Pensé que era el hombre de mi vida y ¡Me equivoqué!

Para una mujer, son emociones difíciles de controlar, mucho más aún si es muy joven. Toda mujer puede encontrar una pareja que las haga felices, depende de su comportamiento y de cuánto se valoren; porque en cada relación tenderá a recrear la misma conducta.

El enamoramiento y el deseo de vivir un romance.

Más que enamorarse de una persona, las jóvenes se enamoran de un ideal, percibiendo al otro como no es, con la ilusión que sea como la imagen que han creado ellas mismas. Por esta razón muchos se aprovechan de esos sentimientos y suelen actuar según las expectativas, para luego, una vez realizada la conquista, mostrarse como realmente son.

Nadie es perfecto, de modo que todos tienen defectos y cualidades que generalmente conocen y que la mayoría trata de disimular u ocultar. Las emociones sin control pueden ser muy destructivas, pero se pueden evitar si se logra el dominio de uno mismo, para terminar así con la tendencia a cometer siempre los mismos errores.

Las imágenes del otro que conmueven a las mujeres no son reales, porque se basan en sus experiencias del pasado vividas con personas que han sido significativas.

Un hombre puede llegar a emocionar a una mujer por su carácter, su físico, su personalidad, y ella puede no saber que esas características provienen de su infancia, recuerdos de quienes también alguna vez la conmovieron, que la hacen caer en su propia trampa, sin la posibilidad de aplicar cualquier otro nivel de análisis.

Esta conducta no se agota en una sola experiencia, por más destructiva que resulte, y tiende a reiterarse nuevamente en otras oportunidades y convertirse en la forma habitual de relacionarse.

Los errores en el amor son producto de la falta de reflexión, de la impulsividad sin control.

Es muy difícil salir de este condicionamiento; y estas personas se condenan a sufrir sucesivas experiencias de fracaso con la consecuente frustración. Se resisten a renunciar a ese flechazo romántico, un breve juego que aunque dure poco las hace sentir vivas.

La baja autoestima es la condición necesaria de la que se enamora del hombre equivocado; porque posee una vocación arraigada hacia el fracaso y el sentimiento de una merecida necesidad de castigo.

Una pareja que se ha formado con demasiada facilidad, fruto de una conquista que no ha encontrado ningún obstáculo ni ha exigido ningún esfuerzo y que avanza sobre terreno llano, sin nada para sostenerse; terminan con la misma facilidad, sin haber desarrollado ninguna raíz profunda, dejando dolor, frustración y desilusión.

Cómo afronta un niño la separación de sus padres.

Un problema cada vez más recurrente y normal al que se deben de enfrentar los más pequeños en las familias de hoy en día es el de la separación de sus padres. Una separación que puede ser más o menos amistosa pero que en todo caso va a afectar al niño de forma fuerte a no ser que como padres responsables sepamos separar el tema de la separación del de la educación del hijo que tenemos en común.

El momento de la niñez, los primeros años de vida son fundamentales.

Para que el niño tenga un desarrollo sano a nivel físico, psicológico y emocional debemos tener  en cuenta que cada uno de estos aspectos puede afectar a los otros dos hay momentos importantes que como padres debemos de tener en cuenta para saber cómo evitar problemas mayores en estos procesos.

Está claro que no siempre se da el clima más adecuado para evitar estos efectos colaterales en los más pequeños pero lo ideal es que esta separación se de  forma pacífica y que como padres juntos podáis explicar al niño o niña lo que está pasando para ayudarlo a comprender. Pero siempre dentro de un clima lo más pacífico posible.

Los padres a pesar de sus problemas debemos saber separar la separación o divorcio de la educación del hijo o hijos.

Para ello deben de llegar a acuerdos de mínima amistad por lo menos delante de los niños. Tengamos en cuenta que para un niño el que sus padres se separen es algo incomprensible y lo pueden llegar a tomar como un abandono o incluso se pueden llegar a sentir culpables de esa separación. Esto hay que evitarlo a toda costa y que los dos padres refuercen en todo siempre a sus hijos en los momentos de la separación.

