Debemos amarnos considerando que exactamente así como somos, somos perfectos…

La vida no se trata de ir posicionándonos o demostrando lo que somos o lo que valemos, no se trata de exigir un número en una lista de prioridades, ni de hacer un podio en cada sitio o en cada relación.

Sin embargo, muchas veces podemos olvidar lo que valemos y esto puede resultar sumamente perjudicial para nosotros, porque en todo momento la vida está haciendo resonancia con nosotros, utilizando las diferentes frecuencias que podemos manejar. Por lo que si desconocemos nuestro valor, comenzaremos a vivir experiencias que nos hagan reforzar esa conducta.

El amor propio, bajo ningún concepto es negociable, todos somos diferentes, hay una gran variedad de características físicas y cualidades diferentes, algunos somos gorditos, flaquitos, altos, bajitos, algunos nos destacamos por nuestra capacidad de liderazgo, otros por ser amantes de lectura, podemos ser flojos, románticos… en fin… millones de millones de características que nos diferencian y ninguna de ellas debe generar en nosotros un complejo y tampoco generar ínfulas de grandeza… Porque a fin de cuentas, en esencia, todos somos lo mismo.

Debemos amarnos considerando que exactamente así como somos, somos perfectos, aunque tengamos problemas, discapacidades, limitaciones (generadas por nuestra mente), aunque no tengamos recursos económicos o no nos consideremos tan agraciados, debemos amarnos profundamente, respetando nuestro ser, agradeciendo esta oportunidad de estar, de ser, de evolucionar…

Sentirnos bien con lo que somos, entendernos, ser compasivos, dejar a un lado las culpas limitantes, los miedos, la desconfianza en nosotros, en nuestro entorno, en la vida…. Nos permite alinearnos con la armonía de la vida y en este caso ella gustosamente nos llenará de experiencias donde podamos reforzar ese amor propio, nos rodeará de personas que sepan valorarnos o sencillamente tendremos el suficiente discernimiento para apartarnos de aquello que no nos hace bien.

No esperemos que alguien diferente a nosotros nos dé el valor y el lugar que creemos tener, si nosotros mismos no somos coherentes con ello, si nos menospreciamos, nos conformamos o no nos creemos merecedores de algo. Si pensamos que algo es demasiado para nosotros, así será… Pero la verdad es que nada es tan grande, nada es inalcanzable, nuestras limitaciones son productos de nuestras creencias, pero potencialmente somos capaces de lograrlo todo, de tener todo aquello que de corazón sentimos que formará parte de nuestras vidas.

Amarnos, comprometernos con nosotros mismos, sentir la seguridad y la plenitud que solo ofrece la satisfacción de sentirnos a gusto con lo que somos y con lo que hacemos, nos ubicará siempre en la posición correcta, en aquella que corresponde a lo que de manera consciente o inconsciente le indicamos al universo. Es solo nuestra responsabilidad darnos el valor que tenemos.

No porque un amor no salió como tú esperabas, los demás tienen que acabar igual.

Nuestro corazón no muere por un mal amor.

Hasta el fin de nuestros días siempre tendrá la oportunidad de seguir brillando y amando como un corazón valioso. El ser humano, sobretodo la mujer, tiene el poder de reinventarse cada vez que cae, tiene la capacidad de volver a comenzar, y puede volver amar con la misma fuerza que el primer amor… y aprende de los errores, con lo que en la segunda oportunidad, sin duda será más cauta antes de entregar su corazón en amores que después no se llevan a cabo.

Sólo que ya se usó con otra persona, las cosas no siempre salen como una quisiera

Siempre hay errores y caídas y el corazón es el primer órgano que se ve afectado por las heridas que causa un mal amor, o un amor rechazado. Muchas veces automáticamente nos cerramos a todo lo que nos podría devolvernos la alegría de volver amar, y eso es algo normal, pues nadie desea volver a sufrir una decepción. Pero no usemos nuestra indiferencia como un mecanismo para no sufrir, eso es cerrarse a la vida y no es bueno dejar de soñar.

