Si eres mamá no dejes pasar estos maravillosos momentos:

Si eres mamá no dejes pasar estos maravillosos momentos:

Nunca te olvides de besar y abrazar a tu hijo, en cualquier momento o cualquier ocasión.

Nunca te olvides de decirle lo mucho que lo amas y lo que eres capaz de hacer por él o ella.

Nunca te olvides de enseñarle los valores primordiales, de hacerse respetar y también que respeten.

Nunca te olvides de jugar con ellos, por más ocupada que puedes estar deja todo por unos minutos y dedícate a ellos, juega o miren películas abrazaditos.

Nunca te vayas de tu casa sin despedirte de tus hijos ni mucho menos dejes de decirles cuanto lo amas.

Nunca trates de resolver todos sus problemas, deja que ellos también lo hagan, tienes que saber diferenciar el significado de amar con malcriar.

Nunca permitas que te falte el respeto desde niños, porque cuando crezcan lo harán peor.

Y lo más importante es que nunca te separes de ellos, siempre háblales por más grandes que estén y pregúntales cual fue el mejor regalo que les pudiste dar.

Sin duda ellos te responderán que el tiempo que le dedicaste.

No te desesperes por ver a tu bebe crecer rápido, luego extrañaras todo de él.

No te desesperes por ver a tu bebe crecer rápido, luego extrañaras todo de él.

El tiempo pasa muy rápido por eso es importante aprovechar los momentos únicos de cada etapa de nuestro bebé.

Extrañaremos sus llantos, al sentir la casa en silencio.

Extrañaremos sus travesuras, al ver la casa tan ordenada.

Extrañaremos sus besos y abrazos, al verlos partir sin despedirse.

Extrañaremos que nos busquen y ser su persona favorita, al tener que compartir su amor con alguien más…

No desesperes…pues cuando menos te des cuenta, todas esas cosas que solía hacer tu bebe se convertirán en el más preciado recuerdo.

Madres protectoras y obsesivas

Cuando el niño está en crecimiento la madre se siente en plena libertad de escoger sus juguetes, la ropa que se pondrá, la escuela que le conviene más y hasta con qué otros niños deben jugar y convivir. Y es así en todas las etapas de vida del individuo, la madre siempre juega un papel importante y primordial en la vida de su hijo.

¿Pero hasta dónde es demasiado? ¿Cómo saber si estamos siendo protectoras, obsesivas o controladoras?

Cualquier mujer puede volverse demasiado protectora, sin distinción de su clase social o educación académica. Muchos son los casos de madres que se sienten o se creen con todo el derecho de decidir sobre la vida del hijo, enseñándolos desde temprana edad a depender de lo que ella diga y ordene. En su afán de protegerles les niegan la libertad de opinar, de alzar la voz y de decidir qué hacer o no hacer con su vida. Esto no sólo les afecta en situaciones en las que está presente la madre, sino que también les acaba afectando para todas las situaciones de la vida diaria.

Muchas veces los hijos siguen los pasos de los padres, en el caso del hijo varón estudiando la misma carrera, no porque le guste sino porque le fue impuesta por una madre autoritaria, que no se preocupó de preguntarle y cuando el hijo manifestó sus deseos de estudiar algo diferente pensando erróneamente que tenía todo el derecho de decidir le dijo “no, porque como soy yo la que paga y aquí se hace lo que yo digo”. En el caso de las hijas, aún hoy se dan casos en los que la madre les limita su educación y les prohíbe salir a la calle para mantenerlas “alejadas de peligros”.

 ¿Qué pasa cuando se le ha formado al hijo una personalidad de acatamiento y obediencia? ¿Puede ese individuo llegar a superar la dictadura del matriarcado?

En algunos casos puede ser posible que al alcanzar cierta edad busque la orientación y ayuda necesaria para recuperar la libertad y aprender que tiene libre albedrío para hacer lo que considere necesario y correcto para su vida, sin necesidad de tomar en cuenta la opinión y las órdenes de la madre que por toda su vida lo ha dominado. Lamentablemente no siempre sucede esto, y por regla general la madre sigue ejerciendo dominio ya no sólo del hijo sino también de la pareja. El que ahora hombre es todo un hombre no sabe cómo defender a su pareja de los comentarios o imposiciones de la madre, lo cual pese a las buenas intenciones de la madre, muchas veces acaba llevándolo a fracasar en su vida en pareja, porque ninguna mujer u hombre llena sus expectativas, ni como madre ni como suegra.

