El niño es la víctima más inmediata de los efectos del estrés del adulto.

Intentemos ser conscientes de como influimos en ellos, de qué piensan y porqué actúan como lo hacen. Dediquémosles tiempo, son nuestros hijos, lo merecen. No nos faltan motivos de estrés, si la vida de toda mujer ya de por sí está llena de preocupaciones, mucho más lo está la de una madre.

Apenas nos queda tiempo para ocuparnos de nosotras mismas porque como padres estamos siempre pensando en la familia, debemos cumplir con un horario, debemos cubrir las diferentes necesidades de toda una familia. Tal parece que la vida cada día nos exige más, mucho más de lo que muchas veces podemos dar. Sin embargo lo damos, se sacan fuerzas de flaqueza y lo damos porque son obligaciones que no podemos dejar de lado.

Tal parece que la vida cada día nos exige más, mucho más de lo que muchas veces podemos dar.  

Sin embargo lo damos, se sacan fuerzas de flaqueza y lo damos porque son obligaciones que no podemos dejar de lado. Diariamente nos encontramos cumpliendo obligaciones, el horario de trabajo, los niños, los gastos, la casa, el esposo/a, el cansancio el prepararnos para el día de mañana empezar de nuevo la rutina. Todo esto resulta en una gran acumulación de estrés al final de un día de trabajo, empezamos la otra parte del día, las obligaciones no terminan, nos abruman, nos exigimos demasiado, nos sumergimos el cumplimiento de los quehaceres de la casa y esto hace que muy difícilmente en los hogares se viva un ambiente de afecto. Se vive más bien un ambiente de estrés, mismo que sin darnos cuenta afecta también a nuestros hijos, con el exceso de estrés, aumenta también el grado de las exigencias, poca o ninguna atención le ponemos a las diferentes situaciones que nuestros hijos enfrentan diariamente, enfrentan presiones que muchas veces o casi siempre pasan desapercibidas por nosotros los padres.

Se dice muy comúnmente “dichosos los niños que no conocen de penas”.

Sin embargo algunos expertos en la crianza del niño han dicho que se empieza a sufrir de estrés desde los 2 años de edad y de allí, que se diga muy a menudo que los niños lo absorben todo, lo presienten todo, incluso desde que están en el vientre materno, porque viven sin que nos demos cuenta las angustias y penas de los padres.  

Intentemos ponernos en su lugar, tratemos de mirar las cosas desde su perspectiva, en lugar de programarles muchas actividades que los mantengan ocupados, dediquémonos un tiempo con ellos, para salir al aire libre, correr y brincar o por lo menos ver que lo hagan por lo menos un día a la semana no hacer nada, solo dedicarles tiempo, compartirlo con ellos, dejar que aprendan a relajarse, no regañar por todo, para que aprendan a superar sus limitaciones, a salir de sus frustraciones reconociendo sus propios errores. Es muy importante eso sí, establecer reglas que más tarde serán parte de sus hábitos.  

Sé que te amo, y quisiera conservarte, pero, a la fuerza ya no quiero tu amor!

Para mí, antes que todo estabas tú, te amo y sé que eres el hombre de mi vida, y por amor he atendido siempre a todas tus solicitudes, a pesar de que me has demostrado hasta la saciedad, tu marcado desinterés, no me importó porque te amo y soy tuya. tú vives en un mundo aparte, y tu burbuja no te permite ver la realidad… ¡Deja al menos que yo la vea por ti y para ti!

Nada que me hayas pedido que yo no te haya concedido.

Por seguirte a ti, he dejado familia, trabajo, amigas y estudio, porque tú eras más importante que todo para mí. ¡No; no te estoy reclamando nada! No me pesa estar alejada de todo y de todos, -lo confieso- no importa porque te tengo a ti, y sabes que a pesar de que vienes a casa cuando quieres; y ya no me llamas por teléfono como solías hacerlo antes, encontraste día a día una excusa y un pretexto siempre dispuesto y listo para ti… ¡Para mí… ninguno!, pero no importa porque soy yo la que te amo… Sé que te amo, te respeto, te valoro y quisiera conservarte.

