Signos de un niño emocionalmente perturbado.

La perturbación emocional es una condición que a veces puede emular la depresión en los niños, y es reconocida por el U.S. Department of Education como una discapacidad educativa. Hay varios indicadores de comportamiento y emocionales de que un niño está perturbado emocionalmente, y es esencial que los padres y maestros vigilen a estos niños de cerca para determinar si los síntomas indican otras condiciones graves.

Comportamiento agresivo

Un niño que está emocionalmente perturbado probable exhiba un comportamiento agresivo, y a menudo trate de herir a los demás. De acuerdo con el Sevier County Public School System, la agresión es el síntoma que se observa con mayor frecuencia en los niños en este estado. Una acción del niño a menudo implica golpear o patear a otros estudiantes, levantarse de asientos asignados, incluso después de haber sido instruido repetidamente para permanecer sentado, y robar objetos de otros estudiantes o del escritorio del profesor. Aunque el comportamiento agresivo de vez en cuando podría ser simplemente una señal de que un niño no está contento con un incidente aislado como mudarse a una nueva escuela o dar la bienvenida a un nuevo bebé, este síntoma se considera un trastorno emocional cuando se lleva a cabo durante un período prolongado. La edición de enero de 2010 de la revista Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology también afirma que a menudo los niños abusados ​​experimentan trastornos emocionales y los muestran a través de acciones agresivas, mientras que las niñas se comportaron igual de agresivas como los que no habían sido objeto de abusos, los niños que fueron abusados ​​eran 50 por ciento más propensos a meterse en peleas, romper objetos y responder con dureza a las reprimendas.

Cambios en el apetito

Cuando un niño comienza a comer más o menos de lo normal, esto podría ser un indicio de un trastorno emocional, de acuerdo con el Anne Arundel County Public School System. Si este cambio significativo en los hábitos alimenticios de un niño comienza a afectar su rendimiento educativo, el síntoma se considera un signo de un trastorno emocional. Por ejemplo, la mala nutrición afecta la capacidad del niño para concentrarse y absorber la información. Si un estudiante joven está comiendo con demasiada frecuencia, puede interrumpir la clase demandando alimentos. Los niños pueden recurrir a la comida en busca de consuelo o evitar comer si han perdido el interés en el momento de la comida. Esto también podría ser un indicador de depresión. De nuevo, si los cambios en el apetito del niño se vuelven constantes, esto significa que está emocionalmente perturbado y que es necesario que reciba consejería o tratamiento.

Calificaciones bajas en los exámenes

Cuando las calificaciones de un niño son significativamente más bajas en las evaluaciones diseñadas para medir la aptitud y la comprensión adecuada a la edad, esto puede señalar un trastorno emocional. El Sevier County Public School District afirma que sólo el 30 por ciento de los niños con trastornos emocionales pasan las pruebas de rendimiento a nivel de grado en un nivel medio. Los datos recogidos por el distrito escolar también afirman que en la Florida el 50 por ciento de estudiantes no fueron capaces de superar una prueba funcional y el 75 por ciento de los adolescentes con trastornos emocionales no pasaron la prueba de competencia matemática de la escuela secundaria. La U.S. Office of Education estima que alrededor del 2 por ciento de la población estudiantil sufre de trastornos emocionales y son propensos a estas bajas calificaciones.

Pérdida de energía e interés en las actividades

Un niño que está constantemente cansado y ya no quiere participar en actividades que antes disfrutaba puede estar experimentando estos síntomas a causa de trastornos emocionales. Cuando este letargo o falta de interés afecta el rendimiento académico y no se pueden atribuir a una condición de salud o depresión clínica, es un signo de un trastorno emocional. Un niño que exhibe esta aversión constante a las actividades interactivas, como deportes o artesanías, o que siempre se queja de fatiga probablemente exhibirá un comportamiento retraído y perderá el interés en jugar o hablar con otros estudiantes. Este signo de perturbación emocional también podría ser un signo de autismo, así que es mejor visitar a un asesor de conducta con tu hijo para que sea evaluado en mayor profundidad y se pueda determinar el tratamiento.

