Te digo adiós porque hoy sé que no eres para mí…

No me ha sido fácil entender que el hombre que siempre he amado no es para mí, luego de construir planes juntos, de almacenar vivencias y de pretender en todo momento que la situación saldrá a flote, me he dado cuenta que debo decirte adiós porque hoy sé que no eres para mí y que probablemente jamás lo serás

En la mayoría de las relaciones de pareja siempre hay una persona que hace más peso en la balanza, bien sea porque es más feliz o más infeliz o sencillamente porque es el motor de la relación, esto es muy común en las relaciones de pareja, tanto que las personas se acostumbran a vivir en esta situación y lo toman como algo normal.

El temor de quedarnos solos o de tener que volver a empezar nuevamente una relación de pareja, nos mantiene atadas en muchas circunstancias, a personas con las cuales sabemos que no llegaremos a ningún lado, porque sencillamente no son para ti y no lograrás cambiarlas.

Sin embargo, es necesario decir adiós a quien no es para nosotros, especialmente porque pase lo que pase siempre habrá un desencaje en la relación.

Si no eres para mí serás para alguien más?

Curiosamente, este es uno de los principales temores que tenemos las mujeres al separarnos de nuestra pareja, aunque hayamos estado inmersas en una relación infeliz, siempre surge en nosotras el ego femenino, que nos dice que no podremos soportar que termines cambiando junto a otra persona, sin darte cuenta que si esa persona no cambió estando a tu lado, es un argumento más para ti para decirle adiós y dejarle ir y que si llegase a cambiar junto a otra mujer, entonces probablemente tú no eras la compañera indicada.

Cuándo debo decirte adiós…

Si ya determinaste que la persona que está a tu lado definitivamente no es para ti, entonces no debes perder más tiempo, debes decirle adiós cuanto antes y permitirle que rehaga su vida junto a otra persona, que se ajuste más a sus necesidades y tú poder enfocarte a la búsqueda de esa persona que realmente te haga feliz y que cumpla con las exigencias o con las virtudes, que buscas para una relación de pareja.

Decir adiós porque hoy sé que no eres para mí, es una de las maneras más valientes y sensatas de continuar con tu vida y aprovechar tu tiempo y de igual manera respetar la vida de los demás, pues no tiene ningún sentido mantenerte al lado de una persona con la que sabes que de cualquier manera, tarde o temprano no funcionará y menos aún tiene sentido el pretender y esperar un cambio que no llegará, porque simplemente quien no es para ti no puede llegar a convertirse…

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Por más sospechas que tengas, descubrir un engaño siempre duele.

Podemos llamarlo intuición, pero muchas veces tenemos señales al frente y nosotros mismos nos negamos a verlas, decidimos pasarlas de largo y apostar por confiar, por sentir que nos cuidarán tanto como nosotros podemos hacerlo con las personas que nos importan.

Descubrir un engaño nos deja en la terrible posición de colocar en tela de juicio absolutamente todo lo que proviene de la misma fuente, cada palabra, cada gesto, cada alegría, cada entrega, queda manchada de manera irremediable por la duda, por esa sensación de que todo ha sido mentira.

Vemos el rostro avergonzado de quien nos ha engañado y compasivamente podemos notar su falta de norte, su carencia de escrúpulos, su limitación de poder pensar en alguien más que no sea en sí mismo… Y si podemos apartar el dolor y la rabia producto de la decepción, sentimos lástima, lástima porque esa persona no es capaz (entiéndase: no tiene capacidad), de valorar lo que tiene y en medio de su necesidad de tenerlo todo, de no querer dejar pasar una oportunidad, en simultáneo lo pierde todo.