Siempre es bueno y sano buscar el amor, abrirse a nuevas relaciones porque nadie puede asegurar el futuro, debes vivir el ahora y ser feliz, lo que tenga que venir después ya se verá a su debido tiempo, pero no cierres tus ojos ni tu corazón, no merece la pena, la vida hay que disfrutarla. Siempre habrá una nueva oportunidad de volver a empezar una nueva vida, y si bien da miedo volver enamorarse por miedo al fracaso, más miedo debe dar el cerrar todas las posibilidades a vivir la vida de forma alegre y de buenas formas.

Siempre es sabido que lo prohibido se vuelve tentador

Ees allí donde empiezas con relaciones que con el tiempo te matan de dolor. Intenta establecer relaciones que se lleven fácilmente, relaciones en las que sabes que habrá amor entre dos y no entre tres o cuatro, porque allí sin lugar a duda tarde o temprano, alguien saldrá herido.

 

Eres mucho más fuerte de lo que piensas.

Eres mucho más fuerte de lo que te das crédito.

¿Recuerdas cuando estabas llorando en tu almohada y no creías que nada mejoraría?

Bueno, mejoró.

¿Recuerdas cuando no pensaste que podrías vivir sin ellos en tu vida después de que se fueran? Bueno, todavía estás respirando.

¿Recuerdas cuando querías renunciar y marchitarte porque la vida no es justa? Bueno, lo lograste. Todavía estás aquí.

Eres tan fuerte, tan resistente y tan capaz.

Tal vez sigas luchando por los tiempos difíciles y las batallas que parecen no terminar nunca. Tal vez todavía estás trabajando en la mejora de ti mismo y en averiguar ciertas cosas. Tal vez todavía estás trabajando en calmar las voces en tu cabeza. Eso también está bien, porque lo lograrás.

A veces puede parecer que lo has perdido todo, a veces puede parecer que nunca llegarás a nada o que te perderás en la tormenta de la vida en el camino, pero lo lograrás. Sólo tienes que seguir cavando y sé que es difícil. Sé que es mucho más fácil tirar la toalla y simplemente renunciar, pero cuando lo haces y te entregas a la vida, la única persona que realmente estás sufriendo eres tú mismo.

Es difícil, es un reto y no siempre es justo, pero sólo tienes que seguir con él. Tienes que creer en ti mismo, incluso si no hay nadie más para animarte. Tienes que ser tu propio equipo de apoyo más grande, porque cuando estás llorando en tu almohada por la noche eres el único que puede levantarte por la mañana. Cuando estás llorando en el baño, eres el único que puede limpiar tus lágrimas. Cuando te estás cayendo a pedazos tienes que ser el pegamento para pegarte de nuevo.

Aún te quedan tantos bienes en tu vida, tantos más, logros y victorias personales.

Encontrarás un nuevo amor, encontrarás otro trabajo, tendrás amistades con personas que se preocupan por ti, estarás sano, estarás bien – siempre y cuando te permitas estarlo.

Está bien estar triste, siempre y cuando no dejes que esa tristeza te consuma y alcance tu vida.

No puedes castigarte por siempre por tus errores. No debes castigarte por siempre por tus errores, así que deja de castigarte por lo que podrías haber hecho mejor. Todos luchan en algún aspecto de la vida, todos tienen una batalla interna contra la que están luchando, todo el mundo necesita a alguien con quien contar para ayudarlos a mirar hacia el futuro, así que no tengas miedo de buscar ayuda si no puedes hacerlo tu solo.

La vida es una batalla constante entre lo que queremos en el momento y lo que deberíamos hacer. Es una batalla constante entre amar y aprender. Es un viaje constante para descubrir quién eres porque siempre estás cambiando, al igual que tus circunstancias.

Nunca dejes que nadie te haga sentir como si fueras débil, como si fueras incapaz, como si no fueras duro porque lo eres. Sólo tienes que creerlo tú mismo.