8 Consejos básicos que te ayudaran a mejorar tu relación con tus hijos.

  1. Dale tiempo a tus hijos.Dime a qué dedicas tu tiempo y te diré qué amas. Haz un plan de juegos, salidas, comidas, etc. y separa tiempo en tu agenda para dedicarte única y exclusivamente a tus hijos; ellos nunca olvidarán esos momentos.
  2. No escondas tu cariño.Muchos latinos crecimos en una cultura donde no era costumbre que el papá demostrara afecto o que participara en la crianza de los hijos, pero sentir afecto, aceptación y seguridad de parte de un padre ayuda a que los niños desarrollen una buena autoestima.
  3. Crea un ambiente de amor y respeto.Además del cariño hacia tus hijos y el tiempo que les dedicas, es importante que ellos vean que tú respetas a su madre, ya sea que tú y ella estén juntos o no. Esto dará a los niños la seguridad y estabilidad que necesitan para desarrollarse.
  4. Aprovecha cada oportunidad.Convierte los tiempos de comida, quehaceres de la casa, tareas de la escuela, viajes en el auto y cualquier situación en una oportunidad más de compartir y enseñar a tus hijos valores como: el amor al trabajo, ser agradecidos, la honestidad, servicio, trabajo en equipo, reciclar, etc. ¡Hazlo divertido!
  5. Comunícate en forma positiva.Anima a tus hijos a siempre dar lo mejor de sí mismos y resalta sus destrezas y virtudes. Ellos necesitan tu aprecio y aliento. Escucha a tus hijos; conoce sus historias, sus intereses y sus temores; déjales saber que pueden confiar en ti.
  6. Lee con tus hijos.Enséñales el amor a la lectura desde muy pequeños. Leer es una de las mejores maneras de garantizar que ellos tengan una vida de éxito. Ya cuando entren a la escuela, ayúdales con las tareas; comparte con ellos la alegría de saber y aprender constantemente.
  7. Disciplínalos con amor y paciencia.Pon reglas claras, justas y razonables. Recuerda que el objetivo es que los niños desarrollen un buen comportamiento y carácter. No dejes que el enojo te domine; si es necesario toma tiempo para pensar y discutir con tu pareja la mejor manera de corrección que ayude a los niños a entender la lección y mejorar.
  8. Enséñales con tu ejemplo.Tus acciones hablan más fuerte que tus palabras. Tus hijos imitarán tu comportamiento lo quieras o no. Sé consistente en lo que dices y haces. Muéstrate ante ellos honestamente como un ser humano con virtudes y defectos y verás que ellos también aprenderán a confiar en ti y ser honestos siempre.

La satisfacción más pura e incomparable es la que nos dan los hijos

Tristemente escuchamos en la actualidad, cada vez con mayor intensidad, muchas personas justificando sus elecciones de no haber querido tener hijos en esta existencia, estas decisiones se respetan, cada quien tiene el libre albedrío, sin embargo, aconsejar a otra persona no tener hijos porque es un duro trabajo, es una actitud muy ligera y egoísta, no porque nosotros hayamos tomado la decisión de no tenerlos, debemos promover en los demás, privarse de tan maravillosa experiencia.

Es innegable que el tener hijos es el mayor sacrificio que puede realizar una persona en este planeta y eso lo saben muy bien, todos aquellos que han tenido la dicha de ser padre y madre y que han llevado con valor, voluntad y verdadera responsabilidad su labor, tener hijos es un trabajo muy arduo, muy duro y que en muchas circunstancias ocasiona muchas lágrimas, pero lo mejor de todo es que en la mayoría de los casos, esas lágrimas son de alegría y de la satisfacción más pura que jamás conocerás.

Verte reflejado en la sonrisa o en el llanto de tu hijo, es la sensación más hermosa, sublime y verdadera que un ser humano podrá vivir jamás, no importan en ese instante los sufrimientos, no importan los sacrificios, ni el esfuerzo que conlleva el traer un hijo al mundo y además acompañarlo, orientarlo y convertirte en su ejemplo.

