Las personas vanidosas creen tener siempre la razón.

Por ello que, con frecuencia, las personas soberbias y vanidosas tratan de argumentar y defender sus puntos de vista mediante falacias de autoridad… ¡Poniéndose a sí mismos como autoridad! Prestan atención a su imagen pública (aunque no lo hacen notar) La vanidad y la soberbia están directamente relacionadas con la opinión que los demás tienen, sin embargo, al mismo tiempo, tratan de aparentar indiferencia ante lo que opinan los demás, y esto lo hacen por dos razones:

La primera, que sabe que la naturalidad se valora positivamente; la segunda, que interés por lo que opinan los demás implicaría debilidad.

Se enfadan fácilmente.

Puesto que tratan de fingir una versión idealizada de ellos mismos, es difícil comunicarse con ellos sin que surjan fricciones. Cualquier pequeño detalle puede provocar un enfado monumental, por discutir algo que, para ellos, es fundamental en su disfraz.

Por ejemplo, si no se les presta la suficiente atención en un grupo, inconscientemente, el vanidoso buscará alguna razón para enfrentarse con alguna persona del grupo y, de esta forma, conseguir atención.

Se expresan de forma teatral.

La mayoría de personas soberbias y vanidosas se expresan de una forma completamente teatral. Es decir, cuando hablan, gesticulan de una forma que casi parece sacada del mundo de las artes escénicas. Esto lo hacen para captar la atención del otro, porque una persona vanidosa y soberbia, como ya has podido ver hasta ahora, es una persona que necesita constantemente de la atención y de la validación de los demás.

Instrumentalizan a los demás.

La vanidad tiene cierta relación con el narcisismo, y el narcisismo tiene cierta relación con la psicopatía (puesto que se considera que el único importante es uno mismo y los demás están cosificados, como si fueran objetos para satisfacción propia).  Sin embargo, sí es posible que tenga algún rasgo psicopático y tienda a tratar a los demás para su propio beneficio, sin interesarse por ellos como personas.

 

Señales que demuestran que eres una persona resiliente

Una persona resiliente es aquella que tiene la capacidad de enfrentar situaciones adversas con el mayor equilibrio emocional posible. Evidentemente solo quienes han estado sometidos a eventos que ameritan descubrir sus capacidades, de cara a situaciones altamente demandantes, son los que podrán realizar una evaluación de sus reacciones y sus características.

Las personas que presentan mayor dominio ante situaciones extremas, que se consideran un reto a nivel emocional, nos muestran señales que nos permiten manejar un perfil común que representa a las personas resilientes:

Confían en sus capacidades: Saben que poseen muchos recursos de los que pueden hacer uso, no tienen miedo de aprender algo nuevo y necesario.

Son pacientes: Pueden esperar con la mejor actitud y saben distinguir cuándo es necesario hacer una pausa o dedicarse a algo más mientras un resultado llega

Son optimistas: Miran con una sonrisa su proyección a futuro, siempre creen que lo mejor está por venir.

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Aprenden de sus errores: No se castigan por aquello que no hicieron de una manera particular, reconocen y aprenden de sus errores, encontrando en ellos una oportunidad para mejorar.

Son creativas: Son capaces de ver soluciones donde nadie más lo haría, de ver oportunidades en momentos de crisis, de cultivar talentos ocultos a los cuales pueden sacarle un gran provecho.

Buscan cambiar sus enfoques: Saben que lo primero que deben cambiar ante algo que no les agrade es su atención y su enfoque, de esta manera comienzan a manifestar cambios rápidamente.

Saben pedir apoyo en quienes les rodean: Son capaces de pedir ayuda, de mostrarse vulnerables de ser necesario y reciben sin orgullo la colaboración que otros puedan prestarles.

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Son flexibles: Se adaptan como el bambú, saben que la rigidez los coloca en riesgo de quiebre y que la flexibilidad los hace mucho más resistentes, especialmente en tiempos de tormentas.

Son personas con propósitos: Una persona con propósitos, con sueños, con objetivos claros, no se derrumba con facilidad, está enfocada en los pasos que la llevarán a donde quieren y cualquier cosa que se atraviese no resulta un obstáculo.

Como vemos una persona resiliente tiene muy buena capacidad de adaptación, sin embargo, esto no la convierte en una persona conformista, por el contrario, al confiar en sí misma, en los procesos de la vida, a entender que cada obstáculo es una oportunidad para superarse, tiene la capacidad de reinventarse en medio de una situación adversa y sacar el mayor provecho de ella.