Nada vuelve a ser como antes, independientemente de la decisión que tomemos, nada será lo mismo, nos quedará el sabor amargo de la desilusión y esa persona jamás volverá a ocupar la posición que tenía antes. Dependiendo del engaño y de las personas involucradas, las mismas se debatirán entre dejar pasar el engaño y tratar de continuar rearmando los pedazos, haciendo del perdón el mayor aliado; alejarse de la fuente del dolor y continuar el camino con mayor precaución; o bien, continuar y buscar venganza. Sea cual sea el escenario, siempre tendrá la sombra del engaño a cuestas, con las consecuencias propias de la decepción.

Sin caer en un estado paranoico, debemos estar alerta a las señales, si algo nos genera desconfianza, más si no es nuestro hábito, prestémosle atención, porque normalmente, arrojará el resultado que en el fondo ya sabemos y cada uno de nosotros lo mínimo que merece en sus relaciones personales es respeto, consideración, empatía y reciprocidad y nunca debemos conformarnos con menos de lo que nosotros estamos dispuestos a ofrecer.

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No permitas que tu felicidad dependa de algo que puedas perder.

Debemos entender que en la vida todo forma parte de un cambio permanente, que todo se mueve y si no fluimos con los cambios y nos resistimos a aceptarlos, estaremos malgastando nuestras energías de manera considerable, además de que nos estaremos cerrando a vivir otras experiencias, inclusive más interesantes que aquellas a las cuales buscamos aferrarnos.

A veces debemos soltar lo que tenemos para darle paso a nuevas vivencias

Aunque no siempre sucede, muchas veces tendremos que soltar algo que valoramos, para poder tomar algo que para nosotros resulta novedoso. Es aquí donde los apegos, la costumbre y el miedo a lo desconocido nos ponen mil trabas, buscando quedarse en la zona de confort, pero que no necesariamente es la que nos hace sentirnos mejor.

Si no nos arriesgamos, nunca sabremos qué tan lejos podemos llegar o cuántas conquistas somos capaces de realizar, evidentemente puede darnos miedo, pero esto no puede convertirse en un factor limitante y debemos sencillamente actuar a pesar de él.

No busquemos fuera lo que solo reside en nuestro interior

Si bien es cierto que factores externos pueden colmarnos de alegrías, de satisfacciones, esto no podemos confundirlo con la felicidad real, aquella que no depende de nada de lo que ocurra fuera de nosotros mismos, que no distingue de escenarios, de momentos, de personas, de presencias o ausencias.

La verdadera felicidad la encontramos dentro, en esa tranquilidad de saber que todo está bien en nuestro interior, que se nos puede caer el mundo encima y tenemos la seguridad de que contamos los recursos para salir de eso, donde aceptamos cada momento sin pretender cambiarlo y actuamos en pro de nuestro bienestar, pero no desde la angustia o la ansiedad, sino desde la calma que se adquiere cuando entendemos que todo es perfecto tal y como es, que creamos nuestra vida con un propósito y tenemos el privilegio de dirigir nuestro barco.

El miedo a perder nos hace actuar de manera errada, nos hace maquinarlo todo, atemorizarnos por todo. Si permitimos que las cosas fluyan, sin darle importancia a la permanencia en el tiempo, sin generar necesidades, podemos sencillamente disfrutar de cada experiencia, vivir el presente y desconectar un poco nuestra mente preocupada por el mañana y afectada por nuestro ayer.

Vive la vida con la plena consciencia de que solo tú eres el responsable de tu felicidad, no se la endoses a nadie, ni responsabilices a otro por lo bien o mal que te puedas sentir, tu decides lo que recibes y cómo te afecta todo lo que proviene del exterior.

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¡Si tienes un hombre así a tu lado, es momento de huir!

El llamado manotas en alusión al pulpo de la caricatura, este hombre te ama desde que te vió por vez primera, jura que eres su amor soñado y único y por ello, debe comprobar y demostrar que eres completamente suya, tanto en público como en la intimidad, para ellos todo es rápido y preciso.

El egocéntrico, que desde la primera cita, sólo habla de él, del éxito que ha tenido en la vida, de sus buenos gustos, de lo cotizado que es entre las mujeres, de cómo dejó a sus ex novias y de lo afortunada que eres de que se fije en ti.