¿Qué podemos hacer para evitar ser madres posesivas?

  • No ser altaneras y posesivas con nuestros hijos.
  • Respetarlos a cualquier edad como individuos.
  • Tomar en cuenta sus opiniones y deseos.
  • Respetar su privacidad y su tiempo con sus amigos o pareja.

¿Por qué celebrar el primer año de tu bebé?

Cuando nuestro bebé cumple su primer año sabemos que aún no entiende el significado del cumpleaños ni que la fiesta que se celebra es para él. Partiendo de esto, los padres siempre queremos los mejor para nuestros pequeños por eso el primer año de vida de nuestros hijos es sumamente importante.

Es significativo para toda la familia en general preparar una fiesta para celebrar el primer año del más pequeño de la casa, es una manera expresar cuán felices nos sentimos con nuestro hijo y asimismo recordar siempre lo maravilloso que fue celebrarlo.

Otras mamás por el contrario piensan que el bebé está muy pequeño y no disfrutará su día, por lo cual preferirá esperar a que tenga una edad en la cual el pequeñito tenga un poco mas de madurez y disfrute de la celebración de su cumpleaños.

Que nosotras las mamás somos quienes decidimos qué hacer con ese momento, pero lo que si no podemos es dejar pasar el día sin al menos preparar o comprar un pastel para hacer una mini-celebración de su primer añito.

Ahora bien, quizás estés en la indecisión de celebrar o no el primer año a tu bebé, por esa razón toma en consideración los pros y los contras de hacerlo.

Algunas razones que te motivarán a celebrar el primer año

  • Hace un año desde el primer día que viste a tu bebé, ¡celebralo! Es tu mayor propósito y debe ser una gran fiesta, el motivo la felicidad y la unión familiar
  • Si tu bebé no ha asistido a su primera fiesta, el momento ideal podría ser su propio cumpleaños, sin duda lo disfrutará a su manera. Seguramente lo que más le llamará la atención es la cantidad de niños con los que puede jugar o interactuar.
  • Ciertamente el bebé es muy pequeño todavía, pero ese recuerdo de su primer cumpleaños será para él un momento agradable ¡Toma muchas fotos y vídeos! Cuando sea grande te lo agradecerá.

Busca que su fiesta tenga actividades que pueda disfrutar y sobre todo lo que sepas que en este primer año es lo que más le gusta.

La celebración de su cumpleaños no tiene que ser una fiesta común, puedes optar por llevarlo de viaje a la playa la piscina o la montaña, la idea es que el bebé sienta que ese día es aún más importante.

Si tu decisión es no celebrarlo con una fiesta especial, no olvides

  • Organizar, picar un pastel y hacerle sentir emociones distintas. “Sabrá agradecerlo” y aunque lo veas tan chiquito son días únicos para ustedes papi y mami principalmente, se merecen algo distinto.
  • Invita a los familiares más cercanos y que comparten con él de forma cotidiana para que formen parte de este momento íntimo y sin necesidad de una gran fiesta tendrás un momento especial.

Recomendaciones si decides celebrar el primer año de tu bebé

Tienes a disposición las siguientes ideas dependiendo de lo que desees hacer.

  • Si lo harás en la intimidad de tu hogar, decora una mesa muy linda con colores muy llamativos, no debe faltar un gran pastel con el número 1 (se lo puedes colocar en la vela).
  • Invita a amigos muy personales.
  • ¿Piensas en fiesta? Haz que la fiesta esté enfocada siempre en la personalidad de tu bebé, en lo que más le guste y llame mucho su atención, integra algo que lo haga feliz como: payasos, magos, bailarines, personajes animados.
  • ¿Viajarás con él? Llévalo a un lugar donde no pare de disfrutar, igual no te olvides de su pastel y sus fotos. Enséñale que ese pastel es el motivo de felicidad para todos los que estén en ese día con él.