Eres mucho más fuerte de lo que te das crédito, no te olvides de cuánto ya has sobrevivido y usa eso como motivación para seguir adelante, no te rindas ahora.

 

Cómo afrontar una ruptura

Uno de mis temas preferidos y en los que trabajo de manera directa en terapias individuales y de pareja es el de las relaciones y vinculos personales. El amor y las relaciones de pareja forman parte de la estructura social actual de una manera casi irremediable. Desde los cuentos infantiles hasta cualquier película de cine. En todos ellos encontramos este tipo de uniones como elemento casi fundamental de las relaciones humanas.

Las relaciones pasan por distintas fases, pudiendo ser una de ellas la de la ruptura. Este es un proceso en ocasiones muy doloroso, dónde podemos sentirnos realmente tristes y dolidos/as. No es sencillo pasar este tipo de duelos dónde la persona de la que nos separamos sigue presente en nuestras vidas.

Y es precisamente este aspecto uno de los que más pueden preocuparte cuando dejas una relación: ¿cómo me comporto ahora con mi ex pareja?

¿Cómo ha sido tu ruptura?

Según el tipo de ruptura que hayamos vivido, podemos tener unas u otras actitudes hacia la que fue nuestra pareja.

Ruptura de dentro hacia fuera: Es aquella ruptura en la que vivimos el proceso de duelo estando aún en la propia relación. Es decir, mientras estamos viviendo la relación de pareja pasamos por el proceso de desenamoramiento. Como consecuencia, una vez pasado el duelo estando aún en pareja, la ruptura de la relación nos va a ser mucho menos dolorosa en algunos aspectos.

Ruptura de fuera hacia dentro: Es aquella ruptura que no esperamos. En la que nuestra pareja nos deja de un día para otro sin mayor explicación que un sencillo adiós. Lo fundamental en este tipo de rupturas es que no la esperas, te pilla por sorpresa. O al menos ni te imaginabas que la relación estaba en ese punto.

Acuerdo mutuo de fin de la relación: Este tipo de rupturas son las llamadas rupturas acordadas. Normalmente el desenamoramiento se ha dado en la propia relación (como en la ruptura de dentro hacia fuera) por parte de ambos/as. Llegáis al mismo punto vital de manera conjunta.

Vale, lo dejamos ¿Y ahora qué? Relaciones con tu ex pareja

Después de finalizar una relación es habitual plantearse qué va a ocurrir desde ese momento con la otra persona. Qué papel jugará a partir de ahí en nuestras vidas. Según cómo haya sido la ruptura y por parte de quién se haya tomado la decisión, nuestra perspectiva de nueva relación con nuestro/a ex puede ser muy diferente.

Si has sido tú quién ha tomado la decisión de poner fin a la relación, puede ser que hayas experimentado una sensación de “lástima” hacia esa otra persona. Existe el pensamiento de que la dejamos tirada y/o que le vamos a hacer mucho daño. Incluso alargamos relaciones sinsentido mucho más tiempo del necesario por este sentimiento de culpa. Es en este tipo de situaciones cuando se dan aproximaciones demasiado tempranas hacia la otra persona. Quieres estar cerca para acompañarla en su duelo, pero ten algo claro: tú no puedes ser su apoyo en esos momentos. No es tu rol. No es tu sitio.

Por otro lado, si has sido la persona “dejada”, lo más seguro es que pases por ciertos estados muy distintos. Desde la negación, hasta la suplicación, pasando por la rabia… muchas son las fases del duelo en la ruptura del vínculo en las relaciones. Y cada una de ellas hará que tengas una perspectiva distinta de la que fue tu pareja.

Habrá momentos en los que la quieras ver pero sepas que no es bueno. Otros en los que creas que todo está ya bien y te equivoques. Sea como sea lo importante es no precipitar tu relación con el que fue tu compañero o compañera de vida. Y algo muy importante (y complicado) es saber diferenciar lo que es el amor de lo que es la dependencia y sentimiento de posesión que muchas veces queda después de dejar la relación.