Las personas resilientes asumen los momentos difíciles como lo que son, no manifiestan que tienen una vida dura, entienden la transitoriedad de todo y a través de su visión optimista del mundo aprovechan cada experiencia para conocerse y dar de ellas lo mejor que tienen.

La resiliencia se desarrolla a lo largo de la vida, todos en mayor o menor medida, vamos adquiriendo destrezas que nos facilitan el tránsito por trayectos complicados y mientras más confiemos en nosotros mismos y en que el universo está a nuestro favor, con mayor entusiasmo, fuerzas y fe avanzaremos en nuestro camino.

4 razones que te impiden decir adiós

La mayoría de los escenarios que nos generan sufrimiento o incomodidad, son aquellos en los cuales hemos decidido alargar una historia que debía ser concluida con anterioridad. Muchas veces nos cuesta cerrar ciclos, nos cuesta reconocer que un capítulo de nuestras ha llegado a su final y extendemos en tiempo experiencias que nos afectan de forma negativa o bien de aquellas donde ya hemos aprendido o vivido lo necesario.

A medida que maduramos, nos damos cuenta que nuestra vida y nuestro tiempo son valiosos, que de la inversión de ellos dependerá nuestra felicidad y que podemos hacer frente a todo lo que trae consigo la vivencia de la despedida para preservar nuestro bienestar y asegurarnos de que estamos dando un buen uso de nuestros recursos con el fin de sentirnos bien.

Las despedidas son los actos que encierran decir adiós no solo a una persona, sino a un trabajo, a un sentimiento, a un pensamiento, a un lugar, etc… Aplica para absolutamente todo y así como es de amplia su aplicación, lo son las excusas que nos damos para no dar ese paso.

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Causas comunes que nos mantienen atados a una persona o situación

Miedo a lo desconocido:

Cuando nos encontramos en nuestra zona de confort, nos parece arriesgado y muchas veces paralizante dar un paso que nos mueva nuestra estabilidad, que nos empuje a lo desconocido, que nos obligue a conocer a alguien más, muchas veces quien es atacado por este miedo no suele despedirse antes de haber saludado a lo que será su nueva experiencia.

Costumbre:

Cuando convivimos o interactuamos con algo, solemos acostumbrarnos a una dinámica, a una rutina, a un patrón establecido que nos llena de alguna forma de seguridad, adicional a que nada en su totalidad es bueno o malo, y las cosas positivas a las que nos acostumbramos o la posibilidad de no poderlas tener en un futuro, nos hace generar un apego que se traduce en dificultad para soltar y despedirse.

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Dejarse afectar por la opinión de otros:

Cuantos “sabios” con sus mejores intenciones no se nos cruzan en nuestro camino para aconsejarnos u opinar en relación a lo que es mejor para nosotros. Siempre es bueno tener una palabra amiga que nos ayude a ver otra perspectiva, sin embargo no debemos permitir que nuestras decisiones se vean influenciadas en un alto porcentaje por la opinión de otros.

Poca confianza en nosotros mismos:

Cuando no tenemos la suficiente confianza en nosotros como para evaluar con claridad una situación, tomar una decisión que implique separación nos costará muchísimo. En el fondo siempre sabemos qué es lo mejor para nosotros, simplemente no podemos escucharlo por todos los miedos e inseguridades que ponemos en medio. Cuando el velo cae, podemos conectarnos a nosotros mismos y ser capaces de cerrar los ciclos necesarios de la mejor manera.

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Definitivamente aprendemos a despedirnos de corazón, sin orgullo de por medio, cuando maduramos, cuando crecemos, cuando valoramos… en especial nuestra existencia.

¿Seguro que te habrás topado con alguien soberbio y arrogante alguna vez?

Se puede definir a una persona soberbia como aquella que actúa como si fuera superior, más valiosa o importante que los demás y los menosprecia. Sin embargo, al mismo tiempo, la persona soberbia quiere ser admirada y respetada por todas las grandes cosas que ha hecho o las cualidades especiales que tiene. La soberbia implica un deseo de dominar y una confianza excesiva por sus habilidades, así como una visión sobre uno mismo como merecedor del éxito.

La soberbia generalmente sirve como un mecanismo de compensación de una gran inseguridad y poca confianza en uno mismo.

Es un rasgo de personalidad que se va forjando en la infancia. Aunque cualquier persona puede comportarse de forma soberbia en un momento determinado por ciertas situaciones en su vida, lo más común es que sea un patrón estable de responder ante la vida.  En el caso de que sea una característica de personalidad, va a ser difícil de modificar, aunque no es imposible.