Existen millones de maneras de cómo celebrarle el primer año a tu bebé, las opciones son muchísimas, lo realmente significativo es que nunca dejes pasar ese día sin que él se sienta feliz y contento, nosotras las mamás sabemos cómo brindarles todo eso a nuestros hijos.

Así que ya no lo dudes más, ¿estás próxima a celebrarle el primer año a tu bebé? Decide lo que más quieras y vívelo al máximo con el pequeño y nunca olvides que cada etapa trae consigo momentos únicos e irrepetibles.

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9 Consejos para que tus hijos duerman mejor.

Los problemas de sueño no están reservados solamente para los adultos. Muchos niños tienen problemas para conciliar el sueño o para obtener el descanso incluso después de haber dormido toda la noche.

Los trastornos del sueño infantil no solamente afectan a los más pequeños, los adultos también se ven perjudicados por ellos, así que para evitarlos, te invitamos a seguir las siguientes recomendaciones a la hora de que la familia entera vaya a la cama.

Una familia que duerme feliz…

Los siguientes son hábitos que ayudarán a que la familia entera tenga una rutina de sueño mucho mejor controlada y beneficiosa para la vida diaria de todos. Estos son hábitos que no sólo debes aplicar para los niños sino que también podrían funcionar para cualquier adulto con dificultades para conciliar el sueño:

  1. Los niños en edad escolar suelen necesitar entre 9 y 12 horas de sueño cada día, pero hay muchos factores que pueden hacer que esto varíe. Las rutinas de los niños suelen ser poco cambiantes entre día y día: un niño que se levanta temprano lo hará aunque se acueste tarde y uno que duerma poco no se irá la cama hasta que su cuerpo se lo indique, así que antes de establecer sus horarios de sueño, debes tener en cuenta su rutina diaria.

  1. Ten un horario estable, incluso los fines de semana: aunque quieran dormir un poco más el domingo, es mejor que les propongas actividades diferentes para que no se descontrolen los hábitos que con tanto trabajo has establecido para ellos.

  1. Fija una rutina para todos los días: muchos padres menosprecian los rituales que se hacen con los niños antes de dormir. Los niños en edad preescolar necesitan prepararse para ir a la cama con un baño o una historia, así su cerebro estará listo para descansar.La relajación que brindan estos rituales previos a la hora de ir a la cama, hará que el sueño sea profundo y reparador.

  1. Apaga el televisor por lo menos dos horas antes de que la familia se vaya a dormir. Se ha demostrado que las luces que emiten las pantallas interfieren con la producción de melatonina, una sustancia que determina cuándo el cerebro y el cuerpo están listos para desconectarse hasta el día siguiente.
    1. Busca la relajación antes de llevar a tus hijos a dormir. El cortisol, que también es conocido como la hormona del estrés, evita que el cuerpo llegue a la relajación al momento de descansar. Una rutina calmada antes de descansar, hará que los niveles de estrés desciendan y el cortisol no afecte la rutina nocturna.

    1. Crea un ambiente propicio para el descanso. Está muy bien que el cuarto de tu hijo esté lleno de juguetes y objetos con los que pueda interactuar durante el día, pero a la hora de dormir es necesario que el espacio esté lo suficientemente despejado para que sea fácil concentrarse en el descanso. Dale a tu hijo sábanas suaves, un osito de felpa y un ambiente tranquilo para que al día siguiente esté listo para sus actividades.

    1. Controla también la temperatura. El ciclo del sueño tanto de niños como de adultos, no solamente se ve afectado por la luz. La temperatura tiene mucho que ver a la hora de conciliar el sueño. Cuando arropes a tus hijos durante la noche, vigila que su cuerpo no esté demasiado caliente o demasiado frío.

    1. Préstale atención a sus miedos cuando llega la oscuridad de la noche: la razón por la que muchos niños tienen problemas de sueño, es que su imaginación les juega malas pasadas y ven sombras que los hacen temer a la soledad o a la oscuridad. Si es el caso de tu hijo, cómprale un juguete o una figura “que lo proteja de los monstruos que lo atacan en la noche”. Nunca ignores sus temores e inquietudes.