Pero lo que sí es evidente es que pocas mujeres se animan a tomar las riendas de su corazón y de su vida, en vez de ser gobernadas, o atreverse a dar su autorización para ser manipuladas y chantajeadas sentimentalmente por ese hombre cómodo, al que le encanta llevar una doble vida, y hasta se pavonea de ello como si su obra fuera para aplaudirse, o que en el peor de los casos, le gusta jugar con los sentimientos ajenos o llevar una relación superficial, sin compromiso, o de manera gratuita y de forma regalada, porque amigas queridas, de que los hay… ¡Los hay… y son muchos!

¿Cuántas mujeres en el mundo quisieran tener el valor de pronunciar este diálogo, aunque sea doloroso antes de darle punto final a una relación que sólo les ha traído penas, soledad, lágrimas y sufrimientos a su vida?

No lo sé, creo que muchas. Y desgraciadamente la mujer lleva todas las de perder… ¡Si se deja! Porque si se fijan amigas queridas, el hombre es lo que es y “supuestamente” nada le queda mal, y en la mujer es diferente, a ella se le juzga y se le condena sin darle (a veces), ni siquiera la oportunidad de defenderse, y no siempre son mujeres las que fungen como jueces en los tribunales o cortes del mundo, la mayoría… ¡Son hombres!

Te quiero desde tu primer latido

Te quiero, te quise y te querré. Desde tu primer latido que me habló de tu existencia. A partir de ese instante supe que serías mi persona favorita en el mundo. Mi héroe en este lío llamado mundo. Ni bien entendí que nunca más estaría sola.

Toda mujer en algún momento de su vida sueña, o cuanto menos fantasea, con ese momento. Convertirse en madre. Esa única carrera en donde primero que nada te otorgan el título, y después comienzas a cursar la carrera. Desde luego, dictada solo en la universidad del hogar.

“Nadie más conocerá la fuerza y el poderío de mi amor por ti. Después de todo, eres el único que conoce cómo suena mi corazón desde dentro.”
-Anónimo-

Casi todas hemos soñado en ese momento en que ese pedazo de nuestro ser abandona su vientre-cuna para apoderarse de nuestros brazos. Pero más que lo desees con todas tus fuerzas y lo anheles con todo tu corazón, hasta que no sientes determinadas señales que hablan de la magia de un hijo, difícil comprender lo que se siente.

Es que cuando escuchas los latidos de su corazoncito en las primeras ecografías, te invade una emoción inexplicable. Gestas vida en tu interior. Con el tiempo, un par de piernitas y bracitos comienzan a sacudirse, recordándote que la felicidad puede adquirir varias formas. Pero en esta oportunidad, la alegría toma la de un hijo.

Te quiero desde nuestra sintonía intrauterina
El amor que se puede sentir tras batallar un nacimiento es impresionante e inimaginable. La devoción que comienzas a experimentar ni bien observas y abrazas por primera vez a tu bebé es tan inexplicable como inigualable. Realmente se equipara con tocar el cielo con las manos.

Sin embargo, puedo afirmar con total convicción que te quiero desde que intuí esa perfecta sincronía intrauterina. La armónica música de nuestros corazones sonando al compás del futuro. Me conociste como nadie. Me sentiste. Aprendí a interpretarte en mi abdomen durante esos nueve meses.

Recuerdo tus primeros movimientos. Al principio, generaban mariposas en mi barriga. Era el amor y la emoción. Luego, se hicieron presente las pataditas y, por qué no, codazos. Pintabas con acuarela las más bonitas sonrisas en mi rostro. La ansiedad se hacía presente. Ya soñaba con tenerte en mis brazos, mi cielo.

Y finalmente ocurrió ese tan esperado milagro. Nuestra primera gran cita, a ciegas. Ésta no tenía margen de error, no podía fallar. Sabía que allí conocería al verdadero amor de mi vida. Un amor diferente a los demás. Profundo, puro, incondicional. Sobre todo, infinito, eterno.

Esto es lo que siempre te diré: “Hazlo, tú puedes”.