El déspota y prepotente, ese hombre que denigra y discrimina a los demás, nunca está conforme con nada, tratar despectivamente a los demás es un hábito para el.

El posesivo incontrolable, dispone de tu tiempo desde la primera salida, muestra molestia cada vez que suena tu teléfono, se atreve a preguntar cada paso que das y espera una explicación a todo, necesita imperiosamente manipular tu vida.

El sexual, ese maravilloso amante, según él, como todas las que han pasado por su vida sexual lo buscan por “lo increíblemente bueno que es en la cama”.

El que no aprendió a tratar a una dama, ese que no cuida el mínimo detalle ni tiene el mínimo respeto, mira incontrolablemente a otras mujeres y no para de chatear.

El que tiene novia y espera que te sometas a la comparación, para ello plantea todo tipo de excusas, como que ya no la ama pero que sigue a su lado por miedo a que se suicide o por costumbre o lástima, o peor aún, son como hermanos.

Y por último, el misterioso, alguien le dijo que era más interesante vivir en la incertidumbre, nunca es claro, nada tiene mucho sentido, puede deslumbrar al inicio, mi consejo, no te quedes a averiguar por qué tanto misterio en su vida, mejor huye.

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Si eres una persona celosa, entérate de estas 12 formas que te pueden ayudar a mejorar.

El comportamiento celoso sale a relucir debido a las creencias poco realistas y la inseguridad que tiene la persona, y suele ocasionar pensamientos obsesivos que para nada son saludables. Es un problema de pareja que muchas veces no se supera y, casos extremos, debe ser tratado por un profesional, ya que los celos marcados suelen ser causa de una baja autoestima, una personalidad paranoide o un carácter posesivo, entre otros motivos.

Cómo dejar de ser una persona celosa

Los celos causan un gran dolor y sufrimiento para ambos miembros de la pareja. Si crees que tú estás actuando de manera celosa y crees que esto está afectando a tu relación, mejor que pongas freno a tu conducta antes de que la situación entre en un círculo vicioso.

1. Reconoce que te comportas de forma celosa

¿Cómo dejar de ser celosa o celoso? De nada van a servir los consejos que se muestran a continuación si no reconoces que tu comportamiento está siendo exagerado y es poco saludable para tu relación. 

Está claro que no siempre es fácil hacer autocrítica, pero seguramente seas capaz de reconocer que tu forma de actuar está dañando a tu pareja y te está convirtiendo en una persona tremendamente infeliz.

2. Ten voluntad para cambiar

Si ya has reconocido que estás siendo celoso, el siguiente paso es hacer algo para transformar tu forma de comportarte. Cambiar no es nada fácil, especialmente cuando te sientes inseguro. Si eres consciente de que eres una celosa o celoso, vas a tener que transformar tu manera de pensar para no perder a esa persona que tanto quieres. Esto solo podrás conseguirlo con voluntad y si pones de tu parte.

3. Detecta los celos

Si ya has reconocido que tienes un problema y estás dispuesto a cambiar, es necesario que detectes cuándo te estás comportando de manera celosa. Y es que los celos se pueden manifestar en muchos momentos. Por ejemplo, cuando el miedo a que te sean infiel te invadeal saber que tu pareja se va de cena de empresa. 

Es necesario que reconozcas cuándo pierdes los nervios y si estos pensamientos que tienes son reales o son fruto de tu imaginación (es decir, que no tienes ninguna prueba de que tu pareja esté teniendo una aventura con otra persona).

4. Piensa de manera realista

Una vez hayas detectado que estás comportándote de forma demasiado exagerada, es el momento de hacer un esfuerzo por cambiar, de lo contrario, los celos te invadirán. Si en tu mente aparece el pensamiento de que “tu pareja está con alguien”, piensa en la veces que te ha demostrado su amor y en las nulas pruebas que tienes para acusarle.