    1. Asegúrate de que el niño no tenga realmente una condición médica que afecte su sueño. En muchos casos, pensamos que el hecho de no querer ir a dormir es un capricho, pero en muchos casos se trata de una condición médica que afecta las rutinas de sueño de los niños. Verifica que no haya problemas de respiración, dolores, pesadillas u otro factor externo que les impida dormir.

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Educar con amenazas es un error: razones, consecuencias y solución.

“Si no recoges todos esos juguetes inmediatamente, no te compro nunca más ningún juguete”. Esas palabras que encierran una amenaza, y para lograr que los niños obedezcan son muy comunes. Sin embargo, educar con amenazas es un error, ya que utilizar el miedo para educar tiene un mal pronóstico. Por eso, los padres deben esforzarse en no hacer mal a sus hijos y, más bien, sentar una base fuerte y positiva a la hora de educar.

Las amenazas en la educación de los niños
Son muchos los padres que basan su educación en las amenazas, pero los hijos se dan cuenta rápidamente que, cuanto más prometen y amenazan, menos cumplen. Esto conlleva a que pierdan el respeto a su autoridad, aunque los vean completamente enfadados y molestos. Esto se da porque las amenazas no son realistas, es decir, son difíciles de aplicar o casi nunca se pueden cumplir.

En vez de poner en práctica este tipo de educación, es mejor que los padres desarrollen otras técnicas o estrategias educativas. En especial aquellas que les ayuden a entender mejor el funcionamiento mental de un niño.

De este modo, les será mucho más fácil educar eficazmente y sin estar amenazando para que los hijos obedezcan. Asimismo, lograrán evitar que los hijos los vean como personas negativas y autoritarias, en vez de positivas y amorosas.

¿Por qué educar con amenazas es un error?
Educar basándose en el miedo para lograr una determinada conducta es una base errónea que, a largo plazo, tendrá el efecto contrario debido a los siguientes motivos:

  • Se crea un ambiente de inseguridad y desconfianza en la familia.
  • Es una educación autoritaria y negativamente antipedagógica.
  • Encierra cierta violencia.
  • No hay coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Graves consecuencias en los niños educados de este modo

Las amenazas no son un buen recurso educativo. Aunque pueden parecer manifestaciones inofensivas, son una demostración clara de violencia psicológica. Algunas veces, van acompañadas de gritos, lo que puede afectar el comportamiento y el bienestar psicológico de los niños.

Entre sus claras consecuencias, provocan que el niño:

  • No asuma la responsabilidad de sus actos. Se logra que responda pero solo para evitar un castigo o recibir un beneficio o una recompensa.
  • Pierda credibilidad en la palabra de los padres. Esto se debe a que, en un momento de rabia, las amenazas llegan a ser tan fuertes que luego, al pensarlo con calma, son imposibles de cumplir.
  • Pierda confianza en sí mismo. Cuando los padres cumplen las amenazas, el niño reconoce que debe temer a sus padres y no desarrolla su propio criterio y autocontrol.
  • Sufra de estrés, el cual no es beneficioso para su desarrollo emocional.

“Las amenazas solo muestran que los padres no tienen recursos para educar”

3 sugerencias eficaces a la hora de enseñar
Para que consigas tener autoridad en frente de tus hijos, es imprescindible que exista coherencia e integridad entre lo que dices y lo que al final haces.

  • No plantees consecuencias drásticas, porque así su efectividad será menor.
  • Nunca digas lo que no estás seguro que vayas a cumplir o a realizar.
  • Debes ser fiel a lo que prometes, sea para bien o para mal.

Cómo educar correctamente sin amenazar
Tratar de controlar la conducta de los niños eligiendo educar con amenazas es un error, porque solo es muestra de que los padres no tienen recursos para educar. Pone al descubierto que tienen dificultad para marcar límites y no que poseen conexión con sus hijos.

Entonces, los padres necesitan eliminar los viejos recursos, como son:

  1. Los sermones.
  2. Las manipulaciones y chantajes.
  3. El maltrato verbal o físico.
  4. Los premios y castigos.

En lugar de estos modos, debes enseñarle que cometer errores es normal, pero que se puede aprender de ellos y corregirlos. Déjale claro que no hay un error tan grande como para que lo dejes de querer.