Deben de sentirse queridos por su padre y por su madre durante la separación y llegar a comprender que lo que pasa no es algo anormal sino que está dentro de las posibilidades en cualquier padre o madre del mundo. Muy difícil sería el que uno de los dos culpase directamente a la llegada del niño del hecho de que se separen, que hubiera maltrato físico por parte de uno de los progenitores, que los familiares digan en presencia de los niños cosas negativas de sus padres, que los padres se peleen e insulten enfrente de sus hijos.

Algo que se puede evitar si los padres que se separan son consecuentes y ponen de un lado sus diferencias cuando se trata de los hijos que tienen en común llegando a acuerdos con los que no van a evitar la separación pero si muchos problemas en el desarrollo normal de sus hijos. Los dos deben de comunicar al niño que se van a separar con palabras suaves y de común acuerdo y porqué lo van a hacer.

 

¿Será verdad que las mujeres nos dejamos llevar por los sentimientos y ellos por el sexo?

Dicen que todo lo que pasa en una pareja es responsabilidad de los dos, ¿lo mismo pasa con la infidelidad? Aunque eso no justifica el hecho de que tu pareja sea infiel, necesitas ver cuál fue tu parte en ello. Preguntarte “¿qué hice yo para que eso pasara? Tal vez me aleje, no me preocupaba por él o por ella, ¿lo o la trataba mal?”. La principal razón para ser infiel es sentirse solo o abandonado por tu pareja. Esto aplica de igual forma  para hombres y mujeres.

Motivos de ellos­:

Aburrido.

Su cotidianidad no lo llena de interés, o está cansado y agotado, por eso desea que algo especial suceda y eso lo lleva a ver pornografía, tener aventuras. O quizás, quiere mayor atención de su pareja y cree que un período de alejamiento ayudará.

 Es inseguro.

Al explorar sus sentimientos se descubre que se siente muy viejo, muy joven, gordo, demasiado flaco, pobre o tonto. Por eso usa la infidelidad como una manera de sentirse mejor consigo mismo.

Egocéntrico.

Cree que su pareja debe estar disponible para la actividad sexual todo el año a cualquier minuto. No piensa en su mujer y en las otras áreas de la vida que merecen atención como el trabajo, la casa y los niños.

Falta de madurez.

Piensa que sus acciones no le hacen daño a alguien y que los demás no sienten cuando algo está pasando.

Está confundido.

Cree que en la pareja siempre tiene que existir ese amor pasional y visceral del comienzo, pero desconoce que se va convirtiendo en otro tipo de sentimientos, y de intimidad emocional a largo plazo.

Motivo de ellas:

Se siente poco apreciada, descuidada o ignorada.

Una mujer que se siente más como un ama de casa, proveedora financiera o niñera que una esposa o novia, es más vulnerable a la búsqueda de una situación externa que le llame la atención y el aprecio de alguien que sí valores lo que hace.

Falta intimidad.

En mayor medida que los hombres, las mujeres se sienten valoradas y conectadas con su relación de pareja a través de la interacción emocional no sexual como; tocar, besar, abrazar, entrega de regalos, ser recordada, y sobre todo una buena comunicación.

No se siente totalmente amada y apreciada.

Algunas mujeres tienen expectativas acerca de lo que un cónyuge a largo plazo o la pareja deben ofrecerles emocionalmente y en otros aspectos. Cuando su compañero les falla, buscan esa atención en otra parte.

Tiene un trastorno.

Trauma en la niñez temprana y / o abuso sexual, a menudo llevan a las mujeres (y hombres) en la vida adulta a los problemas con el sexo adictivo. Estas mujeres buscan repetidamente intensidad emocional en lugar de intimidad en la relación.

 

“Si alguna vez te encuentras en una historia equivocada, vete.”

Tienes permiso para dejar cualquier historia en la que no te encuentres. Puedes dejar cualquier historia en la que no te ames. Se te permite salir de una ciudad que ha atenuado tu luz en lugar de hacerte más brillante, se te permite empacar todas tus maletas y empezar de nuevo en otro lugar y se te permite redefinir el significado de tu vida.

