La autoconfianza es un sentido muy fuerte que puedes desarrollar en tu vida.

Uno de los pasos más importantes para lograr tus propósitos en la vida, es desarrollar un fuerte sentido de autoconfianza. Las personas con una genuina autoconfianza son usualmente calmadas y seguras de sí mismas hasta el punto que no necesitan hacerse notar para demostrarlo.

Visualízate tú mismo como la persona que quieres ser:

Cada mañana invierte algunos minutos visualizándote a ti mismo como la persona que sueñas ser en un futuro. Piensa acerca de la forma de vestir, la manera en que te cuidas y cómo interactúas con las demás personas. Verte como la persona en la que te quieres convertir es el primero paso para lograr construir una gran autoconfianza.

Vístete bien:

Una de las formas más efectivas de mejorar instantáneamente tu nivel de autoconfianza es vestirte bien y tomar la decisión de mantener bien peinado. Esto no significa que debas ir de compras y gastar un montón de dinero en imagen. En vez de eso, puedes enfocarte en usar tus mejores prendas, e ir mejorando paulatinamente tu closet poco a poco sin malgastar tu dinero.

Postura positiva:

Otra manera poderosa de incrementar tu sentido de autoconfianza es pararte derecho y mirar al frente. Mientras seas capaz de cambiar tu postura simplemente sabiendo que estás mal con ello, será mejor para tu autoconfianza en el sentido en que emanarás seguridad por doquier. Practicar ejercicio también puede condicionar tu cuerpo para esto.

Sé más participativa: 

Alguna vez has notado que las personas en la mayoría de actividades grupales (tales como reuniones) buscan alejarse lo más posible para no participar. Una gran forma de incrementar tu visibilidad y sentido de autoconfianza es tomar la decisión de siempre sentarte en frente y participar. Cuando tengas algo para decir, no temas decirlo.

Una manera de reparar tu autoconfianza en ésta situación es mantener un historial de éxitos y logros pasados (preferiblemente por escrito) así como también los comentarios positivos de las demás personas acerca de ti.

Tan pronto como revises tus archivos de éxitos llenarás tu mente con pensamientos positivos y tus dudas e inseguridades desaparecerán pues sabrás que eres  más capaz de lograr lo que te propones de lo que piensas.

Gradualmente desarrollarás un mayor sentido de autoconfianza, que se tornará para ayudarte a perseguir y lograr tus más importantes metas y sueños.

Pensar positivo se trata de escoger cuidadosamente nuestros pensamientos.

Algunas personas descartan el poder del pensamiento positivo, simplemente porque no saben los grandes beneficios que éste trae, y porque creen que sólo se trata de tener optimismo ciego.

Pensar realmente positivo es:

Saber conscientemente cuál es tu situación actual y qué cosas podrías esperar del futuro. Conocer los peores y mejores escenarios posibles resultantes en determinada situación. Saber de qué manera tú, con tus habilidades, puedes influenciar dichos resultados. Convencerte a ti mismo de que puedes dar lo mejor de ti y que no importa realmente el resultado.  Realizar un autoanálisis completo para ir calibrando cada vez mejor tus expectativas positivas

Rodéate De Gente Con Actitud Mental Positiva.

Las influencias negativas siempre logran “pegarnos” su negativismo, ya sea poco o mucho, dependiendo de lo influenciables que seamos; pero siempre algo nos contagian. Si nosotros estamos rodeados de gente que nos apoya, nos motiva, nos inspira; en vez de estar con alguien que nos crítica y que duda de nosotros.

Realmente es mucho más fácil que en el momento en que tengamos una dificultad, podamos superarla más fácil y rápidamente. Y así como las personas, existen malas influencias de otros tipos; como por ejemplo los noticieros, los periódicos, algunos sitios de internet, e incluso las redes sociales.

 Sé Agradecido en  todo momento.