En definitiva, no se trata de dejar al niño sin castigo, pero debes tener en claro que educar con amenazas es un error que acarrea consecuencias negativas a corto y largo plazo. Más bien, es cuestión de comprenderlo y ayudarle a sacar lo mejor de él, no por miedo, sino por su propia voluntad.

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Las mamás más felices acuestan a sus hijos temprano.

Las mamás más felices siempre tienen tiempo para ellas mismas. Las mamás más felices acuestan a sus hijos temprano e incluyen esta regla dentro de las rutinas para que el sueño de los menores sea relajado y placentero.

La historia sin fin del niño que no quiere dormir
Cuando son las 8 de la noche y nuestro hijo no quiere dormir, algunas madres dejamos que juegue otro ratito. Llegan las 9 y a esa hora ya el pequeño debería estar en la cama, pero a veces, les dejamos un poco más, y por eso les damos unos crayones para que pinte, algunas plastilinas para que moldee… En fin, distracciones no impliquen mucho alboroto.

Llegan las 10 de la noche y el niño debería estar rendido, pero a esa hora acabamos de terminar con la ropa lavada y queremos unos minutos para darnos una ducha y estar totalmente listas para él. Entonces postergamos su sueño y seguimos siendo permisibles.

A las 10:30 ya es hora de ir a la cama. Es un poco tarde para él, pero seguro eso va a traducirse en un mejor descanso. ¡Error! Esa noche el niño se queda hasta las 11 y las 12 retozando en la cuna y sin querer pegar ojo.

Necesita tomar agua, beber su biberón, que le busquemos este u otro muñeco, ir a hacer pis, volver a tomar agua… A medida que complacemos sus deseos, la lista se vuelve más y más larga. Y allí estamos nosotras hasta las tantas de la noche. Por fin, a las 12:30 el niño cae rendido.

Esa madrugada nuestro pequeño despierta 5, 6, o 7 veces para que lo acunemos y volvamos a dormir. Se sobresalta igual que si alguien lo llamara con insistencia y no dejara que volviera a conciliar el sueño. Por eso cuando creemos que está profundamente dormido lo vemos voltearse una y otra vez, brincar y despertarse nuevamente.

Cuando es hora de ir para la guardería, no quiere despertarse. Nuestro hijo y nosotras mismas nos levantamos con deseos de volvernos a acostar. Él se mantendrá somnoliento el día entero y nosotras sumamente estresadas y sin poder rendir en el trabajo.

Las mamás más felices acuestan a sus hijos temprano

Las mamás más felices, las más descansadas, acuestan a sus hijos temprano. Ten presente que el descanso temprano del niño se convierte en:

  • Horas libres para dedicar a ti y a tu pareja. Al fin y al cabo tu felicidad y bienestar también depende de eso.
  • Menos tensión a la hora de hacer las tareas domésticas que sueles hacer por las noches. No tienes que fregar, lavar, sacudir o hacer cualquier otro deber con la preocupación de ir constantemente a ver qué está “inventando” tu niño en la habitación contigua.
  • Relajación, sueño profundo y placentero. Tu hijo contará con las horas necesarias para su descanso y tanto su cuerpo como su cerebro tendrán la oportunidad de reponer sus energías para el día siguiente.
  • No tener que sentirte obligada a franquear el límite de la permisibilidad. No será tu hijo quien imponga su voluntad cada vez que te diga que no desea irse a dormir. Si lo acostumbras a acostarse temprano no estarás sometida a soportar sus pataletas cuando no quiere irse a la cama y ceder a su capricho. Recuerda que esa no es la educación disciplinada que deseas darle.
  • El disfrute del reposo y el sueño rejuvenecedor que tanto necesitas.
  • Tranquilidad para el resto de la familia. Si convives con otros miembros en casa todos tendrán la oportunidad de reunirse y compartir los temas familiares que no deben hablarse en presencia del niño.

Mamá, ante todo, establecer una rutina para el sueño y seguirla cada noche. Si tu hijo juega dile que eso va a ser hasta una hora determinada y cuando el reloj indique que el tiempo se ha terminado, hay que irse a descansar aunque quiera seguir jugando. Persuádelo con una canción, un cuento, un ratito en la cama de mamá y papá… seguro conoces sus gustos.