Por último, si habéis dejado la relación por mutuo acuerdo, es también recomendable dejar pasar un tiempo de no-comunicación a todos los niveles.

Me gustaría hacer un alto en el camino dentro de este post para hacer una especial referencia al caso de las separaciones cuando existen niños y/o niñas en el núcleo familiar. Esto obliga a las personas adultas a tener una especial forma de llevar la ruptura de la relación. Ya no sólo están rompiendo el vínculo que los unía como pareja, si no que están reestructurando la situación familiar anterior. En estos casos, por supuesto, se darán unas circunstancias distintas y especiales, en las cuales no sólo hay que tener en cuenta el duelo de los adultos/as. Deberemos establecer un modo de relacionarnos que respete todos los intereses en juego, en especial el de los más pequeños y pequeñas.

Y ¿podemos ser amigos?

Y aquí llega la pregunta estrella. Cuando una pareja se rompe se inicia un proceso de duelo individual. Como proceso individual, cada persona lo vivirá y lo gestionará a su manera. Del mismo modo, los tiempos serán distintos en cada uno de los participantes. Por ello es importante respetar todas estas condiciones cuando pensemos que quizás es un buen momento para acercarnos a la vida del otro.

En el proceso de duelo se viven distintas fases. Para que un duelo se dé por finalizado deben haber sucedido todas las etapas necesarias. Si no nos encontraremos en el futuro con un asunto inconcluso y por resolver.

Entonces, ¿cuánto tiempo dura esta fase? Esta pregunta es imposible de contestar. Todo depende de distintos factores y de la propia persona. Factores como: cuanto tiempo haya durado la relación, el tipo de vínculo existente, las cosas compartidas, los proyectos de futuro, la madurez emocional de la persona, el momento vital… Es muy complicado determinar cuánto durará.

Pero lo que sí que debes tener muy claro es lo siguiente: Hasta que no finaliza el proceso de duelo no es posible construir ninguna relación de amistad. Todo lo que intentes hacer en este sentido será fallido y torpedeará tus deseos (si éstos existen) de finalmente acabar siendo amiga o amigo de tu ex.

Algunos consejos sobre cómo enfocar una posible relación con tu ex pareja

Y ahí van algunos consejos sobre esa intención de ser amigos para siempre:

Una amistad es cosa de dos. Así que por mucho que te empeñes en crear esa nueva relación, solo o sola no podrás.

– Es fantástico llevarse bien con los/las ex, pero para eso hay que trabajárselo y ser paciente. No te dejes llevar por el efecto película en el que todas las ex parejas son inseparables al mes de abandonar la relación.

– Ten en cuenta una cosa: hay gente que pasa por tu vida y ya está. Debemos aprender a soltar agradeciendo que haya sucedido.

Confía en que sucederá. No fuerces situaciones y mucho menos presiones a la otra persona. Si vuestra amistad debe crearse, lo hará.

Da igual que antes fueran grandes amigos y luego acabaseis siendo pareja. Eso no es un seguro de por vida de vuestra amistad. Deberéis pasar por el mismo proceso de duelo y construir de nuevo una relación si las circunstancias lo permiten.

Romper con una relación es sin duda, un momento muy complicado. No importa el tipo de ruptura o la relación en la que estemos, siempre será difícil resolver esta situación. Lo que sí que puedes intentar es vivirla de la mejor manera posible. La ruptura hay que vivirla (aunque cueste) hasta adaptarse a la nueva situación.

Cada relación es un mundo

Existen herramientas que te ayudan a no quedarte abrazado o abrazada a este proceso y a gestionarlo del mejor modo posible. Como cada relación y cada persona, los recursos que te facilitarán pasar por este duelo y crecer con él serán únicos y especiales. No es lo mismo dejar una relación dónde no compartes nada que tener una mascota en común, o ser compañeros/as de trabajo, vivir cerca, compartir círculo de amistades… Cada situación deberá afrontarse de un modo distinto.