También puedes intentar sentirte agradecido en todo momento por las cosas que has logrado y por las cosas buenas que tienes en este momento. Hay personas que se sienten mal por tener un carro viejito, pero no  agradecen que ese carro viejo les brinda. La forma eficiente de llegar del punto A al punto B, protegerse de la lluvia y muchas otras cosas. Cuando nosotros nos sentimos agradecidos, nuestra mente no tiene cómo pensar negativo. No hay forma de pensar negativo y estar agradecido al mismo tiempo; por lo tanto esto es una ayuda increíble para la actitud mental positiva.

Las influencias negativas siempre logran “pegarnos” su negativismo,.

Ya sea poco o mucho, dependiendo de lo influenciables que seamos; pero siempre algo nos contagian. Si nosotros estamos rodeados de gente que nos apoya, nos motiva, nos inspira; en vez de estar con alguien que nos crítica y que duda de nosotros.  Realmente es mucho más fácil que en el momento en que tengamos una dificultad, podamos superarla más fácil y rápidamente.

Y así como las personas, existen malas influencias de otros tipos; como por ejemplo los noticieros, los periódicos, algunos sitios de internet, e incluso las redes sociales. Medios de información en donde se comparten cosas horribles y malas todo el tiempo. Nuestra mente termina pensando que todo es malo y que esas situaciones negativas son mayoría, cuando realmente no es así.

¿Sueles callar tus pensamientos, emociones o sentimientos?

A lo largo del día se acumulan en nuestro cerebro una cantidad ingente de información, alguna más relevante que otra, unas positivas y otras negativas, las hay que se resuelven al instante o en poco tiempo y otras que llevan mucho más tiempo solucionar sea como fuere el ser humano es un animal social y necesita comunicarse con los demás para sentir que pertenece a un grupo, a una comunidad, que es escuchado y tenido en cuenta. Lo que suele ocurrir es que a lo largo del día necesitamos exteriorizar aquellas cosas, con significado o no, que nos han pasado, esto nos ayuda a encontrar una solución si no la hemos hallado aún o asimilar que no la hay.

Cuando no nos comunicamos.

Imaginemos una burbuja penetrando en nuestra mente, esta burbuja contiene un problema que conlleva asociado determinadas emociones negativas, si en un periodo relativamente corto consiguiéramos exteriorizar estas emociones el problema se resolvería o no, pero lo más probable es que la carga emocional negativa se redujera considerablemente. Si no lo exteriorizamos en forma de palabras, llanto u otras formas de expresión emocional, lo que ocurrirá es que esas emociones negativas quedarán ancladas en la mente emocional generando determinados pensamientos negativos asociados al problema y a la identidad de la persona, es decir, pasarán a formar parte del individuo hasta que sea capaz de eliminarlos o combatirlos.

Estas emociones y pensamientos negativos pueden provocar gran sufrimiento a la persona que los padece y puede llegar a provocar una reestructuración de las creencias y rasgos que componen su personalidad, tales como inseguridad, baja autoestima, envidia, celos, vergüenza, etc.

Las emociones reprimidas se transforman en enfermedades.

Desde esta perspectiva queda claro que es inevitable controlar dónde, cuándo y cómo sentir una determinada emoción, pero no negarlas: una emoción fuerte no expresada, siempre deriva en una enfermedad, en una somatización. Nadie puede prever que la semana entrante experimentará la tristeza como para prepararse para superarla o evitarla.

Las emociones entran y salen de nuestra vida con la presteza de los vientos. En un mismo día podemos vivir diferentes emociones: pasar de la alegría al enojo, o de la sorpresa al temor. Pero, si bien no podemos tener control sobre las emociones, sí podemos identificarlas y, por lo tanto, expresarlas.

En más de una ocasión habremos tenido que contenernos de decir lo que sentimos porque el mundo externo no puede adecuarse al universo personal de las emociones.

