran riqueza de valor incomparable.

Todos nuestros amores podrían llegar a ser “ex” pero nunca se podrá tener una “ex-madre”. La madre es ese ser que lo entrega todo por amor, por su hogar, por sus hijos y nietos. Cuando la madre aún está ahí contigo, es una suerte tenerla, pues la clase de amor que entrega es el más puro que podrás encontrar jamás.

Hay muchas madres, pero ninguna como la nuestra:

Es cierto que hay muchos tipos de madres, pero siempre la nuestra será la más maravillosa que la vida nos ofrezca. Ella será nuestra amiga, la que guarda todos nuestros secretos y lava nuestras penas cuando sufrimos mal de amores, la que nos cuida como una doctora cuando estamos enfermas.

Con el tiempo apreciamos más a nuestras madres:

Los años no pasan en vano para nadie y cada año parecieran pasar más lentamente, las hermosas arrugas en el rostro de la madre son el vivo reflejo de las experiencias que ha vivido. No hay otro ser más especial que la madre, no hay ni habrá un amor más sincero que el de una madre.

Cuando somos jóvenes muchas veces no sabemos apreciar el valor que realmente tiene la madre y la tenemos como “nuestra amiga”, pero al pasar el tiempo nos vamos dando cuenta de lo mucho que amamos a nuestras madres, mucho más de lo que creímos en nuestra juventud. No es algo de lo que nos demos cuenta de un momento para otro, pero siempre llega el día en el que nos percatamos que nuestra madre es lo más grande que hay después de Dios.

Siempre entreguemos amor a nuestras madres:

La madre es una mujer tan bendita que soporta tantas cosas por amor a sus hijos, mientras muchas veces somos ingratos con ellas dando por sentado que nuestras madres siempre estarán allí para nosotras. Hay que cuidar a la mujer que nos dio la vida o simplemente la que nos crió o dejó marcado nuestro camino.

Como dicen por ahí, “no es madre la que pare, sino la que cría”, y es a ese ser quien debemos respetar, amar y cuidar en sus años dorados cuando vuelven a ser niños, cuando la vida va desapareciendo ante sus ojos. Cuando ese momento llega, debemos prestarles nuestra ayuda para que sigan caminando, porque el día que nos falte su presencia, seguro que no habrá dolor más grande.

No desaproveches la oportunidad:

Ahora que tu madre está contigo cuídala, mímala, sé su bastón y fortaleza. Cuídala como te ha cuidado a ti, no te enojes con ella por sus cambios de humor, los años la cansan, los problemas que tuvo que resolver han sido agotadores así como las veces que tuvo que ejercer todas las profesiones del mundo para darte a ti lo que eres ahora. Pero sobretodo respétala, porque verdaderamente jamás habrá nadie que te ame como ella te ama. Su amor por ti siempre prevalecerá, porque eres parte de sus ser, su sangre y ella siempre estará para ti esté donde esté.

Cuando los años empiecen a cobrar factura a su cuerpo es cuando más paciencia deberás tener con ella, te contará muchas veces los recuerdos que tiene, y deberás escucharla contarlos como si fuese la primera vez que te los cuenta. Ahora eres tú quien debe protegerla, amarla y valorarla, pues madre hay una sola.