Lo importante es seguir adelante siendo conscientes en todo momento de que esos difíciles momentos pasarán.

Admiro a esas personas que siempre luchan por salir adelante…

Y por supuesto que momentos difíciles tenemos todos, situaciones en la vida ante las cuales simplemente caemos algunas veces de pie, otras de rodillas, en algunos momentos capaces de levantarnos rápida y efectivamente y en otros simplemente sentimos que no podríamos seguir adelante.

Pero ocurre que hay una base pura y maravillosa sobre la cual puede sustentarse tu vida y que el mejor beneficio que te ofrece, es que pase lo que pase a tu alrededor, jamás podrán resquebrajar esas bases sólidas, esa estructura inquebrantable en la cual se sustentan tus decisiones y tus acciones.

Pueden influenciarnos de muchas maneras y en muchos sentidos, pero nuestras bases de vida son nuestra elección, pues finalmente no importa donde nacemos, nos formamos o creemos, siempre tenemos la elección de convertirnos en eso que nos inculcaron, o simplemente transformar nuestra vida desde sus cimientes.

Cuando nos sentimos realmente consolidados como personas, firmes como seres humanos, solidarios, compasivos y fieles esperanzados de la vida, cuando el amor es el que conduce nuestros pensamientos y acciones, podemos realmente ser considerados con los demás, entenderlos y abrazarlos.

Cuando forjamos nuestro proceder en el interés, la mentira, la competencia o el resentimiento, todo deja de fluir y aquello poco que se puede lograr, se desequilibra ante cualquier error, ante cualquier duda u obstáculo que se presenta, por el contrario, el amor asienta bases inquebrantables, capaces de superar cualquier piedra en el camino, salir virtuoso y airoso de cualquier panorama, porque quién tiene el amor, tiene el mayor regalo de la vida.

Mantener la actitud positiva en la vida, puede hacernos el camino mucho más exitoso, pero actuar desde el amor, indudablemente nos hará el camino más genuino.

No dudemos de aquellas personas que ante las peores situaciones de la vida no se derrumban, por el contrario, son dignas de admiración, pues en ellas está la dicha del verdadero secreto de la vida, el amor.

No ignores los enigmas de tu vida

La vida está llena de preguntas y enigmas, muchas, a veces demasiadas. A veces tenemos dudas sobre la pareja, los amigos, el trabajo, nuestra economía, o incluso nuestra salud. Es normal que se nos presenten dudas y preguntas en la vida, a todos nos pasa. Pero ignorar esas dudas, temores e intuiciones no es normal, o al menos no es bueno.
¿Por qué lo ignoramos?
Si tenemos un temor, una duda, una sospecha… ¿por qué la ignoramos? ¿Por qué no hacemos nada por salir de dudas? ¿Tienes una corazonada de algo que estás intentando ignorar? ¿Por qué? Tal vez porque temamos la respuesta, tal vez creemos saber lo que pasa pero preferimos ser ignorantes, no saber nada, hacer como que “todo está bien” cuando no lo está.
No buscamos respuesta:
Nos quedamos calladas, sin decir nada, sin indagar en lo que podría darnos la respuesta. Tal vez sea por eso de que “ojos que no ven, corazón que no siente”, cerramos los ojos y pretendemos seguir igual… Pensamos que será mejor no complicarnos la vida, que estamos mejor así, sin saber demasiado.
Intuición ignorada:
Pero a veces no sólo es una duda, es algo más: una sospecha, una intuición, el temor de una verdad que desearíamos que no lo fuese. Y tal vez por eso mismo, muchas veces no decimos nada, nos quedamos callados. Quizás para no complicarnos la vida, o tal vez porque las cuestiones que nos preocupan no vayan con nuestra manera de pensar… Es necesario que dejemos de lado nuestro hermetismo ante tales interrogantes y nos ponernos a buscar las respuestas a aquello que nos mortifica. Ya mismo deberíamos ponernos a indagar en aquellas situaciones que nos están poniendo en sobre alerta de que algo malo pasa.
No ignores los enigmas de la vida:
Cuando tengamos interrogantes de la vida, obliguémonos a buscar respuestas a esas inquietudes que tenemos. No dejemos pasar de largo aquello que nos perturba, ya sea en nosotros mismos o en cualquier situación que se nos presente. No es sano ignorarlas las dudas que se nos presentan, no es sano omitir nada… porque a la larga nos llegará el momento en que nos sentiremos arrepentidos de no haber hecho lo correcto en el momento preciso.
Por ejemplo, en nuestro diario vivir de repente nos llega ese pequeño aviso de que algo no anda bien en nosotros… y preferimos omitir el malestar y hacer de cuenta que todo está bien, cuando realmente algo anda mal. Y así, en vez de indagar, de preguntar, de buscar respuestas nos quedamos callados, dejando que el tiempo siga su curso, dejándolo de lado. Quizás sea porque estamos pensando o esperando que todo pueda pasar por sí solo, que si no pensamos en ello todo resultará bien.
Obviamente, eso es ignorar la realidad.