Hay algo que siempre te diré. Jamás me cansaré de repetirlo, y lo oirás de mi boca cuantas veces haga falta. Quizás te moleste mi insistencia, pero debes saber qué tú puedes lograr todo aquello que te propongas. Ni la vida, ni yo ni nadie podrá ponerte un techo. Hazlo, vuela tan alto como quieras, pues tú puedes.

No lo digo simplemente porque mi corazón anhela con todas sus fuerzas que seas feliz. Tampoco por la sencilla razón de que perseguiré por siempre tu bienestar. No hay otro motivo: sé quién eres y conozco tus capacidades. Las admiro noche y día.

Por ende, tengo en mente tus fortalezas, así como también tus debilidades. Y aún así, sigo convencida, creyendo que a pesar de la imperfección propia de cualquier ser, que eres perfecto, hijo mío. Te amo así, tal y como eres, sin importar la circunstancia.

Creo en ti y en tu inmenso poder. Valoro todos y cada uno de tus esfuerzos y sacrificios. Amo verte crecer, en cuerpo y alma. Y me gratifica y satisface verte intentarlo una y otra vez. Aquello que amas, que te apasiona y que te desvela. Mi vida, jamás te rindas.

Nunca oses a borrar tu sonrisa, siquiera a bajar los brazos. Libérate de las cadenas mentales y lánzate a por ello. Arriésgate, arriésgalo todo. Hazlo, tú puedes. Abrazo esta fe con una convicción que no podría sostener con vehemencia para otra causa que no seas tú.

Tú puedes, y siempre podrás
Hijo mío simplemente quiero hacerte conocer tu inmenso valor. Eres sinónimo de poder. Y si lo quieres, de seguro lo tendrás en tus manos. Ve por la gloria, que ya se siente el aroma de la victoria cada más cerca. Con solo tratar de alcanzar esa meta, los laureles te serán concedidos.

Es que, en definitiva mereces lo que sueñas. Quizás como nadie en esta tierra, mi cielo. Por esto mismo, ¡hazlo, tú puedes! Si lo quieres, ve por ello. Olvida los miedos y temores estúpidos que solo te alejan de tu gran objetivo. No pienses en los obstáculos. Solo quiero mi sol que no te preocupes, sino que te ocupes.

Puede que veas la vida como una constante lucha, y ciertamente lo es. Todo se trata de lograr que las cosas sucedan. Pero no te quedes ahí sentado, pon el cuerpo en movimiento y trabaja en ello. Recuerda siempre que las buenas nuevas no caen del cielo. Lo que buscas no aparecerá por arte de magia ni ilusionismo.

“El parto es una dieta a ciegas en la que conocerás al amor de tu vida
-Anónimo-“

Una cuestión de actitud
Conseguir aquello que tanto deseas siempre ha dependido de ti. Claro que sé que tú puedes si realmente lo quieres. Pero no basta con ello. Es que, como reza una vieja canción, “es solo una cuestión de actitud”. Necesitas creer en ti, confiar en tus capacidades y enfocarte en lo que anhelas.

Hijo mío, despierta cada mañana con determinación. Alimenta a diario la tenacidad y la perseverancia que guarda tu ser. Duro y complejo podrá ser el camino, pero con la clave del éxito en tu mano, nada resultará imposible. Solo de esta manera, mi cosita chiquita, conseguirás acostarte con una enorme satisfacción.

Jamás dejes que nadie te diga que no puedes lograrlo. Ni yo, en la furia de algún mal día. Que la calma y las esperanzas sean lo único que no se pierda cuando todo parezca gris. Abraza la ilusión que te motiva y moviliza a seguir.

No es preciso que apures el camino, bien sé que la llegada, el buen puerto, será tu inexorable destino. Durante la ruta, permítete llorar y gritar. Pero, sobre todo, limpia cada una de tus heridas. Ante cada tropiezo, levántate con más fuerza.

Toma impulso, cierra los ojos, abre las alas y échate a volar con plena libertad. Que no te aplaque el temor a errar. De las equivocaciones aprendemos y construimos. Lo importante es que siempre estaré a tu lado, diciéndote lo que ya te has cansado de escuchar de mi boca: ¡Hazlo, tú puedes hijo mío!