Como todos los rasgos de personalidad, la soberbia se pueden tener en mayor o menor medida. Uno puede ser más o menos extrovertido, más o menos responsable… Y en el extremo de la soberbia se encuentra el Trastorno Narcisista.

El narcisismo es el término psicológico para la soberbia.

Pueden distinguirse dos tipos: el narcisista vulnerable, y el grandioso. El primero es el que utiliza la soberbia para compensar su inseguridad, y el segundo, realmente se cree tan perfecto como se muestra.

En muchos casos, una persona se vuelve arrogante porque ha conseguido llegar muy lejos y ha obtenido logros que el resto de personas no suele alcanzar. Hacer algo extraordinario que casi nadie puede conseguir estimula nuestro sentimiento de auto-valía, a veces hasta el punto de ver a los demás como menos importantes.

La soberbia nos ayuda a rechazar a otros antes de que puedan rechazarnos a nosotros.

Es una forma de prevenirlo, de evitar que nos hagan daño. Por ello es más común comportarse de forma soberbia con extraños, por el miedo al rechazo.

Si somos emocionalmente inseguros, mostrarnos como superiores al resto o afianzar nuestras cualidades o logros va a ayudarnos a sentirnos algo mejor a corto plazo. Sin embargo no es una estrategia eficaz a largo plazo,

A las personas soberbias y arrogantes les importa mucho lo que piensen los demás de ellas. 

Dependen de la aprobación de los demás. A veces, las personas se comportan de forma soberbia para ganar una atención que no saben conseguir de otra manera.

Es es cierto para aquellas personas que siendo arrogantes y soberbios han conseguido mucha atención en el pasado, por lo que han continuado haciéndolo.

 

Formas como puedes encontrarte a ti mismo

Despertar tu consciente

  1. Crea tu propia línea de tiempo.

Escribe todos los objetivos que creas que has conseguido y que quieres conseguir en la vida. También escribe los eventos que ya hayan ocurrido y sientas que hayan afectado a tu forma de vida. Cuando en la vida ocurren problemas o desgracias, da forma a nuestro sistema de creencia y nos hace pensar de manera diferente. Pero lo que es mejor, nos hace ser nosotros. Las cosas que listas son biológicamente , no un simple reflejo de la sociedad.

 

  1. Distingue tus pensamientos de los de los demás.Para la mayoría de la gente (es más común de lo que piensas), la vida es bastante fácil de llevar cuando vas en piloto automático; es como si tuviésemos un mapa de carreteras para saber cómo “funciona” la realidad. Ve al colegio, consigue un trabajo, cásate, piensa esto, piensa lo otro, y boom — espero que hayas pasado un buen tiempo. Y no está mal — en realidad podría valer — pero no te deja ser tú mismo. Así que piénsalo. Al final de la línea de tiempo, piensa en algunas creencias tuyas que no estén basadas en la lógica, pero que estén basadas en lo que te hayan dicho. Todos las tenemos, pero, ¿y tú que piensas realmente?

 

  1. Aprende a confiar en ti mismo.La confianza es lo principal para encontrarte a ti mismo. Si no tienes un fuerte sentido del autoestima, escucharás lo que los demás te dicen todo el tiempo y te dejarás llevar por sus opiniones. Aprende a creer en ti mismo y creer en tus sentimientos. Entonces conseguirás una estructura en la que basar tu nuevo sentido de ser.

 

  1. Prepárate para comenzar de nuevo con una lista nueva.Desarrolla tu conducta moral y practícala, ciñéndote a ella. Quita el vicio de tu vida; los vicios son acciones o hábitos que atan tu verdadero yo y te permiten escapar sin tener que pensar en las preguntas más difíciles; sólo están para distraerte y a veces son dañinos.
  • Deja de fumar, comer y beber demasiado. Estos son ejemplos de lapsos que te evitarán funcionar bien. También te dejan “libre de culpa” evitando el análisis de por qué usas estas muletas en vez de encontrar mejores maneras de hacer brillar tu vida.
  • Este paso puede requerir de rehabilitación para algunas personas, pero meterlo en la caja del “demasiado difícil” no hará que se vaya. Recuerda, no puedes conducir hacia adelante si sólo miras por el retrovisor.

A vivir se aprende viviendo, y tambien un propósito.