Se te permite dejar el trabajo que odias incluso si el mundo te dice que no y que se te permite buscar algo que te hace esperar mañana y el resto de tu vida. Se te permite dejar a alguien que amas si te tratan mal, se te permite ponerte en primer lugar si te estás asentando y se te permite marcharte cuando lo has intentado una y otra vez pero nada ha cambiado

Se te permite dejar ir a amigos tóxicos, se te permite rodearte de amor, y personas que te alienten y nutran. Se te permite elegir el tipo de energía que necesitas en tu vida. Se te permite perdonarte por tus errores más grandes y más pequeños y se te permite ser amable contigo mismo, se te permite mirar en el espejo y ver quien realmente eres.

Se te permite liberarte de tus propias expectativas. A veces miramos el salir como algo malo o lo asociamos con renunciar, pero a veces salir es lo mejor que puedes hacer por ti mismo. Dejar te permite cambiar de dirección, empezar de nuevo, redescubrirte a ti mismo y al mundo. Salir a veces te ahorra de permanecer atrapado en el lugar equivocado con la gente equivocada. Dejar abre una nueva puerta para el cambio, el crecimiento, las oportunidades y la redención.

Siempre tienes la opción de irte hasta encontrar donde perteneces y lo que te hace feliz. Incluso se te permite dejar atrás el viejo tú y reinventarte.

El beso de las buenas noches, algo tan simple pero tan importante.

El amor no desaparece a través de los años de unión, el amor se hace más fuerte.

La mayoría de las veces, por las preocupaciones de la vida descuidamos esas pequeñas cosas que nos hacen sentir amadas/os, la mujer tiene hijos, limpia la casa, cuida la alimentación de la familia, que la ropa esté en orden, el mercado y además también trabaja fuera de la casa, mientras tanto el hombre, el proveedor, el de la obligación de los ingresos, trabaja largas horas, algunas veces ayuda en los quehaceres de la casa, y al final del día ambos se van al descanso en diferentes lados de la cama. Se les olvida que los dos necesitan confirmar que son amados, se les olvidó el romanticismo, se les olvidaron las pequeñas cosas que mantienen el amor, cosas tan simples, pero tan importantes como el beso de las buenas noches.

Hoy día los divorcios y las separaciones son casi tan comunes como las bodas. Puede que sean muchos los factores que influyen sobre estos hechos, pero hay algo que casi todos tienen en común: Los pequeños y románticos detalles del principio de la relación fueron olvidados al menos por una de las partes, asumiendo que el amor era obvio y ya no necesitaba expresarse tanto como antes.

Mi esposo ya no me pone atención., no le gusta hablar conmigo, y  siempre está cansado.  

Por instinto el hombre busca nuevas mujeres sin importar si tiene una pareja estable que le proporciona de sus necesidades humanas, compañía, amor y seguridad. Aun con todo ello siempre está buscando emociones nuevas con alguien más. Por el contrario, la mujer es más conservadora y tradicional, busca una pareja que le proporcione las mismas necesidades de amor, estabilidad y protección, pero el problema empieza cuando una de las dos partes no le proporciona a su pareja aquello que necesita y busca la forma de hallar a alguien que satisfaga sus necesidades. Pensamos que los hombres son “esclavos del sexo”, sin embargo muchas infidelidades nacen tanto de los deseos del hombre como de la mujer por la intimidad emocional, y no sólo de la atracción física.

Sueña y anhela tener a la mujer joven y llena de alegría que conoció, se le olvida que ya no es la novia que se ponía linda para esperarlo, ahora es una mujer con un vientre más pronunciado, con caderas más anchas, dio vida a sus hijos y se le comienzan a olvidar los detalles, las rosas rojas, las canciones que en otros tiempos le dedicaba, y piensa que ya no es amado, porque no recibe lo que él mismo no da. Y sin que el hombre se de cuenta, descuidó todos los pequeños detalles. Sin darse cuenta hace más profunda la brecha entre los dos, y sale a buscar lo que tiene en la casa, pero no lo ve, ninguno de los dos se dan una tregua, ninguno de los dos hacen nada por recapturar la magia que una vez los unió.

El amor no sólo se da y se recibe, debe ser construido y fortalecido.