5. Trabaja en ti

Los celos son muchas veces consecuencia de una baja autoestima y de la inseguridad. Las personas celosas, además, sufren una gran dependencia emocional, pues sienten una gran preocupación a ser abandonadas. Es por eso que el primer paso para superar los celos es trabajar en uno mismo.

6. Confía en tu pareja

La confianza en la pareja y los celos son incompatibles, por lo que es necesario que aprendas a confiar en tu pareja. La buena salud de la relación se basa en el respeto y la confianza mutua, por eso debes dejarle disfrutar de su propia vida. Las relaciones funcionan cuando los dos miembros tienen su propio espacio, así que no estropees lo que os ha unido y lo que os ha hecho tan felices juntos.

7. Averigua qué es lo que te hace ser celosa o celoso

Es posible que los celos puedan haber surgido por tu baja autoestima o porque has tenido una experiencia traumática en una antigua relación. Por tanto, es necesario que averigües qué es lo que te hace comportarte así, pues puede que de esta manera comprendas mejor qué te ocurre. Busca pistas en tu comportamiento.

8. Olvida el pasado

Una vez que hayas detectado cuál es el problema, si lo que te está haciendo reaccionar así es culpa de alguna relación del pasado, mejor que pases página y disfrutes del momento presente. Las malas experiencias tienen algo bueno, y es que nos hacen crecer y convertirnos en mejores persona si aprendemos de ellas.

9. Céntrate en lo bueno de tu relación

Seguramente tu relación tiene cosas muy buenas, y por eso estás con la persona que tanto quieres. Si deseas que no se acabe lo vuestro, mejor que te centres en las cosas positivas en vez de dejar que tus pensamientos irracionales interfieran con vuestro amor.

10. Mejora la comunicación con tu pareja

La comunicación puede evitar conflictos en la relación, por lo que es bueno que pases más tiempo con tu pareja, te comuniques son él conozcas sus necesidades, y le muestres tu confianza respeto. Y si algo te preocupa, mejor que se lo cuentes. Eso sí, debes ser cuidadosa a la hora de hablar de este tema tan sensible.

11. Practica Mindfulness

El Mindfulness es una herramienta muy potente para mejorar las relaciones interpersonales y también los celos. Puede ayudarte a interpretar las situaciones de manera más realista, amejorar tu autoconocimiento emocional y a tratar a tu pareja y a ti misma con compasión. Todos estos elementos son positivos para tu bienestar y te permitirán ver la vida desde otra perspectiva.

12. Acude a terapia psicológica

Es importante entender que los puntos anteriores, en ocasiones, pueden no surgir efecto, pues si los celos son patológicos es necesario acudir a terapia psicológica para tratar el problema de raíz. Ya sea por la baja autoestima, la falta de habilidades sociales o una experiencia traumática del pasado, la terapia psicológica aporta herramientas para superar esta situación problemática.

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Si alguien se queda en tu pasado, es porque no encajaba en tu futuro.

Habrá personas que tocan tu vida con tal profundidad que no puedes ni podrás nunca olvidarlas. Sí, hablo de aquellas personas que entran como una luz para hacerte los días más alegres, para arrancarte una sonrisa sin esperarlo, esas que te dejan sin aliento, esas personas a las que empiezas a querer porque se lo ganan con sus actos cada minuto que pasa, esas que son capaces de cambiarte la vida, esas que sean lo que sean en tu vida, te roban un pedazo de corazón y te darán la fuerza y el valor para seguir siempre adelante aunque por circunstancias de la vida ya no estén a tu lado.

Están las que te prometerán que siempre permanecerán a tu lado y cuando menos te des cuenta desaparecerán, pero claro también están las que simplemente lo cumplirán.