El que jamás tuvo hijos, se ahorrará muchos pormenores, podrá tener un mayor control en su vida y evidentemente será una persona más despreocupada, tranquila y relajada, para muchos si se quiere feliz, sin embargo, aquellos que han tenido la dicha de vivir la maternidad y la paternidad, saben perfectamente que no hay explicación alguna para este sentimiento y que no tiene ningún sentido poderlo comparar, precisamente porque es algo que con palabras jamás podrá ser explicado…

El caso es que como padre o madre, jamás tienes que justificarte, no tienes que explicar ni pretender que comprendan por qué tomaste esa elección o por qué asumiste esa responsabilidad, basta sencillamente, con que veas día a día en que se convierten los hijos, para bien o para mal, por el sencillo hecho de haber tomado esa elección ya has triunfado en la vida, la alegría que da un hijo no puede cubrirla ni igualarla nada, ni material, ni emocional, ni espiritual, son pequeñas partes de nosotros que tarde o temprano se harán grandes y sólo nos quedará, el agradecimiento y la satisfacción de ser co-autores de estos seres.

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Las 8 frases de amor que debes repetir incansablemente a tus hijos

Pues bien, presta atención. No dejes que cada uno de tus días junto a tu pequeño sol falten estas fundamentales frases de amor. Ya verás que no son tan difíciles y, seguramente, como buena madre orgullosa y enamorada de tu niño se las repites hasta el hartazgo:

  • ¡Te amo hijo!Nunca está de más reiterar lo que sentimos por ellos para reforzar el sentimiento de ser amados. Incluso, nada mejor que demostrar esta afirmación a través de hechos: no te canses de abrazarlo, acariciarlo y mimarlo de todas las maneras posibles.
  • Me haces muy feliz.¿Qué mejor para un niño que sentir que es él quien llena de felicidad y alegría nuestro hogar y nuestros corazones? Nada más lindo que verlos lucir una inocente mueca al sentirse realizados al apreciarnos a nosotros embobados, embelesados ante sus logros y monerías.
  • Agradezco a la vida por tenerte y por cada día juntos.Explícale que no puedes sentirte más afortunada desde el día en que sentiste sus primeros movimientos en tu vientre. Dile que no hubo día más feliz que aquel en el que sentiste el olor a vida en su piel. Asegúrale que siempre agradeces cada momento a su lado.
  • Me encanta compartir mi tiempo contigo. Atención con esta aseveración, pues no se trata solo de decirla, sino de cumplirla. Como solemos decir, no existen niños difíciles, sino padres y madres ocupadas y cansadas. Pero no hay mejor crianza que compartiendo tiempo, actividades y juegos. Aprender, divertirse y amarse en manos del tiempo en común.
  • Eres maravilloso. Siempre recuérdale todo lo bueno que tiene para dar. Motívalo a seguir en lo que emprenda. Levántalo en cada tropiezo. Forja una autoestima de oro transmitiéndole seguridad y haciéndole saber lo que vale. Dale alas de independencia y autonomía en base a lo que es y a lo que quiere y puede llegar a ser.
  • Creo en vos. Otra de las frases de amor que no pueden faltar durante el crecimiento de tu hijo. Insiste en que, con esfuerzo y dedicación, cada uno puede ser lo que quiere. Sólo hay que trabajar duro en ello. No importa si se siente el peor en lo que hace. Recuérdale: “Para ser bueno en algo, primero debes ser el peor en eso”.
  • Confío plenamente en que puedes. Demuéstrale que tienes plena confianza en sus habilidades y aptitudes. Alimenta con arengas sus capacidades, hasta cuando se sienta derrotado. No olvides de machacar: “Lo que crees, creas”, y eso aplica tranquilamente para el pequeñito.
  • Estoy muy orgullosa de ti. Sin duda, una de las frases de amor más importantes. Siempre mostrarse orgullosas de cada paso que da, por más pequeño que sea. No importa que tan lentos sean esos pasos, lo que vale es que sean firmes. Más aún si se habla de nuestros niños.

Como ves, son ocho frases de amor muy comunes en el mundo de las madres. Ciertamente no debe faltar ninguna en una infancia dulce y tierna.De este modo delineamos el futuro de nuestros hijos. Tú, ¿usas estas frases frecuentemente? ¿A cuáles otras apelas?

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Amor de madre: 10 frases que ayudarán a tu hijo a desarrollarse en la vida.

El día a día con los niños puede llegar a ser muy estresante y, con demasiada frecuencia, nos olvidamos de lo afortunadas que somos de tenerlos. Por lo tanto, es importante pararnos de vez en cuando para decirles cuánto les queremos y darles algunos consejos sobre la vida.