Toda relación pasará por sus altos y bajos, pero para que el amor perdure ha de tener dedicación diaria, esfuerzo por ambas partes, aceptación del uno y el otro, arrepentimiento, perdón y saber ceder de vez en cuando.  Es maravilloso sentir amor, sentir las cosquillas que invadiendo el alma, dilatando las pupilas y conmoviendo hasta nuestras células. El amor trae una sensación de bienestar que nos hace sonreír porque sí, sin ningún motivo aparente, y nos emociona con los más pequeños detalles.

La rutina arruina el amor  transformando lo bueno en malo.  

Es como el tiempo que devora a la princesa mientras espera ser rescatada, el tiempo que convierte en calabazas los sueños de cenicienta, y el tiempo que desvela que bajo la máscara de príncipe guapo hay realmente un sapo cualquiera. Así de destructor es la rutina con en el amor.

Pareciese que cuando una pareja tiene problemas, la única forma de solucionarlos es evadiéndolos y evitándolos. En otros tiempos las parejas al tener menos recursos legales para poner fin sus compromisos matrimoniales, tendían a buscar más alternativas para reencontrarse. Hoy en la cultura exprés en la que vivimos, si algo no funciona: adiós.

¿Cómo hacer para que el amor perdure?  

No es fácil mantener viva la llama del amor en una relación. Pero no por ello deberíamos abandonar el barco a la primera tormenta. De recurrentes abandonos, la vida se llena de recuerdos, y de vacíos. Una relación exitosa es aquella en la que los miembros se escuchan el uno al otro, en la que juegan en equipo, pero sobre todo, aquella en la que hay disposición a admitir que no siempre se tiene la razón.

Y que es la razón entonces.

Si no más que creer tener la verdad de los hechos, y de los hechos solo tenemos una mirada. La nuestra, la particular, la personal, la que sólo podemos tener por ser quienes somos. Cuando alguien te de la razón, devuélvela, no es la razón lo que nos hace más sabias, sino la emoción de vivir con honestidad emocional cada día. Ese permiso que te das de enojarte, de reír, de amar, de estar triste. El amor es una fuerza inagotable que nos nutre cada día al respirar. Pero para respirar necesitamos estar vivos. Y para amar, urge despertarnos.  

Sé que te amo, y quisiera conservarte, pero, a la fuerza ya no quiero tu amor!

Para mí, antes que todo estabas tú, te amo y sé que eres el hombre de mi vida, y por amor he atendido siempre a todas tus solicitudes, a pesar de que me has demostrado hasta la saciedad, tu marcado desinterés, no me importó porque te amo y soy tuya. tú vives en un mundo aparte, y tu burbuja no te permite ver la realidad… ¡Deja al menos que yo la vea por ti y para ti!

Nada que me hayas pedido que yo no te haya concedido.

Por seguirte a ti, he dejado familia, trabajo, amigas y estudio, porque tú eras más importante que todo para mí. ¡No; no te estoy reclamando nada! No me pesa estar alejada de todo y de todos, -lo confieso- no importa porque te tengo a ti, y sabes que a pesar de que vienes a casa cuando quieres; y ya no me llamas por teléfono como solías hacerlo antes, encontraste día a día una excusa y un pretexto siempre dispuesto y listo para ti… ¡Para mí… ninguno!, pero no importa porque soy yo la que te amo… Sé que te amo, te respeto, te valoro y quisiera conservarte.

Pero lo que sí es evidente es que pocas mujeres se animan a tomar las riendas de su corazón y de su vida, en vez de ser gobernadas, o atreverse a dar su autorización para ser manipuladas y chantajeadas sentimentalmente por ese hombre cómodo, al que le encanta llevar una doble vida, y hasta se pavonea de ello como si su obra fuera para aplaudirse, o que en el peor de los casos, le gusta jugar con los sentimientos ajenos o llevar una relación superficial, sin compromiso, o de manera gratuita y de forma regalada, porque amigas queridas, de que los hay… ¡Los hay… y son muchos!

¿Cuántas mujeres en el mundo quisieran tener el valor de pronunciar este diálogo, aunque sea doloroso antes de darle punto final a una relación que sólo les ha traído penas, soledad, lágrimas y sufrimientos a su vida?