También están esas que te dirán millones de veces lo mucho que te quieren, pero al primer obstáculo desaparecerán y habrá otras que te lo demostrarán. Esto es así, no importa cuántas veces te repita alguien cuánto te quiere o la de cosas que haría por ti, lo realmente importante es lo que haga para demostrarlo.

Se atravesarán en tu camino aquéllas que en ese momento parecerán insignificantes, una más del montón que simplemente se cruzó por casualidad y ya, al menos eso pensarás en ese momento, pero con tiempo después descubres que por pequeña que sea, una lección dejaron en tu vida.

A lo largo del camino te vas a encontrar con personas a las que quieras o no, vas a acabar perdiendo, evidentemente habrá unas que te duelan más que otras y eso es directamente proporcional a la importancia que ellas tienen en tu vida. Al principio te dolerá, pero son etapas de la vida que hay que pasar, aunque al final creo que todo el mundo acaba desapareciendo. Unos temporalmente, mientras que otros definitivamente.

Y sí, quizá duele, ¡y mucho! Porque hay personas a las que entregamos lo mejor de nosotros, por las que hicimos cosas que nunca imaginamos hacer, personas a las que entregamos un pedazo de nuestra alma, por las que aun después de mucho tiempo, si nos llamarán, estaríamos dispuestos a atravesar el mundo completo. Y podría doler más porque son personas que no nos supieron valorar.

Unos quizás vuelven, otros ya no. Y sólo el tiempo te hará comprender que si alguna o algunas de esas personas se queda en tu pasado es porque no encajan en tu futuro, porque si fuera así estarían a tu lado, llorando contigo y abrazándote en los momentos que más lo necesitas, compartiendo contigo sus mejores sonrisas y valorando con su presencia la persona que eres.

Quieras o no, la vida da muchas vueltas, y al final cada uno acabará con lo que se merece. Quizás hoy no entiendas nada, pero el mañana te dará todas las respuestas que el hoy no sabe darte. Así que, no obligues a nadie a que permanezca a tu lado, mejor oblígales a irse. Quién insista en quedarse es quién realmente vale la pena tener cerca.

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No pierdas el cielo por irte con una estrella fugaz.

¿Cómo saber cuál es el cielo y cuál es la estrella fugaz antes de que haya pasado? Éste es el dilema al cual nos enfrentamos, no solo en el ámbito del amor, sino en todos los aspectos de nuestras vidas. Por fortuna o para lamentarnos muchas interrogantes no tienen respuesta sino hasta que ya ha ocurrido el desenlace y en la mayoría de los casos ya esa información deja de ser útil.

Lo mejor que podemos hacer es analizar todas las variables de nuestras opciones y tratar de escuchar a nuestro corazón, que siempre intentará ubicarnos en donde nos convenga estar. Pero es crucial distinguir la voz del corazón de la voz de nuestro ego y para ello debemos considerar que para el ego no importa tanto los efectos colaterales de las decisiones tomadas, mientras que las decisiones tomadas desde el corazón buscarán el beneficio de la mayoría de los involucrados.

Tratemos, cuando estamos poniendo en juego a alguien que ha sido importante para nosotros, que nos ha dado estabilidad, amor, compañía, que ha dedicado esfuerzos para procurar nuestro bienestar, que nos ha dado un lugar especial en su vida y en su corazón, de evaluar si estamos dispuestos a perder todo aquello que consideramos importante, que de alguna manera ha logrado definirnos y hacerse parte integral de nosotros.

Muchas oportunidades llegan y tocan a nuestra puerta sin haberlas buscado. Algunas veces inclusive un tanto distraídos, podemos nosotros ir tras esa búsqueda, procurando que una puerta diferente a la que conocemos sencillamente nos abra, y esa adrenalina ante la novedad, nos puede hacer querer permanecer allí, en ese territorio inexplorado. Pero como todo, no sabemos a ciencia cierta con qué nos encontraremos y será muy duro darnos cuenta de que nunca debimos haber cruzado ciertas puertas o permitir que entraran en nuestros espacios.