1. Estoy siempre a tu disposición. ¡Siempre!

La cosa más importante que debes saber es que nunca estarás solo, porque yo siempre estaré a tu lado. En todo lo que te suceda en la vida, tanto los buenos como los momentos malos, yo estaré ahí por si necesitas consejo o ayuda, incluso cuando seas mayor y ya no vivas en casa. No te presionaré, simplemente estaré cerca por si me necesitas.

2. ¡Te quiero tal y como eres!

¿No eres el mejor de la clase ni el que más rápido corres? A mis ojos, eres perfecto tal y como eres.

3. Todo el mundo comete errores. ¡No pasa nada!

No pasa nada si no consigues tener siempre éxito en todo. Lo importante es que no te des por vencido ni pierdas el valor. Para mejorar hay que intentarlo, y yo siempre voy a ayudarte y a apoyarte.

4. Preocúpate por las personas que te rodean

Es importante que sepas lo que ocurre a tu alrededor. No te preocupes solo por ti mismo, sino también por las personas que te rodean. Porque todos vivimos juntos en este mundo y tenemos que mantenernos unidos.

5. ¡Cuida de ti mismo!

Preferiría ponerte entre algodones y no perderte de vista ni un momento. ¡Mi mayor temor es que te suceda algo! Por desgracia, no siempre puedo cuidar de ti, así que no te enfades si te llamo para decirte “¡Ten cuidado!” o “¡Ponte el casco de la bici!”. Disfruta y cuida tu vida, solo tienes una.

6. Eres muy especial

¡Eres único y muy especial! Eso no lo debes olvidar nunca, pero también te tienes que acordar de que cada persona en el mundo es única y valiosa. Por eso, debes apreciarte a ti mismo, ¡pero también apreciar a los demás!

7. ¡Haz felices a los demás!

¡Comparte toda tu felicidad con los demás! Deja que tu risa, tu alegría, tu energía y tu felicidad inunden a los demás. ¡Te lo devolverán con creces!

8. No te limites. ¡Prueba cosas nuevas!

Ahora que eres pequeño, la vida te parece muy larga, pero créeme, no lo es, así que, gasta tus días con prudencia y precaución y sin cerrarte puertas a nuevas experiencias o personas. ¡Sé valiente y prueba cosas nuevas! Aunque solo sea para que puedas mirar atrás cuando seas mayor y decir: “He aprovechado todas las oportunidades”.

9. ¡Persigue tus sueños!

¡Si tienes un gran sueño, debes convertirlo en tu meta! Si crees firmemente en ti mismo y trabajas duro para conseguirlo, ¡podrás logar cualquier cosa! E incluso si no funciona, ¡no te quedarás con las ganas de haberlo intentado!

10. Eres guapo, listo, talentoso y creativo

¡Nunca te podré decir suficientes veces lo fantástico que eres, pero es que no quiero que lo olvides! Eres inteligente, creativo, cariñoso e ingenioso, no lo olvides. ¡No me cansaré de decírtelo una y otra vez!

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Visto: 4 de abril

Cariñar y consolar a nuestros hijos no es malcriar, también es educar y cuidar.

Malcriar no tiene nada que ver con consolar, con atender necesidades, con apagar miedos o nutrir con abrazos o caricias. Quien “mal cría” es quien no hace caso y abandona, quien comete el error de pensar que la mente de un bebé es como la de un adulto que entiende de manipulaciones o chantajes.

En un interesante estudio sobre inteligencia afectiva se demostró que lo que más experimentan los bebés a lo largo del día es dolor psicológico. Mucho más que el dolor físico. Es sin duda un detalle que vale la pena tener en cuenta: el sufrimiento emocional de los más pequeños tiene que ver con factores como el hambre, el miedo o la sensación de inseguridad.

Son factores instintivos que implican un malestar auténtico, y esto es algo que cada niño va a demostrar de un modo particular y diferente a los demás. Habrá bebés más demandantes que otros y por ello, como madres, hemos de entender la realidad particular de cada criatura sabiendo que quien atiende necesidades no malcría. Que ofrecer seguridad y estrategias es educar.