No lo sé, creo que muchas. Y desgraciadamente la mujer lleva todas las de perder… ¡Si se deja! Porque si se fijan amigas queridas, el hombre es lo que es y “supuestamente” nada le queda mal, y en la mujer es diferente, a ella se le juzga y se le condena sin darle (a veces), ni siquiera la oportunidad de defenderse, y no siempre son mujeres las que fungen como jueces en los tribunales o cortes del mundo, la mayoría… ¡Son hombres!

El padre de mis hijos me dejó sola con ellos, él tenía cosas mejores que hacer.

Cuando mi esposo se fue y me dejó abandonada, sentí que mi mundo no podía ser peor, que nada había para mí, que no quedaba nada por lo cual vivir. Escuché los llantos de mis bebés y las voces de mis pequeños e inocentes hijitos, y al hacerlo, me sentía desesperada, agobiada y sin solución.

Persiguiendo sueños pasajeros y las faldas de otras mujeres. Sentía que mi vida se me acababa, pero desgarrada por el dolor, el abandono y la ausencia, busqué en mi interior y encontré que Dios y mis pequeños hijos vivían en mi corazón. No sabía cómo podría seguir adelante, pero sabía que mis hijos me necesitaban así que me prometí a mí misma que jamás le dejaría entrar en mi vida nuevamente.

No perdí nada contigo, al contrario he ganado.

Yo vi crecer a mis hijos, celebré todos sus cumpleaños, viví sus primeros pasos y también sus primeros logros estudiantiles. Viví como míos los sueños de amores que tuvieron, los abracé cada vez que estaban tristes, y reí a carcajadas con sus alegrías. Doy infinitas gracias a Dios que supo abrirme las puertas y ser una feliz junto a mis pequeños. No hay nada que se compare a ese dolor que debes sentir. La verdad es que no te mereces nada, sólo ahora con el tiempo el único sentimiento que me inspiras es lástima y mucha melancolía. Es triste pensar que siendo tú el padre, el hombre que yo amaba, acabases siendo un ser invisible hasta para ellos. Yo sólo les dije “se fue papá y no volverá”, y eso fue todo.

Me quedé sola con mis hijos, luchando para salir adelante.

Porque te amaba mucho pero no iba a consentir que te vieras con mi mejor amiga y yo en el medio, eso no. Soy una mujer que siempre ha luchado para salir adelante y esta puñalada que me diste en la espalda no me cortaría las manos, me fui de tu lado y me quedé con mis hijos. Mucho sufrimiento, muchas noches llorando, porque yo te amaba. Eras el padre de mis hijos, y te había perdido; hoy lloraba por estar sola sin ti y por no saber qué seria del día de mañana, de mí y mis hijos.  

Después de dejarte a ti es cuando más quise ser una brillante mujer, no tuve que tener hombre alguno para salir adelante, con el sudor de mis esfuerzos y trabajo me convertí en lo que ahora soy, una “mujer tradicional pero muy feliz”. Cuando en mis noches te pienso y recuerdo todo lo nuestro sonrío porque después de llorar tanto tu amor el que más perdió fuiste tú. Sigues pisando la misma tierra que nos vio crecer, pero yo salí adelante y tú te quedaste estancado. No me alegro de tu suerte, porque no la tienes; pero tienes lo que te mereces. Yo en cambio sigo siendo una mujer bella por dentro y por fuera, y todo el daño que me hiciste es sólo un doloroso recuerdo.  Sólo pido a Dios que te vaya bien en la vida y nunca más hagas lo que me hiciste a mí.  

Ya te dije adiós, ya no serás parte de mí, ya me divorcié.

Con el divorcio no sólo llega el fin de una relación y la solución a un matrimonio roto que sólo se hacía daño el uno al otro… También llega la rabia, la confusión y el dolor por la traición. A veces este sentimiento es tan grande que se llega a desear la muerte del ex, a quien se culpa por haber destruido el hogar, la familia, y esperanzas de una vida satisfactoria.