Nunca olvides lo importante que es el sueño para él y el descanso para la buena madre que eres.

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Las mamás más felices acuestan a sus hijos temprano.

Las mamás más felices siempre tienen tiempo para ellas mismas. Las mamás más felices acuestan a sus hijos temprano e incluyen esta regla dentro de las rutinas para que el sueño de los menores sea relajado y placentero.

La historia sin fin del niño que no quiere dormir
Cuando son las 8 de la noche y nuestro hijo no quiere dormir, algunas madres dejamos que juegue otro ratito. Llegan las 9 y a esa hora ya el pequeño debería estar en la cama, pero a veces, les dejamos un poco más, y por eso les damos unos crayones para que pinte, algunas plastilinas para que moldee… En fin, distracciones no impliquen mucho alboroto.

Llegan las 10 de la noche y el niño debería estar rendido, pero a esa hora acabamos de terminar con la ropa lavada y queremos unos minutos para darnos una ducha y estar totalmente listas para él. Entonces postergamos su sueño y seguimos siendo permisibles.

A las 10:30 ya es hora de ir a la cama. Es un poco tarde para él, pero seguro eso va a traducirse en un mejor descanso. ¡Error! Esa noche el niño se queda hasta las 11 y las 12 retozando en la cuna y sin querer pegar ojo.

Necesita tomar agua, beber su biberón, que le busquemos este u otro muñeco, ir a hacer pis, volver a tomar agua… A medida que complacemos sus deseos, la lista se vuelve más y más larga. Y allí estamos nosotras hasta las tantas de la noche. Por fin, a las 12:30 el niño cae rendido.

Esa madrugada nuestro pequeño despierta 5, 6, o 7 veces para que lo acunemos y volvamos a dormir. Se sobresalta igual que si alguien lo llamara con insistencia y no dejara que volviera a conciliar el sueño. Por eso cuando creemos que está profundamente dormido lo vemos voltearse una y otra vez, brincar y despertarse nuevamente.

Cuando es hora de ir para la guardería, no quiere despertarse. Nuestro hijo y nosotras mismas nos levantamos con deseos de volvernos a acostar. Él se mantendrá somnoliento el día entero y nosotras sumamente estresadas y sin poder rendir en el trabajo.

Las mamás más felices acuestan a sus hijos temprano

Las mamás más felices, las más descansadas, acuestan a sus hijos temprano. Ten presente que el descanso temprano del niño se convierte en:

  • Horas libres para dedicar a ti y a tu pareja. Al fin y al cabo tu felicidad y bienestar también depende de eso.
  • Menos tensión a la hora de hacer las tareas domésticas que sueles hacer por las noches. No tienes que fregar, lavar, sacudir o hacer cualquier otro deber con la preocupación de ir constantemente a ver qué está “inventando” tu niño en la habitación contigua.
  • Relajación, sueño profundo y placentero. Tu hijo contará con las horas necesarias para su descanso y tanto su cuerpo como su cerebro tendrán la oportunidad de reponer sus energías para el día siguiente.
  • No tener que sentirte obligada a franquear el límite de la permisibilidad. No será tu hijo quien imponga su voluntad cada vez que te diga que no desea irse a dormir. Si lo acostumbras a acostarse temprano no estarás sometida a soportar sus pataletas cuando no quiere irse a la cama y ceder a su capricho. Recuerda que esa no es la educación disciplinada que deseas darle.
  • El disfrute del reposo y el sueño rejuvenecedor que tanto necesitas.
  • Tranquilidad para el resto de la familia. Si convives con otros miembros en casa todos tendrán la oportunidad de reunirse y compartir los temas familiares que no deben hablarse en presencia del niño.

Mamá, ante todo, establecer una rutina para el sueño y seguirla cada noche. Si tu hijo juega dile que eso va a ser hasta una hora determinada y cuando el reloj indique que el tiempo se ha terminado, hay que irse a descansar aunque quiera seguir jugando. Persuádelo con una canción, un cuento, un ratito en la cama de mamá y papá… seguro conoces sus gustos.

Nunca olvides lo importante que es el sueño para él y el descanso para la buena madre que eres.

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Las madres que cuidan de sus hijos también son mujeres trabajadoras.