Sin embargo, suelen ser más las veces que podemos expresar lo que sentimos que aquellas en las que debemos contenernos y callar. Saber cómo hacerlo supone, sin duda, un aprendizaje constante. Aunque parezca fácil, se requiere de una atención especial para saber reconocer una determinada emoción. Quizá la ira sea más sencilla de identificar que la tristeza, porque es más explosiva y menos profunda que esta.

 

¿Es posible volver a confiar en tu pareja tras un suceso traumático?

La confianza es uno de los pilares básicos en los que debe asentarse una relación sana de pareja, cuando ésta se pone en entredicho es más fácil perderla que recuperarla. Por eso, la desconfianza en la pareja es una de las principales causas de conflicto y ruptura sentimental. Es cierto que es muy difícil recuperar plenamente la confianza en tu pareja tras una situación complicada emocionalmente pero ¿es imposible?

Es necesario realizar un arduo trabajo tanto a nivel personal como de pareja para lograrlo y es que hay muchas parejas que han sido capaces de superar estos baches, renegociar las condiciones de su relación y aprender a controlar sus celos, inseguridades o la propia desconfianza para no generar una continua inestabilidad emocional dentro de la pareja.

Conseguir la confianza esto no es nada fácil.

El hecho de ser infiel, faltar el respeto o traicionar a la pareja hace creer al otro que algo ha fallado en el sistema que han creado, la inseguridad puede llegar a crecer en su interior, la necesidad de saber por qué lo hizo y el miedo al cambio hacen actuar a la pareja traicionada de forma errática o desesperada aflorando emociones tales como la ira, la tristeza y la ansiedad que terminan de abrir una brecha entre ambos llamada desconfianza. Por lo que, si se da una nueva oportunidad a la relación es necesario reconducir varios aspectos por parte de las dos personas y, sobre todo, proporcionar una nueva perspectiva de la relación.

No todas las personas reaccionan de la misma manera ante un suceso de traición.

Es importante que tras lo ocurrido la persona trabaje ciertos aspectos a nivel personal y relacional. Para recuperar la confianza en una persona, es fundamental que te sientas seguro de ti mismo, ya que, los celos, la envidia o la baja autoestima son factores que aumentan a la desconfianza. Por lo que, en primer lugar deberás valorarte como persona y también dentro de la relación,  qué aportas a tu pareja, cuáles son tus virtudes a potenciar y defectos a mejorar, también reflexiona acerca de lo que te aporta la otra persona.

 Posteriormente, considera si la relación que mantienes con tu pareja es una relación sana o tóxica, piensa en cómo ves a tu pareja, si es para ti una obsesión, un capricho, si quieres estar constantemente con esa persona, o por el contrario, darle espacio y tiempo para cada uno y se valoren mutuamente, ya que ésta última opción es la aconsejable para mantener una relación sana.

El rencor o el recelo es la más difícil de las batallas, no es necesario que conozcas todos los detalles de lo ocurrido pues te harán más daño y serán imágenes mentales o pensamientos distorsionados muy difíciles de erradicar que generarán en ti ira y tristeza, lo cual no ayudará a mejorar la relación, pero sí es interesante que sepas por qué ha ocurrido y sobre todo, que tengas la máxima seguridad de que esto no volverá a suceder, sino es inútil que sigas adelante.

Una nueva oportunidad a la relación, es necesario renegociar las condiciones de la misma, comunicaros sincera y abiertamente.

Exponer tanto aquello que os gusta de la relación como aquello que no e intentar llegar a un acuerdo. Recordar mantener el respeto mutuo y dejar a un lado cualquier reproche, sed racionales y utilizar ejemplos para ver distintos puntos de vista. También es positivo hacer cambios, si viven juntos puedes cambiar algo en la casa (pintar paredes, cambiar la decoración, etc) o también puedes colocar un objeto simbólico que signifique un nuevo comienzo en nuestra relación, de forma que  recuerden que debes esforzarte por cuidar y mejorar nuestra relación, creando nuevos lazos de confianza, amor y seguridad.