Es un arma poderosa que de ponerse en práctica nos beneficia en lo personal, acelera el proceso de duelo y separación, y trae paz interior.

Esta herramienta se trata del perdón, algo muy difícil de otorgar al ofensor, pero que de otorgarse al ofensor supondría una renuncia a los deseos de venganza, y en consecuencia, algo que nos liberaría de amarguras y rencores. El más beneficiado del perdón, no es el ex ofensor, sino los propios hijos inocentes, que a falta de perdón se vuelven victimas de nuestra amargura y odio.  al perdonar no podemos cambiar el pasado, pero perdonar nos prepara y libera para el futuro, un futuro mejor, sin cargas pesadas en el corazón y mente. Es conveniente pues, pensar no sólo en el pasado, sino ser capaces de mirar más allá, pensar en lo que es mejor para nosotras y nuestros hijos. Perdonar, aunque sea sin merecimiento, puede ser una de las mejores decisiones.

Perdonar y volver con él, caer en los mismos errores del pasado.  

No, hemos aprendido a apreciar que somos, ya no estamos dispuestas a aguantar malos tratos y humillaciones. Perdonar en nuestro corazón, para seguir adelante sin él, sin el ex que tanto mal nos causó. Perdonar a aquel con quien nos divorciamos, pero asumiendo el pasado, no volviendo más atrás. Él ya no es ni será parte de tu vida, tal vez, si hay perdón, lo será sólo de tus hijos. Lo que hubo de bueno entre los dos, se demostró ser endeble, y se rompió, y nunca más podría volver a ser igual.

Una fruta partida por la mitad no se conserva con la misma frescura que una fruta completa, pero aun sin él tú no eres media naranja, eres la naranja completa, mujer completa. El divorcio no es el final de tu vida, y quien sabe qué alegrías puede traerte si tienes el corazón libre de remordimientos, rencor y odio. ve hacia adelante, con tu frente en alto, y confiando que a partir de ahora todo será para mejor.  

 

Una persona fuerte no perdona dos veces.

Nunca olvides que hay un límite en el amor, y ese límite se llama DIGNIDAD. Sabemos que el amor también significa perdonar, pero no es aplicable cuando el perdón se otorga a cambio de chantaje.

Las personas fuertes no perdonan dos veces a quien las lastima tres, porque comprenden que existe una frontera entre la integridad personal y las intenciones del otro. Por más amor que haya entre dos personas, sin importar el tiempo y las experiencias que sostengan esa historia, cuando hay dolor, traición, golpes en el cuerpo y el alma, perdonar NO es una opción.

Y me dirijo a ti, la persona que me lastimó. ¿Crees que negarme a seguir siendo blanco de tus ofensas fue un capricho? Puedes pensarlo si quieres, pero no pasaré ni un día más siendo víctima tuya ni de nadie. Hoy decido ponerme en el sitio número uno de mi lista de prioridades y no permitir que nadie me quite ese lugar. 

Por pensar que el afecto y los detalles eran suficientes para compensar los malos tratos, el desinterés y la traición, dejé de ser yo misma para convertirme en una extensión tuya, sin voz, sin voluntad, sin libertad alguna.

Perdoné tantas fallas, un sinfín de errores intencionados, una lista interminable de dolorosas acciones que me empeñé en justificar como descuidos, pero ya no más, dejaste pasar tu oportunidad para corregir tus fallas, para aceptar tus equivocaciones y ahora me has perdido.

La primera vez te perdoné porque te amaba, pero al segundo golpe comprendí que hay personas que nunca cambian aunque así lo prometan, porque son egoístas, porque creen que uno estará siempre ahí, sin importar qué tan mal lo pase.

Dicen que el valiente llega hasta donde el cobarde quiere y he comprobado que ninguna persona nace siendo cobarde y que mucho menos debería serlo a lado de otro ser humano, porque la vida es corta y efímera y no deberíamos desperdiciar nuestra existencia junto a una persona que no ofrece lo mismo que recibe.

Hoy me despido de ti, no con angustia en el corazón sino llena de tranquilidad y fuerza, fuerza para seguir adelante, para superarme a mí misma, pero sobre todo para AMARME a mí misma.