En la actualidad existe la peligrosa tendencia de juzgar a las amas de casa. El 8 de marzo se conmemoraba el día de la mujer trabajadora, excluyendo a todas aquellas madres que cuidan de sus hijos en casa.  Ellas, que se dedican en cuerpo y alma al hogar y a los niños, también son mujeres trabajadoras.

Lamentablemente, la conmemoración tiene una una historia muy trágica detrás. Ese día, en 1911, un gran grupo de mujeres obreras moría en un incendio de una fábrica textil. Lo único por lo que luchaban era por la igualdad, o mejor dicho, el reconocimiento de sus derechos.

Su meta era conseguir mejoras laborales, sin importar su género o su condición. Hoy en día, su implicación se rememora en esta fecha como símbolo histórico del feminismo.

Ahora bien, ¿es lícito considerar  que aquellas madres que dedican su vida al hogar no son también dignas de celebrar este día?

Definitivamente, no. Aquellas que decidieron y eligieron eso para su vida merecen igual reconocimiento que quienes optaron por profesionalizarse, descartando o no la maternidad. El cuidar de una casa y una familia también es una ardua tarea, que no tiene remuneración y que nunca termina.

Son mujeres que cuidan de sus hijos sin cotizar ni cobrar. No perciben aguinaldos ni cuentan con vacaciones pagadas. Para mucha gente, ni siquiera suman. Sin embargo, sin ellas nosotras no estaríamos aquí. Son algunas de nuestras madres, hermanas, abuelas, tías y amigas. Y todas merecen el mismo respeto.

No, no es atenuante el permanecer dentro de casa. Ellas tampoco viven en una suerte de vacaciones un poco más ajetreadas. Es algo que la sociedad tiene que empezar a asumir, porque las madres que cuidan de sus hijos también son mujeres importantes.

Mujeres trabajadoras puertas para adentro
Los días transcurren dándolo todo a cambio de nada.
 Desinteresadamente, solo por amor. Pueden pasar una jornada completa simplemente recogiendo juguetes y limpiando muebles. En otras ocasiones, sienten que son multitarea, y no paran ni un segundo, corriendo entre comida, ropa, desorden y niños.

Pueden pasar días e incluso semanas sin entablar relación con una persona adulta (que no sea su marido, claro). Realmente ser madre a tiempo completo puede ser mucho más duro de lo que verdaderamente parece. Solo hay que pensar en la monotonía de cada día para darse cuenta de que no es un trabajo sencillo.

Desde luego, no se trata de competir para ver quién tiene más sueño, más ojeras y quién se sacrifica más. De hecho, hay madres que trabajan el doble: fuera y dentro de casa. Entonces, ¿por qué no pensar que todas, a su modo, son mujeres trabajadoras?

“La cuestión no es quien me va a permitir, si no quien me va a detener”
-Ayn Rand-

Sea como fuere, hay otra triste realidad que subyace de fondo. Ya de por sí es muy complicado encontrar trabajo siendo madre.La gente juzga sin haberlo vivido. Solo hay que oír testimonios de mujeres que dedicaron tiempo a sus hijos y que ahora intentan reinsertarse en el mercado laboral.

A la frustración que, de antemano, supone no encontrar el trabajo que se necesita, la sociedad condena y señala. Doblemente castigadas, por el simple hecho de ser madres. Por la decisión de elegir una prioridad diferente a la de otras mujeres.

Todas somos mujeres trabajadoras
Ciertamente, aquellas madres que cuidan de sus hijos también deben ser consideradas mujeres trabajadoras. Si perciben un sueldo o no, y si aportan o no, poco importa. No viene al caso.

Las unas y las otras merecen el mayor de los respetos. El trabajo, cualquiera sea, dignifica. Se debe valorar la labor de todas y cada una de ellas. Cuidar jamás ha sido un trabajo menor y menos aún en los tiempos que corren. El tener la responsabilidad de criar a un niño es algo muy duro, y no todo el mundo da la talla. Hay que guiarse más por la paciencia y por el corazón.

Cuidar implica mucho más que un simple verbo. Precisamente, ignoramos que muy poca gente quiere hacerlo de manera genuina. Esta acción, que a ojos de muchos puede parecer menor, conlleva dosis de amor que casi nadie puede llegar a experimentar.