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Cómo comprender la conducta violenta en los niños

La conducta violenta, también conocida como conducta agresiva, es una acción o acciones que lastiman a otras personas. Las conductas violentas en los niños pueden incluir una gran variedad de acciones, incluidas las rabietas con un temperamento explosivo, la agresión física, las peleas, la crueldad con los animales y la destrucción intencional de objetos. Si tu hijo ha estado mostrando una conducta agresiva, es importante tratar de comprender por qué ocurre la conducta para poder resolver el problema de una forma más adecuada.

Comprende la conducta en relación con los factores generales

Considera la edad de tu hijo. Los niños más jóvenes, por lo general entre las edades de dos y cuatro años, pueden tener dificultades para expresar sus pensamientos y sentimientos debido a que sus habilidades comunicativas no están completamente desarrolladas. Esta incapacidad de comunicar puede generar una conducta violenta como un medio para expresarse.

  • Lo más probable es que esta conducta agresiva disminuya a medida de que tu hijo crezca y aprenda a expresarse sin recurrir a la violencia.

Ten cuenta que los chicos suelen ser más agresivos que las chicas, pero ellas también son muy capaces de mostrar una conducta violenta. Las chicas tienden a tener más control sobre su furia, mientras que los chicos suelen expresarse de forma física golpeando con sus puños o peleando. Sin embargo, la agresión verbal es más común en las chicas.

  • Esta agresión verbal puede expresarse poniendo apodos, burlándose o contando chismes, así como usando señales no verbales como ridiculizar con la mirada o ignorar a alguien.


Comprende los diferentes temperamentos.
 Cada niño tiene una forma diferente de lidiar con su temperamento, así como los resultados serán diferentes para el mismo estímulo. Los temperamentos de los niños suelen clasificarse como “fáciles” o “difíciles”.

  • Los niños con un temperamento “fácil” tienden a mostrar emociones positivas y suelen adaptarse a diferentes situaciones.
  • Los niños con un temperamento “difícil” tienden a mostrar emociones negativas y no se adaptan bien a las nuevas situaciones.

Ten en cuenta que las dinámicas familiares pueden jugar un papel en la agresión. Por lo general, la forma en la que un niño afronta una situación depende de la forma en la que notó que su familia resolvió un conflicto similar. Debido a ello, es importante tener en cuenta tu propia conducta cuando trates de comprender la conducta agresiva de tu hijo.

Ten en cuenta que la forma en la que disciplines a tu hijo puede afectar sus tendencias violentas. Las formas diferentes de disciplina pueden tener efectos diferentes en los niños, ya que los niños tienden a imitar a sus padres o cuidadores. Si los niños están expuestos a formas de disciplina moderadamente agresivas, pueden desarrollar estas conductas agresivas por sí mismos.

  • Trata de mantener una forma justa y consistente de disciplina que no implique ningún tipo de violencia.

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La crianza es dura, sí, pero es el reflejo de nuestro amor.

Pasaste miedos que solo tú entiendes. El miedo a que no pudieras darle la suficiente leche. Miedo a que le doliera algo y tú no lo supieras. Miedo a hacerle daño si elegías hacer colecho con él. Temor a no ser una madre a la altura, cuando te habían hablado tanto sobre lo complicado de la maternidad y de criar a un hijo.

Sin embargo, ahora, después de infinitos días e infinitas noches en vela te has dado cuenta de que todos esos miedos han sido tus motivadores para superarte cada día. Han sido tantos los retos conseguidos que aquellas horas de lágrimas, de inquietudes, de biberones, pañales, de termómetros y canciones de cuna son sin duda de los mejores recuerdos de tu vida.

¿Cómo ha podido pasar el tiempo tan rápido si hubo instantes que se me hicieron eternos? Esa concepción, esa idea de que los años discurren demasiado raudos se debe básicamente a la felicidad. Cuando las cosas van bien y vemos felices y preciosos a nuestros pequeños la sensación de calma no nos permite tener una conciencia fija del tiempo. Todo pasa volando porque todo está en equilibrio.

Sin embargo, el auténtico problema acontece cuando algo no va bien. Muchas mamás y muchos papás que hayan pasado un momento complicado con sus hijos, habrán percibido sin duda que el tiempo, se detiene. Es como una chincheta clavada en un panel de corcho, como una puerta que no se puede cerrar, como una página del libro que no puede pasarse. El dolor, la inquietud o la tristeza son los que hacen que el tiempo no pase.