Mis emociones se fueron de vacaciones ¡No sé que hacer!

Pasar por momentos de transformación es lo mismo que pasar por un momento de crisis.  Durante la crisis te sientes fuera de ti, extraña a ti misma y a quienes te rodean, no te hayas pero esto es normal, estás cambiando.

Quizás llevas mucho tiempo con muchas emociones confusas e intensas dentro de ti, y emocionalmente te sientes cansada, harta, hastiada, y de cierta forma tus emociones también están cansadas y se han ido de vacaciones.

Lo que antes te emocionaba, ya no tiene sentido para ti, has perdido las ganas de hacer las cosas pues no te generan ninguna emoción.  Esto se llama en psicología “labilidad emocional”, o sea, que no sientes casi nada.

Entraste en una crisis existencial.

Te encuentras escéptica  y cuestionas todo a tu alrededor. La realidad de esto es que has perdido contacto con tu propia espiritualidad y divinidad que llevas dentro, con el hecho de que tu cuerpo y mente funcionan perfectamente guiados por tu esencia, te has olvidado de quien eres realmente, más allá de tu mente y de tu cuerpo. Has olvidado de qué se trata vivir, o quizás estás a punto de descubrirlo.

Estás en desequilibrio ya sea físico o emocional.

Le dedicas mucho tiempo a otras cosas menos a ti misma, te preocupas demasiado por el futuro y disfrutas poco del presente, te fijas en lo negativo y te has realmente olvidado de lo positivo. Así es que probablemente sea momento de recuperar el equilibrio en cómo usas tu tiempo, tu mente y tus emociones.

Reconecta contigo misma.

Olvídate de todo lo aprendido, de lo que te digan o de lo que esté pasando en la vida y sociedad.  Date los días que sean necesarios para que vuelvas a conectar contigo misma y dejes de sentirte separada de ti.

Vale la pena que sientas, que vivas, que crees tu propia realidad y experiencia.

Encuéntrate a ti misma y descubre lo que quieres hacer de tu vida, que crees tus propias reglas y creencias de vida.

Vale la pena que te des la oportunidad de dejarte sorprender por la vida y por lo que viene en el futuro.  Aunque creas que solo viene más “sin sentido”, no es verdad. Vienen más experiencias, personas y emociones que ni te imaginas que podrían existir, y vale la pena vivirlas y descubrirlas.

 

 

Hay palabras que pueden herir más que un flechaso en el corazón.

La peor parte es que esto ha hecho que te pongas extremadamente molesta o enfadada  con la persona que dijo esas malas cosas sobre ti. Esto es en lo que piensas todo el día. Tu día está arruinado. No puedes silenciarlas y sacarlas fuera de tu mente.

Estamos destinados a encontramos con personas que nos hacen daño.

Todos tenemos diferentes valores y principios, así que cuando nos encontramos con alguien que es diferente en términos de cómo ve la vida, hay muchas posibilidades de que se genere un conflicto. Y algunos están muy dispuestos a expresar su desacuerdo, no importándoles los repugnantes que pudieran ser.

Puede que te preocupes demasiado acerca de lo que otros piensan.

Constantemente estamos preocupadas por lo que otros piensan de nosotras y cómo nos ven. Muchas de nosotras no nos gustan ser juzgadas y nos preocupamos por la imagen que estamos retratando a los demás. Puede sonar como algo legítimo, ya que vivimos en una sociedad en la que hemos de seguir las reglas o de lo contrario pudiéramos ser rechazadas.

¿Cuándo esto es demasiado?

Es por esto que las palabras que salen de las bocas de los demás nos hacen daño. Dejamos que ellas nos hieran. Y no podemos permitir esto en ningún momento cuando se trata de nuestro bienestar emocional.

Reemplácelos con un pensamiento positivo.