Si hay algo útil para mantener lo que consideramos nuestro cielo intacto es valorarlo aun con sus agujeros negros, es apreciarlo en toda su extensión, cuando nos dedicamos a nuestro cielo, nos podemos dar cuenta de que no es necesario esperar que algo más nos llame la atención, distinto a lo que está allí para nosotros, que justo en ese cielo tenemos todo lo que necesitamos.

Si aun así tenemos la inquietud de explorar otros espacios, pues con la mayor responsabilidad digamos adiós a nuestro cielo, procurando no dañarlo y respetarlo y a partir de allí, fuera de lo conocido, buscar el cuerpo celestial que nos llame la atención, asumiendo el riesgo y las consecuencias de nuestras decisiones.

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Las parejas felices y estables suelen engordar, según la ciencia.

No, no es una idea descabellada. Si alguna vez has pensado que el matrimonio engorda, tienes razón. Diferentes estudios han concluido que cuando mantenemos una relación de pareja estable y feliz nos exponemos a un riesgo mayor de ganar peso.

Investigadores de la Universidad de Queensland, en Australia, dieron seguimiento durante 10 años a 6.458 mujeres. Descubrieron que las mujeres de entre los 20 y 30 años de edad, sin hijos, que estaban casadas o vivían de forma estable con su pareja, habían ganado más peso que las solteras. Al parecer, las relaciones estables y felices hacían que ganaran una media de 7 kilos, un 30% más en comparación con las solteras. Algunas incluso llegaban a ganar una media de 1,8 kilos más por año.

Sin embargo, las mujeres no son las únicas que engordan en las relaciones de pareja estables. Otro estudio realizado en la Southern Methodist University, en Dallas, le dio seguimiento a 169 parejas recién casadas durante un periodo de cuatro años y llegó a las mismas conclusiones: tanto las mujeres como los hombres ganaron peso. Otra investigación llevada a cabo en la Universidad de Nueva York tampoco encontró diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto al aumento de peso cuando mantenían una relación de pareja.

De hecho, estos investigadores coinciden en que son precisamente las relaciones más satisfactorias y felices las que promueven un mayor aumento de peso porque los problemas en la pareja y la cercanía de un divorcio en el horizonte suelen dar pie a una pérdida de peso.

¿Por qué el amor engorda?

Las razones detrás de este aumento de peso son varias. Los investigadores apuntan que en muchos casos se debe a que las personas se adaptan a los hábitos de vida del otro, que no siempre son más saludables.

En el caso de las mujeres, se ha apreciado que tienden a comer más alimentos ricos en grasa y azúcares, desarrollando una distorsión del tamaño de las porciones que las lleva a comer lo mismo que sus parejas, sin darse cuenta de que las necesidades calóricas de los hombres no son las mismas que las suyas. De hecho, algunas de las mujeres encuestadas reconocieron que comían la misma cantidad que sus parejas o incluso más.

También se apreció que las parejas suelen dedicar más tiempo y esfuerzo a la preparación de las comidas. Si vivimos solos es más probable que nos saltemos alguna comida o que piquemos algo rápido pero al vivir en pareja preparamos cenas más copiosas, con postre y alcohol incluidos. En la vida en pareja, la comida comienza a desempeñar un papel más importante ya que también es el momento para estar en compañía.

Por otra parte, es normal que en una relación se quiera pasar más tiempo con el otro, lo cual puede hacer que algunas personas abandonen o descuiden la práctica de ejercicio físico y abracen un estilo de vida menos activo. Cuando cambian las prioridades, se dedica menos tiempo al cuidado personal.

De hecho, los investigadores apreciaron que las parejas que engordan suelen seguir un patrón: después del periodo de citas, en el que ambos frecuentan bares y restaurantes, cuando la relación se afianza y se van a vivir juntos, suelen organizar grandes cenas y pasan más fines de semana en casa, viendo películas y comiendo palomitas o helado en el sofá. Obviamente, este patrón pasivo es clave para el aumento de peso.