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El mejor regalo para los niños se llama TIEMPO.

No lo venden en jugueterías ni por Internet. Ni siquiera se puede ver cómo viene envuelto pero, sin embargo, cuando lo obtienen, sus pequeños ojitos destellan felicidad.

No se ve porque el tiempo está dentro de nosotros, en nuestra disposición y en nuestra manera de hacerles entender que no hay nada tan importante que nos obligue a pasar rápidamente las páginas de su cuento favorito. Porque es solo a través del tiempo que les dedicamos cuando los niños pueden percibir la magia del amor que sentimos por ellos. Porque este hechizo no lo parecían cuando les dejamos el móvil, la tablet o les enchufamos la tele en su canal favorito.

No es así como se crea el vínculo más importante de nuestra vida. Un apego seguro se crea sólidamente con tiempo, educación, cariño y afecto. Solo así es como se entreteje la tela de un interior emocional fuerte en una época de infinitos cambios que necesitan ser compartidos con los adultos.

Una historia conmovedora que refleja lo importante de la crianza
La noche había caído ya pero un pequeño niño hacía grandes esfuerzos por permanecer despierto. El motivo bien valía la pena: estaba esperando a su papá. Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente cuando se abrió la puerta y apareció su papá después de una larga jornada.

Hijo: “Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?”
Padre: “Sí, claro, ¿qué es?”
Hijo: “Papá, ¿cuánto dinero ganas en una hora?” —dijo con ojos muy abiertos.

Su padre entre molesto y cansado, fue muy tajante en su respuesta.

Padre: “Eso no es asunto tuyo, ¿por qué me preguntas tal cosa?”
Hijo: “Sólo quiero saber.  Por favor, dime, ¿cuánto ganas por una hora?”

El papá, contrariado, contestó con un simple: “100€ por hora”.

Hijo: “Oh, papá, ¿puedo pedir prestado 50€?”- contestó con tristeza.

Padre: “Si la única razón por la que quieres saber lo que gano es para pedir prestado dinero para comprarte algún juguete tonto, entonces quédate en tu habitación, no salgas y piensa por qué estás siendo tan egoísta. Yo trabajo duro todos los días, como para lidiar con este comportamiento tan infantil”. – Contestó furioso.

El niño en silencio cerró la puerta de su habitación. El hombre se sentó y comenzó incluso a ponerse más enojado acerca de la pregunta del pequeño. “¿Cómo se atreve a hacer tales preguntas solo para obtener algo de dinero?” Después de una hora o algo así, el hombre se calmó y comenzó a pensar: “tal vez había algo que realmente necesitaba comprar con esos 50€, después de todo, el niño no pedía dinero muy a menudo”. Así pues, se acercó a la puerta de la habitación del niño y abrió la puerta.

Padre: “¿Estás dormido, hijo?”
Hijo: “No papá, estoy despierto”.
Padre: “He estado pensando, tal vez fui demasiado duro contigo. Ha sido un día largo y descargué mi frustración en ti. Aquí tienes los 50€ que me pediste…”

El niño se irguió, sonriendo.

Hijo: “Oh, ¡gracias papá!” -susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada y sacaba varias monedas.

Entonces, se levanta y agarra de debajo de la almohada unas monedas y unos billetes arrugados. El hombre vio que el muchacho ya tenía dinero y empezó a enfadarse de nuevo. El niño contó despacio su dinero y luego miró a su padre…

Papá: “¿Por qué quieres más dinero si ya tiene bastante?”
Hijo: “Porque yo no tenía suficiente, pero ahora sí”, –contestó entusiasmado- “Papá, ahora tengo 100€. ¿Puedo comprar una hora de tu tiempo? Por favor, mañana ven a casa temprano, me gustaría cenar contigo.”

El padre se sintió acongojado. Puso sus brazos alrededor de su pequeño hijo y le suplicó por su perdón.

Si los niños pudiesen comprar nuestro tiempo, lo harían sin dudarlo
Educar con éxito es en parte sinónimo de compartir momentos “a fuego lento”, de respetar ritmos y darles tiempo a los pequeños a desarrollarse. Para eso una de las principales responsabilidades de los padres es ayudar a que los pequeños evolucionen en compañía y sin estrés.