Cuando alguien te insulta o te dice algo con lo que estas completamente en desacuerdo, estas palabras se repiten en tu cabeza una y otra vez. La razón por la que siguen estando en nuestras cabezas es que nos han enseñado a que lidiemos directamente con eso. Se nos dice que lo racionalicemos, lo razonemos e incluso analicemos el porqué de ello lo cual termina siendo un ciclo irónico que nos mantiene pasivamente pensando sobre lo dicho, lo cual te está perjudicando en primer lugar.

Basta con darte cuenta de que estos son sólo  pensamientos que pasan por tu cabeza.

Sustitúyelos con otros pensamientos más positivos. Podrían ser por una visión optimista del futuro o por algún bonito lugar en el que realmente te gustaría vivir.

 ¿Por qué dejar que los negativos te arruinen tu día?

Tu mente es tu mente por lo que tú puedes controlar tus pensamientos y así lograr animarte a ti misma.  Las palabras que nos han dicho otras personas nos han dolido porque no hemos hecho nada al respecto. Nosotras no las contradecimos y simplemente las toleramos. No dejes que otros te hagan daño, debes ponerse de pie por ti misma y hacer una réplica cuando no estás de acuerdo con lo que dicen. Esto permite expresarte, lo cual más o menos te ayudara a liberar la negatividad dentro de ti, no te calles saca de adentro y dile lo que también piensas, se acabaron las princesas no más.

 

Muchas personas no se defienden porque no saben como hacerlo.

Sienten que se les falta el respeto pero desconocen cómo poner límites y defenderse con seguridad y habilidad. No saber defenderse lleva a sentir baja autoestima, ya que la persona termina sintiéndose merecedora de ese trato.

Otras personas piensan que si se defendieran podrían correr el riesgo de alejar de sus vidas a los ofensores, piensan que podría poner la relación en peligro y prefieren no arriesgar. La baja autoestima, la timidez, las carencias en la capacidad para relacionarse socialmente y la dependencia emocional suelen ser los motivos de estos comportamientos.

Somos nosotros los únicos que podemos poner fin a este tipo de actuaciones.

Si eres de los que sufren este tipo de comentarios y te ves sin recursos, la comunicación es tu mejor arma.

Ignora con la palabra y con los gestos. 

Ignorar es la mejor manera de no dar valor al comentario. Ni pidas una explicación, ni te enojes, ni mires con ojos ofendidos. Simplemente ignora. Muchas de las provocaciones buscan que reacciones. No hacerlo es la mejor respuesta.

No razones, ni te justifiques, ni te muestres dolido. 

Decir un simple “anda, vaya, pues igual” es suficiente. Imagina un comentario con humillante del tipo “¿y para esto has estado todo el fin de semana trabajando?”. Si contestas con un “anda, no lo había pensado”. Además de quedar absurdo y descolocar a quien critica, te permite coger control.

Desvía el tema.

Ante la situación anterior, mismo comentario, también podrías contestar. “Gracias, sí, pasé una mañana genial paseando con los niños por el parque, ¿y tú fin de semana?”.

Di que te sientes ofendido y pide una disculpa. 

Si crees que vale la pena, la persona o el momento, dile algo así como “lo que has dicho es ofensivo y quiero que te disculpes”.

Si nada de lo anterior funciona, pon límites. 

“Con tu forma de expresarte y de hacer crítica no estoy dispuesto a seguir con esta reunión”. Y abandona físicamente el lugar de la reunión.

Perdonar no es sinónimo de regresar

¡Cuán inspiradas se tornan esas canciones que casi de rodillas piden perdón por un error que causó una gran herida a un ser que supuestamente se amaba!

Nos prometen mil y un cambios, nos dan muchas justificaciones, nos juran reparar el daño… Pero ya nada es igual, no podemos rebobinar nuestro corazón y borrar aquel episodio de dolor y decepción. Dicen que si no regresas con aquel que te lastimó, entonces es porque no has perdonado, porque aún guardas rencor y por ello no quieres volver al mismo paisaje.