También se puede aprender mucho de las vivencias de los demás y de su forma de enfrentar los retos. Para inspirarnos y motivarnos a mejorar día a día, enseñarnos a confiar en nosotros mismos y en nuestras posibilidades, pero sobre todo, demostrarnos que no tenemos límites, a no ser que nosotros nos los pongamos.

La vida es como una ruleta rusa.

 A pesar de todo lo que nos pasa, a pesar de todo lo que vemos y oímos en las noticias, a pesar de todo lo que le pasa a la gente que nos rodea…seguimos viviendo como si fuéramos seres eternos…y seguramente los somos, pero en ésta vida que tenemos el privilegio de vivir, nuestro tiempo es limitado y nunca sabemos cuándo puede ser el último día.

He sido testigo de cómo la vida a veces termina sin previo aviso y solo deja remordimientos, preguntas sin respuesta y desconcierto solo queda la impotencia la de ver como se nos va la gente que queríamos y no hay vuelta atrás para nadie pero si al menos, eso nos hace reflexionar y cambiar nuestra forma de vivir, entonces  aún podremos abrazar a quienes sí que están, decirle te quiero a la gente que queremos, pasar más tiempo con nuestros hijos, familia, amigos, atrevernos a correr riesgos, hacer lo que nos gusta, amar, disfrutar pero no solo un día o dos hasta que se nos “olvide” más bien, hacer de ello una nueva forma de vida no dejes para mañana lo que puedas vivir hoy mañana puede ser tarde.

¿Cuál es el sentido de la vida? 

Pero y si la vida no se trata de encontrar tu propósito sino de que la misma tenga significado y que cumplas todo aquello que quieres conseguir. Imagina el terrible trauma que los pacientes con enfermedades terminales tienen que pasar al tomar la decisión entre sí continuar con su tratamiento o tomar la decisión de parar.

Aquellos que deciden continuar tienen que sobrellevar todo el dolor emocional y físico con la esperanza de que su condición mejore de alguna manera.

Porque creen que la vida es preciosa y quieren hacer todo lo posible para aferrarse a ella.

Vivir una vida con propósito no significa necesariamente que tengamos que cambiar el mundo. No necesitamos tener el mejor trabajo con el sueldo más alto, la casa más linda o los bienes más lujosos. Se trata de vivir una vida que tenga sentido. Se trata de vivir una vida que tenga algún significado, siempre y cuando tu vida se esté moviendo hacia adelante, tú estarás viviendo una vida con significado.

Sé quién quieras ser.

No vivas una vida sin tener ninguna consideración de las consecuencias. Pero no te sientas obligado a cambiar tu vida para atender a la felicidad de otra persona. Al ser fiel a ti mismo estarás viviendo una vida con propósito. ¿Qué sentido tendría nuestras vidas si nosotros pasáramos tomando decisiones en base a lo que los demás quieran?

¿Nuestra felicidad no sería verdad, sería la felicidad de los demás?

No se puede lograr las cosas que quieres en la vida, sin creer que tú puedes lograrlo. No tengas miedo de ponerte a prueba o a los retos, tú eres mucho más capaz de lo que tú crees. No te rindas cuando cometas errores.Los sueños son sólo imposibles cuando dejamos de tratar de alcanzarlos. Así que sigue creyendo en ti mismo y sigue adelante.

Rodéate siempre de gente positiva a veces podemos creer en nosotros mismos pero las personas que nos rodean no.

Elige rodearte solo de gente positiva, de aquellos que de verdad apoyan tus ambiciones, los que creen que puedes hacerlo. No se puede vivir una vida con propósito si tus esfuerzos están siendo constantemente frustrados y criticados por personas o pensamientos negativos.

 

Para una mala actitud el silencio y una sonrisa es el mejor consejero .

Las palabras son poderosísimas.

Pueden llegar a determinar el rumbo de nuestro pensamiento, nuestra actitud ante la vida, en el día a día puede suponer la diferencia entre el éxito y la derrota en cualquier ámbito. Si nos parece normal dedicar todos los días un tiempo a cuidar nuestro cuerpo, a asearnos, vigilar nuestra dieta o hacer algo de ejercicio, por qué no dedicar también a cuidar cada una de nuestras palabras.

Estamos lejos de plantearnos mejorar nuestro lenguaje: así somos, así hablamos.