9 Consejos para que tus hijos duerman mejor.

Los problemas de sueño no están reservados solamente para los adultos. Muchos niños tienen problemas para conciliar el sueño o para obtener el descanso incluso después de haber dormido toda la noche.

Los trastornos del sueño infantil no solamente afectan a los más pequeños, los adultos también se ven perjudicados por ellos, así que para evitarlos, te invitamos a seguir las siguientes recomendaciones a la hora de que la familia entera vaya a la cama.

Una familia que duerme feliz…

Los siguientes son hábitos que ayudarán a que la familia entera tenga una rutina de sueño mucho mejor controlada y beneficiosa para la vida diaria de todos. Estos son hábitos que no sólo debes aplicar para los niños sino que también podrían funcionar para cualquier adulto con dificultades para conciliar el sueño:

  1. Los niños en edad escolar suelen necesitar entre 9 y 12 horas de sueño cada día, pero hay muchos factores que pueden hacer que esto varíe. Las rutinas de los niños suelen ser poco cambiantes entre día y día: un niño que se levanta temprano lo hará aunque se acueste tarde y uno que duerma poco no se irá la cama hasta que su cuerpo se lo indique, así que antes de establecer sus horarios de sueño, debes tener en cuenta su rutina diaria.
  1. Ten un horario estable, incluso los fines de semana: aunque quieran dormir un poco más el domingo, es mejor que les propongas actividades diferentes para que no se descontrolen los hábitos que con tanto trabajo has establecido para ellos.
  1. Fija una rutina para todos los días: muchos padres menosprecian los rituales que se hacen con los niños antes de dormir. Los niños en edad preescolar necesitan prepararse para ir a la cama con un baño o una historia, así su cerebro estará listo para descansar.La relajación que brindan estos rituales previos a la hora de ir a la cama, hará que el sueño sea profundo y reparador.
  1. Apaga el televisor por lo menos dos horas antes de que la familia se vaya a dormir. Se ha demostrado que las luces que emiten las pantallas interfieren con la producción de melatonina, una sustancia que determina cuándo el cerebro y el cuerpo están listos para desconectarse hasta el día siguiente.
    1. Busca la relajación antes de llevar a tus hijos a dormir. El cortisol, que también es conocido como la hormona del estrés, evita que el cuerpo llegue a la relajación al momento de descansar. Una rutina calmada antes de descansar, hará que los niveles de estrés desciendan y el cortisol no afecte la rutina nocturna.
    1. Crea un ambiente propicio para el descanso. Está muy bien que el cuarto de tu hijo esté lleno de juguetes y objetos con los que pueda interactuar durante el día, pero a la hora de dormir es necesario que el espacio esté lo suficientemente despejado para que sea fácil concentrarse en el descanso. Dale a tu hijo sábanas suaves, un osito de felpa y un ambiente tranquilo para que al día siguiente esté listo para sus actividades.
    1. Controla también la temperatura. El ciclo del sueño tanto de niños como de adultos, no solamente se ve afectado por la luz. La temperatura tiene mucho que ver a la hora de conciliar el sueño. Cuando arropes a tus hijos durante la noche, vigila que su cuerpo no esté demasiado caliente o demasiado frío.
    1. Préstale atención a sus miedos cuando llega la oscuridad de la noche: la razón por la que muchos niños tienen problemas de sueño, es que su imaginación les juega malas pasadas y ven sombras que los hacen temer a la soledad o a la oscuridad. Si es el caso de tu hijo, cómprale un juguete o una figura “que lo proteja de los monstruos que lo atacan en la noche”. Nunca ignores sus temores e inquietudes.
    1. Asegúrate de que el niño no tenga realmente una condición médica que afecte su sueño. En muchos casos, pensamos que el hecho de no querer ir a dormir es un capricho, pero en muchos casos se trata de una condición médica que afecta las rutinas de sueño de los niños. Verifica que no haya problemas de respiración, dolores, pesadillas u otro factor externo que les impida dormir.

Amor de madre: 10 frases que ayudarán a tu hijo a desarrollarse en la vida.

El día a día con los niños puede llegar a ser muy estresante y, con demasiada frecuencia, nos olvidamos de lo afortunadas que somos de tenerlos. Por lo tanto, es importante pararnos de vez en cuando para decirles cuánto les queremos y darles algunos consejos sobre la vida.