Pero ¿a quién se le ocurre que perdonar es sinónimo de sacar un bisturí y volver a poner las cosas donde estaban antes de la herida daño y seguir adorando a quien fue nuestro verdugo? Perdonar no es sinónimo de regresar, el perdonar lejos de las tele novelescas historias que afirman en el inconsciente colectivo esa creencia de que tras los peores atropellos llega la felicidad, no involucra acabar con nuestra dignidad y autoestima, el perdonar significa un desapego del pasado y sus dificultades, un reconocimiento al camino que tenemos enfrente en lugar de revolcarnos en nuestras tristezas.

Perdonar es un acto de altruismo, pero no siempre viene acompañado de reincidencia. Nuestras ex-parejas pueden llegar a creer que si no regresamos con ellas es simplemente porque queremos humillarles, porque antes de regresar con ellos queremos que nos rueguen y nos imploren por amor. Pero la verdad es que nosotras sabemos qué es lo que significa humillarse por un traguito de amor, nosotras sabemos la tristeza que se siente ver el cómo las personas que amamos se alejan de nuestra alma sin remedio alguno, razón por la cual no le deseamos el mismo mal ni siquiera a quien nos hizo sufrir.

Quienes nos tuvieron un día a su lado compartiendo el azul del cielo, deben saber que nosotras les agradecemos por los aprendizajes que con sonrisas o lágrimas obtuvimos de ellos, que gracias a su presencia le encontramos un nuevo sentido a nuestras vidas, que sabemos que se han arrepentido por las heridas que nos ocasionaron, pero que también sabemos que no les podremos volver a mirar con los mismos ojos, no porque les tengamos algún resentimiento, sino porque nuestros sentimientos han cambiado y nos hemos dado cuenta de que ninguno de los dos hubiese sido feliz en una relación que adolecía de correspondencia.

Nosotras deseamos ser felices a plenitud y quien nos hirió ya no está en nuestros planes, no por obstinación sino por sensatez.

 Aceptamos que como seres humanas tenemos debilidades y que no en todas las oportunidades tenemos plena conciencia de las consecuencias que nuestros actos pueden traer, pero a pesar del arrepentimiento, nuestro corazón ya se partió en incontables pedacitos y debemos lidiar con ello. La constancia a veces no es una virtud, por ello debemos ser muy claras con nuestras ex-parejas y decirles:

Quien hace daño, no puede esperar que su existencia se encuentre llena de bellos parajes, porque a pesar de que la justicia a veces tarde en llegar, algún día lo hará y a cada quien le entregará lo que ha forjado, tú solo debes dedicarte a tejer los sentimientos que un día se rompieron.

Me despierto cansada ¿que pasa ?

Hay personas que se despiertan por la mañana con una gran pesadez en el cuerpo, con una falta de motivación para realizar actividades diarias.

Las pocas ganas de salir de la cama, en muchos casos, incluso habiendo dormido bien, son incapaces de estar descansados a la hora de empezar el día. Ese cansancio matutino es consecuencia de los problemas para dormir o muchas veces de un estilo de vida poco saludable, por ejemplo, por no practicar ejercicio físico.

¿Cuáles son las causas de levantarse de la cama cansada?

El 25% de la población sufre insomnio, un trastorno muy común entre la población. El insomnio es la incapacidad de conciliar el sueño o permanecer dormido toda la noche, lo que causa serios problemas para el bienestar de las personas y su funcionamiento en el día a día. Y es que las personas con insomnio suelen despertarse cansadas y experimentar somnolencia a lo largo de la jornada.

Pero algunas personas sufren diferentes tipos de trastornos del sueño.

Para gozar de un buen bienestar. La apnea del sueño es una de las patologías más frecuentes, en la que el paciente sufre una pausa en la respiración durante el sueño. Además de esta patología del sueño existen otras que también afectan a cómo la persona se despierta por la mañana.

Algunas personas pueden experimentar es la ansiedad nocturna.