El castigo mas efectivo “el silencio”

El silencio a veces cumple la función de castigo. Dejar de hablar a alguien es una salida a la que muchas personas acuden para “expresar” su enojo, su inconformidad o sus reproches. ¿Cómo de eficaz es este método para superar un problema o lograr que alguien cambie? ¿Qué significa la decisión de evitar las palabras cuando hay un rencor que arde?

Establecer un diálogo con alguien no es fácil, en especial si hay un conflicto que no parece tener vías de solución. Pero si en lugar de abordar el tema directamente lo que se hace es dejar de hablar al otro, lo único que se logra es introducir una tensión adicional. A la disputa no resuelta se suma un limbo que puede llegar a ser una verdadera incubadora de veneno.

Muchos, sin embargo, en el fondo no tienen interés en resolver el conflicto mediante el diálogo. Lo que desean es que el otro se someta a su propio punto de vista. Entonces utilizan el silencio como castigo, para que el otro se doblegue. Finalmente se trata de una actitud infantil y lo peor es que no resuelve nada. Eso sí, proporciona una gratificación egoísta.

Las razones para castigar con el silencio

Hay todo tipo de argumentos para defender la idea de que dejar de hablar a alguien es válido.

En el fondo, lo que se busca es castigo. Que entienda que hay un reproche en esa ausencia de palabras. Pero, ¿por qué no decirlo, sino tramitarlo a través del silencio? Estas son las principales razones que esgrimen aquellos que optan por esta medida:

  • Es mejor dejar de hablar a una persona que participar de una discusión en la que se intercambien insultos.
  • Esa persona no me escucha. Por más que le pido que cambie, no me hace caso. Entonces, es mejor no decir nada porque, ¿para qué?
  • Tiene que disculparse conmigo por lo que me hizo (o me dijo, o no hizo, o no dijo). Hasta que no lo haga, voy a dejar de hablar.
  • Para qué hablar si siempre llegamos al mismo punto.

Mejor dejar de hablar para ver si entiende que no voy a ceder.En todos los casos se afirma que el silencio es la mejor opción para tramitar el conflicto. Por una razón u otra, la palabra se ha mostrado ineficaz. Se acude entonces a la decisión de dejar de hablar a alguien para que esto sea asumido como un castigo y, en consecuencia, el otro reconsidere su actitud.

Dejar de hablar a alguien es agresivo

Un silencio puede tener multitud de significados. Algunos de ellos son realmente violentos. Dejar de hablar a alguien es asumir una actitud pasivo-agresiva. Esto quiere decir que se está violentando al otro, pero de manera implícita. La mayoría de las veces este tipo de actitudes son tanto o más nocivas que la agresión directa, y lo son porque el silencio se convierte en un vacío que es susceptible de cualquier tipo de interpretación.