1. Estoy siempre a tu disposición. ¡Siempre!

La cosa más importante que debes saber es que nunca estarás solo, porque yo siempre estaré a tu lado. En todo lo que te suceda en la vida, tanto los buenos como los momentos malos, yo estaré ahí por si necesitas consejo o ayuda, incluso cuando seas mayor y ya no vivas en casa. No te presionaré, simplemente estaré cerca por si me necesitas.

2. ¡Te quiero tal y como eres!

¿No eres el mejor de la clase ni el que más rápido corres? A mis ojos, eres perfecto tal y como eres.

3. Todo el mundo comete errores. ¡No pasa nada!

No pasa nada si no consigues tener siempre éxito en todo. Lo importante es que no te des por vencido ni pierdas el valor. Para mejorar hay que intentarlo, y yo siempre voy a ayudarte y a apoyarte.

4. Preocúpate por las personas que te rodean

Es importante que sepas lo que ocurre a tu alrededor. No te preocupes solo por ti mismo, sino también por las personas que te rodean. Porque todos vivimos juntos en este mundo y tenemos que mantenernos unidos.

5. ¡Cuida de ti mismo!

Preferiría ponerte entre algodones y no perderte de vista ni un momento. ¡Mi mayor temor es que te suceda algo! Por desgracia, no siempre puedo cuidar de ti, así que no te enfades si te llamo para decirte “¡Ten cuidado!” o “¡Ponte el casco de la bici!”. Disfruta y cuida tu vida, solo tienes una.

6. Eres muy especial

¡Eres único y muy especial! Eso no lo debes olvidar nunca, pero también te tienes que acordar de que cada persona en el mundo es única y valiosa. Por eso, debes apreciarte a ti mismo, ¡pero también apreciar a los demás!

7. ¡Haz felices a los demás!

¡Comparte toda tu felicidad con los demás! Deja que tu risa, tu alegría, tu energía y tu felicidad inunden a los demás. ¡Te lo devolverán con creces!

8. No te limites. ¡Prueba cosas nuevas!

Ahora que eres pequeño, la vida te parece muy larga, pero créeme, no lo es, así que, gasta tus días con prudencia y precaución y sin cerrarte puertas a nuevas experiencias o personas. ¡Sé valiente y prueba cosas nuevas! Aunque solo sea para que puedas mirar atrás cuando seas mayor y decir: “He aprovechado todas las oportunidades”.

9. ¡Persigue tus sueños!

¡Si tienes un gran sueño, debes convertirlo en tu meta! Si crees firmemente en ti mismo y trabajas duro para conseguirlo, ¡podrás logar cualquier cosa! E incluso si no funciona, ¡no te quedarás con las ganas de haberlo intentado!

10. Eres guapo, listo, talentoso y creativo

¡Nunca te podré decir suficientes veces lo fantástico que eres, pero es que no quiero que lo olvides! Eres inteligente, creativo, cariñoso e ingenioso, no lo olvides. ¡No me cansaré de decírtelo una y otra vez!

Mujeres y madres de corazón

A una joven madre le entregaron para cuidado una bebé que a sus escasos tres meses de edad estaba muy grave de salud y a punto de morir. Desde su nacimiento había estado descuidada y desnutrida. En pocas semanas su mejoría se hizo muy notoria, pues fue cuidada con amor, ternura y dedicación. Al cabo de un tiempo más la niña recuperó totalmente la salud, se convirtió en una estrella más de la constelación de estrellas de aquél humilde hogar que la acogió.

Aprendieron a verla como la hermanita más pequeña, la nena por fin conocía el amor de madre, y la madre de todos esos niños muy pronto se dio cuenta que no podía separar a la niña “de su familia” la única familia que conocía. La pobre mujer angustiada de que la verdadera madre quisiera quitarle a la niña, no lo pensó mucho y luego de los trámites legales la adoptó como propia. Este es el caso de una niña que fue acogida en una familia que siempre la amó y la protegió.