El lenguaje refleja nuestra existencia, nuestra historia, nuestras esperanzas. El lenguaje es un espejo de cómo somos. Cuando somos conscientes de nuestras palabras nos damos cuenta de que no vemos el mundo tal y como es, sino tal y como hablamos. Por eso quizá cambiando el enfoque de ese espejo también podremos enfocarnos de otra manera, cambiar, ambicionar cosas más grandes, una vida mejor, con más bienestar, más alegría y más salud.

Deberíamos hacernos cargo de nuestros vocablos.

Nos referimos a esas que te ayudan a crecer, que son las que deberíamos compartir, las que nos ayudan a transformar nuestras vidas y a dar lo mejor que tenemos a las personas que nos rodean  y no aquellas que lanzan opiniones o palabras sin averiguar o investigar del tema realmente ignorancia total.

Es tan importante buscar ese lenguaje positivo.

Tomar conciencia de nuestro lenguaje es fundamental para escribir nuestro destino. Es más, las palabras influyen en nuestra posibilidad de supervivencia, ya que la expresión de emociones positivas hace que nos fijemos, que prestemos atención, a aquellos estímulos físicos y mentales que cada vez son más relevantes para llevar una vida duradera, plena y con el mayor grado de felicidad posible. Somos unos firmes convencidos de las funciones vitales del lenguaje positivo en nuestra mente ejercen una influencia creativa en las decisiones más profundas que tomamos.

El silencio es asesino, y se hereda de padres a hijos.

Es un pozo sin fondo porque cuando se intenta salir ya no hay marcha atrás, se trata de un camino sin retorno cierto. Pertenece a la familia de la ira, pero puede ser más dañino que ella. Es casi imposible mentir cuando se habla enfadado, lo decimos mal, pero decimos lo que pensamos. Por ese motivo enseñemos a nuestro cerebro a pensar antes de hablar ya que es imprudente hablar sin conciencia y no educado mover la boca y dejar de lado el cerebro (palabras de mi padre), siempre recuerdo un dicho que aprendí de una persona muy querida pues decía ” La ignorancia es atrevida” y tenía mucha razón.

Cuando se llega a los 40 años, se experimentan muchos cambios.

Hoy ya miramos hacia adelante para cuando seamos mayores, y para eso debemos prepararnos, planificar como queremos que sean nuestros años dorados, como cuidar nuestra salud física y mental.

Hoy debemos aceptar que por muchas dietas que hagamos a lo largo de la vida siempre volvemos al punto de partida, para no vivir  angustiadas debemos comer más sano, comer más verduras, frutas y hortalizas, tomar leches, tratar en lo posible de olvidar los hábitos de consumir los alimentos chatarra, ya que nuestro cuerpo es como una esponja que absorbe todo.

Tratar de vivir feliz con lo que se tiene y no angustiarse por las cosas que no tenemos.

Cuando aceptemos que somos como somos y que el cuerpo que tengamos a los 40 años, sigue siendo el nuestro, se nos verá muy feliz y eso será motivo suficiente para que todos los noten y te vean linda, recuerda que una mujer luce, exactamente lo que siente, o cómo se siente por dentro, eso refleja hacia el interior. Si te sientes vieja o joven, así lucirás.

Cuando se llega a los 40 años, nuestras prioridades e intereses van cambiando.

Las mujeres de más de 40 tienen aún más ventajas pues descubren que se puede hablar de temas interesantes sin parecer aburridas, ya tienen las experiencias de la juventud. Y aun reconociendo que todas las mujeres tienen sus etapas, cada una de las etapas vividas tienen algo hermoso que te deja muchas experiencias ricas en vivencias.

Cuando ya no podemos engendrar hijos, engendramos proyectos de todo tipo, le damos un rumbo inesperado a la vida, sacamos a relucir ese aspecto de nuestra personalidad que teníamos escondido, descubrimos virtudes y capacidades que desconocíamos.

Cuando eres infiel, debes estar preparado para perder a quien te ama

Muchas veces, por no decir la mayoría de ellas, las personas que cometen algún tipo de acto de infidelidad, no miden las consecuencias de lo que están haciendo, tomando a la ligera que una de ellas es la pérdida de la pareja.

Son muchos los motivos que llevan a una persona a ser infiel, que van desde inmadurez, hasta venganza. Evidentemente las consecuencias serán aceptadas con mayor o menos comodidad, dependiendo del camino que tomen y los sentimientos que predominen en la relación.