Sin embargo, el incremento de peso no se debe únicamente al cambio en el estilo de vida y los hábitos alimenticios, también influye la sensación de relajación. Después del cortejo, cuando tenemos una relación sólida, nos sentimos más apoyados, seguros, confiados y relajados, por lo que al disminuir el estrés y la tensión, el apetito puede aumentar.

Como colofón, se debe aclarar que estos resultados solo reflejan una tendencia general, muchas personas continúan cuidando su estilo de vida aunque se involucren en una relación de pareja. De hecho, para algunos puede ser muy positivo ya que el influjo del otro puede animarle a practicar más actividad física y comer más sano.

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Señales de que estás en una relación de pareja, equivocada

Ahora bien, ¿qué es lo que te puede hacer dudar sobre tu relación? ¿Qué es lo que puede hacerte pensar si te has equivocado estando con esta persona? Estos 6 puntos pueden aportarte información valiosa para que te replantees tu situación o no.

1. Ya no eres tú mismo

Cuando las cosas no van bien. esto puede afectarte profundamente. Todo lo que había cuando la relación se inició ha desaparecido, y con ello se han ido las dos personas que ser querían. Puede que pienses que ya no te trata igual, pero tal vez tu tampoco te tratas igual.

Has dejado de ser quien eras y has dejado de lado todo lo que te motivaba. Quizás sea el momento de tomar distancia y recuperar tu mejor versión. Si no te quieres a ti mismo, dificilmente te van a querer.

2. Los conflictos son parte de la rutina diaria

Como se ha dicho, los conflictos pueden surgir cuando convivimos con otras personas, es parte de la naturaleza humana. A veces puede que tengas tú la culpa y otras la otra persona. Los conflictos, de hecho, pueden ser oportunidades para afianzar la relación y crecer juntos.

Sin embargo, cuando entramos en una dinámica negativa, en la que cada uno va por su lado y la comunicación es nula, se puede crear una situación de la que sea muy difícil salir. Más aún cuando alguno de los dos pierde el respeto al otro.

3.Tienes una vida íntima poco a activa o insatisfactoria

La vida íntima puede ser un reflejo de que algo no va bien y, además, puede ser un punto conflictivo si es insatisfactoria. Muchas personas se quejan de que la llama entre ambos se ha apagado, porque los enamorados no se preocupan de que siga encendida.

Ahora bien, si notas que tu pareja está fría contigo y que no te ve con los mismos ojos, puede que algo pase por su mente. En estos casos, aunque sea difícil, lo mejor es hablarlo.

4. Estás constantemente intentando demostrar tu valía

Puede que notes que esto ya no es lo que era y que te culpes a ti misma porque las cosas no salen como has querido. No cometas el error de culparte solo a ti, porque la relación es cosa de dos. Si piensas que solo tú tienes la culpa, seguramente estés intentando compensarlo de alguna manera. Si no te sientes querido o querida, házselo saber a tu pareja.

5. Tienes la sensación constante de que algo no funciona

Y es que no podemos fiarnos solo de lo que pensamos, sin embargo, a veces la intuición no nos falla. Te esconde algo, percibes que no es del todo sincero y por alguna razón lo sabes. Este tipo de cosas nos hacen dudar y nos hacen pensar que puede que algo ocurra. Si tienes esta sensación, con mucho tacto, busca la manera de que la otra persona exponga su opinión al respecto.

6. Te sientes emocionalmente distante

Puede ocurrir que estés viviendo con esa persona pero en realidad te sientes solo o sola. No te escucha, no te cuenta sus cosas y notas que está distante. Lo extraño es que antes no era así, pero ahora parece que vivas con otra persona, con con aquella de la que te enamoraste. Si no te muestra afecto, ¿por qué quieres seguir con esa persona? ?¿Tiene futuro la relación?

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