Dominar a otros es fortaleza, dominarte a ti mismo es el verdadero poder…

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El ser humano tiene por naturaleza la competencia, la conquista, el dominio de los espacios, de los escenarios y de su entorno en muchos aspectos,sentimos la necesidad de mantener cierto o mucho control sobre lo que nos rodea, especialmente cuando se trata de personas que tienen injerencia e influencia en nuestras vidas y en nuestras decisiones, sin embargo, aunque pensemos que este dominio puede darnos fortaleza, se trata del dominio y de la conquista de si mismo, lo que nos otorga el verdadero poder.

La mayor batalla que nos toca librar en la vida, es con nosotros mismos, con nuestros temores, con nuestras debilidades y con esa falsa conciencia que nos hacemos a través del ego, esos pensamientos que alimentamos y que llegamos a internalizar de tal manera que creemos ser eso, nos transformamos y olvidamos nuestra esencia, eso nos quita total dominio de lo que somos realmente.

La fortaleza que otorga el dominio sobre otros, tiene un efecto transitorio, nunca se tendrá la seguridad del pleno dominio de nadie, no llegamos a tener control total sobre nada o nadie, pues cada ser es una caja de sorpresas, de allí tanta dificultad para llegar a conocernos a nosotros mismos, menos aún poder pensar en conocer plenamente a alguien más.

El verdadero poder, esta en llegar a dominarnos a nosotros mismos, de tener el autocontrol necesario para saber donde estar en el momento preciso, que callar, que transmitir y cuando simplemente debemos irnos, esto parte del conocerse a sí mismo.

Nuestro mayor reto en la vida, aunque pase mucho tiempo para darnos cuenta, incluso pasamos la existencia y no llegamos a percatarnos de ello, se trata de nosotros, de nuestra esencia, de nuestra búsqueda, de aquello que pensamos nos satisface y lo que realmente es, pues no podemos negar que vivimos en una búsqueda constante, ante un vacío que presentimos, que no comprendemos, pero que a su vez nos llena de vida y nos conecta con esa parte mística del universo.

Conocernos a nosotros mismos, no sólo forma parte esencial del control que llegamos a tener de nuestros pensamientos, acciones y palabras, sino que además nos libera de prejuicios, pues llegamos a entender que todos venimos y vamos a la misma esencia, que más allá de la forma, lo que cuenta es el fondo, y es darse cuenta verdaderamente, de que somos iguales y lo único que puede llegar a diferenciarnos es el grado de progreso.

El verdadero poder parte de ti, de tu conocimiento de ti mismo, no del conocimiento y dominio que tengas sobre los demás, sobre sus vidas o sus decisiones, a fin de cuentas la vida de nadie nos pertenece, ni de parejas, ni de nuestros hijos, ni de ningún ser sobre la tierra, cada quien es dueño de su libre albedrío y de decidir si transforma esa libertad en libertinaje.

La fortaleza no te la da nada externo, busca en ti, conoce tu poder, pero siempre en torno a ti mismos, en lo que eres y en lo que eres capaz de descubrir…

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