Las sanas funciones del silencio

Es cierto que a veces es mejor callar. Cuando estamos muy exaltados, por ejemplo. La ira hace que exageremos y nos preocupemos más por herir al otro que por expresar realmente lo que pensamos o sentimos. En esas condiciones nada mejor que dejar de hablar mientras recuperamos la compostura. Bajo esas circunstancias, se trata de una decisión inteligente.

Si quieres ser feliz primero defiende tu corazón

Tu corazón adolorido te recuerda que lo importante eres tú.
Cuando sientas que tu corazón te duele, cuando sientas que se está rompiendo porque esa persona que amas te esta hiriendo, recuerda que eres mujer, que no hay nada más importante que tú. Si tienes hijos, sabes que tú eres lo más importante para ellos, por eso siempre recuerda que aunque te hieran y te duela el corazón, tú eres lo más importante y por lo tanto tienes como persona y como mujer la obligación de sacar valor, fuerza y coraje interior para poder hacerle frente a tus problemas, a tu dolor.  No tengas miedo a luchar por lo que sientes, debes hacerlo por ti misma, si quien amas te hace sufrir y no te hace sentir bien, feliz, amada, deseada y valorada… entonces, aunque duela, es hora de decir adiós porque tú y tu bienestar es lo más importante.
Hay veces que sientes que el amor murió.
Hay veces que vemos todo color de rosa, como al principio de una relación: todo nos parece maravilloso, te dicen que te quieren, que te aman, te tratan con delicadeza y cariño. Pero después, con el tiempo, te sientes insegura: recuerdas las cosas que antes como pareja hacían y disfrutaban juntos y que ahora y ya no hacen, las palabras delicadas que antes se tenían y que ahora “ya no hacen falta”, y el constante temor que tienes a sin quererlo decir algo que pudiera molestarle a tu pareja…
No es malo sentir ganas de llorar, gritar, desahogarse y sacar todo ese dolor que sientes. Las mujeres somos bellas y lo más bello que tenemos es nuestro corazón. Cuando nos duela y queramos curarlo hay que llorar para desahogarlo, debemos aferrarnos a nuestra felicidad y dignidad.
Aunque te duela, aférrate a ti, a esa hermosa mujer que eres.
No permitas que se te cierren las puertas de la vida, nunca permitas que nadie te pisotee, tú eres una mujer digna, hermosa por dentro y por fuera y tienes una obligación contigo misma: SER FELIZ.
Es duro darse cuenta de que esa persona a la cual amas, a la cual le entregas tu tiempo, tu cuerpo y tu vida, ya a no te corresponde como antes… Es difícil para una mujer, pues entregamos todo sin condiciones, con la una ilusión de recibir una mirada, un te quiero y un te amo sincero…
Defiende tu corazón aunque te sea difícil.

¿Que es lo mejor que las mujeres podemos hacer para ser felices sin necesidad de tener a un hombre?

La mejor razón por que tenemos que ser felices es vivir día a día feliz de nuestra vida, amarla y cuidarla como algo tan preciado que se puede perder en cualquier momento. Una de las cosas que los hombres encuentran irresistiblemente y atractivo en una mujer es saber que nos encanta vivir nuestra propia vida, ser nosotras mismas no dejar que nadie decida por nosotras. Si estas enamorada de tu propia vida sin un chico, estas yendo por un buen camino, antes de tener una relación duradera primero conócete, quiérete, amate se tu misma ya luego que sepas cuales son tus intereses y tus preocupaciones puedes estar lista para compartirlas con esa persona que elijas como compañero, eso va a ser muy largo. Entonces, haz cosas que son importantes para ti. Haz cosas de las que realmente te apasione. Haz cosas que realmente te importan.

Tal vez te guste eso es tejer, o algo de arte cultural, hacer yoga, hacer ejercicio. Tal vez quieres comenzar un negocio. Lo importante es que sea algo benéfico.

Sea lo que sea lo que sea para ti, asegúrate de que es algo que realmente te gusta hacer porque si realmente amas tu vida, realmente te gustará más porque sabe que no te vas a deslumbrar con cualquier hombre y te volverás una experta en distinguir quien de verdad merece tu amor.