Ofrecer tiempo sin prisas significa explicar las cosas con calma, dejarles que hagan preguntas y crear un clima cómodo para responderlas con interés y sosiego. Se trata de vivir promoviendo momentos con los niños para compartir secretos, inquietudes, pensamientos y emociones. Crear lazos partiendo de esta premisa ofrece a nuestros pequeños el oxígeno psicológico que necesitan. Sin estrés, sin exigencias, sin expectativas medidas sin estar atentos al movimiento del cruel segundero de nuestro reloj.

No podemos permitir que las prisas roben la magia a la infancia. Por eso el mejor regalo, es de más calidad, no es el centro de mando de los dibujos animados de moda o los últimos muñecos de Disney. El mejor regalo es compartir con ellos el bien más preciado que existe en la vida y que nunca vuelve: el tiempo.

 

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La manera en la que nos relacionamos con los niños dejará marcas en su alma.

Los niños…piezas frágiles cual cera en la que grabamos cada instante, la manera en la que nos relacionamos con ellos dejará marcas en su alma, en su vida, en su futuro, cada niño representa una nueva oportunidad de cambiar las cosas, de hacerlo mejor, de forjar en ellos sentimientos, en tanto más amor se le entrega a un niño, mayor alegría se dejará en su corazón.

Muchas veces no nos percatamos de cómo hablamos con nuestros hijos o con los niños en general, hacemos promesas que jamás cumplimos,siempre decimos “ahora no, después”…gritamos, despreciamos e incluso negamos amor y atención a nuestros niños bajo cualquier justificación, no nos damos cuenta de lo importante que somos para ellos, de lo valiosos que somos en su vida, del ejemplo que somos en su camino y de que para ellos cada oportunidad que tienen de escucharnos es mágica.

Ojala tuviéramos un poco más de tacto cuando le hablamos a un niño, cuando nos dirigimos a ellos, cuando grabamos palabras en sus pensamientos y sentimientos en sus almas, de seguro si pudiéramos ver por una pequeña ventana como actuamos con nuestros hijos, sabríamos lo que debemos cambiar…

Debemos ser cuidadosos, ante todo, cuidar la manera en la que le hablamos a los niños, para manifestarle nuestras angustias, nuestras molestias y nuestro amor, no es únicamente cuidar como se les reprende, también como se les ama y se les hace saber que son lo más importante en nuestra vida, porque de lo sutil del amor a lo terrible de la manipulación solo hay un paso, de allí tantos niños que manipulan con su comportamiento, se vuelven caprichosos, arrogantes e incontrolables, entonces queremos culparlos, los reprendemos, castigamos y le hacemos saber mil veces que nos decepcionaron, que no deseamos estar con ellos, sin embargo, somos incapaces de reconocer que nunca cuidamos las palabras que salieron de nuestra boca, como les hablamos, tanto para amar como para corregir.

Aunque no lo parezca, los niños siempre están atentos a todo, las conversaciones externas, las discusiones de sus padres, las ofensas de la gente manejando, los gritos de las personas y los gestos de amor entre las personas, se dan cuenta de todo lo que ocurre a su alrededor, pero no con nuestra visión adulta, no con la malicia o la desconfianza, sino con la inocencia plena y simple de un niño, como un recipiente que recibe, que almacena y que tarde o temprano reproducirá, esto puedes experimentarlo tu mismo con algún recuerdo que haya marcado tu niñez.

Si bien no debemos acostumbrar a nuestros niños a vivir en burbujas de cristal, donde todo es perfecto y donde se mantengan ajenos al dolor, al sufrimiento y a las caídas, tampoco es menester enseñarles la crudeza de las cosas sin cuidar la manera, cada palabra que sale de nuestra boca, representa todo un panorama para ellos, de allí que se pueda desviar tan fácilmente la vida de un niño, por su inocencia y fragilidad.

Nunca es tarde, cuida siempre como le hablas a un niño, recuerda que serás responsable de lo que se graba en el, aporta amor a su vida y siempre da un buen consejo, de esos que te acompañan siempre y se agradecen.

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