Hoy por hoy aquella niña enferma y a punto de morir es una mujer profesional, felizmente casada y madre amorosa, le da gracias a Dios por haberle dado la vida, una “madre amorosa” y una familia que ahora es suya. Incontables son los casos de parejas que se casan con la idea de formar una familia, pero

¿Qué pasa cuando la naturaleza les niega el privilegio de tener sus propios hijos?

 Optan por la adopción y cumplen así su anhelo de ser padres. Los hijos adoptados, son niños que gozan del amor y la protección de padres que no les dieron la vida, pero si dedican su vida a amarlos, y se dedican a cuidarlos como si éstos fueron el más preciado de todos los tesoros del mundo. Sin preocuparles en absoluto el momento en que tendrán que hablarles sobre su verdadero origen. Y tú amiga lectora, ¿estarías preparada como para hacerte cargo de un hijo que no nació de tu vientre, y educarlo como propio, junto a tus hijos propios?

Hija, tú fuiste un gran maestro. Con sólo nacer me enseñaste a amar.

Nunca pensé sentir un amor tan grande hasta el día que te tuve entre mis brazos y mis ojos te vieron por primera vez fuera de mi pancita…lo recuerdo como si fuera ayer. Solo escuche tu llanto después de unas horas de espera y mi reacción fue inmediata, yo que pensé que era muy fuerte y que me iba a mantener firme con mis emociones en todo momento, pues me equivoque. al momento de escucharte lo primero que hice fue llorar de alegría al saber que estabas sanita. por más que no quería llorar no me pude contener, llore y inmediatamente te pusieron en mis brazos y no lo podía creer como un ser tan bello y pequeñito pudo salir de mí, me sentía tan dichosa que no me importaba nada más que tu en ese momento se me olvidaron todos mis problemas y solo comenze a vivir por ti y para ti.

tenia la necesidad de protegerte  y darte todo mi amor, solo se que desde que apareciste en mi vida la llenaste de puritita felicidad!!!

Querida hija quisiera poder evitarte muchos sufrimientos pero se que te privaría de las lecciones de la vida.

Hija: quisiera poder evitarte el dolor del aprendizaje, pero sé que te privaría del placer de aprender. Quisiera evitarte el dolor de las primeras frustraciones amorosas, pero te privaría de la madurez que brinda el sufrimiento. Quisiera poder evitarte los obstáculos que sin duda surgirán pero te privaría del orgullo de superarlos y así, descubrir tu propio poder de mujer.

Soy muy dichosa porque en la vida, me han sucedido cosas muy buenas, pero lo mejor que pudo pasarme es convertirme en madre de una pequeña tan bella como tú.

Tú tienes el poder de lograr cuanto quieras de la vida… te lo digo yo que soy tu madre.

Lo que me gustaría darte hija mía es la libertad. Y eso solo se logra con el ejemplo, no con la privación de las etapas de la vida. La libertad es una rienda floja, un permiso para ser diferente y única y ser amada de todos modos.

Te amo y mi mayor orgullo es ser tu madre, gracias por ser mi hija.

Si eres mamá no dejes pasar estos maravillosos momentos:

Si eres mamá no dejes pasar estos maravillosos momentos:

Nunca te olvides de besar y abrazar a tu hijo, en cualquier momento o cualquier ocasión.

Nunca te olvides de decirle lo mucho que lo amas y lo que eres capaz de hacer por él o ella.

Nunca te olvides de enseñarle los valores primordiales, de hacerse respetar y también que respeten.

Nunca te olvides de jugar con ellos, por más ocupada que puedes estar deja todo por unos minutos y dedícate a ellos, juega o miren películas abrazaditos.

Nunca te vayas de tu casa sin despedirte de tus hijos ni mucho menos dejes de decirles cuanto lo amas.

Nunca trates de resolver todos sus problemas, deja que ellos también lo hagan, tienes que saber diferenciar el significado de amar con malcriar.

Nunca permitas que te falte el respeto desde niños, porque cuando crezcan lo harán peor.

Y lo más importante es que nunca te separes de ellos, siempre háblales por más grandes que estén y pregúntales cual fue el mejor regalo que les pudiste dar.

Sin duda ellos te responderán que el tiempo que le dedicaste.