Como ser fuerte emocionalmente.

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Deja de hacer lo que estás haciendo y modifica tu enfoque. En un arrebato emocional, puede ser fácil dejarte llevar por lo que sientes. Si la emoción es positiva, puede sentirse muy bien, pero si se trata de un sentimiento de tristeza o ansiedad, puede salirse rápidamente de control. Toma un descanso de lo que sea que hagas y concéntrate en tus cinco sentidos. Esto te ayudará a recordar el presente y a evitar que tu ansiedad o ira se salgan fuera de control.

  • Intenta evaluar las reacciones de tu cuerpo, pero no las juzgues. Por ejemplo, si te sientes ansioso de repente, piensa en lo que siente tu cuerpo: “Mi piel se siente caliente. Mi corazón late realmente rápido. Respiro de manera superficial. Mis manos se sienten temblorosas”. No te enfoques en esas sensaciones. Simplemente tenlas en cuenta y deja que pasen.
  • Volver a enfocarte en el presente también puede ayudarte a reducir tu “reacción automática”. El cerebro desarrolla hábitos de reacción ante los estímulos entre los que se encuentran las experiencias emocionales. El cerebro activa de manera instantánea estos patrones cada vez que se produce un estímulo, como la ansiedad o la ira. Cambiar el enfoque de nuevo a la experiencia sensorial actual rompe ese circuito en el cerebro. Si practicas este cambio de manera constante, se convertirá en un “hábito” nuevo para tu cerebro.
  • Emplea la “autobservación”. La autobservación es la práctica que consiste en prestar atención a tu propia consciencia y experiencia, y puede ayudarte a desentrañar todas las cosas que pueden suceder dentro de una sola experiencia. Por ejemplo, muchas personas no son conscientes de que esa “consciencia” en realidad se conforma de muchos tipos de información. A menudo experimentamos una reacción emocional como un revoltijo de sentimientos y experiencias sensoriales que pueden parecernos abrumadoras. Tranquilizarte y volver a enfocarte en una experiencia del presente puede ayudarte a reestructurar los viejos hábitos de tu cerebro y aprender a ver esos diferentes “flujos de información”.

Respira. Cuando el cuerpo experimenta una emoción intensa, puede reaccionar con una “respuesta al estrés”. Esta sensación de “lucha o huida” se produce cuando las hormonas, tales como la adrenalina, activan el sistema nervioso simpático. Tu ritmo cardiaco se dispara, tu respiración se acelera y se hace más superficial, y tus músculos se sienten contraídos y tensos. puede ayudarte a relajarte y a volver a la “normalidad”

  • Respira desde el abdomen, no desde el pecho. Deberás sentir que la parte baja de tu vientre se expande cuando inhalas y se achica cuando exhalas.
  • Para ayudarte, pon una mano en el pecho y la otra en el abdomen. Ponte de pie, recuéstate o siéntate derecho para mantener tu pecho abierto. Inhala lenta y profundamente a través de la nariz. Siente cómo se expanden los pulmones y el abdomen a medida que inhalas. Luego exhala por la nariz o la boca. Realiza de 6 a 10 respiraciones por minuto.
  • Enfócate en respirar de manera lenta y profunda. De esta manera llevarás el oxígeno a tu cuerpo (y podrás distraerte de tu actual estado emocional).
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