Cariño, abnegación, dedicación y esfuerzos en dosis elevadas. Sueño y cansancio por mayor. Sobre todo, sacrificio, una entrega por completo a un hijo. Eso que la gente no tiene en cuenta, posee un gran valor emocional, para el niño y para la madre. Un niño que, acompañado en su crianza, no sufrirá ningún tipo de carencia sentimental, algo que el mundo entero agradecerá.

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Antes de que nacieras ya te amaba: el amor de madre.

La fuerza del amor de madre ha alcanzado una acepción divina, que mientras más la conocemos, más nos sorprendemos de su trascendencia. Es natural que el amor nazca luego de compartir los momentos más dulces y vibrantes con nuestros hijos, pero que exista casi con la misma fuerza antes de conocerlo es digno de elogio.

El amor maternal es comparado con las emociones más fuertes. Cuando se comprende el alcance del vínculo entre madres e hijos y se contempla su alcance, nos damos cuenta de que es un sentimiento superior a cualquier otro que conozcamos. Ser mamás nos convierte en seres únicos, que no vemos barreras para ayudar a nuestros hijos a crecer.

Sin embargo, una de las cualidades más sorprendentes de este amor se encuentra en la capacidad que tiene la madre de crearun nexo afectivo tan profundo con su hijo que se genera antes del nacimiento de este. A este sentimiento, muchas veces se le llama instinto materno, pero habrá que ver si el instinto es tan cálido y poderoso.

¿ Instinto maternal o amor de madre?
Conociendo tantos casos de amor antes de la primera vista entre madres e hijos, hace falta comenzar a creer que de hecho existe un sentimiento único que aparece desde el momento de la concepción. Sin embargo, aún existen detractores de esta creencia.

Adosar al instinto el amor de madre, podría incluso ser una ofensa para tantas mujeres que afirman haber sentido una conexión especial con sus hijos antes de que estos nacieran. Pero, como sabemos, este fenómeno está relacionado a cualidades psicológicas que requieren la evaluación de expertos científicos.

En tal sentido, de acuerdo a las afirmaciones de la ciencia, no existe manera de demostrar que el instinto materno exista. En todo caso, tan solo hay que evaluar las constantes experiencias que las madres dicen apreciar.

Por otro lado, hace falta ser madre para comprender el sentimiento que se supone que una mujer desarrolla en torno a su bebé aún no nacido. No obstante, se cree que es una tradición o una idea generalizada que la sociedad ha transmitido.

Al respecto, todos los cambios hormonales que se hacen presente en las mujeres embarazadas, hace posible que estas sientan emociones nunca antes percibidas. Otro caso que se le une es el instinto de supervivencia, que de hecho sí existe y está asociado con la lucha por mantenerse vivos y poblar el mundo.

Es amor lo que siento
Las madres que aman a su hijo desde antes de nacer, nunca van a aceptar que se les diga que no es real lo que sienten
, sobre todo cuando las sensaciones que las invaden se hacen presente con tanta fuerza. Todas las madres del mundo vamos a estar de acuerdo en que lo que sentimos es amor real.

Desde antes de nacer, ya el bebé es el más afortunado porque hay alguien que lo espera con amor. Amar a ese pedacito de ti misma que crece dentro de tu vientre y depende de ti para nacer y sobrevivir, es totalmente natural.

Millones de madre en el mundo han amado a su hijo desde que supieron que existía, aún cuando las condiciones los puedan haber alejado o se crea que una madre no ha querido lo suficiente a su hijo. Este es uno de los principales motivos que sustenta la fortaleza de este amor.

Por otro lado, se sabe que algunas madres no han percibido este sentimiento, porque no sabían que estaban embazadas o porque simplemente nunca se sintieron cómodas con su situación.

Esto es valorado como la ausencia del mencionado instinto, pero nadie puede poner en duda lo amorosas que podemos ser las madres con nuestro pequeño incluso desde antes de que nazca.

La maternidad es un estado maravilloso, que nunca puede ser comparado, incluso con otro embarazo previo o posterior. Saber que vamos a ser madres, nos permite conocernos mejor y comenzar a descubrir nuestra capacidad de amar.

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