La ansiedad nocturna es aquella desagradable sensación en la que la mente no desconecta y hace que la persona entre en un círculo vicioso en el que desea dormirse pero los pensamientos negativos aparecen una y otra vez por la mente. El cuerpo necesita dormir, pero la mente no consigue relajarse.

Hábitos y prácticas que realizamos a la hora de acostarnos y que afectan positivamente a cómo dormimos.

Si miramos la televisión por las noches o tenemos un cojín incómodo, las probabilidades de interrumpir el sueño reparador son altas. Otras prácticas que influyen positivamente en cómo dormimos son: el ejercicio físico, la dieta saludable, evitar los estimulantes, no abusar de la dieta, acostarse y levantarse a la misma hora, entre otros.

El alcohol no es la única sustancia que hace que las personas se levanten cansadas.

Aquellos que tienen como objetivo ayudar a las personas a dormir, provocan efectos secundarios como el embotellamiento, especialmente aquellos que forman parte de la familia de los antihistamínicos H1. Esto causa que las personas se levanten cansadas y con somnolencia pese a haber dormido bien.

El trastorno del estado del ánimo que puede llegar a provocar dificultades a la hora de levantarse es la depresión.

Las personas deprimidas suelen desear acostarse, y se encuentran cansadas la mayor parte del día.

Hay personas que se sienten siempre cansadas y que padecen una condición llamada astenia.

Que hace que el individuo sufra una reducción de energía y fuerza en el cuerpo. Ésta se encuentra física y mentalmente agotada, la persona que experimenta esta condición puede tener problemas y dificultades en su día a día y en los diferentes ámbitos de su vida. Sin duda, las personas con astenia padecen un gran cansancio pese a dormir bien.

Cómo salir adelante después de haber tocado fondo.

Tocar fondo no es lo peor que te puede pasar.

Si llegas al fondo es porque ya no puedes caer más, lo cual te abre una doble vía: puedes quedarte ahí, hundido en tu propio dolor eso es lo peor que te puede pasar  o puedes usar ese fondo para coger impulso y volver a ascender. Pero sacar fuerzas para tomar ese impulso no siempre es fácil, de hecho la mayoría de las veces es complicada porque la superficie es pequeña y resbaladiza.

Haber tocado fondo te ha enseñado una importante lección de vida.

Pero como ser humano que eres sabes que puedes volver a resbalar. Puede que el miedo a volver a pasar por una situación similar te paralice y te impida vivir al máximo, frene tus iniciativas o te impulse a encerrarte en tu burbuja. Sin embargo, eso solo te perjudica a ti. Y acabarás tocando fondo de nuevo, porque el miedo nunca es buen consejero.

Las experiencias nos dejan enseñanzas.

Lo que parece un pozo sin fondo con una vertiginosa caída, en realidad sí que tiene un final. No niegues lo que ya has vivido y no te avergüences de todo lo malo que has pasado. Desde el recuerdo del sufrimiento experimentado podrás entender y aplicar mejor las siguientes sugerencias.

Identificar lo que sientes es la única manera de soltar ese el dolor. Si intentas distraerte pensando en otra cosa esa, emociones seguirán creciendo, luchando por encontrar su sitio en tu mente. No busques culpables, no pienses en tomar medidas. Simplemente siente. Al contrario de lo que pueda parecer, esas emociones no te devorarán, sino que pasarán y te dejarán libre.

Necesitas tiempo para darle un significado lo que has vivido y para entender cómo te ha afectado.

Una vez que hayas dejado fluir las emociones, es el momento empezar aliviar tu mente y a aligerar tu corazón. Es el momento de aprender una nueva lección. Pero reflexionar no implica jugar al juego de las culpas, sino ser conscientes de nuestra responsabilidad, perdonarnos y tomar decisiones positivas que nos hagan más fuertes. Esto puede llevar más o menos tiempo. Tómate el que necesites.