No podemos generalizar y asegurar que todo el que es infiel no ame su pareja, pero sí podemos afirmar que ha tenido una manera de comportarse que no le hace bien a ninguna relación. Si hablamos de una relación de pareja convencional, perteneciente a la cultura occidental, entenderemos que la infidelidad es una manera inadecuada e irrespetuosa de comportarse no solo con la pareja, sino con nosotros mismos e inclusive con la tercera persona, tenga claro o no su rol en relación a una pareja preestablecida.

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No todos los infieles son iguales, aunque tienen un patrón en el cual encajan. Algunos han sido puntualmente infieles sin intención de repetirlo, otros no pierden oportunidad de reafirmarse ante el género opuesto y ante sí mismos, tocando cada puerta y atravesando cualquiera que no esté del todo cerrada, otros que tienen vidas paralelas, pero en cualquier caso su infidelidad siempre estará en riesgo de ser descubierta.

A veces juran que tienen todo bajo control y de ninguna manera se filtrará información que perjudique su relación, pero cuando hay al menos una persona más involucrada, hay mucha posibilidad de que los engaños salgan a la luz. Sin contar con la intuición, con la percepción o los errores que se pueden cometer.

En caso de mostrarse una infidelidad en el tapete, la confianza se hace trizas, las emociones y sentimientos que prevalecen son la tristeza, la rabia, la necesidad de venganza, la decepción, el vacío, el desamor… y evidentemente nunca sobra la necesidad de separación, importar que aun hayan sentimientos positivos en la relación, la persona que decide terminar se siente incapaz de perdonar o bien de seguir vinculada a quien le ha traicionado.

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Cuando se produce la ruptura, en la mayoría de los casos se evidencia la poca consciencia por parte de quien es infiel, en relación a perder a quien le ama y que en la mayoría de los casos asegura amar, argumentando inclusive que su intención nunca fue abandonar la relación, que se ha equivocado y que de tener la oportunidad de retomar o hacer las cosas de una manera diferente, la valorará de manera especial.

Los resultados son muy variables, pero evidentemente llama la atención cómo quien traiciona, engaña y hasta humilla a quien le ama, no considere que sus acciones serán motivos suficiente para apartarse… y sencillamente se justifica con el hecho de que nunca serán descubiertos, pero como dicen por allí, los engaños y las mentiras tienen piernas cortas.

A una persona envidiosa, tan pronto le complaces en algo se fijará en otra cosa.

La envidia puede hacer más daño de lo que creemos, aleja a las personas de nosotros, incluso a los amigos. Y no sólo aleja a los amigos, sino que incluso provoca que nosotros mismas seamos quienes nos alejamos de ellos. La envidia nos aleja de nuestras amistades porque no nos permite actuar bien, codiciamos lo que otros tienen, y eso no es bueno ni para el corazón ni para el alma.

Siempre encontraremos personas que tienen más que nosotras, pero lo que hay que hacer es ser buenas y alegrarse por ellos.

Muchas personas pasan por nuestras vidas, y si tienen más de lo que tenemos nosotras es más que probable que sea fruto de su esfuerzo y sacrificio. El problema radica en que tendemos a no ver eso, y sólo vemos lo que tienen y lo que nosotras no tenemos, y eso tiene consecuencias directas sobre nosotras, eso nos afecta. Es malo que esté en tu vida porque no importa cuánto le ayudes, o cuanto trates de ser correcta con esa persona, siempre creerá que lo merece más que tú.

La persona envidiosa ya da por sentado que merece aquello en lo que le has complacido, cree que era su derecho, que a fin de cuentas sólo se ha hecho un poco justicia a su vida, que tan injusta la ve. Las personas envidiosas podrían tenerlo todo, y nunca sería suficiente. Y muchas veces lo tienen todo, pero no están contentas, desean más. Lo que no tienen es porque no lo buscan, lo buscan en tus manos pero no en el esfuerzo de sus propias manos.

 Esas personas sólo traen tristezas al corazón, especialmente cuando son cercanas a ti.

Si eres buena trabajadora, y te esfuerzas en lograr una meta, la persona envidiosa siempre estará ahí para hacerte la vida imposible, porque no es capaz de asumir su propia vida, siempre vive pendiente de ti y de los demás, y al final quien intenta ayudar a una persona así se acaba amargando porque nunca se le podrá complacer, porque dentro de estas personas habita el egoísmo.  No existe la envidia sana y hay que sacarla fuera de nuestras vidas. La envidia, cualquiera que sea, sólo nos hace desdichadas, y la envidia tiende a crecer cuando se le alimenta; hay que eliminar esos sentimientos de raíz,  desde el primer momento en que las sintamos venir.